Número 32, octubre 2005
LA I+D+I EN LA CORNISA CANTÁBRICA>> Reseñas bibliográficas
 
  The Mystery of Economic Growth      
Helpman, E. (2004)
Harvard University Press
   
 

¿Por qué la riqueza se acumula y crece más deprisa en unas naciones que en otras? Esta es la pregunta que a lo largo del siglo XX han tratado de responder algunos de los más ilustres economistas, sin que las conclusiones aportadas puedan considerarse todavía como definitivas. De hecho la brecha entre la riqueza de los países más ricos y el resto del mundo sigue creciendo y el ritmo de crecimiento entre los países más desarrollados es ciertamente dispar. Actualmente se conocen las causas que pueden deteriorar el ritmo del crecimiento económico de una nación, aunque la eliminación de dichas causas no asegure su aceleración. También se sabe que los factores que contribuyen a incrementar y mantener el ritmo de crecimiento económico son de índole estructural, y por eso, sólo las actuaciones a largo plazo sobre la economía, son capaces de modificar las tendencias de crecimiento.

Helpman aprovecha la envergadura de esta cuestión para hacer una concisa recopilación de las aportaciones de aquellos autores, cuyos trabajos han contribuido a clarificar los entresijos de este paradigma de la economía moderna. Además de resumir el estado del arte de la investigación en el campo del crecimiento económico, el autor del libro facilita su propia visión del tema, haciendo un análisis crítico de cada una de las alternativas recopiladas. Como rasgo característico de su exposición a lo largo del libro, se aprecia una cierta preferencia hacia las explicaciones del crecimiento que se apoyan en el cambio técnico.

Solow atribuía a la acumulación de capital físico y de capital humano, el ser la principal causa del crecimiento económico, dejando el cambio técnico en un segundo plano. Ahora bien si el crecimiento económico dependiera exclusivamente de la acumulación de capital, entonces las tasas de crecimiento de los países ricos y de los países pobres deberían haber convergido ya. ¿Por qué razón? Porque el capital obtiene siempre más rendimiento en los lugares donde escasea, lo cual supone un claro incentivo para la inversión. Sin embargo la mayor parte de los flujos de capital se producen entre los países más desarrollados, y esto hace pensar que existan otros factores, distintos a la acumulación de capital, que deben influir en el crecimiento económico.

Otros economistas como Mankiw, Romer, y Weil han tratado de explicar el crecimiento económico a partir de otros factores diversos, como son las variaciones en la tasa de ahorro, las variaciones en la tasa de población y el nivel inicial de la productividad de la fuerza laboral.

Por otro lado el progreso tecnológico permite mejorar la eficiencia en la utilización de cada uno de los factores económicos, así como hace posible incrementar ese otro tipo de productividad independiente de los insumos empleados en la producción. Esta productividad residual característica de la evolución técnica, se mide por un indicador denominado "total multi-factor productivity" (TFP).

Solow estudió el crecimiento del TFP en EEUU durante la primera mitad del siglo XX, llegando a la conclusión de que cerca del 80% del crecimiento del GNP americano se debía a la productividad TFP. Es así, según Solow, como el progreso tecnológico a través del crecimiento de la productividad TFP, proporciona la rentabilidad al capital invertido.

El progreso técnico depende de la acumulación de conocimiento y esa acumulación se ve favorecida por las externalidades que se producen dentro de la economía. Dentro de las fuentes de externalidad que favorecen la acumulación del conocimiento, las dos más estudiadas por el mundo académico han sido la educación y las actividades de investigación y desarrollo.

Respecto a la educación hay una gran diversidad de trabajos publicados que ofrecen resultados divergentes, lo cual hace pensar que el potencial de la educación como fuente de externalidad tiene limitaciones importantes. Por ejemplo es evidente que el número de años que una persona está disponible para recibir formación está acotado por condicionamientos naturales y sociales. De hecho hay estudios que ponen de manifiesto que el ritmo de crecimiento de la productividad TFP, en los países más desarrollados, es mucho menos que proporcional al crecimiento en el número de científicos y de ingenieros en esos países.

En cambio sí parece indiscutible para los investigadores, que las actividades de I+D deben ser consideradas como una fuente de externalidad. Incluso hay autores que han cuantificado el valor de esos desbordamientos de conocimiento, obteniendo resultados muy significativos, que se recogen en el libro.

A partir de los años 90 otros autores como Romer han empezado a considerar otras fuentes de externalidad en la acumulación de conocimiento, como es el caso de la actividad de innovación, considerada como la investigación orientada a la generación de nuevos productos comerciales. Romer en contraposición a Solow considera el progreso técnico como un factor endógeno del crecimiento económico. Es decir, Romer entiende que el cambio técnico viene determinado por la estructura interna de la economía (sobre todo del ahorro), y no cree que sea un factor que se puede incorporar y aprovechar, en cualquier momento, desde fuera de ella.

Para entender correctamente como se produce el crecimiento económico también es necesario analizar como unos países interaccionan con otros, ya que la evolución de la renta nacional también depende en cierta medida del entorno internacional. En algunos casos esta interdependencia es directa y en otros casos es indirecta a través de la productividad. Se puede observar a simple vista como el volumen e intensidad del comercio ha seguido un patrón similar al grado de crecimiento económico internacional.

El efecto de la disminución de los rendimientos que produce la acumulación de capital, se puede solventar diversificando la producción desde sectores menos intensivos en capital a otros más intensivos. Esta maniobra se puede realizar siempre que sea posible acceder a un mercado suficientemente grande, en el cual vender los productos.

El comercio internacional, por tanto, contribuye a la especialización regional de las economías, y en función de que un país se especialice en sectores más o menos intensivos en tecnología, se podrá esperar en el futuro una mayor o menor tasa de crecimiento. Hay que tener en cuenta que los efectos del crecimiento económico se transmiten a través del comercio internacional, en función de los ajustes en las "relaciones de intercambio" (terms-of-trade), y de los flujos de conocimiento que se producen por el aprendizaje gracias a la experiencia (learning by doing).

No obstante el comercio internacional no supone necesariamente la convergencia entre las tasas de crecimiento económico de los países que participan. Incluso, si existen diferencias grandes de productividad entre esos países, puede haber casos en que el comercio internacional conduzca a la divergencia en el crecimiento.

A pesar de que a través del comercio los países menos desarrollados puedan adquirir productos tecnológicamente avanzados, la reducción del flujo de conocimiento desde los países más desarrollados hacia los menos desarrollados, provoca siempre divergencias de crecimiento económico entre ellos. Para comprenderlo basta con tener en cuenta que el 95% de la actividad de I+D, es realizada solamente por un pequeño grupo de países desarrollados.

En otro orden de cosas, Kuznets sugirió que la distribución de la renta entre la población varía sistemáticamente, dependiendo de la evolución del crecimiento económico de una nación. Es característico que la distribución de la renta individual sea mucho más desigual en las fases tempranas de desarrollo económico, que en las fases de maduración. Se puede comprobar como la distribución de la riqueza generada en los dos últimos siglos, ha beneficiado principalmente tanto a los más ricos como a los más pobres, observándose también que las desigualdades de riqueza se han incrementado entre los distintos países y han disminuido, por lo general, dentro de cada uno de ellos.

En cuanto al estilo de redacción del libro, cabe destacar la gran capacidad de síntesis y de comunicación del autor, que en apenas doscientas páginas, resume de forma magistral el amplio abanico de respuestas que se han venido ofreciendo a la cuestión del crecimiento económico. Incluso en un último capítulo, Helpman expone en un análisis histórico muy interesante cómo la herencia política y cultural de cada sociedad puede influir y determinar el distinto ritmo de crecimiento económico de las naciones.

Elhanan Helpman es profesor de "Internacional Trade" en la Universidad de Harvard, además de un prestigioso especialista en el campo del crecimiento económico. Otros libros del mismo autor que relacionan el cambio técnico con el crecimiento son:

  • E.Helpman (ed.), "General Purpose Technologies and Economic Growth" (Cambridge,MA: The MIT Press), 1998.


  • G.M.Grossman and E.Helpman, "Innovation and Growth in the Global Economy" (Cam-bridge, MA: The MIT Press), 1991.
Antonio J. Pastor Gómez
antonio.jose.pastor@wanadoo.es