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1. Introducción
El progreso tecnológico lleva, a través del aumento de la
productividad/competitividad de las empresas, al desarrollo económico que, a su
vez, eleva el nivel de vida de la población en general. Sin embargo, las
inversiones en tecnología no siempre alcanzan el nivel esperado de
productividad/competitividad y, por tanto, de desarrollo económico y de mejoría
de la calidad de vida. Las empresas europeas protagonizan, en numerosas
ocasiones, esta situación. Por ejemplo, en Portugal, en el período 1990-1993,
muchas empresas realizaron importantes inversiones en tecnología. Ahora, varias
de esas empresas descubren que sus esfuerzos no han mejorado su
productividad/competitividad. Estudios realizados sugieren que esta incapacidad
para aumentar la productividad/competitividad se debe, en parte, a las
dificultades que muchas empresas tienen para enfrentar los aspectos intangibles
del progreso tecnológico, concretamente la gestión del proceso de innovación
(Corado Simões, 1997). En este sentido, las empresas americanas han tenido
históricamente una capacidad superior a la de las europeas porque siempre han
sido mucho más rápidas en la adopción de nuevas prácticas de gestión tales como
la divisionalización, la mejora continua o la producción flexible, que acompañan
el desarrollo y la implantación de nuevas tecnologías (IMIT, 1996).
El éxito de la innovación tecnológica empresarial está fuertemente
condicionado por aspectos como la estructura de la mano de obra, la estrategia,
las alianzas con otras empresas o con universidades y, sobre todo, la
organización interna de la empresa. El desarrollo de innovaciones tecnológicas
exige un ambiente interno en el que las ideas creativas puedan surgir y ser
aplicadas con eficacia y los conocimientos, tanto tecnológicos como de gestión,
puedan ser acumulados.
Este artículo presenta los resultados del estudio en profundidad de las
prácticas de gestión en nueve pequeñas y medianas empresas españolas
innovadoras. El objetivo de esta investigación es una primera identificación de
las prácticas de gestión habituales en las Pymes españolas innovadoras. Los
resultados obtenidos pueden también ayudar a identificar prácticas poco
adecuadas o algunas lagunas en la gestión y, así, áreas a mejorar.
El artículo se estructura de la siguiente manera: en el segundo apartado
presentamos la revisión de una serie de estudios empíricos relevantes en el área
de gestión de la innovación con el fin de identificar aspectos clave para el
éxito. El tercer epígrafe hace mención a los aspectos metodológicos de la
investigación. En el cuarto párrafo presentamos los principales resultados
obtenidos del estudio en profundidad de las nueve empresas españolas y,
finalmente, en la quinta sección, presentamos las conclusiones.
2. Prácticas de gestión en empresas innovadoras.
Hay un número creciente de análisis (Sirilli, 2003; Barañano, 2003; Tidd, et
al., 2001; y Cobbenhagen, 2000, entre otros) que reconocen la relevancia de la
dimensión no tecnológica para el éxito de los procesos de innovación
tecnológica, el crecimiento y la creación de valor. Ya desde mediados del siglo
XX, muchos han sido los autores que han intentado identificar empíricamente los
factores de gestión asociados al éxito de la innovación tecnológica (podemos
destacar a Carter y Williams (1957), Myers y Marquis (1969), Langrish et al.
(1972), Hayvaert (1973), Schock (1974), Rothwell et al. (1974), Szakasits
(1974), Freeman (1974, 1982), Utterback et al. (1975), Rothwell (1976), Barañano
(1994, 2003), Corado Simões (1997), Romijn y Albadalejo (2002) y Galende y de la
Fuente (2003)). Un aspecto en que todos estos autores coinciden es que ningún
factor puede, por si solo, determinar ni el éxito ni el fracaso tecnológico.
Ningún elemento aislado tiene posibilidades de ser eficaz y, por tanto, ninguna
herramienta o técnica de gestión creará y sustentará aisladamente un ambiente
propicio a la innovación. La innovación es un complejo proceso tecnológico,
sociológico y económico, que implica una intrincada trama de interacciones,
tanto en el interior de la empresa como entre la empresa y sus entornos
económico, técnico, competitivo y social. Por consiguiente, no se puede esperar
que el éxito sea explicado satisfactoriamente en términos de apenas uno o dos
factores. Lo que encontramos es un conjunto de diversos factores, estrechamente
interrelacionados, que deben funcionar en conjunto para crear y reforzar el tipo
de ambiente que facilita el éxito de la innovación tecnológica. Estos factores o
prácticas de gestión pueden agruparse en cinco categorías:
- Creación y mantenimiento de canales de comunicación, internos y externos,
fluidos.
- Atención a los clientes actuales y potenciales, implicándoles en el
proceso de innovación.
- Apoyo explícito de la alta dirección a la innovación tecnológica.
- Disponibilidad de recursos humanos altamente cualificados y presencia en
la organización de los llamados individuos clave para la innovación.
- Creación y mantenimiento de una estructura organizacional flexible.
a. Canales de comunicación
Al ser la innovación tecnológica un proceso que exige una red de
interacciones, tanto en el interior de la empresa como entre la empresa y su
entorno (Caloghirou, Kastelli y Tsakanikas, 2004), no se puede esperar el éxito
de los proyectos de innovación sin la creación y manutención de canales de
comunicación, internos y externos, fluidos.
El lanzamiento y la implementación de innovaciones dependen de la combinación
de varios tipos de conocimiento, que habitualmente están distribuidos entre las
diferentes unidades organizacionales de la empresa (Nieto, 2003). En
consecuencia, para que las empresas tengan éxito en sus proyectos de innovación,
tiene que haber cooperación, como mínimo, entre las áreas de investigación,
desarrollo, producción, marketing y finanzas, de forma a compartir datos,
información y conocimientos (Carter y Williams, 1957; Myers y Marquis, 1969;
Langrish et al., 1972; Hayvaert, 1973; Schock, 1974; Szakasits, 1974; Freeman,
1974 y 1982; Rothwell, 1976; Barañano, 1994; Amabile, 1997; Tidd et al., 1997;
Gurteen, 1998; McAdam y McClelland, 2002). La fluidez de la comunicación interna
y, sobretodo, la integración de todas las actividades, que lleva a la concepción
de la empresa como un sistema, contribuirá para el lanzamiento de innovaciones
con éxito, pues garantiza que todos los esfuerzos apuntan en la misma dirección.
Una medida básica consiste en la creación y manutención de múltiples canales
de comunicación, complementando los habituales canales verticales de
comunicación, con canales horizontales y diagonales que conecten individuos
localizados en diferentes unidades organizacionales (por ejemplo, entre los
gestores de diversos proyectos o departamentos).
La comunicación que se establece con el entorno no es menos importante (Veugelers
y Casían, 1999), pues garantiza que los esfuerzos tecnológicos que se están
realizando respondan a una necesidad existente, o por lo menos latente, en el
mercado, además de ser una importante fuente de ideas para desarrollos futuros.
Así, puede ser extremamente fructífero establecer un contacto estrecho con
clientes, proveedores y competidores. Además, por razones de coste o de
complementariedad científico-tecnológica, muchas veces la empresa se deberá
recurrir a fuentes externas de conocimiento (constituidas por entidades
investigadoras con más experiencia y conocimientos en relación a un tema
específico -universidades y centros de investigación-). Se debe considerar
también la opción de contactos con las agencias, públicas o privadas, de apoyo a
la innovación (Assis, 1996; Romijn y Albadalejo, 2002).
b. Atención al cliente
Una de las características del mundo de los negocios que más incidencia tiene
en el éxito de la innovación tecnológica es la velocidad a que mudan los
componentes del entorno y, más concretamente, las oportunidades de mercado y el
desarrollo tecnológico.
Las empresas innovadoras, conocedoras de esa realidad, mantienen una fuerte
orientación externa. El objetivo de esta orientación es doble: por un lado,
intentan identificar la demanda existente en el mercado (incluso antes de haber
una solución técnica para ella), así como anticipar la demanda futura; por otro
lado, intentan acompañar el desarrollo tecnológico, en su área de actuación y en
áreas potencialmente convergentes. Las empresas innovadoras procuran un
aprendizaje interactivo con su entorno (Lundvall, 1992; Galende y de la Fuente,
2003).
Esta orientación externa facilita la definición del momento exacto en que una
innovación debe introducirse en el mercado, para lo cual la única vía plausible
es la manutención de un contacto estrecho con los clientes actuales y
potenciales. Esto significa que se debe realizar un esfuerzo substancial para
implicar, educar y apoyar a los posibles utilizadores de las innovaciones a
lanzar. Prácticas habituales en las empresas innovadoras de éxito son (i) el
análisis de las necesidades de los clientes actuales y potenciales antes de
decidir la introducción de una innovación; (ii) la intervención de los clientes,
actuales y potenciales, en todas las fases del proceso de innovación (Corado
Simões, 1997; Rothwell, 1976; Barañano, 1994); (iii) la introducción de
modificaciones en los prototipos después de testados por los clientes; (iv) la
introducción de modificaciones en productos/servicios lanzados al mercado,
después de obtenido el feedback de los utilizadores (Barlow y Moller, 2004); (v)
la preparación de los nuevos utilizadores para que puedan hacer uso de todo el
potencial de las innovaciones introducidas (por ejemplo, a través de la
organización de acciones de formación) (Rothwell et al., 1974; Rothwell, 1976;
Szakasits, 1974); y (vi) disponibilidad de servicios técnicos pos-venta
eficientes y de confianza (Carter y Williams, 1957; Rothwell, 1976).
Además, la atención al cliente debe apoyase en una cultura de calidad total
que supone, entre otras cosas, una elevada capacidad de diseño, procesos de
producción rápidos y la realización del trabajo de desarrollo de tal manera
eficiente que se pueda resolver cualquier emergencia durante la producción
piloto (Rothwell et al., 1974; Szakasits, 1974; Rothwell, 1976; Corado Simões,
1997; y Tidd et al., 1997). Se evitan, así, ajustes inesperados ya en plena fase
de producción y se eliminan muchos problemas técnicos antes del lanzamiento
comercial.
c. Apoyo explícito de la alta dirección a la innovación tecnológica
La innovación tecnológica implica un importante esfuerzo de aprendizaje y
mudanza además de ser una actividad arriesgada y costosa. Esto hace que las
empresas que deseen, o no tengan más remedio que innovar, necesiten una gran
energía. La alta dirección de la empresa, generadora y transmisora de esa
energía, debe incluir la innovación tecnológica en la estrategia y crear y
difundir una cultura de innovación que facilite la ejecución de esa estrategia.
Una estrategia activa de innovación, que busque reforzar la posición
competitiva de la empresa, deberá contemplar el lanzamiento ocasional de
innovaciones radicales y la introducción continua de innovaciones incrementales.
Si tal no fuera posible, por lo menos deberá ser implementada una estrategia
atenta de innovación, en que la empresa no tomará iniciativas relevantes en
relación a las innovaciones radicales pero sí procurará acompañar la evolución
de la competencia y responder rápidamente a los cambios externos.
Las estrategias activas y atentas de innovación exigen una planificación
rigurosa, es decir, debe realizarse una revisión periódica del programa de
investigación y desarrollo y un análisis técnico/económico de las innovaciones;
éstas deben presupuestarse, específicamente, cuantificando las decisiones de
inversión, y debe llevarse a cabo una previsión sistemática de las ventas. O
sea, la idea de que la innovación surge del caos creativo raramente se
sustentada en la realidad de las empresas innovadoras.
Los gestores que lleven a cabo estrategias de innovación deben adoptar una
visión a largo plazo, ya que los resultados de las innovaciones, especialmente
las de tipo radical, no surgirán rápidamente. Esta visión puede ser difícil de
mantener, sobre todo cuando las exigencias de resultados a corto plazo por parte
de los accionistas deban compatibilizarse con planes de desarrollo tecnológico a
largo plazo. Una forma de resolver este problema consiste en considerar no solo
los retornos económicos de la inversión, sino también otros aspectos como las
penetración de mercado, el crecimiento futuro y los beneficios estratégicos (Tidd
et al., 1997).
Finalmente, en las empresas innovadoras encontraremos gestores que practican
una gestión participativa, involucrando a todos los colaboradores en el proceso
de innovación y estimulando la creatividad individual. Cualquier miembro de la
empresa puede tener ideas y aptitudes para resolver problemas. En la medida en
que cada colaborador conoce sus tareas mejor que nadie, es la persona más
indicada para proponer mejoras relacionadas con sus tareas y responsabilidades.
Esto prepara el terreno para la introducción continua de innovaciones
incrementales que, en su conjunto, pueden tener un impacto considerable (Schock,
1974). Por eso, las empresas innovadoras utilizan mecanismos de intervención
continua de los colaboradores. Esta participación facilita el proceso de
adaptación organizacional, permitiendo superar obstáculos internos a la
innovación tales como diferencias de comportamiento o existencia de estructuras
organizacionales que refuercen el status quo. Consecuentemente, en las empresas
innovadoras encontraremos gestores que comparten problemas e ideas, recogen
sugestiones escuchando a los subordinados, deciden, explican las decisiones
tomadas; o incluso gestores que responsabilizan a los propios subordinados de la
toma de decisiones y de su ejecución.
Estas capacidades y aptitudes de los gestores solo tendrán un impacto
positivo cuando estén inmersas en la denominada cultura para la innovación,
caracterizada por el estímulo de la afirmación personal, del profesionalismo,
del dinamismo y de la capacidad de respuesta, por la preocupación en aprovechar
al máximo el potencial de los recursos humanos, por la existencia de un sistema
de valores que enfatiza el espíritu de equipo, la dedicación y la capacidad de
trabajo y por relaciones informales con un papel decisivo en la organización y
en la transmisión de los valores da empresa.
d. Recursos humanos e individuos clave
En la era de la tecnología el factor humano se revela como una de las claves
para el éxito empresarial. La capacidad de una empresa para aprovechar todo el
potencial de un nuevo equipo o para crear nuevos productos, servicios o procesos
depende, en gran medida, del conocimiento y de las aptitudes de aquellos que
están inmersos en la utilización y en la producción de esas innovaciones. Es
decir, transformar la eficiencia potencial brindada por cualquier tecnología en
eficiencia real está en las manos de los recursos humanos empleados.
Así, no es extraño que la disponibilidad de recursos humanos altamente
cualificados sea una característica distintiva de las empresas innovadoras de
éxito (Carter y Williams, 1957; Langrish et al., 1972; Rothwell et al., 1974;
Rothwell, 1976; Szakasits, 1974; Barañano, 1994; Freeman, 1974 y 1982; Galende y
Suárez 1998 y 1999; Martínez-Ros y Salas, 1999; Igel e Islam, 2001; Galende y de
la Fuente, 2003). Estas empresas consiguen captar personal con conocimientos
especializados y con las aptitudes exigidas por los procesos de innovación
tecnológica (consciencia de la importancia de la calidad, capacidad de
comunicación, iniciativa y creatividad, capacidad para la resolución de
problemas, capacidad de cooperación y trabajo en equipo y flexibilidad).
Por otra parte, la tremenda complejidad del progreso tecnológico, generada
por la rápida evolución tecnológica y la convergencia de dominios científicos y
tecnológicos antes perfectamente separados, crea un imperativo para las
empresas: mantenimiento de colaboradores capaces de acompañar este progreso.
Normalmente, las empresas innovadoras de éxito tienen políticas de formación que
ofrecen a los colaboradores el conocimiento y las aptitudes necesarios para,
continuamente, hacer la mejor utilización posible de los nuevos equipamientos y
para inagotablemente generar innovaciones (Carter y Williams, 1957; Schock,
1974).
Los programas de formación funcionan también como motivadores, pues los
colaboradores dan valor a la adquisición continua de competencias y de
conocimientos y se sienten valorizados por las organizaciones que les ofrecen
los medios para esa formación continua. Esos programas son también un medio para
dar autonomía a los colaboradores, pues las personas instruidas son capaces de
asumir más responsabilidad y mostrar más iniciativa. Finalmente, visto que los
colaboradores cualificados se sienten menos amenazados por la introducción de
cambios en sus organizaciones, los programas de formación pueden facilitar la
implementación de innovaciones organizacionales (Tidd et al., 1997).
Asimismo, en cualquier empresa innovadora encontraremos una serie de
individuos clave que, localizados en posiciones de autoridad o poseyendo una
forma única de conocimiento (Langrish et al., 1972), harán contribuciones
críticas para el éxito del proceso de innovación.
Según Tidd et al. (1997), uno de esos individuos es el llamado sponsor o
persona con una visión estratégica de la innovación. Es un individuo que recauda
fondos para llevar a cabo un proyecto de innovación, o que convence a los
miembros más hostiles o escépticos de la empresa, del interés de avanzar con un
cierto proyecto de innovación. El sponsor tiene poder y capacidad para
influenciar a los otros (muchas veces a partir de su lugar en el consejo de
administración). No tendrá necesariamente un conocimiento técnico detallado de
la innovación, pero es esencial que crea en su potencial estratégico para la
empresa.
Otro individuo clave en las empresas innovadoras es el denominado innovador
del negocio. Se trata de un gestor, con una visión comercial de la innovación,
que conoce profundamente el mercado y la perspectiva del utilizador. El
innovador del negocio tiene una voluntad clara de innovar, mucha
responsabilidad, autoridad, entusiasmo y dedicación. Puede ser el director
técnico, el director de investigación, el responsable por el departamento de I+D,
o un gestor de proyecto, pero puede ser también un director de ventas, o el
ingeniero principal. Ocasionalmente, especialmente en las empresas más pequeñas,
puede ser el director general.
Existe también el individuo conocido como líder del proyecto, o responsable
por un proyecto de innovación. Es un sujeto clave por su visión
tecnológica/científica y por su gran capacidad de coordinación. Está
profundamente involucrado en un proyecto de innovación y tiene autoridad para
garantizar que los objetivos definidos en el ámbito de su proyecto sean
alcanzados.
El inventor es, según Tidd et al. (1997) y Rothwell et al. (1974), un
individuo clave pues, teniendo una amplia comprensión de la tecnología asociada
a una innovación y la inspiración para resolver muchos problemas de desarrollo,
hace la mayor aportación técnica al diseño o al desarrollo de una innovación.
Tidd et al. (1997), Rothwell et al. (1974) y Rothwell (1976) también
consideran clave el denominado campeón de producto. Se trata de una persona que,
con su entusiasmo, promueve activamente el progreso de los proyectos de
innovación, especialmente en períodos críticos o en situaciones de crisis.
Tanto los inventores como los campeones de producto son particularmente
eficaces cuando la gestión está descentralizada y es de naturaleza abierta y
consultiva.
Finalmente, se constata la importancia del gatekeeper. Es el individuo que,
de forma continua, recoge información de diversas fuentes externas y la
distribuye informalmente al colega que mayor partido sacará de ella (Allen et
al., 1971; Rothwell y Robertson, 1973 y Lenox y King, 2004).
Los papeles representados por los diferentes individuos descritos no serán
necesariamente desempeñados por personas diferentes. Por ejemplo, en las
empresas más pequeñas, podremos encontrar un colaborador que es simultáneamente
el inventor, el líder del proyecto y el campeón del producto. También será
habitual verificar que el sponsor y el innovador de negocio son la misma
persona. Otro ejemplo habitual, sobretodo en pequeñas empresas de base
tecnológica, será la concentración del inventor, del sponsor y del innovador de
negocio en la misma persona, normalmente el fundador de la empresa. En cualquier
caso, las seis características de estos individuos clave deberán estar presentes
en las empresas innovadoras. Esto es, cualquier proyecto de innovación
tecnológica requiere que en la empresa que lo desarrolle se reúnan una visión
estratégica y comercial, conocimientos tecnológicos e información sobre los
diferentes elementos del entorno, capacidad de coordinación y mucho entusiasmo.
e. Estructura organizacional
Las empresas innovadoras deben mantener una estructura organizacional que
torne viable el esfuerzo de innovación. Caso contrario, la estructura será una
barrera o, por lo menos, atrasará cualquier iniciativa innovadora.
Cuando se habla de una organización innovadora, la palabra organización tiene
poco que ver con estructuras formales (OCDE, 1997); las tareas,
responsabilidades, funciones, métodos y autoridad son constantemente redefinidos
a través de la interacción entre los colaboradores que participan en la
ejecución conjunta de actividades o en la solución de problemas comunes. Las
interacciones y la comunicación entre las personas tienden a identificarse más
con consultas laterales que con la tradicional autoridad vertical.
En la búsqueda de la flexibilidad estructural, han surgido una variedad de
estructuras organizacionales (por ejemplo, las propuestas por Burns, 1990;
Mintzberg, 1979 y 1992; Womack et al., 1991; Castells, 1996 y Ostroff, 1999).
Entre ellas, sobresale la denominada organización horizontal (Ostroff, 1999). Se
trata de una red dinámica y planeada estratégicamente de unidades
auto-programadas e auto-dirigidas basadas en la descentralización, participación
y coordinación. Estas unidades toman la forma de equipos constituidos con base
en la diversidad de conocimientos, competencias y comportamientos de individuos
altamente cualificados y capaces de trabajar conjuntamente. Además, los equipos
ofrecen sinergias relacionadas con la fluidez y generación de ideas y de
soluciones.
3. Metodología.
El estudio presentado en este artículo es de naturaleza exploratoria. Su
metodología se apoya en el análisis en profundidad de nueve casos; las empresas
seleccionadas fueron visitadas y sus gestores entrevistados. Por tratarse de un
estudio donde apenas se observa un número muy reducido de empresas, existen
grandes limitaciones a la generalización. No todos los gestores de Pymes
innovadoras de España deberán, por tanto, identificarse con los resultados
presentados en este artículo.
a. Universo y muestra
El criterio de conveniencia gobernó la metodología aplicada; así, el universo
lo constituyeron las 54 empresas clientes de una pequeña empresa española de
Internet design que realizaban actividades de innovación tecnológica.
Para encontrar un colectivo homogéneo, a partir de este universo se aplicaron
los tres criterios siguientes:
- Sector de actividad: no siendo aconsejable mezclar empresas industriales y
de servicios, solo las industriales fueron seleccionadas para integrar la
muestra. Además, siguiendo la taxonomía de Tidd et al. (2001), apenas fueron
escogidas las empresas que eran proveedores especializados. Finalmente, fueron
elegidos los tres sectores industriales con mayor proporción de empresas
innovadoras: fabricación de equipamiento y maquinaria (EU-NACE 29),
fabricación de equipamiento de oficina y ordenadores (EU-NACE 30) y
fabricación de maquinaria eléctrica y aparatos (EU-NACE 31).
- Dimensión de la empresa: dentro del colectivo de Pymes, apenas fueron
consideradas las microempresas y las pequeñas empresas (aquellas con un
volumen de ventas anual inferior a 7 millones de Euros), pues se consideró que
las empresas medianas podrían tener dinámicas muy diferentes.
- Área geográfica: por cuestiones de conveniencia, apenas las empresas
ubicadas en la Comunidad de Madrid fueron incluidas en la muestra.
Tras la aplicación de estos tres criterios se obtuvo una muestra de nueve
micro/pequeñas empresas industriales (proveedores especializados), localizadas
en la Comunidad de Madrid, y desarrollando sus actividades en los sectores de
fabricación de equipamiento y maquinaria, de fabricación de equipamiento de
oficina y ordenadores y de fabricación de maquinaria eléctrica y aparatos. La
distribución de la muestra según el sector de actividad y la dimensión de la
empresa es la que se presenta en la Tabla 1.
Tabla 1 Muestra por sector de actividad y dimensión da empresa
Nº
% |
DIMENSIÓN DE EMPRESA |
TOTAL |
| MICRO |
PEQUEÑA |
|
SECTOR DE ACTIVIDAD |
EU-NACE 29 |
1
50.0 |
4
57.14 |
5
55.6 |
| EU-NACE 30 |
1
50.0 |
1
14.29 |
2
22.2 |
| EU-NACE 31 |
- |
2
28.57 |
2
22.2 |
| TOTAL |
2
22.22 |
7
77.78 |
9
100.0 |
b. Caracterización general de la muestra
Las empresas son, en su mayoría, privadas y están gestionadas por su(s)
propietario(s). La única empresa en que existe separación entre la propiedad y
la gestión es una filial de una empresa grande. Estamos frente a dos
microempresas (con un volumen anual de ventas de hasta 1,5 millones de Euros) y
siete pequeñas empresas (ventas entre 1,5 y 7 millones de Euros).
La muestra está constituida por empresas en una fase de madurez, cuya edad
media es de 19 años.
Los gastos en I+D, en términos absolutos, son bastante limitados. En 2000,
67% de las empresas gastaron menos de 25.000 € en I+D, y solo una empresa gastó
más de 500.000 € (ver Tabla 2). Además, muchas de las empresas analizadas, según
los resultados obtenidos, son poco intensivas en I+D (ver Tabla 3).
Tabla 2 Gastos en I+D en términos absolutos (año 2000)
| GASTOS EN I+D
(EUROS) |
Nº |
% |
| Hasta 25.000 Euros |
6 |
67 |
| Entre 25.001 y 100.000 Euros |
2 |
22 |
| Entre 100.001 y 500.000 Euros |
0 |
0 |
| Superior a 500.000 Euros |
1 |
11 |
| Total |
9 |
100 |
Fuente: Entrevista con cuestionario
Tabla 3 Intensidad en I+D (año 2000)
| INTENSIDAD EN
I+D |
Nº |
% |
| Baja (hasta 1%
del volumen de ventas) |
6 |
67 |
| Media (entre
1% y 10% del volumen de ventas) |
2 |
22 |
| Alta (superior
a 10% del volumen de ventas) |
1 |
11 |
| Total |
9 |
100 |
Fuente: Entrevista con cuestionario
c. El cuestionario
Las entrevistas a los gestores de las empresas que integraron la muestra
fueron realizadas durante el segundo semestre de 2001.
El cuestionario utilizado en las entrevistas fue diseñado de forma a seguir
la misma lógica que la presentación del estado del arte. Esta lógica surge del
análisis comparativo de los estudios empíricos referidos en el segundo epígrafe.
Así, el cuestionario constaba de seis secciones y en cada una de ellas fueron
tratados los tópicos considerados relevantes según la evidencia disponible en la
literatura. Dichas secciones y tópicos son los siguientes:
- Información general de la empresa: Denominación Social, Localización
(ciudad), Año de fundación, Actividad principal, Status de la empresa, Número
de trabajadores, Volumen de venta y. Gastos en I+D.
- Canales de comunicación: Comunicación interna: Naturaleza de la
comunicación, Frecuencia de la comunicación, Unidades involucradas.
Comunicación externa: Naturaleza de la comunicación, Frecuencia de la
comunicación, Agentes externos involucrados, Áreas funcionales de la empresa
involucradas.
- Atención al cliente: Análisis de las necesidades de los clientes previo a
la introducción de una innovación, Participación de los clientes en el proceso
de innovación, Introducción de modificaciones en los prototipos tras los tests
de los clientes, Introducción de modificaciones en las innovaciones tras el
feedback de los utilizadores, Inversión en la formación de los clientes,
Problemas posventa.
- Apoyo de la dirección a la innovación: Estrategia de la empresa,
Capacidades de los gestores, Distribución de las funciones de gestión entre
los diferentes niveles jerárquicos, Delegación, Grado de participación de los
colaboradores en la gestión, Cultura corporativa.
- Recursos humanos: Número de colaboradores, Nivel de formación, Formación
continúa, Proceso de selección, Individuos clave para la innovación.
- Estructura organizacional: Criterios de departamentalización, Mecanismos de
coordinación general e interdepartamental, Mejora continua, Innovaciones
organizacionales.
4. Resultados obtenidos.
a. Canales de comunicación
Las empresas analizadas revelaron poca comunicación interna, siendo I+D el
departamento más aislado. Esta escasa fluidez de la comunicación interna podrá
crear una barrera a la innovación.
Por otro lado, se observa en todas las empresas analizadas que los contactos
externos son de naturaleza mayormente informal y principalmente establecidos con
clientes y proveedores. La comunicación con instituciones de investigación
(universidades y laboratorios públicos) es muy rara debido al distanciamiento
habitual universidad-empresa. La comunicación con competidores es casi
inexistente pues hay mucha desconfianza. Igualmente, la comunicación con las
agencias gubernamentales de apoyo a la innovación es muy escasa porque existe un
cierto escepticismo de parte de muchos de los gestores de empresas innovadoras
en relación a la utilidad de esas agencias. (Ver Tabla 4)
Tabla 4 Comunicación Externa: Agentes, Naturaleza y Frecuencia
| AGENTES EXTERNOS |
NATURALEZA |
Nunca/
Raramente |
Frecuentemente/
Continuamente |
| Clientes |
Formal |
22 |
78 |
| Informal |
33 |
67 |
| Proveedores |
Formal |
11 |
89 |
| Informal |
33 |
66 |
| Competidores |
Formal |
78 |
22 |
| Informal |
66 |
33 |
| Universidades |
Formal |
89 |
11 |
| informal |
89 |
11 |
| Centros de investigación (públicos/privados) |
Formal |
89 |
11 |
| Informal |
78 |
22 |
| Agencias gubernamentales |
Formal |
55 |
44 |
| informal |
100 |
0 |
| Se computa el porcentaje de empresas que establecen comunicación con los diferentes agentes externos según los diferentes niveles de frecuencia. |
Fuente: Entrevista con cuestionario
b. Atención al cliente
El análisis de las necesidades de los clientes, antes del lanzamiento de una
innovación tecnológica, es práctica habitual en todas las empresas estudiadas,
siendo el análisis de las necesidades de los clientes actuales más frecuente que
el de las necesidades de los clientes potenciales. Sin embargo, la participación
de los clientes en el proceso de innovación es menos corriente que el análisis
de las necesidades. En este caso, la participación de los clientes actuales
también es más frecuente que la de los clientes potenciales (ver Tabla 5).
Tabla 5 Frecuencia del Análisis de las Necesidades de los Clientes y
de la Participación de los Clientes en el Proceso de Innovación
| CLIENTES/FRECUENCIA |
Análisis de las Necesidades |
Participación de los Clientes |
Nunca/
Raramente |
Frecuentemente
/Siempre |
Nunca/
Raramente |
Frecuentemente
/Siempre |
| Clientes actuales |
0 |
100 |
33 |
66 |
| Clientes potenciales |
22 |
78 |
44 |
55 |
| Se computa el porcentaje de empresas que
analiza las necesidades de los clientes y su participación en el proceso de
innovación, según los diferentes niveles de frecuencia. |
Fuente: Entrevista con cuestionario
Relativamente al feedback de los clientes, que puede originar la
introducción de modificaciones en los prototipos tras las pruebas llevadas a
cabo por los futuros usuarios o en las innovaciones tras su lanzamiento al
mercado, se observó que, en 89% de los casos, la introducción de modificaciones,
tanto en los prototipos como en las innovaciones, ocurre con mucha frecuencia.
(Ver Tabla 6). Sin embargo, para 67% de las empresas estudiadas, los problemas
pos-venta son raros.
Tabla 6 Resultados del Feedback de los Clientes
TIPO DE MODIFICACIONES /
FRECUENCIA |
Nunca/Raramente |
Frecuentemente/Siempre |
| Modificaciones en los prototipos |
11 |
89 |
| Modificaciones en las innovaciones |
11 |
89 |
| Se computa el porcentaje de empresas que
introduce modificaciones según los diferentes niveles de frecuencia. |
Fuente: Entrevista con cuestionario
En relación a la inversión de tiempo y recursos en la educación/formación de
los clientes de manera a maximizar el partido obtenido de las innovaciones
adquiridas, los resultados indican que apenas 33% de las empresas entrevistadas
realiza este tipo de inversión.
En resumen, la relación con los clientes es casi siempre establecida al
principio del proceso de innovación. Esta relación también se establece tras el
lanzamiento de las innovaciones para obtener el feedback de los clientes. Sin
embargo, la participación de los clientes en las fases intermedias del proceso
de innovación es, en general, excepcional.
c. Apoyo explícito de la alta dirección a la innovación tecnológica
Los resultados de las entrevistas realizadas indican que 55% de las empresas
mantienen una estrategia activa de innovación. Son empresas que intentan poner
en práctica nuevos objetivos y proyectos aunque impliquen riesgos. En cualquier
caso, los gestores realizan un gran esfuerzo para evitar situaciones de ruptura
y para controlar el riesgo.
La principal capacidad de los gestores de las empresas analizadas es su
habilidad para trabajar en situaciones de riesgo e incertidumbre, siendo las
menos frecuentes la capacidad para evaluar objetivamente y la comunicación
verbal.
Observamos también que los gestores están de acuerdo, en 80% de los casos,
con la delegación de responsabilidades y de autoridad. Esta delegación es
esencialmente selectiva, orientándose mayormente para el departamento de
producción.
Sin embargo, es interesante observar que la delegación solo existe entre los
diferentes niveles de gestión, o sea, las responsabilidades de los gestores
nunca son delegadas a los operacionales.
En relación a la cultura corporativa, observamos que la situación más
frecuente es la de empresas con una cultura paternalista. Es decir, la empresa
asume responsabilidades por el bienestar de su personal, su política de
admisiones se apoya más en el conocimiento y en las referencias personales que
en el análisis del curriculum, aunque este también se tiene en cuenta. Este
aspecto, que representa una importante barrera a la innovación, se explica por
la propia cultura nacional, caracterizada por un fuerte colectivismo (Hofstede,
1991). En cualquier caso, 55% de los gestores entrevistados está de acuerdo con
la necesidad de una cultura más participativa.
Observamos también que 89% de las empresas estudiadas emplea mecanismos para
detectar y resolver problemas. Son mecanismos basados en la comunicación
informal y el contacto directo entre gestores y colaboradores. Dada la pequeña
dimensión de las empresas analizadas, estos mecanismos informales son
suficientes para garantizar la detección y solución a tiempo de los problemas.
Igualmente, 78% de los casos analizados dispone de mecanismos para recoger
ideas. Aunque estos mecanismos sean mayoritariamente de naturaleza informal,
parecen estar más formalizados que los utilizados para detectar y resolver
problemas. Los mecanismos formales más frecuentemente utilizados son la
realización de reuniones periódicas y la comunicación escrita entre las
diferentes áreas funcionales.
En resumen, la mayoría de las empresas estudiadas mantiene una estrategia
activa de innovación, apoyada por aptitudes adecuadas y necesarias para la
gestión de los procesos de innovación. La cultura corporativa más frecuente, de
naturaleza paternalista, representa una importante barrera a la innovación. Las
relaciones informales desempeñan un papel clave tanto en la detección y solución
de problemas como en la captación de ideas. Son empresas con una fuerte "cultura
de proximidad" entre las personas.
d. Recursos humanos e individuos clave
Al analizar las diferentes categorías profesionales, observamos que el
colectivo habitualmente más numeroso - los operacionales - representa, en media,
el 56% del total de recursos humanos. La proporción de individuos en posiciones
de gestión es, en media, del 35%. Entre ellos, el grupo más numeroso es el de
los supervisores. (Ver Tabla 7).
Tabla 7 Distribución de los Recursos Humanos
| ÁREAS |
% |
| Operacionales |
56 |
| Personal administrativo |
10 |
| Supervisores |
20 |
| Gestores intermedios |
11 |
| Alta dirección |
4 |
| TOTAL |
101* |
Se computa el porcentaje medio que cada área
representa sobre el total de recursos humanos de la empresa.
* El total no
es 100% por errores de redondeo. |
Fuente: Entrevista con cuestionario
Observamos también que la mayoría de los recursos humanos empleados por las
empresas en estudio están habilitados apenas con la enseñanza primaria o
secundaria. En media, solamente 38% de los colaboradores tienen algún grado
académico de nivel universitario. (Ver Tabla 8).
Estos resultados muestran claramente un bajo nivel medio
de estudios, que puede ser explicado, en parte, por la prioridad concedida a los
conocimientos personales en la selección de recursos humanos. Por otro lado,
existe una barrera "psicológica" a la contratación de personal altamente
cualificado (concretamente doctores): pocos son los gestores que tienen un grado
universitario superior a la licenciatura, siendo frecuente el caso de gestores
sin ningún grado universitario; así, estos gestores sienten algún recelo en la
contratación de personal con más formación que ellos, pues lo consideran una
amenaza. En cualquier caso, esta situación constituye una importante barrera a
la innovación.
Tabla 8 Nivel de Estudios de los Recursos Humanos
| NIVEL DE ESTUDIOS |
% |
| Doctorado |
0 |
| Master |
0 |
| Pos-graduación |
0 |
| Licenciatura superior |
19 |
| Licenciatura técnica |
19 |
| Enseñanza secundaria |
22 |
| Enseñanza primaria |
35 |
| Sin estudios |
4 |
| TOTAL |
99* |
Se computa el porcentaje medio que las personas
con cada nivel de estudios representan sobre el total de recursos humanos de
la empresa.
* El total no es 100% por errores de redondeo. |
Fuente: Entrevista con cuestionario
El bajo nivel de estudios de los recursos humanos no muestra perspectivas de
mejora, pues también observamos una ausencia casi total de acciones de formación
continua.
En relación a los individuos clave para la innovación, y según los resultados
obtenidos en la entrevista (ver Tabla 9), la principal carencia es la del
gatekeeper aunque, en cierta medida, también de inventores y de campeones de
producto. Esto significa que muchas de las empresas están faltas de personal con
capacidad de obtener información externa y con ideas de naturaleza tecnológica y
del apoyo entusiasta a los proyectos innovadores.
Tabla 9 Individuos Clave
| INDIVIDUOS CLAVE |
% |
| Sponsor |
44 |
| Innovador del negocio |
56 |
| Líder del proyecto |
56 |
| Inventor |
22 |
| Campeón de producto |
22 |
| Gatekeeper |
11 |
| Se computa el porcentaje de empresas que posee
cada un de los individuos clave. |
Fuente: Entrevista con cuestionario
En resumen, encontramos en el área de recursos humanos una barrera a la
innovación: la baja proporción de recursos humanos con habilitaciones de nivel
universitario, agravada por la casi inexistente participación en cursos de
formación continua.
e. Estructura organizacional
Observamos que 78% de las empresas estudiadas mantiene una estructura
puramente funcional. Siendo la innovación un proceso que necesariamente tiene
que integrar especialistas de diferentes áreas funcionales para formar un equipo
unido, la departamentalización funcional es la menos adecuada para la
innovación, pues crea importantes barreras a la comunicación interdepartamental.
Por tanto, el recurso de las empresas a la departamentalización funcional es en
si negativo. Sin embargo, al ser empresas de pequeña dimensión, las barreras
interdepartamentales serán más fáciles de superar con el continuo contacto
directo y entre las personas como, de hecho, ya vimos que ocurre.
En cuanto a los mecanismos de coordinación de las actividades (ver Tabla 10),
todas las empresas recurren mayoritariamente al contacto directo e informal
(como ya se vio en el análisis de la comunicación interna de la empresa) y a la
supervisión. Apenas 55% de las empresas estudiadas dispone de sistemas formales
de información y comunicación.
Tabla 10 Mecanismos de Coordinación
| MECANISMOS |
No |
Si |
| Contactos directos e informales |
0 |
100 |
| Supervisión directa |
0 |
100 |
| Sistema de información/comunicación |
44 |
55 |
| Grupos inter-departamentales ad hoc |
89 |
11 |
| Grupos inter-departamentales permanentes |
78 |
22 |
| Se computa el porcentaje de empresas que
utiliza (y que no utiliza) los diferentes mecanismos de coordinación. |
Fuente: Entrevista con cuestionario
67% de los gestores entrevistaron declararon que el buen funcionamiento de
las empresas se debe a la definición flexible de las responsabilidades y de los
procedimientos, que en muchos casos se combina con la realización de esfuerzos
para la mejora continua de ciertos aspectos como la satisfacción de los
clientes, la comunicación externa y el trabajo en equipo.
Sin embargo, en los últimos tres años, apenas 25% de las empresas analizadas
implementaron innovaciones organizacionales; siendo el área de producción
aquella en que recayó la mayoría de las innovaciones de este tipo (50% de los
casos).
5. Conclusiones.
Fue realizado un estudio en profundidad de las prácticas de gestión de 9
empresas industriales innovadoras localizadas en la Comunidad de Madrid. Todas
ellas son proveedores especializados de pequeña dimensión. La mayoría de las
empresas estudiadas presentaron niveles de intensidad en I+D bajos/medios (ver
Tabla 3).
En lo que concierne a los aspectos relacionados con la comunicación,
observamos que, en general, la comunicación interna es menos frecuente que la
externa. En este segundo caso es, básicamente, establecida con los clientes y
los proveedores; la comunicación con universidades e instituciones de
investigación es muy rara y con competidores y agencias gubernamentales
prácticamente inexistente. (Ver Tabla 4).
Las relaciones con los clientes (sobretodo con los clientes actuales) son
establecidas esencialmente al principio del proceso de innovación, para el
análisis de sus necesidades, y tras el lanzamiento de las innovaciones para
obtener el feedback de los utilizadores. La participación de los clientes en las
fases intermedias del proceso de innovación es muy escasa. (Ver Tabla 5).
Más de la mitad de las empresas analizadas tienen una estrategia activa de
innovación. Sin embargo, la cultura corporativa predominante en la mayoría de
ellas es de naturaleza paternalista, lo que representa una importante barrera a
la innovación. Las relaciones informales desempeñan un papel clave en la
organización y la transmisión de los valores de la empresa, así como en la
detección y solución de problemas y en la búsqueda de ideas. Se trata de
empresas con una "cultura de proximidad" entre las personas. La delegación de
funciones de gestión a los operacionales es inexistente aunque la mayoría de los
gestores entrevistados se declararon a su favor.
En relación a los recursos humanos encontramos las principales barreras a la
innovación, pues observamos, en la gran mayoría de las empresas, una carencia
importante de personal con estudios superiores (ver Tabla 8) y una rara
participación en cursos de formación continua. Relativamente a los individuos
clave, se observó que las empresas analizadas tienen también algunas carencias
importantes (ver Tabla 9).
Finalmente, y en relación a la estructura organizacional, descubrimos que
todas las empresas de la muestra mantienen estructuras que aplican el criterio
funcional de departamentalización. Existe, por tanto, un obstáculo
organizacional a la innovación pues, como es sabido, la departamentalización
funcional dificulta la comunicación interdepartamental (en cualquier caso, no se
trata de un problema grave pues la dimensión de las empresas es pequeña). La
coordinación interdepartamental se realiza, sobre todo, a través del contacto
directo de naturaleza informal y de la supervisión directa. (Ver Tabla 10).
Se trata de estructuras donde son introducidas constantes mejorías,
especialmente para aumentar la satisfacción de los clientes.
En conclusión, tras el análisis de los diferentes factores de gestión
determinantes del éxito de la innovación tecnológica, conseguimos descubrir dos
grandes barreras a la innovación. Por un lado, detectamos una falta grande de
recursos humanos suficientemente cualificados y que actualicen sus conocimientos
a través de la formación continua, así como de algunos de los denominados
individuos clave. Esta laguna no se compensa con el recurso al conocimiento
externo pues, por otro lado, observamos la ausencia de comunicación con agentes
generadores de conocimiento (universidades e institutos de investigación). Estas
dos barreras afectan otros aspectos que también deberían ser mejorados, como la
delegación de funciones de gestión o la transición para culturas corporativas
más participativas y, por tanto, favorecedoras de la innovación.
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