Número 33, diciembre 2005
INVESTIGACIÓN Y UNIVERSIDAD>> Entrevista
 
       
D. José Luis Fuentes-Cantillana Isusi
Doctor Ingeniero de Minas
Director de AITEMIN (Asociación para la Investigación
y el Desarrollo Industrial de los Recursos Naturales).
 

1. ¿Qué papel juega un centro de innovación / centro tecnológico como es AITEMIN en el Sistema Nacional de Innovación?

Creo que los Centros Tecnológicos como AITEMIN jugamos un papel muy importante dentro del sistema de Innovación, por nuestra cercanía a la empresa y nuestra orientación eminentemente práctica. Creo que entendemos muy bien las necesidades de las empresas, y no sólo desde el punto de vista de sus necesidades tecnológicas, sino que también comprendemos sus requerimientos en términos de costes, plazos, de agilidad en la toma de decisiones, y de la gestión de los proyectos. Si es necesario, también somos capaces de dar apoyo en los aspectos administrativos y de gestión de ayudas externas, lo cual es muy importante en el caso de las Pymes, y también para algunas otras empresas no tan pequeñas.

Los Centros Tecnológicos también tenemos una importante función dinamizadora, a través de nuestras actividades de difusión y formación, y mediante la participación en programas europeos, donde generalmente acudimos en compañía de empresas españolas, y en los que tenemos un porcentaje de éxito notable.

Esa función dinamizadora es muy importante, pero a menudo no se ve adecuadamente reconocido por parte de las administraciones públicas españolas, ya que se nos penaliza en cuanto a las condiciones de financiación, en comparación con otro tipo de entidades, y me gustaría explicar esto: Los Centros Tecnológicos somos entidades privadas, aunque sin ánimo de lucro, y tenemos, como cualquier otro centro de investigación y desarrollo, unos costes importantes de estructura, que debemos financiar por nosotros mismos, ya que son muy pocos los Centros que cuentan con una financiación no competitiva. Estos costes deben ser por tanto repercutidos como costes indirectos en los presupuestos de cualquier proyecto, y a menudo nos encontramos que a nivel nacional o autonómico no se nos reconocen estos costes, cuando son perfectamente auditables, y son aceptados sin problemas en los programas europeos.

2. AITEMIN trabaja en distintos niveles (investigación, asistencia técnica, formación,...) con respecto a sectores y actividades económicas muy diversas. ¿Qué ventajas e inconvenientes causa esta heterogeneidad?

Ciertamente esa diversidad, junto con nuestra dispersión geográfica -estamos en Madrid, Toledo, Asturias, y León- crea problemas de organización, de especialización del personal, etc. De todos modos, los sectores en que trabajamos (fundamentalmente Minería, Construcción y Medio Ambiente) tienen un tronco tecnológico común, por lo que aunque las aplicaciones son muy diversas, lo podemos compaginar bastante bien.

Por otra parte, y como bien dice, también combinamos actividades de distinto tipo, como son la investigación, los servicios tecnológicos y la formación, que en realidad para nosotros son complementarias. Las razones para ello, son por un lado, la necesidad de autofinanciarnos, lo que de alguna manera nos obliga a complementar la investigación con actividades de carácter más comercial, como son los servicios técnicos o los ensayos de laboratorio, pero es que por otra parte, el desarrollo de este tipo de actividades nos permite estar en contacto directo con la realidad de la industria, e identificar necesidades tecnológicas que a su vez pueden dar lugar posteriormente a proyectos de investigación.

3. ¿Cree usted que Asociaciones como AITEMIN son una alternativa adecuada para las pymes que no pueden sostener por sí mismas el esfuerzo financiero y tecnológico que requiere la innovación?

Sin duda. Las Asociaciones de este tipo permiten a las pymes participar en un entorno de innovación, a través de reuniones, seminarios, publicaciones, etc., lo que les aporta un conocimiento directo de las tendencias en este campo relacionadas con su sector. Además, las Asociaciones que cuentan con medios propios para el desarrollo de actividades de I+D, como es el caso de AITEMIN, ofrecen a sus asociados la posibilidad de desarrollar las ideas e iniciativas que puedan surgir en ese proceso desde una posición de confianza, ya que éstos participan en la gestión de la Asociación.

4. Entre las decenas de proyectos de investigación realizados o en curso de realización por parte de su Asociación, llaman la atención algunos referidos a problemas científico-técnicos muy complejos que se abordan con socios investigadores muy destacados. Por ejemplo, el de "Simulación de almacenamiento de residuos radiactivos-Febex" ¿Cómo contribuye AITEMIN al proyecto, y qué conocimientos del mismo podrá distribuir entre sus socios?

El proyecto que cita es seguramente uno de los más complejos y de mayor envergadura desarrollado por AITEMIN en los últimos años. Nuestra contribución en el mismo ha consistido en el diseño, construcción, montaje y operación de un experimento a escala real realizado en un laboratorio subterráneo de los Alpes Suizos, que trata de simular el efecto del calor generado por los residuos radioactivos en el entorno hidrológico y mecánico de un hipotético almacenamiento geológico profundo. El experimento comenzó a funcionar en 1997 y aún sigue en operación, lo que lo convierte en el de mayor duración de todos los que ha habido de este tipo, y en un referente a nivel internacional.

Los conocimientos generados en el mismo está sirviendo a Enresa, que es el líder y principal financiador del proyecto, a validar su concepto de almacenamiento definitivo de residuos, tanto en los aspectos de ingeniería como en lo que se refiere a los modelos de predicción termo-hidro-mecánicos, los cuales tienen un peso fundamental en el aseguramiento de la seguridad a largo plazo del almacén. Pero además, dada la dimensión internacional de proyecto, esta información está siendo también aprovechada por las principales agencias de gestión de residuos radiactivos europeas. En este sentido, creo que es importante destacar que el grupo de entidades españolas que participamos en los distintos aspectos del proyecto, como son el CIEMAT, la UPC, la ULC, la UPM, y el CSIC, además de AITEMIN, hemos obtenido gracias al trabajo desarrollado en este proyecto, un prestigio y un reconocimiento internacional muy importante en el sector, lo que nos está permitiendo en este momento establecer contratos bilaterales con otras agencias europeas de Francia, Suecia y Suiza, por ejemplo.

5. En los últimos años se ha extendido el concepto de tecnologías limpias, a raíz de la exigencia de sostenibilidad que debe incorporar el desarrollo económico. ¿Dónde se encuentra nuestro país con respecto a la generalización de tales tecnologías, y cómo pueden actuar los agentes innovadores para fomentarla?

La situación es muy distinta según el sector de que se trate. Por ejemplo yo creo que en minería las cosas se están haciendo razonablemente bien, aunque está claro que siempre hay excepciones, pero hay otros campos en los que se ha perdido mucho tiempo, y podríamos poner como ejemplo a los sectores afectados por los compromisos de Kyoto, donde España incumple de forma notable.

Si bien en estos momentos el esfuerzo principal tiene que ser por parte las empresas, en forma de inversiones en tecnologías más limpias, los agentes del sistema de innovación podemos ayudar en ese esfuerzo haciendo una difusión de las tecnologías disponibles, y proponiendo y promoviendo proyectos de investigación que contribuyan a mejorar los procesos de producción desde el punto de vista de su menor impacto ambiental.

6. AITEMIN tiene registradas cinco patentes, lo que sin duda representa un muy meritorio resultado del esfuerzo innovador ¿Cómo se benefician sus socios, y la sociedad en general, de este éxito?

Tenemos cinco patentes, ciertamente, pero en realidad es un número pequeño si tenemos en cuenta los casi treinta años de actividad de AITEMIN. Posiblemente podríamos haber hecho un mayor esfuerzo en este sentido, pero la verdad es que la mayor parte de los nuevos desarrollos que realizamos son, por su propia naturaleza, difícilmente patentables (muchos de ellos son equipos electrónicos y programas informáticos), y además no tenemos muy claro que los beneficios aportados por una patente justifiquen su coste. La patente española es un proceso muy lento, y a la hora de la verdad ofrece un nivel de protección bastante escaso, y de eso tenemos ya alguna experiencia negativa. La patente europea, por su parte, es un proceso muy caro y complejo. Si finalmente aparece, como está anunciado, un nuevo procedimiento de patente europea más simplificado que el actual, seguramente prestaremos más atención a este asunto.

En cuanto a los socios, éstos se benefician de los desarrollos que realizamos, estén o no patentados, y el hecho de que exista una patente no supone por lo general ninguna diferencia.

7. Por último, desde su destacada experiencia, ¿qué debería hacerse a corto plazo para mejorar la colaboración entre agentes públicos y privados en el Sistema Nacional de Innovación, y, en concreto, para incrementar la transferencia de tecnología hacia el sector productivo?

Creo que lo más importante es la participación conjunta en proyectos concretos. Quizás, por nuestra propia naturaleza y nuestro esquema de financiación, los centros privados estemos más próximos a la realidad de las empresas y enfoquemos nuestro trabajo de una forma eminentemente práctica, mientras que las Universidades y OPIs suelen tener una mayor preocupación por los resultados científicos, las publicaciones, etc. En este sentido, creo que ambos somos complementarios, y podemos trabajar muy bien conjuntamente. Nosotros desde luego tenemos muy buenas experiencias con algunas Universidades o centros del CSIC, por ejemplo. Incluso creo que los Centros Tecnológicos podemos jugar en muchos casos un papel de interlocutor entre la industria y las Universidades y OPIs, ya que tenemos experiencia en transformar en productos lo que pueden ser ideas o nuevos conocimientos generados por otros centros de investigación de perfil más científico.

En este sentido, vemos cómo existen muchos programas de ayudas que están muy orientados a uno u otro tipo de agente, cuando quizás habría que habilitar más mecanismos para posibilitar la colaboración conjunta.

Por otra parte, y hablando ya en términos generales, creo que es importante estar preparados para ser capaces de responder a las demandas del sector productivo. Muchas empresas españolas, incluyendo algunas muy importantes y consolidadas, han preferido tradicionalmente importar tecnología antes que correr riesgos tratando de desarrollarla aquí. Esto parece que puede estar cambiando, aunque sea tímidamente, y los agentes del sistema de innovación tenemos que ser capaces de ganarnos su confianza, demostrando que podemos hacer las cosas de manera eficaz y eficiente.

Entrevistado por: Jesús Rodríguez Pomeda