El contexto de Lisboa
El Consejo Europeo celebró una sesión especial los días 23 y
24 de marzo de 2000 en Lisboa para acordar un nuevo objetivo estratégico de la
Unión con el fin de reforzar el empleo, la reforma económica y la cohesión
social como parte de una economía basada en el conocimiento.
Fue en Lisboa donde la Unión se fijó un nuevo objetivo
estratégico: convertirse, en un plazo de diez años, en la economía basada en
el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo, capaz de crecer
económicamente de manera sostenible con más y mejores empleos y con mayor
cohesión social. Obtener dicho objetivo requiere una estrategia global
dirigida, entre otras cosas, a preparar el paso a una economía y una sociedad
basada en el conocimiento mediante la mejora de las políticas relativas a la
sociedad de la información y de Investigación y Desarrollo (I+D), así como
mediante la aceleración del proceso de reforma estructural a favor de la
competitividad y la innovación, y la culminación del mercado interior.
El Consejo puso de manifiesto la necesidad de que las
empresas y los ciudadanos tengan acceso a una infraestructura de comunicaciones
de la mejor calidad, barata, y a un amplio abanico de servicios; de que todo
ciudadano posea los conocimientos necesarios para vivir y trabajar en la nueva
sociedad de la información, y de que las distintas formas de acceso deben evitar
la exclusión social en relación con la información. Por todo ello las
administraciones públicas deben empeñarse a todos los niveles para aprovechar
las nuevas tecnologías y hacer que la información sea lo más accesible posible.
En Santa María da Feira, los días 19 y 20 de junio de 2000,
el Consejo Europeo respaldó el Plan de Acción global "eEurope 2002" y solicitó a
las Instituciones, a los Estados miembros y a todos los demás agentes que
garantizaran su plena aplicación a su debido tiempo.
Al año siguiente, en Estocolmo los días 23 y 24 de marzo de
2001,se señaló que el paso a una economía basada en el conocimiento era de
fundamental importancia para la competitividad y el crecimiento y para la
construcción de una sociedad más integradora. Pese a los avances efectivos
registrados desde el Consejo Europeo de Lisboa en lo que se refiere al acceso a
Internet y a su utilización por parte de las empresas, los centros de enseñanza
y los ciudadanos en general todavía no sacaban pleno partido de todas sus
posibilidades en sectores básicos como son los servicios públicos o la
administración y el comercio electrónicos.
En Barcelona en marzo de 2002, el Consejo Europeo dio un paso
más, solicitando a la Comisión que elaborara un Plan de Acción eEurope 2005 a
presentar antes del Consejo Europeo de Sevilla, centrado en la seguridad de las
redes y de la información, la administración electrónica, el aprendizaje por
medios electrónicos, la sanidad en línea y el comercio electrónico. Dicho Plan
de Acción, que supone el marco en el que se incluyen grandes objetivos políticos
entre los que se encuentra el eGovernment, fue aprobado por el Consejo de
Ministros de la Unión Europea en enero de 2003.
eGovernement
En septiembre de 2003 la Comisión Europea lanzó una
Comunicación sobre el papel de la administración electrónica en el futuro de
Europa (COM (2003) 567 final de 26 de septiembre). En dicha Comunicación, la
Comisión analizaba la situación actual del eGovernment, ponía de manifiesto los
retos actuales en este ámbito y elaboraba una serie de recomendaciones de cara a
afrontar dichos retos.
La Comisión reconocía que las tecnologías de la información y las comunicaciones
(TIC) pueden ayudar a las administraciones públicas a hacer frente a los
retos económicos y sociales, a las mutaciones institucionales y al profundo
impacto de las nuevas tecnologías. Sin embargo, el énfasis no debe ponerse
en las TIC propiamente dichas, sino en su utilización combinada con los
cambios organizativos y con nuevas aptitudes encaminadas a mejorar los
servicios públicos, los procesos democráticos y las políticas públicas.
A eso se refiere, según la Comisión Europea, la administración electrónica
(eGovernment).
Además, la administración electrónica debe tener una
orientación estratégica: la consecución de los objetivos de Lisboa,
anteriormente mencionados, la reducción de los obstáculos al mercado interior de
servicios y a la movilidad en toda Europa, la aplicación efectiva de las
políticas nacionales y el desarrollo regional o local.
Situación actual
Todos los países europeos han elaborado planes y estrategias
de administración electrónica a lo largo de los últimos años. En todos ellos se
ha avanzado en la oferta en línea de los servicios públicos, pasando la
disponibilidad promedio del 45% al 60% de octubre de 2001 a octubre 2002. En
este momento, las diferencias de un país a otro son quizás menos importantes que
los ritmos de crecimiento y el compromiso estratégico con la modernización de
las administraciones públicas, que puede desembocar en un rápido progreso a lo
largo de los próximos años. En términos generales, se da una tendencia a pasar
de la tecnología a las soluciones, como quedó demostrado en la Conferencia
eGovernment de Como, celebrada los días 7 y 8 de julio.
El Proyecto Intelcities
El 17 de diciembre de 2002, la Comisión Europea lanzó las
primeras convocatorias de propuestas para participar en el Sexto Programa Marco
IDT. Una de las convocatorias invitaba a presentar propuestas en el marco de la
segunda área temática prioritaria del Programa Específico "Integración y
Fortalecimiento del Espacio Europeo de Investigación", "Tecnologías para la
Sociedad de la Información (IST).
El objetivo de las IST es crear una sociedad de la información centrada
en los ciudadanos. Se espera que en el futuro
todos tengamos acceso a las tecnologías de la sociedad de la información
desde cualquier lugar y en cualquier momento. Más concretamente, lo que
se pretende es obtener mayor innovación en Europa a través de la aplicación
de medidas políticas (aumento del gasto europeo en I+D al 3% del PIB para
2010, creación del Espacio Europeo de Investigación, iniciativa eEurope
2005 e implantación de políticas a favor de la innovación) y de la investigación
(se pretende fundamentalmente animar a la industria para que invierta
más en I+D).
Se destinaron 1070 millones de euros para esta primera
convocatoria que cerró el 24 de abril de 2003. El proyecto Intelcities fue uno
de los Proyectos Integrados que recibieron financiación.
El Proyecto Integrado (PI) Intelcitites comenzó en enero de
2004 y se prolongará hasta julio de 2005. El presupuesto que se destina al mismo
es de 11,7 millones de euros, de los cuales 6,8 provienen de contribución de la
UE.
Liderado por las ciudades de Manchester y Siena, reúne a 20
compañías dedicadas a las TIC (entre ellas Nokia) y a 36 grupos de
investigación.
El proyecto contribuirá a hacer realidad los objetivos de
Lisboa a través de la creación de nuevas formas de administración electrónica en
las ciudades y de mayor inclusión social, facilitando un mayor y mejor acceso a
los servicios.
Intelcities creará una serie de servicios de eGovernment
innovadores e interoperables que proporcionarán información a los ciudadanos y a
las empresas sobre todos los aspectos de la vida de la ciudad.
El proyecto se desarrolla entorno a cinco prototipos de
ciudades, y cada uno de ellos se va a probar en alguna de las ciudades que
participan en el mismo. A continuación, las experiencias adquiridas pasarán a
formar parte de una red. Los prototipos son:
- Sistema de administración, que será desarrollado en Marsella
(Francia).
- Sistema de movilidad: lo llevarán a cabo en Roma (Italia)
y Leicester (Reino Unido).
- Sistema de regeneración: del que se encargará Manchester
(Reino Unido).
- Sistema inalámbrico: se experimentará en Helsinki (Finlandia).
- Sistema por cable: se llevará a cabo en Siena (Italia).
- Sistema de utilización del suelo: se desarrollará en Dresden
(Alemania).
En cada prototipo participa una ciudad, que lidera el
estudio, una compañía de TIC y un grupo de investigación (por ejemplo, en
Manchester se desarrolla el prototipo de eRegeneración, en el que participa la
empresa CISCO y la Universidad de Salford).
Los beneficios que se derivan de este proyecto son, entre
otros, el lograr un uso de los servicios y facilidades de las ciudades más
eficiente y sostenible, el mejorar la interacción entre las empresas, las
administraciones locales y los ciudadanos, la creación de una infraestructura de
información ciudadana única y el poder compartir experiencias de gestión de
ciudades y planificación electrónica de toda la UE y del extranjero.
Además, se va a contribuir a los objetivos establecidos en el
plan de acción eEurope 2005 y en la comunicación de la Comisión sobre
eGovernment. Así, se facilitará el acceso a plataformas múltiples, se reforzará
la confianza en la administración electrónica, se desarrollarán servicios
paneuropeos para establecer un verdadero sentido de ciudadanía europea y nuevos
métodos de benchmarking o evaluación comparativa.
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