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Número 28, marzo 2005 CONOCIMIENTO Y CREATIVIDAD>> Aula Abierta |
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El capital intelectual como diferencia entre los activos y los pasivos intangibles La mayor parte de los autores coinciden en identificar directamente el concepto capital intelectual con los activos intangibles de la empresa. Sin embargo, desde nuestro punto de vista y siendo fieles al concepto contable, proponemos que el capital intelectual se calcule como diferencia entre los activos intangibles de los que dispone y los pasivos intangibles que debe soportar. De esta manera, se podrá elaborar un Balance Intelectual en el que, por cada tipo de Capital considerado, aparezcan sus Activos Intangibles, en el Activo, y sus Pasivos Intangibles, en el Pasivo. De esta forma, si aquellos son superiores a éstos, el Capital intelectual será positivo e irá, para equilibrar las partidas, en el Pasivo del Balance. Si, por el contrario, los Pasivos Intangibles superan a los Activos Intangibles, la empresa tendrá un Capital intelectual deficitario y deberá situarse en el Activo del Balance. |
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Muy frecuentemente surgen términos que pretenden expresar nuevos conceptos en el ámbito del management, los cuales son admitidos por parte de la comunidad académica sin iniciar una adecuada reflexión sobre la adecuación del nuevo término a su significado tradicional. Esto ocurre, sin ir más lejos, con el Capital Intelectual.
1. Definición.
Sin embargo, si acudimos al origen contable del vocablo Capital, nos encontramos con algunas disfunciones semánticas. Como es bien sabido, la consideración de la existencia de un Capital Intelectual en las empresas es un desafío para la gestión e incluso para la técnica contable (Meritum, 2000) y una parte importante de la literatura sobre este capital se ha basado en la perspectiva contable y financiera. Es más, Bontis (2001) afirma que "los contables están interesados en cómo medirlo en las cuentas anuales, …"; Handy (1989) sugiere que los activos intangibles organizativos representan tres o cuatro veces el valor en libros de los activos tangibles; Sveiby (1997), partiendo del argumento básico vinculado con la diferencia existente entre el valor contable y en libros y su relación con el ámbito de los activos intangibles, centra la estructura de su propuesta, el Intellectual Assets Monitor, en una consideración fronteriza, clasificando, por un lado, los activos intangibles según su orientación externa (relaciones con agentes externos) o interna, (componentes estructurales). Este doble prisma se complementa con el conjunto de competencias personales (actitudes, aptitudes y capacidades) que desarrollan la gestión de tales intangibles. Capital Intelectual = Activos intangibles – Pasivos intangibles
2. Comprensión.
Desde nuestro punto de vista, hasta el momento actual no se ha prestado la atención necesaria a estos Pasivos Intangibles que muchas veces son obviados, olvidados o arrinconados, de forma consciente o inconsciente, pero que juegan un papel trascendental, por lo negativo, en el Capital Intelectual real de las empresas.
Pues bien, la propuesta aquí presentada se fundamenta en la medición, lo más objetiva posible, de los Activos y Pasivos Intangibles propios, en este caso, del presente Capital contextual. Así, por ejemplo, el hecho de no haber recibido un premio o reconocimiento público en el último año se puede considerar un Pasivo Intangible, la existencia de un código ético, un código de buen gobierno o un código medio-ambiental, se pueden considerar como Activos Intangibles, la lejanía con respecto a centros de ocio o deporte o con respecto a instalaciones de transporte, se pueden considerar como Pasivos Intangibles, etc. En los casos en los que al efectuar el diagnóstico de los intangibles de una empresa el indicador elegido sea bivalente – tener o no tener, sí o no, cercanía o proximidad, etc., la opción es clara, determinando rápidamente si ese indicador representa un Activo o un Pasivo Intangible. Sin embargo, el tema se complica cuando los indicadores, siempre cuantitativos, claro está, pueden ofrecer más de dos valores. En ese caso, nuestra propuesta se fundamenta en considerar Activos Intangibles aquellos que posean un valor superior o inferior –en función de que sea positivo alcanzar valores altos o bajos- a una cantidad determinada que podría venir determinada por la que posee la empresa líder del grupo estratégico en el que se encuentre la empresa. Por ejemplo, si el hotel que se está analizando dedica un dos por ciento a la defensa y mantenimiento del medio-ambiente y el líder del grupo estratégico al que pertenece invierte un tres por ciento, el hotel analizado deberá soportar un Pasivo Intangible dentro de su Capital contextual. Este mismo tipo de diagnóstico se debería efectuar con los indicadores de los otros cuatro Capitales. Así, podrían resultar Pasivos Intangibles del Capital humano el hecho de poseer un reducido porcentaje de empleados con iniciativa y espíritu emprendedor, o con reducida capacidad para comunicarse de forma oral y escrita en otra lengua, o con una escasa capacidad para trabajar en equipo, etc. El Capital organizativo se podría ver afectado por la inexistencia de un sistema de selección basado en los valores de los aspirantes, o por la existencia de un diseño organizativo poco flexible y que no facilite ni potencie el aprendizaje. El Capital tecnológico se podría ver lastrado por la inexistencia de una página web propia o por no contar con un sistema de gestión de clientes. Por último, el Capital relacional de negocio se podría ver reducido por la aparición de Pasivos Intangibles tales como la inexistencia de alianzas o acuerdos con aliados, a nivel tanto nacional como internacional, la escasa incorporación de nuevos clientes en el último año o la inexistencia de procesos automatizados integrados por los proveedores. Una vez analizados todos los indicadores del Modelo, se podrá elaborar un Balance Intelectual en el que, por cada Capital, aparezcan sus Activos Intangibles, en el Activo, y sus Pasivos Intangibles, en el Pasivo. De esta forma, si aquellos son superiores a éstos, el Capital intelectual será positivo e irá, para equilibrar las partidas, en el Pasivo del Balance (ver Figura 1). Si, por el contrario, los Pasivos Intangibles superan a los Activos Intangibles, la empresa tendrá un Capital intelectual deficitario y deberá situarse en el Activo del Balance.
Figura 1. Balance intelectual de una empresa
En conclusión, con el doble objetivo de ser más fieles al concepto contable de Capital, y de facilitar la dirección y desarrollo de los intangibles de una empresa, hemos propuesto una definición y un método de cálculo del Capital Intelectual de las organizaciones, que parte de la diferencia existente entre sus Activos y Pasivos Intangibles, para lo cual se hace necesario, previamente, identificar cuáles son éstos y aquellos, lo que les permitirá a las empresas potenciar al máximo estos Activos y reducir al mínimo, o transformar en Activos, sus posibles Pasivos Intangibles. Bibliografía citada. Bontis, N. (1996): "There's a Price on your Head: Managing Intellectual Capital Strategically". Business Quarterly, Summer, 40-47. Bontis, N. (1998): "Intellectual Capital: An Exploratory Study that Develops Measures and Models". Management Decision, 36, 2, 63-76. Bontis, N. (2001), "Assessing knowledge assets: A review of the models used to measure intellectual capital’’, International Journal of Management Reviews, Vol. 3 No. 1, pp. 41-60. Bueno, E. (1998): "El capital intangible como clave estratégica en la competencia actual", Boletín de Estudios Económicos, Vol. LIII, nº 164, agosto, pp. 205-229. Bueno, E. (2003): "Enfoques principales y tendencies en dirección del conocimiento", en Hernández, R. (Ed.): Dirección del conocimiento: desarrollos teóricos y aplicaciones. Ediciones La Coria, Cáceres. Caja Madrid (2004): Memoria annual, Madrid. CIC-IADE (2003): Modelo Intellectus: Medición y gestión del capital intelectual, Documento Intellectus Nº 5, Madrid. Edvinsson, L. (1993): "Intellectual Capital shapes the Future Enterprise", Scandinavian Insurance Quarterly, number 1, Stockholm, Sweden. Edvinsson, L. y Malone, M. S. (1997): Intellectual capital: realizing your company's true value by finding its Hidden Brainpower, New York, HarperBusiness. Euroforum (1998): Medición del capital intelectual. Modelo Intelect. Editorial I. U. Euroforum Escorial, Madrid. Handy, C. B. (1989): The Age of Unreason. London, Arrow Books, Ltd. Johnson, H.T. and Kaplan, R.S., (1987): Relevance Lost: The Rise and Fall of Management Accounting. Harvard Business School Press. MERITUM (2000): "Guidelines for the Measurement and Disclosure of Intangibles".First Draft. Paper presented Meritum meeting. Sevilla, 27-29 Enero. Ordoñez, P. (2000): La dinámica del capital intelectual como fuente de valor organizativo. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Oviedo, Oviedo. Rodríguez Antón, J. M. et al. (2005): Propuesta de creación de un Modelo de Capital Intelectual para el sector hotelero español, mexicano, chileno y dominicano, UAM, Madrid. Roos, J., Roos, G., Dragonetti, N. y Edvinsson, L. (1998): Intellectual Capital: Navigating in the New Business Landscape, New York, New York University Press. Saint-Onge, H. (1996): "Tacit Knowledge : The key to the strategic alignment of intellectual capital", Strategy & Leadership, April. Stewart, T. A. (1991): "Brainpower: How Intellectual Capital is Becoming America's Most Valuable Asset". Fortune, June 3, 44-60. Stewart, T. A. (1994): "Your company's most valuable asset: intellectual capital". Fortune, october 3, 68-74. Stewart, T. A. (1997): Intellectual Capital: The New Wealth of Organizations. Doubleday Currency, New York. Sullivan, P. y Edvinsson, L. (1996): "A model for managing intellectual capital", en Parr, R. y Sullivan, P. (eds.), Technology Licensing, New York, John Willey & Sons. Sveiby, K. E. (1997): The New Organizational Wealth: Managing and Measuring Knowledge-based Assets, Berrett-Koehler, New York. |
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