Número 32, octubre 2005
LA I+D+I EN LA CORNISA CANTÁBRICA>> Entrevista
 
       

Profesora Carmen Magallón

Profesora Pilar López
Universidad de Zaragoza
 

1. ¿Cuál es la presencia de las mujeres actualmente en el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología? ¿Cuáles son las causas principales de esa situación?

Las mujeres son mayoría en ciencias sociales y jurídicas, ciencias de la salud y humanidades, están casi igualadas en las distintas ciencias experimentales y son minoría en las ingenierías, salvo en ingeniería química. En general, en la universidad, ellas son mayoría en la entrada pero conforme se asciende en la escala profesional se da la conocida gráfica en forma de tijera: la igualdad inicial da paso a un distanciamiento entre hombres y mujeres, ya que son ellos los mayoritarios en los puestos de catedráticos y responsables de proyectos de investigación y toma de decisiones.

Por su parte, Pilar López Sancho considera que en España, siguiendo las recomendaciones de la Unidad Women in Science de la Comisión Europea, se han realizado estadísticas desagregadas por sexo en los últimos años y el porcentaje de mujeres que trabajan en Universidades públicas y Organismos Públicos de Investigación. Sus resultados indican que España está en media cercana al 30%, pero en las categorías altas (Catedráticos, Profesores de Investigación etc.) esta proporción baja al 12%. En el área tecnológica no dispone de una cifra concreta, pero en los informes realizados en Europa parece que la proporción de mujeres es muy baja y recomiendan a las empresas que cambien sus políticas de personal para atraer mujeres y aproximarse en el año 2010 al 30% que hay en el mundo académico.

Las causas de esta situación son de diversa índole, social, cultural. Como he indicado hasta hace muy poco no existían estadísticas y no se podía 'diagnosticar' el problema. Ahora se sabe que incluso en áreas como la Medicina, en las que la proporción de estudiantes mujeres es del 70%, el de Catedráticas o Jefes de Servicio es, en media inferior al 10%.

2. ¿Son necesarias medidas de discriminación positiva para incrementar esa presencia? ¿Por qué?

Sí, por supuesto. En algunos casos ya se está haciendo. Hay que incluir a más mujeres en tribunales y cargos con capacidad de decidir. La razón es sencilla: las mujeres han tenido muchas más trabas que los hombres, a lo largo de la historia, para acceder a las profesiones científicas e incluso a la universidad. En este país, se les permitió estudiar en condiciones de igualdad con los hombres, sólo a partir de 1910. Pero además existen resistencias larvadas en la socialización, mentalidad y expectativas de unos y otras que dificultan el proceso. Una muy importante es la conciliación entre otros aspectos de la vida, como es el cuidado de los demás (niños y niñas, mayores), que también debería ser compartido por hombres y mujeres. La igualdad tiene que incorporar la experiencia histórica de hombres y mujeres. No basta con que nosotras accedamos a las profesiones que antes nos estaban vedadas. Una verdadera igualdad exige que el cambio afecte también a los hombres y a la organización de la sociedad.

Pilar López cree que el tema de la discriminación positiva es muy polémico. Hay países en los que se han llevado a cabo estas medidas y han tenido éxito y en otros han tenido un efecto perverso y han tenido que abandonarse. La Comisión Europea hace recomendaciones a los gobiernos y alas instituciones científicas para que se corrija la infrarrepresentación de mujeres. El gobierno español publicó en el BOE del 8 de marzo de este año algunas medidas en esa dirección. Lo que se necesita es reconocer que existe un problema que voluntaria o involuntariamente estamos sesgados y tratar de corregir ese sesgo juzgando la calidad del trabajo con independencia del sexo del científico.

3. Con respecto a los restantes países de la Unión Europea y de la OCDE, ¿cuáles son las principales diferencias relativas a la carrera profesional de las investigadoras?

En los últimos años, España se encuentra por encima de la media de algunos porcentajes de la Europa de los 25. Sobre el total de investigadores, con datos de 2002, la media europea del porcentaje de investigadoras en la industria es del 18%, siendo aquí el 25%; en el sector gubernamental las cifras de investigadoras son el 34% (UE-25) y el 42% (España); y en la educación superior, 35% (UE-25) y 37% (España) (Women and Science: Excellence and Innovation-Gender Equality in Science. Commission of the European Communities, Brussels, 11.3.2005).

Sin duda, ha habido un avance importante en nuestro país, que se ha visto reflejado en todos los campos, también en éste.

En los últimos años, el debate ha llegado a los ámbitos de la ciencia, en los que la neutralidad se daba por supuesta, pese a que los datos no reflejaban que fuera así.

Pero todavía hay renuencias a cambios más profundos.

Esta valoración es completada por Pilar López así:

A pesar de que hay algunas diferencias, las estadísticas realizadas por la Comisión Europea apuntan a la existencia de un patrón común respecto a la participación de las mujeres en el sistema de Ciencia y Tecnología. La famosa grafica 'tijera' en la que el número de mujeres va bajando según se sube en la carrera científica se da, con modificaciones, en todos los países.

4. ¿De qué modo podría incrementarse el reclutamiento por parte de las empresas de base tecnológica de investigadoras? ¿Qué dificultades se encuentran una vez contratadas?

En un estudio realizado por el equipo de Eulalia Pérez Sedeño, del CSIC, (La situación de las mujeres en el sistema educativo de ciencia y tecnología en España y su contexto internacional, MEC, 2004) se señalaba que las investigadoras están teniendo que retrasar la edad de tener hijos y si los tienen, a menudo han de limitar las estancias en el extranjero o las horas de estancia en el laboratorio. Algunas investigadoras también manifestaban su escasa voluntad de subir en el escalafón. Al profundizar, el estudio mostraba que esto es debido al esfuerzo adicional que ellas tienen que realizar pues continúan ocupándose de la cuestiones del hogar (tareas de cuidado, que no son sólo tareas domésticas sino de los afectos, algo a lo que muchas, inteligentemente, no están dispuestas a renunciar).

Una vía que hoy, precisamente por las nuevas tecnologías de la comunicación, es posible, y aplicable a hombres y mujeres, es la flexibilización de horarios, la posibilidad de trabajar en distintos lugares y con distintos horarios y ritmos. Dar cabida a esta opción favorecería la vida de todos.

Para enlaces de interés, al respecto del tema abordado, véase:

www.unican.es/Aulas/aitem/muj_sist_cienc_tec.htm

Para Pilar López, existen medidas más o menos aceptadas por los profesionales que se dedican a estudiar este problema. Igualdad de salarios a igualdad de trabajo en primer lugar y estudiar horarios, guarderías, incentivar el respeto al trabajo de las mujeres etc.

Entrevistado por: Jesús Rodríguez Pomeda
Facultad de CC. Económicas y Empresariales