Número 21, febrero 2004
EMPRENDEDORES Y CREACIÓN DE EMPRESAS>> Investigación.>>Proyectos
 
  Capital Intelectual en la Administración Pública: El caso del Instituto de Estudios Fiscales      
Merino Rodríguez, Belén
belen.merino@uam.es
Merino Moreno, Carlos
carlos.merino@uam.es
Plaz Landaeta, Reinaldo
reinaldo.plaz@uam.es
Villar Mártil, Lidia
lidia.villar@uam.es
CIC-IADE
Universidad Autónoma de Madrid
 
   
 

1. Introducción.

En los últimos años, el capital intelectual y la gestión del conocimiento de las organizaciones han ocupado el interés de investigadores, directores de empresas e instituciones en general. Importantes esfuerzos se están llevando a cabo para conceptualizar y estructurar corrientes de pensamiento que permitan una comprensión más holística del tema. No obstante, aún persiste cierta confusión sobre cómo instrumentar dichos conceptos y modelos y cómo hacerlos útiles para la toma de decisiones cotidianas de las organizaciones.

En el marco de una nueva sociedad basada en la información y el conocimiento, se plantea la necesidad de concebir comportamientos nuevos y procesos de cambio en las actividades productivas de los agentes sociales que la componen. En este proceso, el papel de las Administraciones Públicas es fundamental, tanto en lo que se refiere a su adaptación a la Sociedad de la Información para mejorar su función y su eficacia en el "nuevo espacio público basado en conocimiento", como en lo relativo a desarrollar una iniciativa estratégica que potencie la "cuenta y razón" del Capital Intelectual poseído y mejorar o incrementar el valor futuro de los activos intangibles que puedan tener en la actualidad[1].

Gestionar el conocimiento y el capital intelectual se antoja como algo más que un requisito para adaptarse a un nuevo paradigma institucional en el que el valor del conocimiento y los activos intangibles se convierten en la fuente de ventaja competitiva. En este sentido y ante el nuevo marco de actuación de las Administraciones Públicas definido por los principales países de la OCDE, y en particular, por los países de la Unión Europea, se define un contexto de gestión pública que obliga a las instituciones a redefinir su papel en la sociedad del conocimiento y en consecuencia redefinir su función como agentes de servicio público. ¿Qué servicios espera el ciudadano? ¿Cómo pasar de una organización que administra recursos públicos, centrada en la optimización de los mismos, a una organización orientada al nuevo espacio de actuación y de interrelación con los distintos agentes sociales que componen el sistema "Sociedad"?

Los argumentos centrales de este artículo se sustentan en la necesidad de concebir una gestión del capital intelectual vinculada a los procesos de aprendizaje organizativo como medio para asegurar la correcta asimilación de conocimientos claves, indispensables para la agregación de valor. Su marco de reflexión es la Administración Pública y en particular el Instituto de Estudios Fiscales (en adelante IEF). Institución que ha servido de referencia para adecuar conceptos, modelos, metodologías y herramientas a la realidad específica de un órgano de Ministerio de Hacienda y que constituyen un marco para la reflexión y posible extrapolación a otros contextos de la Administración Pública en España.

Los resultados de la acción piloto desarrollada nos ha permitido la validación preliminar de un enfoque de gestión que apoyado en tecnologías de la información facilite la identificación de componentes intangibles claves para la organización, defina un marco para su medición y potencie las acciones de gestión que redunden en el aprovechamiento los conocimientos útiles y relevantes para el logro de los objetivos estratégicos de la organización.

El artículo presenta una reflexión sobre el papel de las Administraciones Públicas en la actual Sociedad de la Información y del Conocimiento, cuestión que nos lleva a plantear un modelo de gestión pública basada en intangibles y por consiguiente, a poner de relieve la necesidad de conocer que activos intelectuales o intangibles poseen las Administraciones, si son medibles para determinar un cierto valor del Capital Intelectual Público, pero sobre todo, para conocer cómo se crean, y así poder llevar a cabo una gestión eficiente y eficaz de los conocimientos poseídos por dichas Administraciones (Bueno, Rodríguez Pomeda, 2002).

2. La gestión del conocimiento y el capital Intelectual en la Administración Pública.

Desde su concepción originaria las Administraciones Públicas representan una realidad sistémica dentro de un contexto, vinculando su legitimidad a su capacidad de adaptación al medio y de creación de ciertas condiciones "ambientales". De esta forma, las Administraciones se definen como ""herramientas de las que se dotan los Estados modernos para garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos, asegurar el cumplimiento de sus obligaciones cívicas y facilitar la prestación de servicios básicos de una sociedad del bienestar. Actúan, pues, como interfaces entre el poder político, el mundo económico y la sociedad civil. Por ello, se ven afectadas por los cambios, reorientaciones o evoluciones que se producen en cualquiera de los extremos de esas relaciones" (MAP, 2000).

En este sentido, y debido a determinadas características organizativas, el rol de las Administraciones Públicas ha sido asociado durante décadas con la idea de rigidez y estancamiento en unos moldes de actuación obsoletos. No obstante, a pesar de esta lentitud en sus procesos de cambio, la acción pública ha venido experimentando ciertas modificaciones con el propósito de su adaptación al entorno. Este proceso evolutivo en los planteamientos de gestión ha sido analizado por Richards (1994), destacando una serie de paradigmas secuenciales que van desde los modelos "garantistas", pasando por los esquemas de eficiencia, hasta llegar por último al enfoque del "cliente". Aunque este enfoque está todavía por asentar, sin duda alguna, la metáfora que subyace ha constituido y constituye uno de los elementos e "ideas-fuerza" más importantes para el cambio cultural e ideológico en las Administraciones Públicas (Díaz, 1998).

Derivado de este nuevo planteamiento del "cliente", aparecen elementos clave para el desarrollo de nuevos sistemas de gestión orientados a la satisfacción del cliente, a saber, la cultura organizativa, el "empowerment" del empleado público, la autoevaluación, la gestión del conocimiento y del capital intelectual, etc. En esta línea se articula la iniciativa relacionada con la creación de una Administración "inteligente" basada en la capacidad de adaptación al nuevo orden global y en línea con la creación de actitudes e instrumentos que permitan los necesarios grados de flexibilidad organizativa. Además, esta afirmación genérica, tiene mayor repercusión en el ámbito de las Administraciones Públicas debido a su carácter de "policy maker".

Dentro de este enfoque de modernización, la trascendencia de estos nuevos planteamientos está influyendo en la elaboración de directrices y recomendaciones dentro de estructuras supranacionales como la Unión Europea o la OCDE. En el ámbito de la primera, se está promoviendo una línea de acción encaminada a la implementación de sistemas de calidad organizativa en las Administraciones Públicas en base, fundamentalmente, al modelo EFQM ("Excellence Foundation for Quality Model"). En el marco de la segunda, se ha creado el "Public Management Committee" (PUMA) con el objetivo de potenciar las labores de intercambio de experiencias y buenas prácticas en gestión pública entre los diferentes países miembros.

Esta organización, además, ha realizado un análisis de las tendencias encontradas en la modernización del sector público encontrándose las siguientes líneas generales: Wolf (2000)

  • Alto número de iniciativas destinadas a la innovación dentro de las Administraciones Públicas.
  • Incremento del número de relaciones entre lo público y lo privad o.
  • Búsqueda de estructuras más flexibles.
  • Establecimiento de redes.
  • Mayor involucración de la ciudadanía.
  • Importancia de la dimensión humana, con la consiguiente consideración de sistemas de gestión del conocimiento y el establecimiento de modelos creadores de capacidades organizativas.

Finalmente cabe destacar que el nuevo modelo social propuesto por la Sociedad de la Información y del Conocimiento plantea la necesidad de organizaciones más flexibles, abiertas, interconectadas, con capacidad operativa en red, lo cual se basa en estructuras más planas, donde la creatividad, la comunicación informal, el trabajo en equipo, etc., se convierten en las principales fuentes de valor (MAP, 2000).

En este sentido, habrá de realizarse un ejercicio de diferenciación administrativa con el fin de adaptar y aplicar las estructuras y valores organizativos adecuados a la realidad de cada organismo, ya que las Administraciones que tienen entre sus cometidos los aspectos de gestión y contacto con el "ciudadano-cliente" necesitan de un matiz de cambio distinto a las Administraciones puramente reguladoras.

Para configurar los enfoques organizativos adecuados es necesario plantear una reflexión sobre la utilidad y funciones que legitiman la presencia de las unidades administrativas analizando su volumen, objetivos, procedimientos, descripción de puestos de trabajo y contenidos, necesidades de información, formación, responsabilidades, etc.

De ahí el uso de técnicas como la gestión de la calidad total (Modelo EFQM), la valorización del capital intelectual y el conocimiento ("Skandia Navigator", "Balanced Scorecard", etc.) que tratan de potenciar metodologías de gestión integrales, considerando tanto los activos tangibles como los intangibles.

3. Metodología y unidad de estudio.

3.1. Metodología.

El Modelo de Medición del Capital Intelectual elaborado para el Instituto de Estudios Fiscales es una particularización del Modelo General para las Administraciones Públicas, que fue desarrollado a partir del análisis del estado del arte, básicamente, en lo referente al nuevo rol de las Administraciones Públicas, la Medición de Intangibles así como la identificación de otras experiencias similares.

Figura 1. Desarrollo de la investigación


Fuente: Elaboración propia

Dicho Modelo General recoge los principales avances recogidos de una búsqueda y análisis exhaustivo de literatura y experiencias relacionadas con el ámbito de los intangibles dentro de la función pública, además de contar con las aportaciones que sobre capital intelectual se están desarrollando dentro del Foro del Conocimiento Intellectus[2].

Por otra parte, el Modelo General cuenta con el análisis externo de un grupo de expertos[3] con el propósito de otorgarle un mayor contraste orientativo que permita una alta significatividad de la propuesta realizada.

La siguiente figura representa la dinámica de trabajo mantenida por el grupo de trabajo en el proceso de adaptación del Modelo a las particularidades del Instituto de Estudios Fiscales.

Figura 2. Metodología de trabajo en la experiencia del IEF


Fuente: Elaboración propia

Como puede observarse, se parte del Modelo General de Capital Intelectual para la Administración Pública, procediendo a la particularización del mismo de acuerdo a la realidad del IEF, todo ello previa identificación de los nodos personales. Esto ya proporciona una primera retroalimentación de la propuesta de Modelo realizada. A través de las diversas reuniones desarrolladas y de los mecanismos de retroalimentación, se procede a su validación total.

Cuando la propuesta de elementos, variables e indicadores es aceptada por el grupo de trabajo, se continúa con la búsqueda de las fuentes de información. La localización de los datos permite la medición, mientras que cuando esto no es posible, se procede de dos formas: o bien se solicita al Centro esa información a través de las personas que tienen competencias en el tema, o bien se cuestiona de nuevo su relevancia y se somete a un nuevo proceso de validación. Este proceso, de carácter iterativo, garantiza la completa validación del Modelo propuesto.

3.2. El Instituto de Estudios Fiscales.

La elección del Instituto de Estudios Fiscales (IEF) como experiencia piloto para contextualizar y validar el Modelo General de Capital Intelectual para la Administración Pública se basó en la búsqueda de un acotamiento que permitiera un contraste adecuado, lo que brindaba la idoneidad tipológica del Instituto.

El IEF se configura como un organismo autónomo de la Administración General del Estado, adscrito a la Secretaría de Estado de Hacienda del Ministerio de Hacienda, según se recoge en la Ley 14/2000, de 29 de diciembr e y en el Real Decreto 63/2001, de 26 de enero.

De acuerdo con este espíritu, el IEF desarrolla las siguientes funciones:

  1. Investigación, estudio y asesoramiento en las materias relativas a los ingresos y gastos públicos y su incidencia sobre el sistema económico y social, así como el análisis y explotación de las estadísticas tributarias.
  2. Asistencia y colaboración en los procesos selectivos de funcionarios de Cuerpos adscritos a los Ministerios de Hacienda y Economía.
  3. Formación de funcionarios y otro personal en materias específicas de la Hacienda Pública y en otros campos considerados de interés por los órganos directivos de los Ministerios de Hacienda y Economía.
  4. Coordinación y cooperación con otras instituciones o entidades nacionales o extranjeras en la realización de estudios, investigación en materias tributarias y de gasto público así como en la formación del personal de aquellas en estos temas.
  5. Edición y difusión de las publicaciones del Instituto relacionados con las actividades que desarrolla.

Para desarrollar y ejercer estas funciones el IEF se estructura en dos grandes áreas: investigación y formación, que al mismo tiempo se corresponden con la estructura organizativa del Centro. El total de efectivos de personal al servicio del IEF, compuesto por los servicios Centrales y Periféricos, asciende a 240 personas.

Figura 3. Estructura organizativa del IEF


Fuente: Instituto de Estudios Fiscales

Teniendo en cuenta las características inherentes del Instituto, esto es, la naturaleza de organismo público autónomo, la sencillez de su estructura organizativa, claramente identificada con las actividades que el Instituto desarrolla, así como el tamaño del mismo hacen que sea un organismo apropiado para que el desarrollo de la aplicación del Modelo General de la Administración Pública a la realidad del IEF logre su validación.

4. Resultados.

Los resultados del ejercicio de modelización pretenden mostrar de forma esquemática de todos aquellos elementos intangibles que son fuentes potenciales de creación de valor para la Administración. En este sentido, es necesario hacer hincapié en una serie de aspectos preliminares, a saber:

  • En primer lugar, hay que resaltar que no se pretende con el Modelo inventariar todos los recursos intangibles que posee el organismo público en cuestión, sino que se requiere una primera valoración de qué tipo de recursos se consideran críticos para la misma.
  • En segundo lugar, hay que hacer notar que el modelo responde a la necesidad de la Administración de identificar y medir aquellos recursos de carácter intangible, que ayudan a crear valor, conocimientos y a mejorar la eficiencia y eficacia de la función pública para con la sociedad.

De esta forma, los objetivos que pretende el Modelo de Medición de Capital Intelectual se articulan en dos ejes principales:

  1. Ofrecer a la Dirección información útil y relevante para la toma de decisiones. Este propósito cobra mayor importancia en la medida en que el desempeño organizativo reside cada vez más en una adecuada gestión de sus elementos intangibles.
  2. Proporcionar información a terceros sobre la actuación de la Administración. Se reconoce en definitiva que la actuación y legitimidad de la Administración no se puede evaluar tomando como única referencia los activos tangibles, sino considerando también los elementos intangibles presentes en la misma y la interrelación entre todos ellos.

Por todo lo comentado anteriormente, puede afirmarse que el modelo pretende informar sobre la capacidad de la Administración para la generación de resultados sostenibles, y la posibilidad de mejora constante. Así, el modelo de medición de Capital Intelectual supera la visión de corto plazo de los modelos de corte financiero-contable, que únicamente recogen información del presente y pasado de la organización.

Asimismo, es importante destacar que el modelo parte de la premisa de utilizar un lenguaje común y compartido por las personas que integran el organismo. En este sentido, los elementos e indicadores deben ser fácilmente interpretables por el mayor número de personas al objeto de fomentar su comprensión, y por tanto, contribuir a la mejora del proceso de toma de decisiones en el seno de la entidad.

El Modelo propuesto, basado en el Modelo de Capital Intelectual para la Administración Pública, se adapta y personaliza a la realidad concreta del Instituto de Estudios Fiscales, recogiéndose en la figura 4, la estructura básica del mismo.

En esta estructura se identifican tres componentes principales: Capital Humano Público, Capital Estructural Público y Capital Relacional Público. Posteriormente, el Capital Estructural Público se desdobla en tres componentes, relacionados pero con caracteres diferenciados, el Organizativo, Social y el Tecnológico.

Previamente a la descripción del Modelo, es necesario presentar una serie de definiciones relacionadas con su estructura:

  • Componentes del modelo. Agrupación de activos intangibles en función de la naturaleza explicativa de su valor.
  • Elementos. Grupos homogéneos de activos intang ibles de cada uno de los componentes del Capital Intelectual.
  • Variables. Activos intangibles que integran cada uno de los elementos del Capital Intelectual.
  • Indicadores. Instrumentos de medición o datos que permiten conocer el estado así como la evolución de las variables definidas.

La lógica del Modelo aquí presentada permite un desglose por categorías de los diferentes componentes, lo que contribuye a la adaptabilidad del modelo, tanto en lo que se refiere a su profundidad (verticalidad) como a su extensión (horizontalidad).

Asimismo, hay que hacer notar que cualquier consideración relativa a las necesidades de la organización en cuestión, a su entorno de actividad o sus áreas de actuación, son fundamentales en la definición de los conceptos anteriores, lo que repercutirá en el número final de elementos, variables e indicadores a incluir en el modelo.

Figura 4. Modelo de Capital Intelectual del IEF


Fuente: Elaboración propia.

Cada uno de estos cinco capitales agrupa los activos intangibles existentes en el Instituto en función de la naturaleza explicativa. Dichos capitales se integran por unos elementos principales que identifican y describen conceptualmente la idiosincrasia y aspectos propios del IEF, dando lugar al inicio de la contextualización del modelo. A su vez cada elemento principal se traduce en un conjunto de variables, susceptibles de medición, que permiten la interconexión entre el estadio conceptual de los diferentes activos intangibles y la realidad objetiva. Por último, se elaboran los indicadores permitiendo la determinación y medición específica de capital intelectual del IEF.

Como paso previo al desarrollo conceptual de cad a uno de los elementos, variables e indicadores recogidos para la medición del Capital Intelectual del IEF, reflejamos la dimensión conceptual de los distintos componentes del capital intelectual del Modelo de Capital Intelectual para el IEF de forma que se permita un entendimiento global del modelo, ver figura 5.

Figura 5. Modelo de Capital Intelectual del IEF


Fuente: Elaboración propia

A continuación desglosamos cada capital en los diferentes conjuntos de elementos principales y variables de manera que permita alcanzar un entendimiento detallado de la medición del modelo. Cabe indicar que la definición de los capitales aquí presentada es análoga a la descrita en el desarrollo del Modelo de Capital Intelectual para la Administración Pública.

Capital Humano Público

El capital humano público se refiere al conocimiento (explícito o tácito e individual o social) que poseen las personas y grupos, así como su capacidad para generarlo, que resulta útil para la misión de la organización; es decir, la capacidad de aprender y de compartir dichos conocimientos con los demás para beneficiar a la organización.

En el Modelo de Capital Intelectual pa ra la Administración Pública el Capital Humano de compone de tres elementos, cuya definición es:

  • Valores y actitudes (Ser+estar): Representan el conocimiento sobre las fuentes incipientes que llevan a los individuos a hacer las cosas; se encuentran recogidas en consecuencia en el "ser", "estar", y "querer" de cada persona. Dicho conocimiento, referido fundamentalmente a los modelos mentales de las personas -tales como los esquemas, paradigmas, creencias y disposición de ánimo- condicionan la percepción que los individuos tienen del mundo. Este elemento se compone de las siguientes variables:
    • Sentimiento de pertenencia y compromiso: Hecho o circunstancia de identificarse y sentirse miembro de una organización.
    • Motivación: Impulsos, deseos, aspiraciones, y fuerzas que hacen que la persona desempeñe mejor su tarea.
    • Satisfacción: Grado de vinculación y participación en las tareas, basado en un buen equilibrio entre contribuciones y compensaciones personales.
    • Flexibilidad y adaptabilidad: Actitud positiva ante el cambio derivado de las circunstancias o necesidades del entorno.
    • Creatividad: Proceso por el que se facilita la aparición de nuevas ideas y consecuentemente desarrolla la inventiva.

  • Conocimientos Técnicos (Saber): Hacen referencia al conocimiento que la persona tiene sobre las cosas para lograr un buen desempeño en un empleo o tarea. Y sus principales variables de medida son:
    • Formación: Conjunto de conocimientos explícitos derivados de un proceso reglado que posee el individuo con independencia de su actividad en la organización
    • Experiencia profesional: Enseñanza que se adquiere con la práctica.
  • Competencias (Saber Hacer): Se refier en al tipo de conocimiento relacionado con la forma de hacer las cosas; es decir, el "saber hacer". En concreto, se consideran capacidades las habilidades, destrezas y talento que la persona desarrolla básicamente como fruto de la experiencia y de la práctica. Este elemento se compone a su vez de las siguientes variables de medida:
    • Aprendizaje: Capacidad de la persona para responder a las dinámicas de cambio y desarrollo organizacional mediante la adquisición de nuevas competencias y conocimientos.
    • Trabajo en equipo: Capacidad de desempeñar el trabajo en equipo o de organizar y motivar a las personas para que desarrollen las tareas y elaboren las decisiones en grupo.
    • Liderazgo: Habilidad de influenciar en las personas para que se empeñen voluntariamente y apliquen su iniciativa en el mejor logro de los objetivos del grupo o de la organización

Capital Estructural Público

El capital estructural público es el conjunto de conocimientos y de activos intangibles derivados de los procesos de acción que son propiedad de la organización y que se quedan en ella cuando las personas la abandonan.

Sin embargo, en organizaciones de gran tamaño y complejidad, como la Administración Pública, resulta conveniente separar el papel de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, y determinados aspectos administrativos y sociales que han contribuido de manera relevante a la legitimación de la función pública y a la mayor creación y utilización del conocimiento. Por ello el capital estructural se divide en tres subcomponentes: el capital organizativo público, el capital social público y el capital tecnológico público.

Capital Organizativo Público

El capital organizativo público está compuesto por el conjunto de intangibles de naturaleza tanto explícita como implícita, formales e informales, que estructuran y desarrollan de manera eficaz y eficiente la actividad organizativa de la entidad.

Este capital se compone de cuatro elementos:

  • Cultura: Conjunto de valores, normas y formas de actuación o comportamientos compartidos y asumidos por la mayor parte de las personas de la organización que condiciona su comportamiento y los resultados corporativos. Las variables objeto de medida son:
    • Homogeneidad cultural: Grado de coherencia, aceptación y compromiso general con los valores culturales.
    • Valores culturales: Variación de los principios que inspiran el desempeño organizativo en distintos momentos del tiempo.
    • Clima social: Ambiente de trabajo y disposición a la participación activa de las personas de la organización.
    • Filosofía de servicio: Visión de la función de la organización.

  • Estructura: Modos y procesos de organización formal de las empresas. Cuyas variables que permiten su medición, son:
    • Diseño: Forma de configurar la estructura de la organización y definición de las relaciones formales entre sus elementos integrantes.
    • Desarrollo organizativo: Sucesión de eventos de crisis y cambio que permiten la adaptación a situaciones novedosas generando los cambios precisos en la organización.

  • Aprendizaje Organizativo: Capacidad de la organización para adquirir nuevas competencias y conocimientos con la finalidad de responder a las dinámicas de cambio y desarrollo organizacional. Este elemento que compuesto por las siguientes variables de medida:
    • Medios: conjunto de mecanismos y procedimientos a través de los cuales la organización percibe y emite conocimientos.
    • Creación y Desarrollo de Conocimientos: procesos y procedimientos que favorecen el aprendizaje y la innovación.
    • Reutilización del Conocimiento: conjunto de actividades desarrolladas en la organización que facilitan e impulsan la difusión de los conocimientos generados.
    • Procedimientos: conjunto de metodologías y pautas que guían la secuencia de las operaciones y procesos organizativos.

  • Procesos: Conjunto de actividades que configuran las operaciones organizativas. Dichos procesos se podrán clasificar, a su vez, atendiendo a su naturaleza funcional. Este elemento "procesos" se pueden orientar hacia los miembros de la organización y hacia el "ciudadano-cliente" o agentes externos.
    • Investigación: conjunto de fases propias de la actividad investigadora de la organización.
    • Formación: conjunto de fases propias de las actividades de formación de la organización.

Capital Social Público

El capital social público se refiere al valor que representa para la organización el desarrollo de su función como servicio público y que legitima su actuación frente a los ciudadanos, basada en la confianza, la lealtad y la ética.

  • Impacto Social: Se refiere a la repercusión que tienen, en la sociedad, las actividades de investigación desarrolladas en la organización.
    • Tributación: conjunto de actividades de investigación que tienen repercusión en el ámbi to tributario de la sociedad.

Capital Tecnológico Público

El capital tecnológico público se define como el conjunto de intangibles de naturaleza tecnológica, es decir, derivados de conocimientos técnicos, responsables del desarrollo de las actividades y funciones que caracterizan las diferentes operaciones de la organización, tanto aquellas con enfoque de los procesos de empresa como de los productos y servicios.

  • Esfuerzo en I+D+i: Realización de trabajos creativos que se emprenden de modo sistemático a fin de aumentar el volumen de conocimientos sobre la realidad, así como la aplicación de tales conocimientos para concebir nuevas aplicaciones (Manual de Frascati). Este se compone de las principales variables objeto de medida:
    • Gasto en I+D+i: Incluye los gastos internos (tanto los corrientes como los de capital) de I+D+i en los que la organización incurre.
    • Personal en I+D+i: Hace referencia a la plantilla (en equivalentes de dedicación plena) de la organización dedicada a actividades de I+D+i.
    • Proyectos en I+D+i: Se refiere a proyectos o trabajos desarrollados de forma independiente o en colaboración con otros agentes.

  • Dotación Tecnológica: Conjunto de conocimientos, formas, métodos, instrumentos y procedimientos que la organización incorpora a los procesos para que sean más eficientes. Este se compone de las principales variables objeto de medida:
    • Intranet: Grado de desarrollo y especialización de la intranet a las necesidades organizativas.
    • Parque informático: Se refiere al esfuerzo destinado para actualizar el conjunto de instrumentos tecnológicos necesarios para las actividades de la organización.
    • Bases de datos: Conjunto de conocimientos acumulados mediante el desarrollo interno o a través de fuentes externas.
    • Licencias: Conjunto de acuerdos bilaterales para la explotación de métodos, procesos o sistemas productivos.

  • Propiedad Intelectual e Industrial: Volumen de conocimientos protegidos legalmente o de forma natural de los que la organización dispone. Se hace referencia únicamente a la propiedad industrial que se ha desarrollado internamente, ya que se considera que la propiedad adquirida en el mercado iría incluida en compra de tecnología. Este se compone de las principales variables objeto de medida:
    • Marcas comerciales: Todo signo perceptible, capaz de distinguir en el mercado, los productos o servicios producidos o comercializados por una persona, de los productos o servicios idénticos o similares de otra. (Según el Servicio Autónomo de Registros de Propiedad Industrial).
    • Copyright (desarrollo propio)

Capital Relacional Público

Por último, el capital relacional público comprende el valor que representa para la organización las relaciones que mantiene con los principales agentes vinculados con su proceso de negocio básico.

  • Relaciones de Formación y Relaciones de Investigación: Al objeto de describir los componentes o elementos Relaciones de formación y Relaciones de Investigación, se plantea proceder al análisis de las Matrices de Relaciones de Formación y de Relaciones de Investigación. Cada matriz permite no sólo identificar las relaciones con los principales agentes vinculados con las actividades básicas de la organización, sino que también per mite medir el grado de intensidad de las relaciones y la evolución de las mismas.


  • Relaciones con otros Agentes: Representa el conjunto de relaciones que la organización mantiene con los restantes agentes sociales que actúan en su entorno.
    • Cooperación: conjunto de relaciones entre la organización y los agentes de su entorno que tienen lugar con el fin de alcanzar un objetivo social común y cuya relación se expresa y manifiesta con un acuerdo de cooperación.

Conclusiones.

Después del análisis desarrollado en el documento hay diversos aspectos relevantes a considerar con el fin de orientar nuevas iniciativas futuras:

  • Hay una necesidad basada en la gestión de los intangibles para conseguir un mejor manejo de la organización. El enfoque tradicional ha estado orientado hacia la consideración de la presupuestación como núcleo de la gestión pública.
  • En el ámbito público hay una importante condición en cualquier acción innovadora relacionada con la replicación del modelo en otras unidades públicas. La función pública necesita la creación de condiciones homogéneas en los servicios a los ciudadanos en todas las áreas y regiones.
  • Hay una necesidad relacionada con la creación de una metodología estándar que permita la comparación entre indicadores de capital intelectual. La idea de benchmarking está vinculada con esta estandarización para la identificación de mejores prácticas.
  • La metodología estándar esta vinculada con el desarrollo de análisis contrastados, es decir, evidencias empíricas. Este estudio contribuye a desarrollar las peculiaridades del capital intelectual en el ámbito de las Administraciones Públicas.
  • El Modelo Intellectus pre tende ser una alternativa en el marco general de los modelos de capital intelectual. El modelo propuesto ha identificado una base común a todas las iniciativas desarrolladas internacionalmente.
  • En la línea del Modelo Intellectus las diferentes unidades públicas tienen la oportunidad de adaptar la estructura del modelo (variables e indicadores) a la realidad de la organización.

Finalmente, cabe destacar que las necesidades de las Administraciones Públicas se están orientando hacia el desarrollo de estrategias y herramientas para la medición y la gestión de los intangibles, como nueva línea abierta de investigación que requiere futuras aproximaciones. Este documento pretende ser una contribución en este campo. En el caso de España, son un ejemplo claro las iniciativas desarrolladas en las organizaciones públicas como Correos, Departamentos de Seguridad, Ejército, Hospitales, etc.

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Notas :

[1] Memoria 2003. Proyecto de investigación básica orientada para solicitud de ayuda (modalidad subvención) al PROFIT. Diseño de un sistema de gestión del conocimiento para el desarrollo del capital intelectual de la administración pública: creación de redes de conocimiento para la mejora de la eficacia de las administraciones públicas en la sociedad de la información”.

[2] http://www.forodelconocimiento.com

[3] El panel de expertos se compuso por los siguientes expertos: D. José Barea (UAM), D. Pedro Alonso (Dirección General de Investigación de la Comunidad de Madrid), D. Ángel Fidalgo (UPM), D. José Albert (Ingenio CSIC-UPV).