La consideración del valor de los activos intangibles en las organizaciones
comienza a encontrarse con un público más sensibilizado hacia la importancia de
la identificación, medición y gestión de ciertos aspectos organizativos que
quedaban al margen de los planteamientos tradicionales de administración.
No obstante, esta mejor situación adolece de una base sólida de argumentos
que establezcan la masa crítica necesaria para convencerse y no ser convencido
por el fácil discurso actual de la gestión del conocimiento.
Así, pocos son los autores que se preocupan por dar marcha atrás y recorrer
el ámbito de las organizaciones, rescatando teorías y semánticas que impactan
decisivamente en el aprovechamiento de lo que es la dirección estratégica del
conocimiento, traducida al "conocimiento en acción".
A este respecto, el informe "K>>facts, identificación y evaluación de los
flujos de conocimiento en las organizaciones" no es un mero documento
descriptivo derivado de un trabajo de campo, sino que compite claramente con
manuales de referencia para entender esto de la gestión del conocimiento.
Acertadamente se plantean varias generaciones en esta temática, la primera
focalizada en la digitalización de contenidos, la segunda orientada a los flujos
y la comunicación y la tercera centrada en el contexto y la organización, es
decir, en la estrategia.
De esta forma, se desarrolla una investigación que trata de identificar, en
un colectivo de empresas vascas innovadoras, las prácticas que se realizan como
derivada de considerar el conocimiento como el activo básico para la innovación.
Todo el planteamiento e instrumentos de análisis se justifican previamente
argumentando copiosamente un recorrido por la teoría de la organización que
muestra, no sólo por diferentes escuelas, sino también por factores clave, los
enfoques que han manejado la administración y gestión hasta llegar al marco
actual vinculado al conocimiento como acción que mejora el capital intelectual
organizativo.
Por tanto, el conocimiento no es un objeto, ni un stock, es un acto que
necesita de la participación de al menos una persona dentro de un contexto, por
lo que resulta interesante no por sí mismo, sino por lo que se hace con él.
En esta línea, se construyen rutinas que pretenden desarrollar valor dentro
de espacios sociales definidos que funcionalmente se responsabilizan de algunos
procesos de apoyo a la actividad de negocio, como son la captación de
información, su difusión, el intercambio de ideas, la reutilización de
experiencias, etc. Este soporte es clave para la eficiencia y eficacia,
localizándose la clave de la gestión en la creación de dinamismo en cada uno de
ellos.
Dejando el marco teórico a parte, el trabajo de campo realizado a 21 empresas
(145 personas) denota todavía una cierta falta de estrategia sistémica respecto
al conocimiento, produciéndose avances parciales sobre todo en aquellas
iniciativas relacionadas con clientes y productos (captación y aprendizaje) en
la línea de la vigilancia tecnológica y la inteligencia competitiva. Por el
contrario, no existen generalmente acciones de formalización y registro adecuado
de tal información para su posterior uso. Otro ámbito fundamental son las
actividades para la mejora, con una alta intensidad sobre todo en organizaciones
sensibilizadas con los enfoques de calidad.
Como conclusión, el informe reseñado aporta un valor añadido interesante para
la recomendación de su lectura, principalmente para aquellos ya iniciados en la
materia.
Carlos Merino
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