Número 27, enero 2004
INVESTIGACIÓN EN LA UNIÓN EUROPEA>> Aula abierta
 
  La nueva Constitución Europea: Posicionamiento de la I+D+i

El día 20 de febrero el Gobierno Español someterá a referéndum la ratificación de la Constitución Europea por parte del estado español. Por ello es necesario hacer un poco de historia sobre el proceso de creación de la Unión que culmina en el texto constitutivo para entender su significado real. En la misma la I+D+i queda reflejada en la misma de una manera desconocida hasta la fecha, dando al Espacio Europeo de Investigación primacía legal, y potenciando como mandato constitucional la investigación espacial.

     
Joaquin Alonso Andaluz
Fundación para el Conocimiento madri+d
jalonso@madrimasd.org
 

1. El Comienzo. Una unión con tres pilares.

La historia de la integración europea ha sido un largo camino, denso en acuerdos, declaraciones y otros instrumentos jurídicas, cuyo último paso parece que será la nueva Constitución Europea.


Aún citándose como el origen de la Unión Europea al Tratado de Roma, quizás podríamos remontarnos unos pocos años más, hasta el 18 de abril de 1951, fecha en que se firmó el acuerdo por el que se creaba la Comunidad Europa del Carbón y el Acero, que materializó la declaración “Schuman” del 9 de mayo de 1950. (CECA)

Este acuerdo originario es uno de los tres instrumentos constitutivos de la integración europea conjuntamente con el tratado que establece la Comunidad Económica Europea (CEE), y con el que origina la Comunidad Europea de la Energía atómica (EURATOM). Estos tres instrumentos, los dos últimos firmados en Roma el 23 de marzo de 1957, forman los Tratados de Roma, (Aunque como de Roma se conozca únicamente al de la Comunidad Económica Europea).

Los mismos fueron compilados el 7 de febrero de 1992 en el conocido como Tratado de la Unión Europea, o de Maastricht, por ser el lugar donde se firmó. Además de unir los tres anteriores, cambió la denominación del Tratado de la Comunidad Económica Europea, pasándolo a llamar el Tratado de la Comunidad Europea (CE). Este nuevo texto, compendio de los anteriores tres, añadía además como novedad nuevas fórmulas de cooperación intergubernamental, en las áreas de, asuntos jurídicos e interior, y en la de defensa y exteriores.

Estas dos áreas de cooperación, más el Tratado de Maastricht, dieron lugar a los “tres pilares” de lo que entonces se denominó “Unión Europea” (UE).

A otro nivel, existen otros textos sin los cuales no se podría entender lo que es hoy la Unión Europea, como son el Acta Única Europea, firmada en Luxemburgo y en La Haya en 1987, El Tratado de Ámsterdam de 1997, o el de Niza de 2001, los cuales han venido a dar un mayor soporte a la Unión pero también una mayor complejidad a su sistema Jurídico.

2. La Constitución Europea.

Este último fue consecuencia del Consejo Europeo de diciembre de 2000, en Niza, donde se acordó iniciar una nueva revisión de los textos fundacionales para así poder dar cobertura legal a la ampliación de la Unión hacia sus vecinos del este. Pero, quizás más importante, la reunión celebrada en Niza dio lugar a que en el seno de la Unión aparecieran otras cuestiones subyacentes que preocupaban a sus miembros y que quedaron recogidas en la “Declaración de Niza”. Las mismas hacían referencia a las relaciones entre la Unión y los estados miembros, a la necesaria asunción de los derechos humanos reconocidos en el propio Tratado de Niza, a como modificar los tratados constitutivos de manera que sean fácilmente entendibles sin que pierdan su significado, y por último el papel de los parlamentos nacionales en la construcción europea.

En este sentido, y tras el Consejo de Laeken en diciembre de 2001, se aprobó la “Declaración por el futuro de la Unión” donde se comprometía una Europa más democrática y transparente, y para ello mostraba la necesidad de una Constitución Europea para dar respuesta a las anteriores cuestiones. Para ello se acordó la realización de una convención que estudiara esta posibilidad.

La misma se realizó entre febrero de 2002 y Julio de 2003, presidida por el ex presidente francés Valery Giscard d'Estaing, y dio lugar al primer borrador de Constitución Europea. Este borrador fue el principal documento de trabajo de la Conferencia Intergubernamental, compuesta por los Jefes de Estado y Primeros Ministros de los países miembros, que auspiciada por la presidencia Italiana en octubre de 2003, trabajó en conseguir un consenso unánime sobre la misma, lo cual no se consiguió hasta el pasado 18 de junio de 2004, en el Consejo Europeo de Bruselas.

Es necesario remarcar que, una vez aprobado el texto constitucional, deberá ser ratificado por los distintos estados miembros, en las modalidades que estos escojan, (referéndum, ratificación parlamentaria…etc). Mientras esta última fase no llegue a su fin hay que resaltar que el Tratado de Niza sigue completamente en vigor.

3. I+D+i en la Constitución Europea.

La regulación referida a Investigación Y Desarrollo Tecnológico viene recogida en la Constitución de manera precisa bajo el título “Investigación Y Desarrollo Tecnológico y Espacio”. Entre los artículos III-248 y III-255 (Es la sección 9, del capítulo tercero, del título tercero, de la parte tercera de la CE) se desarrollan las principales ideas de la política europea en este ámbito.

El primero de los artículos define y articula el Espacio Europeo de Investigación, nacido de la cumbre Europea de Lisboa del año 2000, dándole por fin una estructura legal y acompañándolo de unos principios de actuación y reafirmando en su párrafo tercero su primacía legal. El artículo siguiente refiere las herramientas que deberán ejecutarse, junto a las actividades de los estados miembros para poder conseguir el objetivo citado de crear un Espacio Europeo de Investigación.

El artículo III-250 regula el principio de coordinación entre las iniciativas de la Unión y las de los estados miembros, citando a la comisión como garante de dicho principio.

Los artículos siguientes, III- 251 y 252 regulan la herramienta efectiva que ejecutará las políticas de la unión en este ámbito: El Programa Marco Plurianual. Quizás el principal hecho novedoso es que las prioridades y programas específicos que deba abarcar el citado programa marco deberán ser aprobadas por Ley del Consejo, denominada Ley Marco Europea. Asimismo, dicha ley deberá promover cualquier otro tipo de acciones complementarias al programa marco con el objetivo de la realización efectiva del Espacio Europeo de Investigación.

El artículo III-253 otorga competencias también al Consejo para legislar reglamentos y decisiones que apoyen las políticas iniciadas desde la comisión con el objetivo de crear estructuras que ayuden a ejecutar correctamente las líneas definidas en la ley marco y los programas marco.

El artículo III-254, entra de lleno en la Política Europea de Ciencia y Tecnología para regular la elaboración de una política espacial europea específica.

El último artículo de la sección, III-255, remarca la necesidad de presentar un informe anual de actividades en este campo al parlamento Europeo y al consejo.

4. Para terminar…

Hay diversos hechos puntuales que es necesario destacar en la nueva Constitución Europea:

    1.- La positivización del Espacio Europeo de Investigación con el objetivo de crear un mercado interno real de I+D. La inclusión de este concepto, dándole así carácter constitucional, da una idea del interés de la Unión en este aspecto. Reforzando este carácter, destacar el principio de legalidad que otorga la constitución al citado EEI, al imponer la obligatoriedad de ley para desarrollar el mismo, mediante la herramienta ya conocida, los Programas Marco.

    2.- Es necesario también destacar la regulación del control que las instituciones europeas tendrán sobre las actividades enmarcadas en este ámbito. Así tanto la ley anteriormente citada como los programas marco deberán ser consultados con el Comité Económico y Social y con el Parlamento Europeo. Asimismo la Comisión deberá informar anualmente al Consejo y al Parlamento Europeo sobre las acciones realizadas en las políticas recogidas en la sección.

    3.- La apuesta de la Unión por la Política Espacial Europea, obligando a la citada Ley Marco a regular todas las medidas necesarias para el fomento de esta actividad, definida como exploración y utilización del espacio.

    4.- Regulación del Principio de Coordinación y Complementariedad de las políticas de la Unión con las propias de los estados miembros, con el fin de garantizar la coherencia de las mismas, y nombrando a la comisión “garante” del mismo.

    5.- Y por último la ausencia total del termino “Innovación” en toda la sección de la constitución referida (Investigación y Desarrollo Tecnológico y Espacio).