Número 25, septiembre 2004
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  Orientaciones de la política comunitaria de investigación con respecto al 7º Programa Marco

Reseña y análisis de la comunicación de la Comisión Europea Construir nuestro futuro común. Retos políticos y medios presupuestarios de la Unión ampliada (2007-2013) (Bruselas, 10.2.2004, COM(2004) 101 final), que incluye ideas relevantes sobre la política europea de investigación con respecto al VII Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico.

     
Jesús Rodríguez Pomeda
Profesor Asociado de Organización de Empresas
Universidad Autónoma de Madrid
jesus.pomeda@uam.es
 

1. Introducción

En la configuración de las líneas básicas de la política comunitaria en materia de investigación de cara al 7º Programa Marco confluyen varios factores determinantes:

  1. La trayectoria delimitada por los programas marco anteriores, que han sido la piedra angular de dicha política.
  2. La realidad socio-económica de los albores del siglo XXI, caracterizada por la transformación profunda de las relaciones geopolíticas.
  3. La necesidad de avanzar -mediante la política de investigación- en el logro y consolidación de los objetivos fundamentales de una Unión Europea cualitativa y cuantitativamente distinta del embrión surgido tras la II Guerra Mundial.

Con estos determinantes, y con los medios humanos y presupuestarios disponibles, la Unión afronta el reto descomunal que se fijó en Lisboa: ser la economía mundial más avanzada y desarrollada basada en el conocimiento.

El modo de alcanzar tal objetivo ha comenzado a ser diseñado en la comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo titulada Construir nuestro futuro común. Retos políticos y medios presupuestarios de la Unión ampliada (2007-2013) (Bruselas, 10.2.2004, COM (2004) 101 final).

Dentro de este importante documento aparecen consideraciones y propuestas referentes a muy diversos aspectos de la vida comunitaria. En el presente texto nos ceñiremos al comentario y análisis de las vinculadas con la política europea de investigación.

2. La política comunitaria de investigación en las perspectivas financieras 2007-2013

El documento citado arranca, como no podía ser de otro modo, con la determinación de las prioridades para la Unión ampliada. Tales prioridades -a las cuales han de servir los instrumentos financieros y presupuestarios- son, en síntesis, las siguientes:

  1. El desarrollo sostenible, objetivo en el que se cifra la razón última del pleno desarrollo del mercado único. Para tal fin, es preciso incrementar la coordinación de todas las políticas comunitarias, y, especialmente, las económicas, sociales y medioambientales. Al desarrollo sostenible han de conducir las acciones dirigidas a mejorar la competitividad de la economía europea, la cohesión social y territorial, la gestión sostenible de los recursos naturales, y la protección activa de los mismos.
  2. La idea esencial de "ciudadanía europea" como culminación de la tradición ética y política de defensa de la libertad, la justicia, la seguridad y el acceso a los bienes públicos básicos.
  3. La coherencia de la actuación europea en el ámbito internacional.

Con estas premisas, la Comisión -de manera coherente- plantea la consolidación de todos los esfuerzos europeos en materia de investigación dentro del desarrollo de la competitividad como factor crítico de crecimiento y empleo.

Tal objetivo de consolidación de esfuerzos en investigación confluye con los siguientes a la hora de alcanzar el nivel deseado de competitividad:

  • promover los factores netamente empresariales dentro del concepto de competitividad en el mercado único.
  • impulsar la conexión europea a todos los niveles mediante redes de todo tipo.
  • mejorar la calidad de la educación y la formación.
  • anticipar y gestionar los cambios sociales, mediante una "Agenda europea de la política social".

Al plantear de este modo el desarrollo de la competitividad, la Comisión tal vez esté obviando la debilidad del apoyo popular al proyecto de construcción europea que se puso de manifiesto en las elecciones al Parlamento celebradas en junio de 2004. En este sentido, posiblemente tendría justificación la búsqueda de mecanismos que articulasen de manera efectiva la participación ciudadana, superando, entre otros aspectos, el carácter dirigista que tiene la referida "Agenda europea de política social."

Enfocando nuestra atención en la propuesta de la Comisión referida a las políticas en materia de investigación y desarrollo tecnológico, destacan tres consideraciones preliminares:

  1. El presupuesto de la Unión tiene un elevado impacto en esta materia.
  2. El indicador que resume todo el esfuerzo en esta línea es el de gasto en I+D (investigación y desarrollo) con respecto al Producto Interior Bruto (PIB). En la actualidad, la UE no llega al 2% de su PIB, mientras que Japón supera el 3% del suyo, y los Estados Unidos se acercan a esta última cifra.
  3. Las instituciones y los procedimientos vigentes en este campo dentro de la UE suponen un freno a la excelencia académica.

A continuación, valoramos con mayor detalle las propuestas políticas que, en opinión de la Comisión, deberían desarrollar estas premisas tanto en los instrumentos financieros con la perspectiva de 2013, como en el próximo Programa Marco.

3. Objetivos políticos europeos en la búsqueda de un esfuerzo integrado en investigación

En el ámbito de la investigación y el desarrollo tecnológico, la Comisión plantea -con un criterio aceptable en líneas generales, aunque necesitado de alguna matización- tres grandes finalidades que resultan complementarias entre sí:

  1. Crear el "Espacio Europeo de Investigación", que actúe como mercado interior para la investigación y la tecnología.
  2. Lograr que las iniciativas europeas de investigación alcancen el 3% del PIB de la Unión en 2010, donde el 1% proceda de fuentes públicas y el 2% de las privadas.
  3. Ayudar y potenciar la investigación mediante ayuda financiera comunitaria directa que complemente los distintos programas nacionales encaminados al logro de los dos objetivos anteriores.

Tan encomiables objetivos merecen el apoyo comprometido de todos los agentes públicos y privados de la Unión, pero tal vez debiera buscarse una articulación más clara de los mecanismos de mercado (entre ellos se sitúa explícitamente el "Espacio Europeo de Investigación") con las necesarias actuaciones correctoras por parte de los poderes públicos. Sería conveniente definir claramente cómo deben combinarse, y cómo deben dirimirse los conflictos entre ellos (por ejemplo, a la hora de determinar los objetivos de la actividad investigadora).

También habría que considerar en detalle -en la definición de los grandes objetivos para la investigación europea- todos los problemas que acarrea lograr de los agentes privados que soporten el peso principal de la financiación de la investigación.

Todo buen diagnóstico exige lucidez en el reconocimiento de los errores propios. La Comisión la tiene cuando admite que la financiación de la investigación de la UE se sitúa en el 0,04% del PIB, cuando el objetivo fijado es el 1% del PIB, como complemento de los esfuerzos nacionales en este terreno.

¿Hacia dónde debería encaminarse ese esfuerzo financiero reforzado? La Comisión plantea ocho áreas de vital interés para la Unión en el ámbito de la investigación:

  1. Apoyar financieramente a equipos investigadores excelentes seleccionados competitivamente a nivel europeo, no nacional. Para ello, se sugiere seguir el modelo de la National Science Foundation estadounidense.
  2. Consolidar las capacidades investigadoras europeas, particularmente en las infraestructuras y el capital humano.
  3. Crear asociaciones entre agentes públicos y privados sobre la idea de "plataforma tecnológica" que sirvan para desarrollar y aplicar programas de interés común para ambos.
  4. Estimular la creación de "polos de excelencia europeos", apoyados en las redes y las relaciones de colaboración apuntadas en los instrumentos, las acciones y los proyectos puestos a punto en el 6º Programa Marco.
  5. Mejorar la coordinación de los programas y las políticas nacionales y regionales de investigación, en particular, para lograr las masas críticas de recursos precisas en muchos proyectos.
  6. Desarrollar una política espacial integrada a escala europea.
  7. Avanzar en el desarrollo de sistemas de seguridad capaces de afrontar las nuevas amenazas globales.
  8. Facilitar la difusión de los resultados de la investigación, para reforzar la idea de liderazgo europeo en la investigación.

4. Conclusiones: la ciencia y la tecnología, claves del futuro de Europa

Si bien la superación de la conocida "paradoja europea" (los efectos de la investigación en el continente no se corresponden con el nivel de inversión efectuada), y el consiguiente posicionamiento de Europa en la situación de liderazgo deseada, requiere considerar -y actuar- sobre factores muy diversos, es en el terreno presupuestario donde se libra buena parte de la batalla.

En este sentido, el objetivo de 3% del PIB destinado a investigación es accesible si se consigue explotar al máximo los siguientes elementos:

  • Duplicación efectiva, como pretende la Comisión, del presupuesto comunitario de investigación.
  • Aprovechamiento pleno del apalancamiento que la financiación de la Unión tiene sobre otras inversiones públicas y privadas.
  • Amplificación del deseo de emulación que, sobre las políticas de los Estados miembros, tienen las iniciativas europeas de investigación.

Con todo ello, será posible -en el horizonte fijado- alcanzar el "valor añadido europeo" en materia de investigación que se requiere, y que se concreta en el logro de las masas críticas de recursos (financieros, materiales, humanos) necesarias, el refuerzo de la excelencia académica (gracias a la cooperación, el intercambio y la concurrencia de equipos a nivel europeo), la difusión de resultados de la investigación (en particular, hacia las pequeñas y medianas empresas), así como en la participación europea en los grandes programas científicos internacionales.

De este modo, la política europea de investigación contribuirá eficazmente a la obtención de los grandes objetivos que la Unión se ha fijado para las primeras décadas del presente siglo.