Número 21, febrero 2004
EMPRENDEDORES Y CREACIÓN DE EMPRESAS>> Editorial
 
  Emprendedores y creación de empresas en el vigésimo quinto aniversario de la Constitución      
Jesús Rodríguez Pomeda
Profesor Asociado de Organización de Empresas
Universidad Autónoma de Madrid
jesus.pomeda@uam.es
 

La última década del pasado siglo fue testigo de un creciente interés, en medios empresariales, políticos y académicos, por el desarrollo de la figura del emprendedor. Desde los estudios pioneros de autores tales como Cantillon, Stewart, Say o Smith (y que arrancan en el siglo XVII), mucho se ha avanzado en la reflexión sobre este agente central de la economía de mercado. En concreto, esos años finales del siglo XX volvieron la vista hacia el potencial de creación de empleo y riqueza que se atribuye al emprendedor.

El auge de la integración financiera y comercial a escala planetaria ha empujado sin duda hacia una reconfiguración de la empresa centrada en el concepto de la innovación. Los cambios que han abordado las empresas más dinámicas giran en torno a los siguientes ejes estratégicos:

  1. Modificación radical de las estructuras organizativas tradicionales: de los modelos basados en la jerarquía y en la nítida delimitación de las atribuciones de cada unidad organizativa se ha pasado a modelos mucho más flexibles, con un concepto atenuado de la jerarquía, construidos con unos trabajadores más motivados y dotados de una mayor capacidad de iniciativa (empowerment).
  2. La innovación es una actitud y un comportamiento que comprende todas y cada una de las áreas de la organización. Por tanto, es preciso desarrollar sistemas, procedimientos y culturas que fomenten en espíritu creativo en el terreno empresarial exigido a todos los miembros de la organización.

Se llega así a hablar de la figura del intraemprendedor : una persona inquieta que pone continuamente en cuestión la configuración y actividades actuales de la empresa con objeto de incrementar su eficiencia y presencia en los mercados a través de la innovación. Hoy en día esta figura (que hace no muchos años tuvo una destacada participación en la vida de las empresas más activas) es concebida del siguiente modo:

  1. El concepto de intraemprendedor vincula a toda la organización, y comienza cuando todos los miembros de la misma comparten la visión innovadora de la dirección.
  2. Es preciso promover el espíritu emprendedor de todos los miembros de la organización. Para ello pueden desarrollarse diversos sistemas de incentivos (crematísticos, de progresión profesional, ...).
  3. Hay que articular el impulso emprendedor a partir de equipos de trabajo, de modo que pueda multiplicarse su potencial transformador
  4. La coordinación interna de las actividades empresariales no debe basarse exclusivamente en la idea de jerarquía, sino que debe tomar en consideración además los conceptos de intramercado (las transacciones internas siguen señales basadas en los precios de mercado) y de confianza entre los agentes y miembros intervinientes.

Por tanto, el concepto de intraemprendedor se construye a partir de dos ideas básicas: la innovación y la iniciativa emprendedora.

En un artículo publicado recientemente por el Grupo de Investigación en Dirección Estratégica (GIDE) en la revista International Journal of Entrepreurship and Innovation Management, defendimos la idea de que -en las actuales condiciones socioeconómicas- las empresas han de desarrollar nuevas capacidades, proceso en el cual el emprendedor interno tiene una gran importancia. En concreto, dicha figura tiene hoy en día tres dimensiones: innovación (líder en la gestión del cambio y de la transformación cultural), intramercados (aplicación del mecanismo de precios buscando la máxima eficiencia para que la corporación se convierta en auténtica incubadora de empresas) e iniciativa (actitud proactiva para transmitir a toda la organización el espíritu emprendedor).

En suma, el intraemprendedor queda caracterizado por los siguientes rasgos:

  • Ambición.
  • Orientación al logro.
  • Gestión efectiva de los riesgos.
  • Motivación intrínseca.
  • Fuerte capacidad analítica y de resolución de problemas.
  • Alto nivel de capacidades interpersonales, y
  • Alto nivel de creatividad.

El presente número de madri+d aborda estas y otras cuestiones relacionadas con dicha figura, tanto en la sección Tribuna de Debate, como en la de Aula Abierta. Concretamente, Béjar, Machín y Bellido (de la Fundación para el Conocimiento madri+d) reflexionan sobre la promoción del espíritu emprendedor y la creación de empresas innovadoras como uno de los ejes de la política europea de innovación que tiene puntual reflejo en la Comunidad de Madrid. De Pablo y Pizarro (de la Universidad Autónoma de Madrid) valoran su experiencia en la gestión de los factores críticos en la creación y consolidación de empresas basadas en la investigación. Hidalgo (de la Universidad Politécnica de Madrid) analiza el papel que las nuevas empresas de base tecnológica tienen en los procesos de innovación. Por su parte, Morcillo y Redondo (de la Universidad Autónoma de Madrid) ofrecen una primera exposición de las relaciones entre tecnologías disruptivas y oficio de la empresa, concepto este último que está teniendo una gran influencia en los recientes debates académicos relativos a la innovación.

También el contenido de otra sección, Quién es quién, ofrece opiniones relevantes sobre el tema central abordado. En concreto, la entrevista con D. Gonzalo León, Secretario General de Política Científica del Ministerio de Ciencia y Tecnología, recoge sus planteamientos sobre cuestiones tales como el tratamiento que el nuevo Plan Nacional de I+D+i da a las empresas innovadoras.

En suma, emprendedores y creación de empresas se vinculan directamente con nuestro nivel de desarrollo económico y social, y aparecen implícitamente recogidos en el artículo 38 de la Constitución (cuyo vigésimo quinto aniversario acabamos de celebrar), que establece que “los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio (de la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado) y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación”.

Finalmente, queremos informar a nuestros lectores de los cambios que estamos ultimando en la revista con el fin de ofrecerles un mejor servicio. El próximo número de madri+d supondrá el arranque de una nueva etapa guiada por nuestra intención de reforzar la calidad científica de los artículos publicados mediante el contraste riguroso (mediante un proceso de revisión anónima por pares) efectuado por un grupo de prestigiosos académicos y profesionales que nos honran con su presencia en el Consejo Editorial.