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Creación, medición y gestión de intangibles: propuesta del modelo conceptual
Eduardo Bueno
Catedrático de Economía de la Empresa
de la Universidad Autónoma de Madrid,
Presidente del Club Intelect
Consejero del Banco de España
Los enfoques actuales de la economía y de la dirección de empresas
se vienen basando en el paradigma del conocimiento, constituyendo
la estructura cognitiva para explicar la nueva transformación
económica o la creación de valor a partir de recursos, actividades
y activos intangibles. Estos enfoques se concretan en un buen
número de modelos, propuestas y palabras nuevas que están incorporando
importantes grados de confusión terminológica y conceptual. En
este trabajo se pretende ofrecer una lógica semántica, un lenguaje
común y una cierta hermeneútica que eviten el crecimiento del
caos e inclusive de la complejidad que se derivan de estos planteamiento;
lo cual se concreta con la propuesta de un modelo integrador de
los citados enfoques para entender la creación, medición y gestión
de intangibles, siguiendo un razonamiento propio de la filosofía
analítica o del lenguaje.
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“La inteligencia es como una cabeza bien
hecha, mientras el conocimiento es como una cabeza llena”
(M.E. de Montaigne)
“Con talento se hace lo que se puede, con genio se hace lo que se quiere”
(J.A. Ingres)
“Hay que tener un caos en sí mismo para
dar a luz una estrella danzante”
(F. Nietzsche)
1. INTRODUCCIÓN
En los momentos actuales la economía, la dirección de empresas y,
especialmente en ésta la dirección estratégica, están siendo explicadas
a partir del enfoque del conocimiento. Actualmente el “conocimiento
en acción” justifica la transformación económica o los procesos
creadores de valor, basados en lo que se está denominando, con mayor
o menor precisión, acuerdo y éxito lingüístico: recursos, actividades
y activos intangibles. Esta evolución de la economía, de su pensamiento
basada en el conocimiento como recurso crítico, y como objetivo
de la creación de valor, está siendo muy rica, a la vez que está
introduciendo confusión y complejidad, en conceptos, términos, modelos,
propuestas y otros desarrollos mentales en los últimos años del
siglo XX y parece que lo seguirá haciendo en los primeros del XXI.
Esta producción creativa a la vez que modal se puede observar desde
el lado de la oferta, caso de propuestas de nuevos modos de gestión
y de organización para los agentes económicos, como del lado de
la demanda, ante las necesidades de querer conocer, medir y gestionar
los intangibles mencionados, a la vez que comunicar o dar “cuenta
y razón” (Bueno, 2000a) de la existencia de un capital intelectual
(conjunto de activos intangibles, creados por el “conocimiento en
acción”) y de la exigencia de su gestión eficiente. “Cuenta y razón”
que demandan, cada vez en mayor medida, las instituciones de la
economía del mercado, sus agentes y los grupos de interés que operan
en aquélla.
Esta nueva realidad, que algunos relacionan con el surgimiento de
la llamada Nueva Economía, se caracteriza por mostrar una situación
de complejidad evidente, además de dinamicidad importante; propiedades
que son definidoras de las espirales o hélices con las que se mueve
la actual y emergente sociedad del conocimiento y del aprendizaje
(Nonaka y Takeuchi, 1995; Oliver y Roos, 2000; Bueno y Salmador,
2000). Sociedad y por tanto economía que se alimentan de un sustrato
interdisciplinar, con aportaciones diversas procedentes de perspectivas
cognitivas de las ciencias naturales y de las sociales. Si a ello
añadimos el juego competitivo de empresas, instituciones y autores
empeñados en la búsqueda de ser el primero, el más original y el
de mayor éxito en lo económico y en lo social, se está creando una
nueva “jungla semántica, una “feria de mercaderes del conocimiento”
y una “sociedad de perplejos y escépticos”, a la vez que de “ilusos
y confusos” en torno a la “era de los intangibles” o de la “economía
del conocimiento”.
La profusión de términos, el desatino lingüístico, la ligereza en el manejo de conceptos, el olvido de las categorías clásicas del pensamiento y el abuso frívolo de modas y de movimientos postmodernistas y pseudocientíficos está construyendo una nueva torre de Babel, provocando una sinrazón y desazón en la innecesaria formulación y sustitución acelerada de proposiciones de modelos y de expresiones, sin dejar madurar y contrastar mínimamente las anteriores, por lo que la comunidad científica, tal y como indica Kuhn (1962), debe ir procediendo con objetividad para ir afirmando y aceptando con un tiempo razonable el conocimiento que otorga el valor de las aseveraciones vindicadoras que construyen el nuevo paradigma. En los momentos presentes la falta de acuerdo, de orden, de objetividad y de explicación social en este ámbito del saber es una “realidad objetiva”.
2. EL CAOS DE LOS INTANGIBLES: UN DESORDEN COGNITIVO Y SEMÁNTICO
En poco menos de dos décadas, las últimas del siglo XX, hemos sido
testigos de excepción y espectadores, a la vez que actores, de una
interesante espiral de conocimiento nuevo, de términos y semas o
signos, más o menos claros y evidentes. Este fenómeno se ha integrado
en las hélices de la Nueva Economía propiciando más y más complejidad,
confusión y moda tanto profesional como intelectual; suceso que
ha coincidido con los momentos de decadencia del postmodernismo
y del surgimiento de nuevos aires renovadores del pensamiento y
de la cultura apoyados en los postulados de la ultramodernidad o
de la recuperación del humanismo, de la ética y de una nueva estética
en los ámbitos científicos, técnicos y culturales (Bueno, 2000 y
Marina, 2000).
Esta situación alumbra la recuperación de la preocupación por la filosofía (en concreto por la filosofía analítica o del lenguaje), por la epistemología, por la semántica y por retomar la reflexión sobre las categorías o los conceptos clave del pensamiento que enunciara Aristóteles y varios siglos más tarde actualizara Kant. Este cúmulo de información, de conocimiento y léxico nuevos representa una situación de caos, de confusión y desorden entre voces tales como inteligencia, conocimiento, sabiduría, entendimiento, talento, genio, aprendizaje, competencias, habilidades y capacidades, entre otras muchas. Palabras o constructos que se relacionan, todos ellos, con lo que venimos entendiendo como intangibles, o como desarrollos del “conocimiento en acción”. Dichos términos, si recordamos a Frege, presentan diferencias entre su referente o su significado. En el primer caso es la entidad real que la palabra designa y en el segundo es la manera en que se produce esa designación. Por ejemplo el conocimiento es siempre un referente, pero el que sea explícito o tácito representa significados distintos.
Sabemos hoy en día que la teoría del caos nos enseña, la biología moderna nos explica y la neurofisiología nos aclara que tras un proceso caótico, desordenado, por mor de las llamadas fuerzas atractoras de los sistemas complejos, como es la situación relatada, se producen nuevos órdenes o equilibrios pero en ciclos o secuencias sucesivas y distintas (evolutivas) que son las que explican la realidad de la naturaleza, de la ciencia y de la sociedad actuales (Gell-Mann, 1994).
Es de esperar que igual que ha sucedido a lo largo del siglo XX
en muchas áreas del saber y de las artes, caso de la aparición de
las vanguardias propias del modernismo, pasando por la época del
postmodernismo decadente, hasta el florecimiento del ultramodernismo,
se produzca una evolución similar del pensamiento y del lenguaje
que nos concierne, capaz de construir y consolidar un paradigma
sobre el conocimiento o sobre los intangibles aceptado por la comunidad
científica y profesional.
En definitiva, este trabajo pretende ofrecer una estructura teorética
y un modelo conceptual que integren constructos y enfoques diversos,
procurando incorporar una lógica y semántica que faciliten la explicación
de la realidad, la observación y comprensión de significados y de
relaciones entre las ideas y las voces concernidas. Todo ello con
el ánimo de lograr un “ascenso cognitivo y semántico”, siguiendo
el razonamiento positivo de Quine y Carnap y evitando, a la vez,
falsear el lenguaje natural, como diría Wittgenstein, por un exceso
o aplicación desmesurada de lógica. El modelo propuesto intenta
alcanzar un equilibrio entre las visiones de la lógica y del lenguaje,
como clara respuesta a la influencia del pensamiento de Kant, sustentado
en su crítica de la razón pura, de un lado, y, del otro,
en su crítica de la razón práctica (basada en la sensación
y en la experiencia), dado que es el momento de recordar y de reconocer
que el filósofo alemán, con dicho planteamiento, muestra el camino
de las dimensiones o significados epistémicos del conocimiento:
el explícito, objetivo o a priori y el tácito, subjetivo
o a posteriori (Cabrera, 1999). Puede ser momento para recordar
en su introducción de la primera crítica la frase siguiente:
“Llamo (en la lógica y en el lenguaje) transcendental a todo
conocimiento que se ocupa no tanto de los objetos cuanto de nuestro
modo de conocerlos en la medida en que sea posible a priori”.
En consecuencia, el modelo que propongo sólo pretende ser transcendental,
por esta razón, no por la influencia que alcance; intentando aportar
una lógica, un lenguaje y una cierta hermeneútica para facilitar
la reflexión, explicación y comprensión de los procesos de creación,
medición y gestión de intangibles, a la vez que reducir la complejidad
existente y dar luz en el caos imperante en la posible construcción
de un paradigma del conocimiento.
3. PROPUESTA DE MODELO CONCEPTUAL E INTEGRADOR SOBRE INTANGIBLES: EL DIAMANTE DEL CONOCIMIENTO
El modelo explicativo de la integración conceptual o lógico-semántica de los enfoques diferentes sobre creación, medición y gestión de intangibles se recoge en la figura 1. Como se puede comprobar el modelo responde a los postulados antes expuestos y añade una lógica gráfica y cromática que facilita la comprensión de las ideas, conceptos y palabras involucradas. Esta “paleta cognitiva” incorpora, matiza y mezcla cuatro colores: el verde para las fuentes del conocimiento o explicación de los recursos intangibles; el rojo para los resultados alcanzados o activos intangibles existentes, conjunto que define el capital intelectual; el amarillo que representa las actividades intangibles o los procesos que ponen el “conocimiento en acción” y que se pueden concretar en determinados programas de gestión de intangibles; y el azul como expresión del valor creado a partir de un “patrón de comportamiento” o de una “estrategia basada en conocimiento”, la cual se diseña –como máxima expresión de “riqueza” o de creación de valor por un diamante (el diamante del conocimiento) que muestra diferentes facetas o “intangibles creados”, tales como: información, aprendizaje (formación), innovación y competencias. Esta creación de conocimiento nuevo, en un sentido evolutivo y recurrente, será fuente de conocimiento (en las personas, organización, tecnología, mercado o entorno) o, en otras palabras, incrementará el valor en cantidad y calidad de los recursos intangibles disponibles.
En la figura 2 se explica el modelo, siguiendo cierta hermeneútica
o comprensión de los temas y conceptos e interpretación de los enunciados
y pensamientos involucrados. Para ello se muestran las principales
relaciones lógico-semánticas, intentando seguir la orientación de
la filosofía analítica actual, “con su exigencia de claridad y de
argumentación explícita, su preferencia por la precisión frente
a la grandilocuencia, por la discusión reflexiva frente a la adhesión
o la adulación ...” (Moya, 2000). Como manifiesta la figura 2 existe
una relación explicativa robusta entre las cuatro fuentes generalmente
aceptadas de conocimiento (k) con los cuatro elementos fundamentales
del capital intelectual, según los modelos existentes y de mayor
difusión (Bueno y Salmador, 2000) . En concreto se identifican cuatro
relaciones básicas que explican la transformación del conocimiento,
cuando de una forma deliberada o natural se pone en acción, en activos
intangibles, identificados y medidos y que pueden ser valorados
o apreciados por el mercado, relaciones que explican actividades
intangibles concretas (de KH, KO, KT y KE a CH, CO, CT y CR).
Estas relaciones sirven para justificar la función de utilidad del modelo, expresada por la estrategia de creación de intangibles en sus cuatro “facetas” o dimensiones del diamante propuesto (información, aprendizaje, innovación y competencias), función que vendrá explicada y se hará operativa a partir del conjunto de procesos o programas para gestionar con mayor eficiencia cada relación y elemento del capital intelectual. Parece evidente que las conexiones lógico-semánticas de los cuatro constructos principales explican de forma importante e integradora los términos y propuestas diversas que protagonizan la “jungla semántica” descrita:
I.- Información personal, organizativa, tecnológica y mercantil
II.- Aprendizaje personal, organizativo, tecnológico y mercantil
III.- Innovación personal (creatividad, imaginación y talento), organizativa o de gestión y tecnológica y de mercado.
IV.- Competencias personales, organizativas, tecnológicas
y estratégicas.
4. CONCLUSIÓN
No es el momento de entrar en el detalle de una explicación pormenorizada de cada elemento, concepto y relación del cuadro expuesto -que queda para una siguiente publicación- pero sí de poner el énfasis en la importancia que pueda tener este planteamiento en un nivel transcendental del pensamiento económico basado en conocimiento, en el que la mayor importancia es otorgada al papel que debe jugar el lenguaje; un lenguaje común, aceptado, y construido a partir de un determinado equilibrio lógico-semántico. De esta manera se podrá construir la base para aceptar el paradigma, para aclarar y facilitar las condiciones que hagan posible representar la realidad y para alcanzar explicaciones lógicas o una comprensión más veraz de los significados de las palabras. La tarea es ardua y sólo ha empezado, pero mi empeño es continuar con este “ascenso semántico” a la vez que con este compromiso metafísico de relacionar, con cierta lógica, lenguaje, pensamiento y realidad. Si nuestra comunidad científica no se pone de acuerdo con la creación de un lenguaje común y de una cierta lógica construccionista el paradigma del conocimiento habrá sido una ilusión y una moda científica pasajera.
5. BIBLIOGRAFÍA
· Bueno, E. (2000a): “El capital intelectual de la pyme: una necesidad, un reto”, DYNA, año LXXV, 3, abril, pp. 53-57.
· Bueno, E. (2000b): “Retos y claves para la dirección de empresas en el nuevo milenio: el paradigma de la ultramodernidad”, Euroletter, nº 35, diciembre, pp. 5-14.
· Bueno, E. y Salmador, M.P. (2000) (eds.): Perspectivas sobre Dirección del Conocimiento y Capital Intelectual, I.U. Euroforum Escorial, Madrid.
· Cabrera, I. (1999): Analítico y sintético, a priori y a posteriori en Villoro. L. (ed.): El conocimiento, Editorial Trotta-Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid.
· Gell-Mann, M. (1994): The quark and th?????cA??A?º??e jaguar: adventures in the simple and the complex, W.H. Freeman, New York.
· Instituto Universitario Euroforum Escorial (1998): Medición del Capital Intelectual: Modelo Intelect, I.U. Euroforum Escorial, Madrid.
· Kuhn, T.S. (1962): The Structure of Scientific Revolutions, University of Chicago Press, Chicago.
· Marina, J.A. (2000): Crónicas de la ultramodernidad, Anagrama, Barcelona.
· Moya, C. (2000): La evolución de la filosofía analítica en Muguerza, J. y Cerezo, P. (eds.): La filosofía hoy, Crítica, Barcelona.
· Nonaka, I. y Takeuchi, H. (1995): The knowledge-creating company: how japanese companies create the dynamic of innovation, Oxford University Press, New York.
· Oliver, D. y Roos, J. (2000): Striking a balance: complexity and knowledge landscapes, McGraw-Hill, London.
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El “conocimiento en acción” justifica la transformación económica o los procesos creadores de valor
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De poner el énfasis en la importancia que pueda tener este planteamiento
en un nivel transcendental del pensamiento económico basado
en conocimiento, en el que la mayor importancia es otorgada al papel
que debe jugar el lenguaje; un lenguaje común, aceptado, y construido
a partir de un determinado equilibrio lógico-semántico.
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