Número 32, octubre 2005
LA I+D+I EN LA CORNISA CANTÁBRICA>> Tribuna de debate
 
  Algunos apuntes sobre la innovación en Asturias

A lo largo de este artículo trataremos de responder a una serie de preguntas, no siempre en el orden prefijado, que nos ayudarán a contemplar desde un enfoque crítico, constructivo y abierto, la situación actual de la Innovación en Asturias. Mención aparte merecerá el papel que nuestra región debe jugar en el ERA, que se tratará de un modo independiente.

¿Cuál es la situación de la innovación en Asturias? ¿Cómo contribuye al gasto en innovación a nivel nacional y europeo?¿Qué características tiene nuestro Sistema Regional de la Innovación? ¿Cumple nuestro Sistema las características necesarias para integrarse en el ERA? ¿Innovan nuestras empresas?

     
Severino García Vigón
Presidente de FADE y
de la Cámara de Comercio de Oviedo
 


1. Introducción

En 1776, Gaspar Melchor de Jovellanos, realizaba la siguiente reflexión en torno a la teoría de la “mano invisible”de Adam Smith, según la cuál, se explicaban las diferentes causas de la prosperidad de las naciones:

Si las “profesiones a que llamamos fuentes de riqueza pública- agricultura, industria, comercio y navegación- no son otra cosa que el arte de aplicar el trabajo de una nación al producto de su riqueza”, quien “descubriere el medio de perfeccionar este arte habrá dado con la primera fuente de riqueza pública” (1).

La solución al dilema planteado, no pudo reflejar de modo más intenso una de las máximas de la obra del ilustrado gijonés: “la principal fuente de la prosperidad pública se debe buscar en la instrucción”(2).

Casi 225 años después, en marzo del año 2000, los Jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros de la Unión Europea, trazaron las líneas maestras de la estrategia común, bajo cuya implementación, Europa debe convertirse, en el horizonte de 2.010 en la economía basada en el conocimiento más dinámica y competitiva del mundo, capaz de generar un desarrollo económico sostenible, generando más y mejores empleos y una mayor cohesión social.

El “Sapere aude” o “Atrévete a saber” kantiano, como motor del desarrollo económico europeo, se plasmaba en la Estrategia de Lisboa a modo de leit motiv de la nueva Ilustración europea. El paso de un sistema productivo basado fundamentalmente en los recursos, hacia una nueva estructura, en la que el conocimiento toma el relevo como elemento central, es una tarea ardua que requerirá del esfuerzo de todos los agentes implicados en la cadena, y muy especialmente, de aquellos encargados de, tal y como afirmaba Jovellanos en la cita anterior, “aplicar el trabajo de una nación al producto de su riqueza”, (2) las Empresas.

Conocimiento y generación de riqueza, son probablemente dos de las palabras que mejor definen a un término tan usado, a veces incluso demasiado y fuera de contexto, como la I+D+i. Es justo esa última “i”, la minúscula, a menudo olvidada, la que dota de sentido a todo el sistema. La Fundación COTEC, define en la introducción del Libro Blanco de la Innovación en el Principado de Asturias, a esta como “el proceso que convierte conocimiento en Producto Interior Bruto y bienestar, mediante la creación de nuevos productos o servicios o la mejora de los existentes” (3). Esta afirmación, ampliamente aceptada por todos los agentes implicados, refuerza a la innovación como una circunstancia eminentemente empresarial, presente en la esencia misma de la empresa como unidad productiva, y cuyo objetivo será traducir en forma de nuevos productos o servicios, los conocimientos y técnicas, creados y aplicados respectivamente por los procesos de I+D.

Pero las empresas no innovan solas. Creadores de conocimiento y tecnología (Universidades, Centros Tecnológicos), distintos eslabones de la cadena productiva (suministradores, clientes), y el Mercado y la Sociedad en general, aparecen como fuentes de la innovación empresarial, elementos que favorecerán el cruce de la oferta y la demanda de productos y servicios de un mayor valor añadido, asentados sobre la generación de nuevos conocimientos. Así, el enfoque de Sistemas de la Innovación, con la empresa como elemento central indispensable, proporciona una visión de conjunto de las fortalezas y debilidades del propio Sistema, facilitando la identificación de sinergias entre sus componentes, y del agregado de los mismo, con otros sistemas objeto de análisis.

La Estrategia de Lisboa (4), como han venido en llamarse el conjunto de medidas adoptadas en el Consejo Europeo de marzo de 2000, confiere un papel fundamental a la Innovación como factor determinante en el aumento de la competitividad de las empresas europeas. La consecución de un auténtico mercado interior de la Innovación, una mejor reglamentación, alcanzar el objetivo del 3% PIB destinado a tareas de I+D+i o la obtención de acuerdos institucionales eficaces, fueron aspectos y necesidades detectadas en la primavera de 2.000 y que, cuatro años después, aún aparecen lejos del alcance de la Europa de los 25, tras el último análisis intermedio (5), realizado el pasado otoño.

La consecución de estos fines, asentados sobre la puesta en marcha efectiva del Espacio Europeo de la Investigación (ERA) (5)), como mercado común interior, requiere del esfuerzo de todos los Países Miembros, no sólo en el plano empresarial o investigador, sino de un modo determinante, en el plano político. Los diferentes gobiernos de los Países Europeos deben favorecer la generación de un clima adecuado que permita superar la fragmentación de la investigación en Europa (el paradigma europeo), para dar lugar a una integración plena de las capacidades europeas. En esta tarea, el diseño de Sistemas Regionales de la Innovación flexibles, que se relacionen con fluidez tanto interior como exteriormente, constituye un aspecto esencial.

Ante esta encrucijada, Asturias debe apostar de una vez por todas, por vertebrar un sistema de la innovación capaz de adaptarse a las nuevas necesidades impuestas por el panorama europeo y mundial. El ERA, lejos de convertirse en una utopía para nuestras empresas, debe convertirse en uno de los pilares de su integración efectiva en la I+D europea. Pero para alcanzar este objetivo, los agentes implicados en el Sistema Asturiano de la Innovación debemos trabajar de un modo mucho más intenso y coordinado. A día de hoy, nuestro sistema aún presenta notables carencias, fundamentalmente derivadas del retraso en las actuaciones públicas de organización y coordinación del sistema, contempladas en la Estrategia Regional de Innovación publicada en el año 2001, y que se han traducido en un estancamiento de las actividades de I+D+i en Asturias.

Por ello, desde la Federación Asturiana de Empresarios hemos asumido ya hace tiempo un doble compromiso con la innovación:

  • Por un lado, trabajando día a día con nuestras empresas, poniendo a su disposición el acceso a herramientas de trabajo que les permitan identificar a la I+D+i como un proceso diferenciado de su actividad, clave en la búsqueda del crecimiento de su competitividad, y que les permita interaccionar de un modo efectivo con el resto de integrantes del Sistema, así como acceder a los recursos que éste pone a su disposición.

  • Por otro lado, cumpliendo con nuestra única razón se ser: la actuación en defensa de los intereses empresariales, en este caso en dentro del ámbito de la Innovación y el Desarrollo, se extiende a los procesos de definición de las políticas públicas de apoyo a la innovación, y en su correcta aplicación (fundamentalmente a nivel regional, pero también a nivel nacional y europeo), es una constante en nuestro trabajo. En este sentido, hemos de destacar los compromisos adquiridos en materia de innovación y desarrollo, en virtud del Acuerdo para el Desarrollo Económico, la Competitividad, y el Empleo (ADECE), por el que el Gobierno Regional destinará 76 millones de euros en el período 2004-2007, como se comentará posteriormente.

A lo largo de las páginas siguientes, trataremos de responder a una serie de preguntas, no siempre en el orden prefijado, que nos ayudarán- o al menos esa es la pretensión- a contemplar desde un enfoque crítico, constructivo y abierto, la situación actual de la Innovación en Asturias. Mención aparte merecerá el papel que nuestra región debe jugar en el ERA, que se tratará de un modo independiente.

¿Cuál es la situación de la innovación en Asturias? ¿Cómo contribuye al gasto en innovación a nivel nacional y europeo?¿Qué características tiene nuestro Sistema Regional de la Innovación? ¿Cumple nuestro Sistema las características necesarias para integrarse en el ERA? ¿Innovan nuestras empresas?


2. La actividad innovadora en el Principado de Asturias. Algunos datos y consideraciones

Probablemente uno de los indicadores más utilizados a la hora de valorar el esfuerzo innovador que realizan los distintos territorios, sea el porcentaje que de su Producto Interior Bruto, destinan a poner en marcha acciones de I+D+i.

Los resultados provisionales publicados por el INE el pasado mes de noviembre, correspondientes a la estadística sobre actividades de I+D en España en el año 2003, sitúan el gasto en I+D de nuestra nación en el 1,10% de su PIB, registrándose un incremento del 14,2% respecto de las cifras obtenidas en el año 2.002, pero que aún se muestra insuficiente en comparación con el 2% del PIB que destinan como media a las tareas de I+D+i los países de la Unión Europea (6).

En lo referente a las acciones de I+D llevadas a cabo en el Principado de Asturias, los mismos datos provisionales publicados por el INE el pasado mes de noviembre, reflejan un gasto en torno al 0,7 % del PIB regional, muy lejos de CCAA como Madrid (1,81%), País Vasco (1,42%), Navarra (1,41%) y Cataluña (1,38%), auténticos motores de la I+D+i en España. Estos datos confirman a Asturias como la séptima región que menos invierte en materia de I+D del conjunto nacional. En el año 1999, Asturias invertía en I+D el 0,6% del PIB, con lo que se constata la situación de estancamiento de las actividades de innovación tecnológica en Asturias, en los último años, como puede verse en las figuras recogidas más adelante.

Las mismas fuentes señalan que casi el 41% de la I+D+i llevada a cabo en 2003 en Asturias se ejecuta en las empresas, porcentaje superado por las CC.AA. de País Vasco (76,72%), Navarra (72,10%), Cataluña (66,59%), Rioja (63,67%), Aragón (57,73%), Madrid (57,18) y Castilla- León (52,88%). Tomando nuevamente como referencia el año 1.999, el porcentaje de ese gasto ejecutado en las mismas se situaba en el 32% del gasto total en I+D+i realizado ese Año en el Principado de Asturias.

La evolución del gasto en I+D, en España y en Asturias, en los últimos cuatro años, se refleja en la tabla y los gráficos siguientes:

    1999 2000 2001 2002 2003
Asturias Total
Empresas
74.442
26.799
114.586
56.352
99.022
41.549
98.933
37.680
113.280
46.436
España Total
Empresas
4.995.358
2.647.497
5.718.988
3.120.330
6.227.157
3.312.789
7.193.538
3.943.773
8.213.036
4.459.314


Fuente: Elaboración Propia a partir de datos INE

Ambas gráficas demuestran que la innovación en la empresa no es un fenómeno independiente del resto del sistema de la innovación. La línea marcada en color azul, que marca la evolución del gasto empresarial en I+D, podría inscribirse en las cotas marcadas en el total de I+D, aunque este gasto no represente una parte mayoritaria del gasto total del sistema contemplado, como es el caso de Asturias. Ello refuerza la idea de que la empresa se ve influenciada por la eficacia del Sistema de Innovación en el que se enmarca, como se comentará con más detalle posteriormente.

La contribución del gasto en I+D realizado en Asturias, en relación al gasto total nacional en estas actividades, sigue una tendencia similar, reflejando un estancamiento en los últimos años, tras el repunte que se produjo en el año 2000.



Fuente: Elaboración propia a partir de datos INE

Sin embargo, no sería justo hacer constar estos datos sin realizar una reflexión crítica en relación a la bondad de los resultados que proporciona este indicador, en cuanto a que no tiene en cuenta dos aspectos que pueden tener una especial relevancia en los datos anteriores: el gasto oculto en innovación y el gasto ejecutado en Asturias pero que no se computa efectivamente en nuestra región.

Asturias se ha caracterizado a lo largo de su historia industrial por acoger a empresas de una trascendencia más allá de sus fronteras, y en las que la innovación como elemento generador de riqueza, constituye un pilar básico de su estrategia empresarial. Sin embargo, es bastante frecuente que estas empresas, debido a su estructura organizativa interna computen ese gasto fuera de Asturias, en aquella región en la que se encuentre centralizada su estructura administrativa. Este efecto, deberá ser objeto de atención en los próximos años, con el fin de poder proporcionar una visión del esfuerzo innovador realizado por las empresas asturianas, y sobre todo en nuestra región, lo más ajustado a la realidad que sea posible.

Por otro lado, la innovación aún no es un proceso identificado como tal en muchas de nuestras empresas, especialmente en el caso de las PYME de menor tamaño. En ellas, el esfuerzo innovador realizado, se enmascara frecuentemente, dentro de las mejoras realizadas sobre el proceso de producción, producto o servicio, derivado en muchos casos de nuevos requisitos por parte del mercado (cambios en las especificaciones del cliente, restricciones normativas, innovaciones en las materias primas utilizadas, etc.)[1]. En consecuencia, este esfuerzo innovador es realizado y soportado íntegramente por la empresa. En este sentido, la cada vez mayor penetración de los Sistemas de Gestión de la I+D+i, asociados en gran parte a la implantación de las normas UNE 166.000 y 166.001, contribuirán sin duda a identificar en los próximos años gran parte de ese gasto oculto en I+D+i. Además, esa identificación del proceso innovador, traerá consigo para la empresa la oportunidad de acceder a los recursos de tipo económico-financiero que el Sistema pone a su disposición, a través de los Programas públicos de fomento de la innovación y de la aplicación de los incentivos fiscales a la I+D+i fundamentalmente.

Por ello, y como se verá posteriormente, la articulación de medidas por parte de la Administración Regional que favorezcan que nuestras empresas, y muy especialmente las PYME, sean capaces de identificar la innovación que llevan a cabo implícitamente en su actividad, constituye un factor determinante no sólo en cuanto a reflejar el esfuerzo real en innovación que realizan nuestras empresas en las estadísticas, sino también como un poderoso efecto tractor de la innovación, que permitirá a las empresas integrarse de un modo efectivo dentro del Sistema de la Innovación, y aprovechar las ventajas que éste pone a su disposición.


3. El Sistema Regional de la Innovación

Tradicionalmente, el Sistema Regional de la Innovación asturiano se ha traducido por su bipolaridad.

El tejido empresarial asturiano ha estado afectado, hasta hace relativamente poco tiempo, de una masiva presencia y dependencia de las Empresas Públicas asentadas en nuestra región. Esto ha derivado en la configuración de un esquema en el que predominan las empresas de muy reducido tamaño (menos de 10 trabajadores), y en las que la obtención de economías de escala que permitan destinar capitales ingentes a las tareas de innovación tecnológica no resulta una tarea fácil. Por otro lado, no existe una cultura de la innovación como tal, lo que ha provocado, como se comentaba en el apartado anterior, que muchas de nuestras empresas no identifiquen la innovación tecnológica como un proceso propio, cuando realmente no sólo es así, sino que lo están llevando a cabo de modo implícito en su actividad. Sin embargo, también existe una serie de PYME de mayor tamaño y grandes empresas, en las que la innovación forma una parte esencial de su estrategia empresarial. Estas empresas, están en condiciones de ser tractoras de las empresas de su entorno (suministradores, clientes, usuarios finales), y mantienen un contacto intenso con los organismos productores de conocimiento.

Por su parte, la oferta científico-tecnológica de la región se ha centralizado fundamentalmente en torno a la Universidad de Oviedo. Inaugurada oficialmente el día de San Mateo del año 1608, nuestra Universidad ha cumplido con creces su compromiso con la Sociedad Asturiana, formando a generaciones y generaciones de asturianos, convirtiéndose en una de las Instituciones más queridas por parte de todos los que la sentimos como algo íntimamente ligada y comprometida con Asturias. Próxima también a uno de sus grandes retos, el Espacio Europeo de Bolonia, la Universidad de Oviedo se ha convertido en un foco de generación de conocimiento de primer orden, con una excelencia reconocida a nivel internacional, especialmente en determinados campos científicos. Sin embargo, la distancia que aún separa a la Universidad del tejido productivo es aún demasiado grande. Pese a que las empresas, como se verá posteriormente, constituyen el principal origen de los fondos externos captados por la Institución, el flujo de transferencia de conocimientos ha de incrementarse, a través de las potenciación de las estructuras precisas.

La Cuarta Edición del Análisis de la Producción Científica en la Universidad de Oviedo (2000-2002) (7), publicado el pasado año, muestran que las empresas son el principal foco de captación de fondos externos por parte de la Institución Académica.



Fuente: Elaboración propia a partir de datos “Análisis de la Producción Científica de la Universidad de Oviedo”.

En el gráfico siguiente, se muestra la evolución de los fondos aportados por las empresas a las Universidad, a través de los correspondientes contratos:



Fuente: Elaboración propia a partir de datos “Análisis de la Producción Científica de la Universidad de Oviedo (2000-2002).

Conforme a la situación general, los fondos aportados por la empresa a través de la formalización de contratos de investigación, parecen haber sufrido un ligero estancamiento en el período analizado, manteniendo aún así, el primer lugar en el ranking de captación de fondos externos por origen individual, seguido por los Proyectos financiados por el Plan Nacional y fondos FEDER.

Concepto Plan de Investigación 2000 2001 2002 Total 2000-20002
Proyectos de Investigación
concedidos en el año
Unión Europea 1.836.861 689.324 1.313.865 3.840.050
Nacionales + FEDER 1.642.686 4.926.546 5.552.663 12.121.895
Regional - 4.505.285 4.676.651 9.181.936
Total Proyectos 3.479.547 € 10.121.155 € 11.543.179 € 25.143.881 €
Cotratos /
Subvenciones
suscritos en el año
Empresas (Contratos) 4.347.140 € 5.555.530 € 4.905.677 € 14.808.347 €
Admin. Públicas (Subv.) 2.018.985 1.715.340 1.953.490 5.687.815
Total Contr./ Subs. 6.366.125 € 7.270.870 € 6.859.167 € 20.496.162 €
TOTAL CAPITACION DE FONDOS EXTERNOS 9.845.672 € 17.392.025 € 18.402.346 € 45.640.043 €
Fuente: “Análisis de la Producción Científica de la Universidad de Oviedo 2000-2002”

Además de la Universidad de Oviedo, existen en Asturias otra serie de Centros enmarcados dentro del Sistema Regional de la Innovación: el Instituto Nacional del Carbón (INCAR) y el Instituto de Productos Lácteos del Principado de Asturias (IPLA), ambos adscritos al Consejo Superior de Investigaciones Científicas; la Fundación Instituto Tecnológico de Materiales de Asturias (ITMA); el Servicio Regional de Investigación Agraria (SERIDA), el Laboratorio Interprofesional Lechero de Asturias (LILA), la Escuela Tecnológica de la Carne o el Centro Oceanográfico de Gijón (perteneciente al Instituto Español de Oceanografía), son instituciones, entidades y organismos que viene prestando sus servicios en Asturias desde hace años.

¿Cuál es el problema entonces? Asturias dispone de una excelente Universidad, una fábrica ingente de capital humano para nuestras empresas, y fuente de conocimiento en parte trasladable a la empresa; existe además una serie de instituciones que pueden realizar una investigación aplicada a sectores concretos....y sin embargo ese conocimiento no llega al mercado en forma de nuevos productos, en la forma en que el potencial de unos y otros demanda y puede ofrecer. Lejos de constituir un problema regional, esta circunstancia, generalizada en Europa, constituye, como veremos posteriormente una de las situaciones más complejas a las que se enfrenta el ERA, y en las que la perspectiva regional del mismo, término acuñado por el anterior Comisario de Investigación de la UE, Philippe Busquin, ha de jugar un importante papel.

La Estrategia Regional de la Innovación.

El día 11 de junio de 2001, en el transcurso del III Foro Regional de la Innovación celebrado en Oviedo, el Comité de Dirección del Proyecto RITTS Asturias exhortó al Gobierno del Principado de Asturias a adoptar la Estrategia Regional de la Innovación, en los términos descritos en el proyecto RITTS Asturias (8). A grandes líneas, en el documento se planteaba una estrategia a cuatro años basada en tres pilares básicos:

  1. Empresa asturiana innovadora (EM@SI), articulada fundamentalmente a través de las acciones de apoyo a la innovación empresarial contenidas en el III Plan de I+D+i de Asturias 2001-2004. El apoyo a proyectos llevador a cabo en empresas, la constitución de clusters sectoriales, la creación de empresas de base tecnológica, y el fomento de la transferencia de tecnología, la formación y la cultura innovadora, constituyeron las líneas clave de esta estrategia.

  2. La Creación de la Red de Centros Tecnológicos del Principado (ASTURTEC), en la que se pretendía dotar de un soporte científico tecnológico al tejido productivo asturiano, a través de la integración de Centros ya existentes como la Fundación ITMA, con cuatro centros Tecnológicos de nueva creación en las áreas de Diseño y Producción Industrial, Acero, Tecnologías de la Información y un Centro virtual de agroalimentación y biotecnología.

  3. La ordenación del sistema de intermediación (CONECT-AS), cuya principal actuación consistía en la creación de una Agencia Regional de la Innovación (ARI) como auténtico elemento dinamizador del Sistema Regional de la Innovación, capaz de articular y potenciar el conjunto del mismo, y dotando de una mayor eficacia la gestión de las políticas públicas de ayuda.

Cuatro años después, los ambiciosos planteamientos puestos en escena por la Estrategia RITTS no han dado los frutos esperados, debido fundamentalmente a su deficiente aplicación en algunos de los programas propuestos, y a la deficiente gestión y falta de coordinación por parte de la Administración Regional.

La creación de la Agencia Regional de la Innovación (ARI), actuación estrella del nuevo sistema de intermediación propuesto, aún no se ha producido. La FICYT, organismo en el que recaído el papel propuesto para la ARI, no ha sabido ser el organismo dinamizador de las actividades de I+D+i de la región. El apoyo efectivo a la creación de empresas de base tecnológicas, y el establecimiento de incentivos reales a la transferencia de tecnología entre empresas, universidades y Centros Tecnológicos y una mejor gestión de los recursos humanos de la región, deben ser actuaciones que deberían llevarse a cabo desde la FICYT, y que por el momento o no se han puesto en marcha, o no se ha hecho de un modo efectivo.

Por otro lado, de los cuatro Centros Tecnológicos planteados en el Programa ASTURTEC, tres han entrado recientemente en funcionamiento, con un cierto retraso con respecto al calendario inicial. El Centro del Acero y los Materiales Metálicos situado en Avilés, y los Centros de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, y del Diseño y la Producción Industrial, ubicados en el Parque Científico Tecnológico de Gijón, están llamados a convertirse en agentes clave en la creación de tecnología para ser transferida a los sectores objetivos de su actuación. La cercanía a las necesidades de la empresa, la vocación de servicio, y la adopción por parte de los Centros de sistemas internos de gestión empresarial, deben ser los pilares que garanticen su éxito futuro.

Por el contrario, el Centro virtual de la Agroalimentación y la Biotecnología aún no se ha constituido, al igual que la Red de Centros Tecnológicos del Principado de Asturias, ente clave para una actuación coordinada de los mismos.

Estas circunstancias reseñadas anteriormente han provocado que el crecimiento de la inversión en materia de I+D+i en Asturias no haya despegado conforme a lo previsto en estos años por la Estrategia Regional de Innovación, y que se ha materializado en los resultados del III Plan Regional de I+D+i, que sin duda alguna, debemos aspirar a mejorar.


4. Asturias ante el Espacio Europeo de la Investigación

La constitución del Espacio Europeo de la Investigación (ERA) es uno de los principales retos a los que se enfrenta la Europa del siglo XXI. La voluntad de convertir a Europa en la la economía basada en el conocimiento más dinámica y competitiva del mundo, capaz de generar un desarrollo económico sostenible, generando más y mejores empleos y una mayor cohesión social, es una tarea que debe afrontarse desde la coordinación de las diferentes iniciativas domésticas, y en la que la dimensión regional cobra una mayor relevancia.

Los Programas Marco de I+D+i de la Unión Europea, máximos exponentes a nivel europeo de las políticas públicas de fomento de la innovación, y vigentes desde 1984, se han caracterizado tradicionalmente por propiciar el desarrollo de una cultura científico- tecnológica basada en la cooperación. Sin embargo, la fragmentación y la descoordinación de la Investigación en Europa, ha sido una obstáculo que no ha sido posible franquear, y que desgraciadamente, constituye uno de los principales handicaps de la I+D+i europea.

El VI Programa Marco 2.002-2.006, principal instrumento financiero que la Comisión Europea dispone para fomentar la realización de acciones de I+D+i, ha recogido en su concepción, los objetivos de la Estrategia de Lisboa, centrando toda su acción en lograr una integración y una estructuración duradera de las capacidades y actividades de investigación, caminando hacia la consecución de objetivos comunes, de un mercado de la Innovación dinámico y que aporte respuestas oportunas a los nuevos desafíos, y en definitiva, hacia la creación del ansiado Espacio Europeo de la Investigación.

Sin embargo, esta integración camina a un ritmo menor de lo esperado. El espacio que separa la generación de conocimiento de su aplicación en el mercado, investigación de innovación, Centro investigador de Empresa, es aún demasiado grande. Esta circunstancia, y apuntada a nivel regional, se ha traducido en un descenso del retorno obtenido por los participantes españoles en general, y asturianos en particular, con respecto a anteriores Programas Marco.



Fuente: Elaboración propia a partir de datos CDTI

Por su parte, los datos referentes a participación española desglosados por comunidades autónomas (aportados por CDTI - enero de 2005), sitúan a Asturias en los últimos puestos en cuanto a retorno obtenido en los años 2003 y 2004. Así, a 31 de diciembre de 2004, nuestra región había logrado un retorno en términos absolutos de 3.586.635 €, que representan tan sólo un 0,8% del total obtenido por España.

Analizando comparativamente este retorno con la contribución de Asturias al gasto nacional en I+D (1,38 % en 2003, según los datos del INE ), se observa que Asturias es una de las CCAA que registra un mayor desfase entre su contribución al gasto nacional en I+D, y su incidencia en el retorno nacional en el VI Programa Marco. durante el periodo 2003-2004, constituyendo un claro indicador de la escasa penetración del VI Programa marco en el Principado en general y en las empresas en particular.

En cuanto a las pequeñas y medianas empresas, uno de los objetivos prioritarios del Programa Marco, su participación es meramente testimonial, en las convocatorias realizadas hasta 2004, no alcanzando a registrar un 15% de incidencia en el retorno obtenido por la región. La complejidad técnica y administrativa de los modelo de participación, la escasa penetración de las prácticas de cooperación entre nuestras empresa, y la sensación de confusión en torno al mismo, han significado una parte muy importante de estos bajos resultados.


5. Nuestras propuestas, nuestro papel

Los datos y las reflexiones expuestos anteriormente, reflejan la situación de estancamiento que los procesos de innovación y desarrollo han padecido en nuestra región, a lo largo del período objeto de análisis. Como se indicaba anteriormente, la aplicación de la estrategia propuesta para la puesta en marcha de un Sistema Regional de la Innovación en Asturias, no ha surtido el efecto esperado. El retraso en la aplicación de las medidas planteadas en la misma, y la falta de coordinación del mismo se apuntan como dos de las causas determinantes de esta situación.

5.1. La ordenación y coordinación del SRI

La Administración Regional debe realizar una verdadera coordinación de las diferentes iniciativas y actuaciones que se realicen en materia de I+D+i en el Principado de Asturias. Para cumplir este objetivo con el dinamismo y flexibilidad necesarios, y tal y como se comentó anteriormente, se preveía la creación de una Agencia Regional de la Innovación, papel que por el momento ha recaído en la FICYT, y que no ha podido realizar esa función en la intensidad, especificidad y radio de acción que éste cometido requiere. La FICYT, deberá convertirse de una vez por todas, en la infraestructura de soporte para la innovación y desarrollo tecnológico de las empresas asturianas, sirviendo como punto de encuentro de todos los agentes implicados, potenciando su actuación como Centro de Enlace y gestionando eficazmente la movilidad y formación de los recursos humanos disponibles en la región.

La creación de la Red de Centros Tecnológicos del Principado de Asturias, por su parte, debe contribuir a tejer un entramado de creación de tecnología de aplicación en sectores tan importantes como la tecnología regional como el metal, la agroalimentación y el incipiente sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, contribuyendo a su modernización y ejerciendo un efecto tractor sobre las empresas con actividades más tradicionales, catalizando el cambio hacia nuevos productos, procesos y servicio de mayor valor añadido, que den lugar a la aparición de un nuevo tejido empresarial más dinámico, flexible y competitivo. Por otro lado, y para que estas infraestructuras sean sostenibles en el tiempo, se debe trabajar en la consolidación de modelos de gestión y administración empresarial de los mismos, de modo que obtengan los recursos adecuados para asegurar su autofinanciación, más allá del período de ayuda pública inicial.

Además, se debe favorecer la integración de la Universidad en el sistema ciencia-tecnología-empresa, como principal agente investigador y de oferta tecnológica en el Principado. Para ello, deben crearse incentivos reales de apoyo al profesorado en su colaboración con empresas, facilitando que exista un mayor acercamiento entre ambos. Los incentivos para la creación de aquellas spin-off con vocación de continuidad deben ser apoyados de un modo contundente, favoreciendo la aparición de nuevas empresas de base tecnológica.

5.2. El PCTI 2005-2008

Durante los últimos meses de vigencia de su antecesor, el Plan de Ciencia, Tecnología Innovación 2005-2008 comenzó a ser debatido a través de la celebración de una serie de desayunos de trabajo en el que tomaron parte los principales actores de la I+D+i en el Principado de Asturias. Tras ellos, la celebración de una serie de mesas de trabajo, ya en el año 2005, contribuyeron a trasladar a la Administración las sensibilidades de un buen número de representantes del Sistema Regional de la innovación, pertenecientes a distintos ámbitos del mismo. Como fruto de estos trabajos previos, y con un cierto retraso acumulado, a finales del pasado mes de julio, la Viceconsejería de Ciencia y Tecnología publicó un primer borrador, del documento sobre el que se articulará la Política científico-tecnológica durante los próximos años, que actualmente se encuentra en fase de validación.

A lo largo de todo este proceso desde la Federación Asturiana de Empresarios, hemos tomado parte activa en todos aquellos trabajos para los que, desde el Gobierno regional se ha solicitado nuestra participación, como agentes de interfaz del Sistema Regional de la Innovación. En consecuencia, y respondiendo a este enfoque abierto en la elaboración de las líneas generales del nuevo Plan, desde FADE se han hecho una serie de sugerencias y aportaciones que contribuyesen a dotar al mismo de la necesaria perspectiva empresarial, y algunas de las cuales, como el establecimiento de ayudas económicas para las empresas que presenten proyectos al VI Programa Marco, la creación de una red de gestores de innovación (o centros de difusión tecnológica) en asociaciones empresariales o la ampliación de los modelos de proyectos de cara a una mayor convergencia con los instrumentos que operan a nivel europeo (proyectos tractores o proyectos de investigación colectiva), han sido recogidas en mayor o menor medida, tras superarse en algunos casos reticencias iniciales.

El Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación 2005-2008, que deberá entrar en vigor en los próximos meses, debe convertirse inexcusablemente en el instrumento financiero capaz de, sobre la base anterior, contribuir al impulso de la innovación en Asturias de un modo definitivo, superando la situación de estancamiento actual.

Para ello, la Administración debe realizar una gestión más eficaz de las ayudas contenidas en el mismo, especialmente las orientadas a las empresas. Junto a ello, el PCTI debe afrontar un proceso de seguimiento y evaluación vivo, riguroso y continuo que permita en todo momento conocer el grado de cumplimiento de los objetivos propuestos y las desviaciones que puedan producirse en relación a los mismos, favoreciendo la articulación de medidas correctoras y el aprovechamiento de las nuevas oportunidades que puedan surgir en el período de vigencia del Plan. En ese proceso de seguimiento, los diferentes agentes implicados en el SRI deben tener un papel activo y destacado, tanto a través del establecimiento de mesas de debate como del Consejo Asturiano de la Ciencia, Tecnología e Innovación, con el objetivo de lograr una visión integrada y lo más cercana a la realidad de los distintos implicados en el proceso innovador.

Además, el diseño de los instrumentos de participación debe hacerse de un modo flexible y adaptado a los ciclos de la empresa, apostando por un modelo de ventanillas abiertas y evitando posibles solapamientos entre distintas líneas. En este sentido, la puesta en marcha de nuevos instrumentos como los proyectos de I+D+i colectiva y el establecimiento de una líneas estables de investigación estratégica orientadas al tejido productivo, incorporan al nuevo Plan esquemas que han destacado a nivel nacional y europeo por su flexibilidad, versatilidad y por su capacidad para coordinar las actividades realizadas en un determinado campo, aumentando con ello su impacto final.

Por otro lado, el PCTI, junto con el resto de políticas de apoyo a la innovación puestas en marcha desde el Gobierno Regional, deben intensificar la difusión de la innovación y la tecnología hacia la empresa y la Sociedad Asturiana en general. Como parte importante de esta labor, el Plan debe fomentar, de modo efectivo, la creación de redes empresariales de cooperación tecnológica, fomentando la organización de foros de intercambio de experiencias con otras regiones, promoviendo la realización de actuaciones conjuntas e identificando la innovación como motor de la competitividad en la economía del conocimiento.

Asimismo, las líneas relativas a la incorporación de RRHH en la empresa deben ser revisadas en su aplicación final, y en su caso reformuladas, para evitar situaciones como las ocurridas en el pasado Plan Regional, en el que la línea de incorporación de titulados no obtuvo ni de lejos, los éxitos esperados.

El Plan debe caracterizarse, en definitiva, por dar un mayor protagonismo a la empresa, situándola de facto en el centro de su actuación. De ello dependerá en buena medida, el cumplimiento de los ambiciosos objetivos previstos en el mismo.

5.3. Un marco estable

Lógicamente, la consecución de estos objetivos precisa de un marco estable, en el que las acciones a implementar para lograr estas metas, sean objeto de consenso entre los actores implicados.

El Acuerdo para el Desarrollo Económico, la Competitividad y el Empleo (ADECE), suscrito el 30 de diciembre de 2003 por el Gobierno del Principado de Asturias, la Federación Asturiana de Empresarios, y los sindicatos UGT y CC.OO., incluye dentro del capítulo 1, dedicado a Promoción Económica, un apartado destinado específicamente a Investigación y Desarrollo, dotado con un presupuesto de 76 millones de euros, para la duración total del pacto (2004-2007), que se desglosan según el cuadro siguiente:

Actuación Presupuesto asignado
(millones de euros)
1.2.1 Centros Tecnológicos 30
1.2.2. Innovación y transferencia de tecnológica 4
1.2.3. Innovación de la Gestión Empresarial 10
1.2.4. Servicios avanzados para las empresas 2
1.2.5.Recursos humanos para la investigación y desarrollo I+D 4
1.2.6.Realización de proyectos de innovación con empresas y para empresas 26
TOTAL 76

Actuaciones como la puesta en marcha de los Centros Tecnológicos de nueva creación, la Creación de la Red que agrupará a los mismos, la implantación de mejoras en la gestión de la innovación en las empresas, la potenciación de los RR.HH en I+D, y el fomento de la realización de proyectos de I+D+i por y para las empresas, en cooperación con la Universidad y los Centros de I+D de la región son acciones contenidas en el marco de estos acuerdos, y que como se ha señalado ya en el análisis anterior, desde la Federación Asturiana de Empresarios consideramos fundamentales para conseguir un Sistema de la Innovación que responda a las exigencias y necesidades de la economía asturiana. Sólo sobre esta base podremos afrontar los ambiciosos objetivos que a continuación se plantean de un modo efectivo y ajustado a la realidad.

5.4 La internacionalización de nuestra I+D+i

La creación de Espacio Europeo de la Investigación (ERA) y le necesidad de integrar en él de modo efectivo a nuestras empresas, ha constituido una constante a lo largo de estas páginas. La escasa penetración que el VI Programa Marco está teniendo en nuestra región, hace necesario que se pongan en marcha medidas para fomentar la participación en él. Así lo dijimos hace un año, durante la Jornada de Presentación de FADE como nodo de Red pymERA en el Principado de Asturias, así lo hicimos constar en los talleres previos a la elaboración del nuevo Plan Regional, y así seguimos diciéndolo ahora: Nuestras empresas deben formar parte activa en el Espacio Europeo de la Investigación, y todos los implicados en ello, debemos asumir nuestras obligaciones a este respecto.

Desde FADE, informando y asesorando a nuestras Empresas y Asociaciones sobre las posibilidades que el VI Programa Marco pone a su disposición, y prestando un servicio de Asesoría Tecnológica individualizado a cada empresa, orientando y revisando la redacción de la propuesta, y realizando una labor de intermediación en la búsqueda de socios, dentro y fuera de nuestras fronteras. Además, y en línea con el objetivo anterior de superar la fragmentación de nuestro Sistema Regional de la Innovación, FADE ha promovido una movilización a nivel institucional sin precedentes en el Principado de Asturias. La firma de los acuerdos de colaboración con FICYT, Universidad de Oviedo, Club Asturiano de la Innovación y Fundación ITMA, para el desarrollo de las acciones de FADE como nodo de la Red Nacional pymERA[2] en el Principado de Asturias, ha supuesto un hito en la I+D+i de la región. La reunión de varios de los principales agentes de la I+D+i de nuestra región (a los que en próximas fechas se unirán nuevos colaboradores), en torno a un objetivo único, el fomento de la participación de la PYME española en el VI Programa Marco, demuestra bien a las claras nuestra apuesta por la I+D+i como motor del cambio.

Desde el Gobierno Regional, apoyando activamente las iniciativas empresariales destinadas a fomentar la generación de proyectos en Asturias, y la realización de acciones de cooperación empresarial en materia tecnológicas. Para ello, deberán implementarse las medidas adecuadas, y contribuyendo a disminuir el riesgo asumido por las empresas que prepara una propuesta al VI Programa Marco. En esta línea, queremos dejar constancia de la receptividad mostrada por la Administración Regional, ante la petición realizada desde de la Federación Asturiana de Empresarios, de la necesidad de incluir una línea de ayudas destinada a sufragar parte de los gastos en los que las PYME deben incurrir a la hora de presentar una propuesta al VI Programa Marco de I+D de la Unión Europea, y que fue publicada en el BOPA el pasado día 30 de abril.

Y desde las Empresas y Asociaciones, mostrando una postura proactiva a la hora de conocer las oportunidades que el Programa Marco pone a su disposición, tal y como vienen realizando hasta el momento.

El 11 de abril 1932, José Ortega y Gasset pronunció en el transcurso de una conferencia en Oviedo las siguientes palabras: “Asturias piensa bien, pero padece hace muchos años un grave defecto. ¿Cómo diría yo?...Tal vez diciendo que Asturias es inteligente, pero no es transitiva. Quiero decir, que no sale de si misma al resto de España...Vive reclusa en sí misma, entre los puertos marinos y los puertos serranos, absorta en su localismo...sin derramarse sobre la gran anchura de nuestra nación. Eso es lo que yo considero un defecto...Os falta trascendencia colectiva. Por eso no sois lo que debierais: un factor de primer orden en la dinámica pública de España” (8).

Asturias es una región que cuenta con importantes recursos en I+D+i, que deben tratar de aprovecharse al máximo, disponiendo para ello de los mecanismos necesarios que permitan coordinar de forma real y efectiva las diferentes actuaciones que se lleven a cabo en la materia. La Administración Regional, debe jugar por tanto un papel clave a la hora de traducir los resultados de la innovación en crecimiento económico y riqueza para la región. La creación de un entorno que facilite la investigación y la innovación, a través de medidas de acompañamiento jurídicas, económicas y fiscales que sean realmente eficaces, constituye uno de los pilares fundamentales que permitirá a Asturias de una vez por todas, desmarcarse de esa visión que hoy por hoy persiste, máxime en la nueva encrucijada en la que Asturias se encuentra, no sólo ante el resto de España, sino ante la Europa del s.XXI.

El 30 de diciembre de 2003, la firma del Acuerdo para el Desarrollo Económico, la Competitividad y el Empleo (ADECE), puso el punto y seguido a intensos meses de negociaciones. El apartado 1.2 del capítulo de Promoción Económica, destinado a Investigación y Desarrollo, constituye, para la Federación Asturiana de Empresarios, una de las piedras angulares sobre las que nuestras empresas deberán construir su futuro de un modo inmediato. Los 76 millones de euros comprometidos en dicho apartado (según el desglose indicado anteriormente), deben servir para superar esta situación de estancamiento, para coordinar y dinamizar nuestro Sistema Regional de la Innovación, y para permitir que nuestras empresas identifiquen la innovación como un elemento de progreso, y en definitiva, para lograr que Asturias “deje de vivir reclusa en sí misma”.

Desde FADE, seguiremos trabajando porque esto sea así.

Bibliografía

(1) Jovellanos. Obras Completas. B.A.E. Tomo V. "Introducción a un Estudio de Economía Civil"

(2) Jovellanos. Obras Completas. B.A.E. Tomo V. "Introducción a un Estudio de Economía Civil"

(3)Fundación COTEC. Libro Blanco de la Innovación en el Principado de Asturias, 2004.

(4)Conclusiones de la Presidencia. Consejo Europeo de Lisboa. 23 y 24 de marzo de 2000.

(5)COM (2000)6. Comunicación de la Comisión, el Consejo, el Parlamento Europeo, el Consejo Económico y Social y el Comité de las Regiones. "Hacia el Espacio Europeo de la Investigación)".

(6)COMM(2005) 24 final. Comunicación al Consejo Europeo de Primavera. "Trabajando juntos por el crecimiento y el empleo: Relanzamiento de la estrategia de Lisboa".

(7)UNIVERSIDAD DE OVIEDO "Análisis de la Producción Científica en la Universidad de Oviedo (2000-2002)". IV Edición.

(8)FICYT. Proyecto RITTS Asturias. Estrategia Regional de Innovación y Transferencia de Tecnología.

Ortega y Gasset, José. Obras Completas, Tomo 11, págs. 433-444.



Notas :

[1] Se recomienda la lectura del libro "Usuarios y suministradores como fuentes de innovación" Eric von Hippel, incluído en la colección "Clásicos COTEC" de la Fundación del mismo nombre.

[2] La Red Nacional pymERA es una iniciativa auspiciada por el Ministerio de Educación y Ciencia y el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio,y el CDTI, con el objetivo de elevar la participación de las PYME españolas en el VI Programa Marco. Desde enero de 2004, FADE forma parte de la misma, en calidad de nodo en el Principado de Asturias.