El componente geográfico de la economía está tomando cada vez más fuerza en
los análisis socioeconómicos compensando la falta de tratamiento relevante
dentro del enfoque neoclásico. Las aportaciones de Marshall, el desarrollo de
las contribuciones sobre externalidades, las economías de aglomeración, los
clusters, el efecto "frontera", etc., ponen de manifiesto una realidad espacial
muy interesante en la sociedad y tiempos actuales donde la distancia ha muerto
para la información pero no para el conocimiento.
Por tanto, el impacto de la proximidad en la colaboración, la transferencia
de información y conocimiento, las alianzas, etc., se convierte en un exponente
claro para el desarrollo de los asentamientos empresariales y su derivada
urbanística y social, existiendo una primera esfera de referencia, la ciudad o
el municipio.
El marco político institucional asociado a este entorno cercano a la
actividad socioeconómica debe plantearse la actuación como facilitador del
potencial competitivo de los agentes que se localizan en su espacio, físico o
social (incluso virtual), no sólo favoreciendo una atmósfera adecuada para la
innovación, sino también autoaplicándose la receta para la mejora de la calidad
en el servicio público.
No obstante, esta consideración acotada territorialmente se vincula con las
posibilidades de coordinación que ofrecen las tecnologías de la información y
las comunicaciones facilitando la creación de redes y sistemas que permiten el
análisis comparativo y la identificación de mejores prácticas, aspecto básico y
sustancial del documento "Resultados del Proyecto: Red Transfronteriza de
Ciudades del Conocimiento Kógnopolis".
A este respecto, estamos ante una evidente best practice relacionada con la
difusión de los resultados de un proyecto de investigación desarrollado para los
municipios de Badajoz, Almendralejo, Talayuela, Evora, Elvas y Portalegre,
teniendo especial relevancia el carácter transfronterizo del intercambio de
conocimiento y experiencias.
La estructura del trabajo de investigación comienza describiendo el marco
teórico general que vincula las dinámicas de aprendizaje como procesos de
gestión del conocimiento aplicados a criterios de espacialidad, realizando
posteriormente un análisis DAFO de las ciudades con el fin de determinar que
aspectos positivos pueden ser experiencias a difundir e intercambiar y qué
aspectos negativos pueden tener una respuesta o solución originada en las
actuaciones y conocimientos de otros territorios.
Finalmente, el diagnóstico se alinea con los modelos de capital intelectual
como referentes del potencial regional basado en un conjunto de activos/pasivos
intangibles que tienen presencia en cada región, con el fin de establecer una
serie ordenada de recomendaciones (asociadas al DAFO elaborado) que puedan ser
abordadas más eficientemente por los policy makers dependiendo de a qué capital
o ámbito intangible pertenezcan.
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