Número 26, noviembre 2004
RETOS UNIVERSITARIOS>> Investigación.>>Tésis doctorales
 
  El capital social como componente crítico del capital intelectual de las Cajas de Ahorros      
Doctorando: Rodríguez Ruiz, Óscar
Centro de Investigación sobre la Sociedad del Conocimiento
Director: Eduardo Bueno Campos
Fecha de lectura: 28 de septiembre de 2004
  Universidad Autónoma de Madrid
 

El extraordinario dinamismo de las cajas de ahorros como instituciones financieras dotadas de un estatuto jurídico singular ha suscitado durante mucho tiempo un encendido debate sobre las causas últimas de su longevidad, éxito económico y arraigo social. En algunas ocasiones se ha apuntado que la “enigmática naturaleza económica” de las cajas, caracterizada por la ausencia de acciones y la reversión de una parte de sus beneficios a la sociedad, constituye una notable excepción a las reglas de funcionamiento del mercado en libre competencia. Sin embargo, la excelente situación competitiva de las entidades de ahorro parece poner en tela de juicio los dogmas basados en “el enriquecimiento de los agentes mercantiles como motor básico de la economía”.

El objetivo de la tesis doctoral “El capital social como componente crítico del capital intelectual de las cajas de ahorros” es definir una construcción teórica explicativa de la influencia de la dimensión social de las cajas en el desarrollo de su actividad de negocio. Como es bien sabido, resulta común en la mayoría de tratados sobre el sistema financiero la aseveración que señala que la ausencia de capital social es uno de los rangos distintivos de las cajas de ahorros. Ello es estrictamente cierto en sentido contable si se emplea el término capital social como suma de las aportaciones realizadas y comprometidas por los accionistas de una sociedad. Sin embargo, es posible afirmar que las cajas de ahorros poseen un factor productivo, recurso o pauta organizativa que puede denominarse capital social. El centro de gravedad de la investigación es, por lo tanto, el concepto de capital social como noción que aglutina un conjunto de activos intangibles de naturaleza altruista insertos en el capital intelectual de las cajas de ahorros.

La tesis está estructurada en tres partes fundamentales. En la primera de ellas, dedicada al marco teórico, se presentan los cimientos doctrinales que sustentan la importancia del capital intelectual y capital social de las cajas de ahorros.

La segunda parte describe el desarrollo de la investigación empírica. En la misma se ha recurrido a un método inductivo ad hoc para identificar los activos intangibles idiosincrásicos del capital intelectual de las cajas a la luz de las opiniones de académicos y expertos del sector. Estos activos intangibles se han adscrito a cada uno de los componentes del capital intelectual del Modelo Intellectus. Posteriormente, se han sometido a un contraste empírico mediante entrevistas en profundidad realizadas a directivos del sector, responsables de organismos reguladores y expertos académicos.

La última parte de la tesis recoge los resultados de la investigación y las principales conclusiones obtenidas. Los datos procedentes de las entrevistas en profundidad han sido sometidos a un proceso de triangulación con los tópicos identificados en el estado del arte y en el análisis de las noticias sobre cajas de ahorros aparecidas en la prensa económica diaria desde enero del año 2002.

Las conclusiones de la investigación han resultado reveladoras. El capital social, como componente crítico del capital intelectual, puede fundamentarse desde un punto de vista teórico en contratos relacionales e implícitos basados en la confianza. Esta confianza se basa en la reputación adquirida a lo largo del tiempo e implica la propensión de las personas a cooperar y producir resultados socialmente eficientes evitando situaciones contradictorias.

La indagación empírica ha puesto de manifiesto que el capital social de las cajas de ahorros tiene una naturaleza dual. Por una parte, está integrado por el dividendo social, que redunda en beneficio del capital intelectual del territorio en el que la caja desarrolla su actuación. Y por otra, está conformado por otros activos como la imagen y las relaciones personales y sociales que generan rendimientos económicos futuros y que pueden ser considerados por ello capital intelectual propio de las cajas.

En consecuencia, hoy más que nunca puede afirmarse que la presencia de las cajas es necesaria en cualquier sistema financiero desarrollado para garantizar el progreso del país. El modelo económico de las cajas de ahorro funciona, y funciona mejor cuanto más cercanas estén sus estrategias a los planteamientos originales que les dieron vida.

Así como en la década de los sesenta del pasado S. XX Chandler señaló que la estructura sigue a la estrategia de las organizaciones, las cajas de ahorros parecen reflejar un ejemplo de lo contrario: su naturaleza o genética determina su estrategia de actuación.