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Número 21, febrero 2004 EMPRENDEDORES Y CREACIÓN DE EMPRESAS>> Investigación.>>Proyectos |
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Capital Intelectual en la Administración Pública: El caso del Instituto de Estudios Fiscales | |||||||||||||||||
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1. Introducción. En los últimos años, el capital intelectual y la gestión del conocimiento de las organizaciones han ocupado el interés de investigadores, directores de empresas e instituciones en general. Importantes esfuerzos se están llevando a cabo para conceptualizar y estructurar corrientes de pensamiento que permitan una comprensión más holística del tema. No obstante, aún persiste cierta confusión sobre cómo instrumentar dichos conceptos y modelos y cómo hacerlos útiles para la toma de decisiones cotidianas de las organizaciones. En el marco de una nueva sociedad basada en la información y el conocimiento, se plantea la necesidad de concebir comportamientos nuevos y procesos de cambio en las actividades productivas de los agentes sociales que la componen. En este proceso, el papel de las Administraciones Públicas es fundamental, tanto en lo que se refiere a su adaptación a la Sociedad de la Información para mejorar su función y su eficacia en el "nuevo espacio público basado en conocimiento", como en lo relativo a desarrollar una iniciativa estratégica que potencie la "cuenta y razón" del Capital Intelectual poseído y mejorar o incrementar el valor futuro de los activos intangibles que puedan tener en la actualidad[1]. Gestionar el conocimiento y el capital intelectual se antoja como algo más que un requisito para adaptarse a un nuevo paradigma institucional en el que el valor del conocimiento y los activos intangibles se convierten en la fuente de ventaja competitiva. En este sentido y ante el nuevo marco de actuación de las Administraciones Públicas definido por los principales países de la OCDE, y en particular, por los países de la Unión Europea, se define un contexto de gestión pública que obliga a las instituciones a redefinir su papel en la sociedad del conocimiento y en consecuencia redefinir su función como agentes de servicio público. ¿Qué servicios espera el ciudadano? ¿Cómo pasar de una organización que administra recursos públicos, centrada en la optimización de los mismos, a una organización orientada al nuevo espacio de actuación y de interrelación con los distintos agentes sociales que componen el sistema "Sociedad"? Los argumentos centrales de este artículo se sustentan en la necesidad de concebir una gestión del capital intelectual vinculada a los procesos de aprendizaje organizativo como medio para asegurar la correcta asimilación de conocimientos claves, indispensables para la agregación de valor. Su marco de reflexión es la Administración Pública y en particular el Instituto de Estudios Fiscales (en adelante IEF). Institución que ha servido de referencia para adecuar conceptos, modelos, metodologías y herramientas a la realidad específica de un órgano de Ministerio de Hacienda y que constituyen un marco para la reflexión y posible extrapolación a otros contextos de la Administración Pública en España. Los resultados de la acción piloto desarrollada nos ha permitido la validación preliminar de un enfoque de gestión que apoyado en tecnologías de la información facilite la identificación de componentes intangibles claves para la organización, defina un marco para su medición y potencie las acciones de gestión que redunden en el aprovechamiento los conocimientos útiles y relevantes para el logro de los objetivos estratégicos de la organización. El artículo presenta una reflexión sobre el papel de las Administraciones Públicas en la actual Sociedad de la Información y del Conocimiento, cuestión que nos lleva a plantear un modelo de gestión pública basada en intangibles y por consiguiente, a poner de relieve la necesidad de conocer que activos intelectuales o intangibles poseen las Administraciones, si son medibles para determinar un cierto valor del Capital Intelectual Público, pero sobre todo, para conocer cómo se crean, y así poder llevar a cabo una gestión eficiente y eficaz de los conocimientos poseídos por dichas Administraciones (Bueno, Rodríguez Pomeda, 2002). 2. La gestión del conocimiento y el capital Intelectual en la Administración Pública. Desde su concepción originaria las Administraciones Públicas representan una realidad sistémica dentro de un contexto, vinculando su legitimidad a su capacidad de adaptación al medio y de creación de ciertas condiciones "ambientales". De esta forma, las Administraciones se definen como ""herramientas de las que se dotan los Estados modernos para garantizar los derechos fundamentales de los ciudadanos, asegurar el cumplimiento de sus obligaciones cívicas y facilitar la prestación de servicios básicos de una sociedad del bienestar. Actúan, pues, como interfaces entre el poder político, el mundo económico y la sociedad civil. Por ello, se ven afectadas por los cambios, reorientaciones o evoluciones que se producen en cualquiera de los extremos de esas relaciones" (MAP, 2000). En este sentido, y debido a determinadas características organizativas, el rol de las Administraciones Públicas ha sido asociado durante décadas con la idea de rigidez y estancamiento en unos moldes de actuación obsoletos. No obstante, a pesar de esta lentitud en sus procesos de cambio, la acción pública ha venido experimentando ciertas modificaciones con el propósito de su adaptación al entorno. Este proceso evolutivo en los planteamientos de gestión ha sido analizado por Richards (1994), destacando una serie de paradigmas secuenciales que van desde los modelos "garantistas", pasando por los esquemas de eficiencia, hasta llegar por último al enfoque del "cliente". Aunque este enfoque está todavía por asentar, sin duda alguna, la metáfora que subyace ha constituido y constituye uno de los elementos e "ideas-fuerza" más importantes para el cambio cultural e ideológico en las Administraciones Públicas (Díaz, 1998). Derivado de este nuevo planteamiento del "cliente", aparecen elementos clave para el desarrollo de nuevos sistemas de gestión orientados a la satisfacción del cliente, a saber, la cultura organizativa, el "empowerment" del empleado público, la autoevaluación, la gestión del conocimiento y del capital intelectual, etc. En esta línea se articula la iniciativa relacionada con la creación de una Administración "inteligente" basada en la capacidad de adaptación al nuevo orden global y en línea con la creación de actitudes e instrumentos que permitan los necesarios grados de flexibilidad organizativa. Además, esta afirmación genérica, tiene mayor repercusión en el ámbito de las Administraciones Públicas debido a su carácter de "policy maker". Dentro de este enfoque de modernización, la trascendencia de estos nuevos planteamientos está influyendo en la elaboración de directrices y recomendaciones dentro de estructuras supranacionales como la Unión Europea o la OCDE. En el ámbito de la primera, se está promoviendo una línea de acción encaminada a la implementación de sistemas de calidad organizativa en las Administraciones Públicas en base, fundamentalmente, al modelo EFQM ("Excellence Foundation for Quality Model"). En el marco de la segunda, se ha creado el "Public Management Committee" (PUMA) con el objetivo de potenciar las labores de intercambio de experiencias y buenas prácticas en gestión pública entre los diferentes países miembros. Esta organización, además, ha realizado un análisis de las tendencias encontradas en la modernización del sector público encontrándose las siguientes líneas generales: Wolf (2000)
Finalmente cabe destacar que el nuevo modelo social propuesto por la Sociedad de la Información y del Conocimiento plantea la necesidad de organizaciones más flexibles, abiertas, interconectadas, con capacidad operativa en red, lo cual se basa en estructuras más planas, donde la creatividad, la comunicación informal, el trabajo en equipo, etc., se convierten en las principales fuentes de valor (MAP, 2000). En este sentido, habrá de realizarse un ejercicio de diferenciación administrativa con el fin de adaptar y aplicar las estructuras y valores organizativos adecuados a la realidad de cada organismo, ya que las Administraciones que tienen entre sus cometidos los aspectos de gestión y contacto con el "ciudadano-cliente" necesitan de un matiz de cambio distinto a las Administraciones puramente reguladoras. Para configurar los enfoques organizativos adecuados es necesario plantear una reflexión sobre la utilidad y funciones que legitiman la presencia de las unidades administrativas analizando su volumen, objetivos, procedimientos, descripción de puestos de trabajo y contenidos, necesidades de información, formación, responsabilidades, etc. De ahí el uso de técnicas como la gestión de la calidad total (Modelo EFQM), la valorización del capital intelectual y el conocimiento ("Skandia Navigator", "Balanced Scorecard", etc.) que tratan de potenciar metodologías de gestión integrales, considerando tanto los activos tangibles como los intangibles. 3. Metodología y unidad de estudio. 3.1. Metodología. El Modelo de Medición del Capital Intelectual elaborado para el Instituto de Estudios Fiscales es una particularización del Modelo General para las Administraciones Públicas, que fue desarrollado a partir del análisis del estado del arte, básicamente, en lo referente al nuevo rol de las Administraciones Públicas, la Medición de Intangibles así como la identificación de otras experiencias similares. Figura 1. Desarrollo de la investigación
Fuente: Elaboración propia Dicho Modelo General recoge los principales avances recogidos de una búsqueda y análisis exhaustivo de literatura y experiencias relacionadas con el ámbito de los intangibles dentro de la función pública, además de contar con las aportaciones que sobre capital intelectual se están desarrollando dentro del Foro del Conocimiento Intellectus[2]. Por otra parte, el Modelo General cuenta con el análisis externo de un grupo de expertos[3] con el propósito de otorgarle un mayor contraste orientativo que permita una alta significatividad de la propuesta realizada. La siguiente figura representa la dinámica de trabajo mantenida por el grupo de trabajo en el proceso de adaptación del Modelo a las particularidades del Instituto de Estudios Fiscales. Figura 2. Metodología de trabajo en la experiencia del IEF
Fuente: Elaboración propia Como puede observarse, se parte del Modelo General de Capital Intelectual para la Administración Pública, procediendo a la particularización del mismo de acuerdo a la realidad del IEF, todo ello previa identificación de los nodos personales. Esto ya proporciona una primera retroalimentación de la propuesta de Modelo realizada. A través de las diversas reuniones desarrolladas y de los mecanismos de retroalimentación, se procede a su validación total. Cuando la propuesta de elementos, variables e indicadores es aceptada por el grupo de trabajo, se continúa con la búsqueda de las fuentes de información. La localización de los datos permite la medición, mientras que cuando esto no es posible, se procede de dos formas: o bien se solicita al Centro esa información a través de las personas que tienen competencias en el tema, o bien se cuestiona de nuevo su relevancia y se somete a un nuevo proceso de validación. Este proceso, de carácter iterativo, garantiza la completa validación del Modelo propuesto. 3.2. El Instituto de Estudios Fiscales. La elección del Instituto de Estudios Fiscales (IEF) como experiencia piloto para contextualizar y validar el Modelo General de Capital Intelectual para la Administración Pública se basó en la búsqueda de un acotamiento que permitiera un contraste adecuado, lo que brindaba la idoneidad tipológica del Instituto. El IEF se configura como un organismo autónomo de la Administración General del Estado, adscrito a la Secretaría de Estado de Hacienda del Ministerio de Hacienda, según se recoge en la Ley 14/2000, de 29 de diciembr e y en el Real Decreto 63/2001, de 26 de enero. De acuerdo con este espíritu, el IEF desarrolla las siguientes funciones:
Para desarrollar y ejercer estas funciones el IEF se estructura en dos grandes áreas: investigación y formación, que al mismo tiempo se corresponden con la estructura organizativa del Centro. El total de efectivos de personal al servicio del IEF, compuesto por los servicios Centrales y Periféricos, asciende a 240 personas. Figura 3. Estructura organizativa del IEF ![]() Fuente: Instituto de Estudios Fiscales Teniendo en cuenta las características inherentes del Instituto, esto es, la naturaleza de organismo público autónomo, la sencillez de su estructura organizativa, claramente identificada con las actividades que el Instituto desarrolla, así como el tamaño del mismo hacen que sea un organismo apropiado para que el desarrollo de la aplicación del Modelo General de la Administración Pública a la realidad del IEF logre su validación. 4. Resultados. Los resultados del ejercicio de modelización pretenden mostrar de forma esquemática de todos aquellos elementos intangibles que son fuentes potenciales de creación de valor para la Administración. En este sentido, es necesario hacer hincapié en una serie de aspectos preliminares, a saber:
De esta forma, los objetivos que pretende el Modelo de Medición de Capital Intelectual se articulan en dos ejes principales:
Por todo lo comentado anteriormente, puede afirmarse que el modelo pretende informar sobre la capacidad de la Administración para la generación de resultados sostenibles, y la posibilidad de mejora constante. Así, el modelo de medición de Capital Intelectual supera la visión de corto plazo de los modelos de corte financiero-contable, que únicamente recogen información del presente y pasado de la organización. Asimismo, es importante destacar que el modelo parte de la premisa de utilizar un lenguaje común y compartido por las personas que integran el organismo. En este sentido, los elementos e indicadores deben ser fácilmente interpretables por el mayor número de personas al objeto de fomentar su comprensión, y por tanto, contribuir a la mejora del proceso de toma de decisiones en el seno de la entidad. El Modelo propuesto, basado en el Modelo de Capital Intelectual para la Administración Pública, se adapta y personaliza a la realidad concreta del Instituto de Estudios Fiscales, recogiéndose en la figura 4, la estructura básica del mismo. En esta estructura se identifican tres componentes principales: Capital Humano Público, Capital Estructural Público y Capital Relacional Público. Posteriormente, el Capital Estructural Público se desdobla en tres componentes, relacionados pero con caracteres diferenciados, el Organizativo, Social y el Tecnológico. Previamente a la descripción del Modelo, es necesario presentar una serie de definiciones relacionadas con su estructura:
La lógica del Modelo aquí presentada permite un desglose por categorías de los diferentes componentes, lo que contribuye a la adaptabilidad del modelo, tanto en lo que se refiere a su profundidad (verticalidad) como a su extensión (horizontalidad). Asimismo, hay que hacer notar que cualquier consideración relativa a
las necesidades de la organización en cuestión, a su entorno de actividad
o sus áreas de actuación, son fundamentales en la definición de los conceptos
anteriores, lo que repercutirá en el número final de elementos, variables
e indicadores a incluir en el modelo. Figura 4. Modelo de Capital Intelectual del IEF
Fuente: Elaboración propia. Cada uno de estos cinco capitales agrupa los activos intangibles existentes en el Instituto en función de la naturaleza explicativa. Dichos capitales se integran por unos elementos principales que identifican y describen conceptualmente la idiosincrasia y aspectos propios del IEF, dando lugar al inicio de la contextualización del modelo. A su vez cada elemento principal se traduce en un conjunto de variables, susceptibles de medición, que permiten la interconexión entre el estadio conceptual de los diferentes activos intangibles y la realidad objetiva. Por último, se elaboran los indicadores permitiendo la determinación y medición específica de capital intelectual del IEF. Como paso previo al desarrollo conceptual de cad a uno de los elementos, variables e indicadores recogidos para la medición del Capital Intelectual del IEF, reflejamos la dimensión conceptual de los distintos componentes del capital intelectual del Modelo de Capital Intelectual para el IEF de forma que se permita un entendimiento global del modelo, ver figura 5. Figura 5. Modelo de Capital Intelectual del IEF
Fuente: Elaboración propia A continuación desglosamos cada capital en los diferentes conjuntos de elementos principales y variables de manera que permita alcanzar un entendimiento detallado de la medición del modelo. Cabe indicar que la definición de los capitales aquí presentada es análoga a la descrita en el desarrollo del Modelo de Capital Intelectual para la Administración Pública. Capital Humano Público El capital humano público se refiere al conocimiento (explícito o tácito e individual o social) que poseen las personas y grupos, así como su capacidad para generarlo, que resulta útil para la misión de la organización; es decir, la capacidad de aprender y de compartir dichos conocimientos con los demás para beneficiar a la organización. En el Modelo de Capital Intelectual pa ra la Administración Pública el Capital Humano de compone de tres elementos, cuya definición es:
Capital Estructural Público El capital estructural público es el conjunto de conocimientos y de activos intangibles derivados de los procesos de acción que son propiedad de la organización y que se quedan en ella cuando las personas la abandonan. Sin embargo, en organizaciones de gran tamaño y complejidad, como la Administración Pública, resulta conveniente separar el papel de las nuevas tecnologías de la información y comunicación, y determinados aspectos administrativos y sociales que han contribuido de manera relevante a la legitimación de la función pública y a la mayor creación y utilización del conocimiento. Por ello el capital estructural se divide en tres subcomponentes: el capital organizativo público, el capital social público y el capital tecnológico público. Capital Organizativo Público El capital organizativo público está compuesto por el conjunto de intangibles de naturaleza tanto explícita como implícita, formales e informales, que estructuran y desarrollan de manera eficaz y eficiente la actividad organizativa de la entidad. Este capital se compone de cuatro elementos:
Capital Social Público El capital social público se refiere al valor que representa para la organización el desarrollo de su función como servicio público y que legitima su actuación frente a los ciudadanos, basada en la confianza, la lealtad y la ética.
Capital Tecnológico Público El capital tecnológico público se define como el conjunto de intangibles de naturaleza tecnológica, es decir, derivados de conocimientos técnicos, responsables del desarrollo de las actividades y funciones que caracterizan las diferentes operaciones de la organización, tanto aquellas con enfoque de los procesos de empresa como de los productos y servicios.
Capital Relacional Público Por último, el capital relacional público comprende el valor que representa para la organización las relaciones que mantiene con los principales agentes vinculados con su proceso de negocio básico.
Conclusiones. Después del análisis desarrollado en el documento hay diversos aspectos relevantes a considerar con el fin de orientar nuevas iniciativas futuras:
Finalmente, cabe destacar que las necesidades de las Administraciones Públicas se están orientando hacia el desarrollo de estrategias y herramientas para la medición y la gestión de los intangibles, como nueva línea abierta de investigación que requiere futuras aproximaciones. Este documento pretende ser una contribución en este campo. En el caso de España, son un ejemplo claro las iniciativas desarrolladas en las organizaciones públicas como Correos, Departamentos de Seguridad, Ejército, Hospitales, etc. Bibliografía. Bontis, N. (1996): There's a price on your head: Managing intellectual capital strategically, Business Quarterly, Summer, pp 41-47. Bontis, N. (1999): Managing organizational knowledge by diagnosing intellectual capital: framing and advancing the state of the field, Internacional Journal of Technology Management, 18, 5/6/7/8, 433 - 462. Bontis, N. (2000): Managing Organizational Knowledge by Diagnosing Intellectual Capital, in Morey, D.; M. Maybury and B. 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Pedro Alonso (Dirección General de Investigación de la Comunidad de Madrid), D. Ángel Fidalgo (UPM), D. José Albert (Ingenio CSIC-UPV). |
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