Número 25, septiembre 2004
COOPERACIÓN TECNOLÓGICA>> Editorial
 
  La dimensión regional de la innovación      
Jesús Rodríguez Pomeda
Profesor Asociado de Organización de Empresas
Universidad Autónoma de Madrid
jesus.pomeda@uam.es
 

Resulta bien conocida para nuestros lectores habituales la orientación de la revista hacia el estudio y análisis de la innovación en todas sus vertientes, con especial atención hacia aquellas que presentan una dimensión regional.

En la literatura científica, así como en la práctica de diversos territorios y otros agentes, se ha puesto de relieve la importancia que tienen los sistemas regionales de innovación. Hoy en día –si nos referimos específicamente a la Unión Europea- resulta innegable que la competitividad de las regiones es condición necesaria para alcanzar el crecimiento económico, la cohesión social y la generación y difusión del conocimiento que como objetivos tenemos planteados desde hace algunos años.

Este número de madri+d ofrece varias propuestas de reflexión en este sentido, y se refieren a distintos aspectos y agentes de un sistema regional de innovación.

En primer lugar, el artículo de Ondategui gira en torno a los centros de apoyo a la innovación. Tras enmarcarlos teóricamente, el artículo representa una aportación destacada al conocimiento de los factores genéricos que mayor incidencia muestran en el desarrollo de los centros tecnológicos. Determinadas facetas horizontales del sistema de innovación (como la cultura o las interconexiones entre agentes) también aparecen tratadas en el texto.

Estos centros son un buen ejemplo de cómo desde un territorio determinado pueden ponerse en marcha instrumentos y políticas con un elevado coeficiente multiplicador sobre los resultados de los esfuerzos innovadores que llevan a cabo los agentes privados. Tales efectos multiplicadores son fruto de las características de los centros tecnológicos, entre las cuales se pueden encontrar la especialización, el conocimiento del sistema de innovación y su pertenencia a diferentes redes.

En este sentido, los centros tecnológicos, los parques científicos y tecnológicos y los instrumentos de interfaz entre diversos agentes públicos y privados constituyen tres elementos centrales en el desarrollo de clusters que tengan la mínima masa crítica que se precisa para impulsar de modo apreciable la productividad regional.

Ejemplo de parque científico y tecnológico es “Leganés tecnológico”, cuyas características y capacidades son descritas en el artículo de Domingo.

Respecto a las interfaces agentes públicos-agentes privados (y, en particular, los dedicados a la transferencia de tecnología hacia la empresa), publicamos el artículo de Solís y Romero, que ilustra adecuadamente el caso andaluz.

Cerramos la Tribuna de Debate con un texto obra de García Martínez relativo a la corporación tecnológica TECNALIA, fruto de la cooperación de seis destacados centros tecnológicos. El artículo muestra bien a las claras el potencial que, con respecto a la obtención de resultados positivos en la investigación aplicada, tienen las iniciativas de cooperación entre diferentes agentes de un sistema regional de innovación.

En suma, consideramos que estas aportaciones son oportunas y relevantes en un momento en el cual se está sometiendo a debate, en un plano internacional, la orientación y desarrollo de las políticas públicas de innovación. En su dimensión regional, varias tendencias básicas parecen estar destacándose:

  • Construcción en la región de activos endógenos relativamente escasos en el ámbito macroeconómico, lo que debería servir como atractivo para la iniciativa privada.
  • Potenciación de los aspectos que sustentan la competitividad de las empresas regionales, más allá de la mera política de subsidiación de iniciativas específicas.
  • Provisión de bienes públicos que contrarresten adecuadamente los posibles fallos de mercado existentes, y que, a la vez, contribuyan a la mejora de la calidad de vida en la región.
  • Implantación de mecanismos eficientes de coordinación de instrumentos multisectoriales, facilitando la acción conjunta de la Administración y de los agentes privados, y planificando y compartiendo recursos allí donde sea posible.

En suma, como viene haciendo la revista madri+d desde su fundación, nuestro deseo es proporcionar a las personas vinculadas con la innovación una serie de materiales útiles para el debate y la reflexión, con el fin de alcanzar con el esfuerzo colectivo una sociedad más próspera y equilibrada.