![]() |
Número 34, enero-febrero 2006 NANOCIENCIA Y NANOTECNOLOGÍA I>> Aula Abierta |
|
||||||||
|
||||||||||
|
|
![]() |
Distritos, tecnópolis y regiones del conocimiento en Japón: cambios organizativos en las áreas metropolitanas
Si bien la economía moderna es un mosaico de sistemas de producción interdependientes, éstos se desarrollan apoyados en economías de aglomeración y transacciones, e impulsados por acciones e instituciones públicas que implementan políticas de ciencia y tecnología a escala regional o nacional. En este contexto de desarrollo emergen nuevas áreas para la investigación, desarrollo tecnológico e innovación que en este nuevo proceso de industrialización tienen características particulares. Cuando analizamos la evolución de la economía, tecnología e industria, la transformación de las áreas urbanas desde la ciudad central hacia zonas menos urbanas es un punto de vista indispensable. El concepto de ciudad tiene dos significados, uno temporal y otro espacial, en sus relaciones con otras áreas en las que ejercemos una gran influencia. Este trabajo examina un área tecnopolitana de Japón en relación con los cambios organizados en grandes áreas de tipo metropolitano, como es el caso de Chubu -área de Nagoya- situada en la región central de Japón. En un prmier bloque se plantea la importancia de la ciencia y la tecnología en el nuevo desarrollo. A continuación, las ciudades de la ciencia y la tecnología con sus características principales. Y, por último, se abordan las funciones y roles de las tecnópolis japonesas. Las páginas y los datos que siguen se han recogido in situ durante estancias continuas realizadas en los últimos años. |
|||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||
1. El nuevo marco del desarrollo tecnopolitano Desde los años setenta las condiciones económicas en los países del mundo industrializado han cambiado considerablemente. La ruptura con las tendencias anteriores puso de manifiesto que el modelo de crecimiento iniciado en los años cincuenta se enfrentaba a una crisis fundamental. Esta evolución ha provocado modificaciones estructurales en la organización de las economías urbanas, y ha llevado a que el nuevo desarrollo esté siendo influenciado por una nueva revolución tecnológica y por la emergencia de un nuevo sistema productivo. La economía mundial presenta hoy características muy diferentes a las que imperaban a comienzos de los años setenta, cuando el sistema productivo se enfrentaba a una crisis de rentabilidad. El nuevo paradigma tecno-económico, lentamente da paso a un sistema de producción apoyado en la información, producción flexible, especializada, descentralizada y de economías de aglomeración. Según Fujita, Krugman y Venables (1999), la combinación de factores como una mayor accesibilidad y una mejor dotación de recursos humanos con la existencia de fuertes vínculos empresariales y de economías de escala y aglomeración en los centros urbanos, y menores costes de transporte, favorece una mayor concentración de la actividad económica. Si bien la economía moderna es un mosaico de sistemas de producción interdependientes, éstos se desarrollan apoyados en economías de aglomeración y transacciones, e impulsados por políticas, acciones e instituciones públicas. El cambio tecnológico tiende a favorecer las áreas urbanas, frenando u obstaculizando así la descentralización de la actividad económica hacia áreas menos densas en flujos y recursos. A lo largo y ancho del mundo hay numerosos ejemplos de procesos que revelan la interacción entre políticas tecnológicas y desarrollo regional, así como sus consecuencias, a veces contradictorias, en ocasiones, complementarias. Y, a escala interna de los países ya industrializados emergen nuevos espacios industriales y nuevas infraestructuras de investigación, desarrollo tecnológico e innovación que en este nuevo proceso de concentración tienen características particulares.
En este contexto, si las regiones que ganan, lo hacen por los modelos y estrategias que adoptan, especialmente en la organización industrial y las relaciones capital-trabajo, en Japón las estrategias y relaciones entre empresas integradas, y por redes de empresas relacionadas por subcontratación o por asociación, junto a los gobiernos, han desarrollado una nueva generación de ciudades industriales que integran los aspectos económicos, sociales, culturales, políticos, medioambientales y, en definitiva, nuevas formas de gobernar empresas y territorios. 2. Las ciudades de la ciencia y tecnología: una alta concentración La literatura especializada reconoce que para generar innovaciones tecnológicas de una manera continua, es importante construir un marco social en el que todo, desde la investigación básica a la investigación aplicada, el desarrollo de los resultados de esta investigación en productos, y la creación de empresas para producir y comercializar los productos, es decir, el desarrollo de multitareas, que tiene lugar de arriba a abajo y viceversa entre la ciencia y los medios tecnológicos, está unido, trabado y bien organizado. Podemos decir que la concentración y la alta selectividad que la ciencia y la tecnología necesitan para crear, desarrollar, transmitir y difundir innovaciones, se obtiene en ciudades que aprenden integrando estructuras organizativas para favorecer las sinergias entre múltiples agentes que impulsan el desarrollo tecnológico entre las empresas del área urbana. 3. Áreas metropolitanas y ciudades en Japón Japón es un país con el 67,5 % del territorio ocupado por bosques. El escaso suelo disponible para otras actividades proporciona buenas densidades de población con unos patrones de urbanización altos incluso en las zonas septentrionales menos densas. 3.1. Migraciones y concentración urbana El gobierno tiene definidas 11 áreas metropolitanas con más de un millón de habitantes (mapa 1). El rasgo distintivo de estas ciudades es la elevada concentración de población que arrojan, debido a las migraciones internas. Estas áreas concentran más del 60% de la población total y soportan gran parte del peso económico del archipiélago. En general, las ciudades japonesas experimentaron durante la segunda mitad de la década de los años 80 un notable crecimiento demográfico, debido al movimiento de empleos desde las áreas más rurales para trabajar en la industria, mientras que el saldo migratorio con el exterior es nulo. El crecimiento demográfico medio de estas áreas urbanas fue del 6%, llegando a un 13,1% en el caso de Kumamoto. Mapa 1. Áreas metropolitanas en Japón
Fuente: Elaboración propia
Los cambios demográficos que se producen en las últimas décadas debidos al aumento de la esperanza de vida, que en 1995 alcanzaba los 79,44 años, y a la baja tasa de natalidad, no aseguran suficientes empleos para mantener el ritmo expansivo, así como para financiar un sistema de seguridad social con gastos crecientes debido al gran número de personas con más de 65 años, especialmente en las metrópolis de Kagoshima, Okayama e Hiroshima. Por otra parte, y en lo que se refiere al mercado de trabajo, las tasas de actividad en las metrópolis japonesas rondaban el 70% en el año 2000. En Japón creció el desempleo durante los primeros años de la década de los noventa, si bien, en la actualidad, debido a la adopción de medidas como la reforma del mercado de trabajo, del sistema fiscal y la desregularización de los mercados, el sistema está de retorno a ese estado de "equilibrio perfecto" en que se había mantenido hasta entonces. Así, las áreas urbanas japonesas presentan una situación que podemos considerar friccional, con valores entre el 2,3% de Hamamatsu y el 4,8% de Kitakyushu-Fukuoka, un área metropolitana de tradición minera e industrial, que se encuentra en pleno proceso de diversificación tecnológica y económica. 3.2. Industria y especialización en servicios Desde el suroeste al nordeste, a lo largo de la parte este de Honshu, la principal isla de Japón, se concentran la mitad de las casi 400.000 empresas industriales localizadas en el este del país. Once millones de trabajadores -el 70% del total nacional- trabajan en esta macroregión, la mayor parte de ellos en pequeñas empresas ubicadas en áreas metropolitanas y nuevas ciudades de tamaño medio. Entre las regiones de Kanto y Kansai se encuentra el área de Nagoya (el Detroit japonés), que representa, ella sola, el 2% del PIB japonés, y acoge las sedes de importantes productores como Toyota y sus proveedores Nippón Denso y Aisin Seiki, fabricantes de componentes electrónicos y mecanotrónica. Además, y aun cuando la economía japonesa se ha apoyado fundamentalmente en la industria, varias de sus áreas metropolitanas, son notablemente terciarias. Así, la proporción de empleo en el sector servicios llegaba ya en 1995 al 76,5% en Sapporo, metrópoli de la isla de Hokaido en la que los acontecimientos culturales y deportivos son de gran relevancia internacional, y al 63,2% como media en el resto de metrópolis. Kumamoto y Sapporo, son áreas metropolitanas de tamaño medio que deben su buena posición económica y social, sobre todo, a su notable crecimiento demográfico registrado durante los últimos años, una población relativamente joven, mercados de trabajo muy dinámicos, y una destacable seguridad en sus ciudades. Por el contrario, Kagoshima y Hamamatsu son las dos áreas urbanas más pequeñas en términos de población, con cifras en torno al millón de habitantes. Tienen una población envejecida, alta especialización industrial y menor capacitación del empleo, pero arrojan tasas de desempleo muy bajas. Merece especial atención el caso de Hamamatsu, pues con una tradición industrial orientada a actividades como la automoción, la fabricación de instrumentos musicales y el textil, ha apostado de un modo decidido por las nuevas tecnologías a partir del proyecto urbano Hamamatsu Regional Technopolis y la creación de una imagen de ciudad de congresos que impulse la terciarización de su economía. 4. El mapa de los centros de desarrollo científico y tecnológico en Japón Japón es un país reglamentado de arriba abajo, donde el gobierno siempre ha jugado un rol directo en el desarrollo de la ciencia, tecnología e industria, mediante políticas activas para reanimar viejas áreas industriales, utilizar el eficiente transporte público, consumir productos, o utilizar las nuevas redes de telecomunicaciones. En este papel gubernamental tiene importancia los ejercicios de prospectiva y las visiones que la tecnoestructura viene diseñando décadas atrás. El gobierno de Japón promovió la reconstrucción industrial en áreas urbanas prebélicas como Tokio, Yokohama, Nagoya, Osaka, Kobe e Hiroshima. En esta primera etapa podemos decir que se priorizó la eficiencia industrial sobre el equilibrio regional. Posteriormente, cierta visión futurista y el creciente potencial tecnológico disponible les llevo a desarrollar el área científica de Tsukuba, en la que trabajan unos 6.500 científicos e ingenieros en 53 centros e institutos de investigación. En Tsukuba se aprovechó la proximidad a la gran ciudad de Tokio y las infraestructuras de I+D ya disponibles. Nació tanto por el impulso gubernamental como por el deseo permanente de científicos e investigadores de crear un ambiente propicio para la colaboración. El rasgo característico de este proyecto es, por tanto, la concentración de suficiente masa crítica en proximidad, y se persiguió abrir procesos de innovación en la frontera multidisciplinar. Recientemente, ya en los años noventa, entre las colinas de Kioto, Nara y Osaka, surge la Kansai Science City, una zona que se propone resurgir las habilidades y destrezas de antiguas ciudades culturales para lanzarlas por las fronteras de la ciencia y tecnologías futuras. Sin embargo, es en los años ochenta cuando el Ministerio de Industria y Comercio -MITI- planeó ciudades en regiones alejadas, como forma de combinar tecnología e industria para el desarrollo regional. Primero, la Ley para la Promoción del Desarrollo Integrado de Industrias de Alta Tecnología (la Ley de Tecnopólis) se promulgó en 1983 con el objetivo de crear ciudades que debían concentrar industrias nuevas, centros de investigación y población. Según Yoshizawa-Oyama (1995), en 1993 habían sido aceptadas 26 áreas. Segundo, en 1986 se hizo un esfuerzo para sistematizar el establecimiento de centros de investigación con funciones de apoyo industrial como laboratorio de referencia abiertos al público, introducir facilidades para el personal de investigación, estructuras de transferencia, y mecanismos para cultivar empresas de I+D. Éste fue un esfuerzo social y regional, para animar el desarrollo de industrias regionales más sofisticadas, proporcionando infraestructuras de ciencia y tecnología en las nuevas áreas regionales seleccionadas. Por último, el concepto de research core se apoya en la Ley para Revitalization de la Economía por Empresas Privadas promulgada en 1986 (la Ley de Utilizacion Privada), que también se aplica a los espacios disponibles en áreas urbanas próximas a las zonas tecnopolitanas. Con todo ello, Low-Nakayama-Yoshioka (1999) concluyen que en 1994 había, entre otros, un centenar largo de parques de investigación además de otros tantos parques científicos, centros de innovación, etc (ver mapa 2). Mapa 2 Centros de Ciencia y Desarrollo Tecnológico
Fuente: Adaptado de Nakayama-Yoshioka y elaboración
5. Funciones, roles y características de las tecnópolis japonesas Durante décadas la evolución de tecnologías, industrias y negocios en las grandes ciudades se concentró en áreas muy urbanizadas, entre el CBD y las grandes áreas industriales gracias a las economías de aglomeración, localización y urbanización. En concreto, a lo largo de la megalópolis Tokaido-Kansai hasta el punto de generar externalidades. Esta lección les llevó a desarrollar, mediante las leyes mencionadas, polis más adecuadas en principio apoyadas en el concepto de áreas jardín, estrechamente relacionadas con el área metropolitana de la ciudad madre. Esta política fue un ejercicio de desarrollo regional, pues pensaba desarrollar la industria y tecnología en regiones alejadas de las áreas metropolitanas, promoviendo así una especie de neo revolución industrial, que tuviera en cuenta también el bienestar y el medio ambiente. Las áreas elegidas para desarrollar estas ciudades respondían unos criterios previos como cierta base industrial capaz de recibir desarrollos tecnológicos, servicios urbanos, tamaño, y un centro universitario de formación e investigación. Dentro del Japón central hay cinco tecnópolis. Utsunomiya y Koufu en el área metropolitana de Tokio; y Asama, Hamamatsu y Harima Oriental ubicadas más en el Japón Central Oriental. Las tres últimas están próximas a regiones industriales designadas. Asama tecnópolis cercana al Matsumoto-Suwa Nueva Ciudad Industrial. Hamamatsu tecnópolis situada en una Región Especial para el Desarrollo Industrial. Y, la ciudad madre de Harima tecnópolis también es el centro urbano de Harima Región Especial para el Desarrollo Industrial.
Fuente: Prefecturas y elaboración propia
En la interrelación entre políticas tecnológicas y desarrollo regional existe una variedad de evoluciones, situaciones y modus operandi trazados por los gobiernos regionales y municipales encargados de llevar adelante los proyectos. No obstante, en relación con los procesos de concentración urbana, industrial e innovación, y con las economías de aglomeración, existen rasgos comunes precisados en las tecnópolis de Hamamatsu, Asama, y en los proyectos actuales de Aichi-Gifu (figura 1). 5.1. Accesibilidad e infraestructuras Con la política de tecnópolis los planificadores plasmaron el lugar con la estructura industrial de la ciudad madre[1]. Esta influencia exógena y homogeneizadora adelanta desarrollos diferentes pues cada proyecto se inserta en un modelo urbano, industrial y cultural diferente, y adopta o adapta una o varias de las políticas trazadas. Normalmente, estos nuevos desarrollos urbanos e industriales han partido de una visión seguramente utópica que, sin embargo, es una excusa para activar ideas, agentes y recursos. A partir de estas visiones en coevolución (Watanabe, 2000), los gobiernos regionales y municipales tienen un plan estratégico que abarca el área urbana y que alcanza el 2020 en el caso de Asama Tecnópolis Region próxima a Nagano, el 2010 en Hamamatsu Tecnópolis cercana a la ciudad de Nagoya, o el 2015 en los desarrollos de Gifu. En estas estrategias están implicados todos los agentes con el objetivo de cultivar un modelo de ciudad emprendedora que a plazo vibre alrededor de industrias originales. Como siempre, la concentración industrial y creación de nuevas economías está sujeta a la innovación en infraestructuras (figura 2). Estas ciudades se han visto favorecidas por redes de comunicación densas, rápidas y eficaces. En Japón, todavía el 35% de los trayectos se hacen por tren (8,7% en Francia y 1% en EE.UU), un 60% por carretera, y el resto en avión. Los gobiernos regionales han sido activos construyendo infraestructuras públicas, privadas y semipúblicas para atraer población y crear nuevas industrias. Por ejemplo, en Gifu ninguna ciudad está a más de una hora de las capitales contiguas, la nueva Kansai está conectada con las capitales principales por líneas rápidas con frecuencias y tiempos inferiores a una hora hasta Osaka. Por Shizuoka y sus ciudades cercanas a Hamamatsu (260 km de Tokio) están trazadas 5 líneas de ferrocarril, una Tokaido Shinkansen que la une con Tokio y varias autopistas. En paralelo, se han construido aeropuertos con capital semipúblico, nuevas líneas privadas en la densa área de Kansai, y áreas portuarias como eslabones directos hacia el exterior del archipiélago en las ciudades de Omaezaki y Shimizu (pref. Shizuoka), donde se ofrecen oportunidades para negocios en áreas tipo Foreign Access Zone. Estas infraestructuras y la situación equidistante de las áreas metropolitanas principales, permiten rapidez en los flujos y operaciones a centenares de compañías extranjeras y empresas subsidiarias que se han relocalizado buscando la alta calidad de los transportes, y la eficiencia que supone la integración de sistemas de distribución rápidos para reducir costes operativos. En el Japón central las esenciales vías de comunicación son arterias principales que cruzan el área de sur a norte y de este a oeste para acceder a los centros de consumo definidos por grandes áreas metropolitanas que expulsan población y establecimientos. Estas infraestructuras proporcionan una excelente accesibilidad y proximidad a los mercados. Aproximadamente, el 40% de la población habita en un radio de 200 kilómetros de Shizuoka, y el 70% dentro de un radio de 300 km. Por población, las capitales prefecturales como Nagano (344 mil) se sitúa ligeramente por detrás de la no capitales y sí ciudades madre importante como Hamamatsu (535 mil). Figura 2. Redes de transporte y accesibilidad en el Japón Central
Fuente: Hamamatsu New Industrial Office
Estas ciudades-castillo tradicionales todavía conservan el ambiente para el desarrollo industrial. Con las tecnópolis, las ciudades grandes y medianas añaden funciones nuevas a condiciones previas como la tradición, saber hacer y espíritu emprendedor necesario de área industrial en proceso de readaptación a las nuevas condiciones industriales. Estos factores se encuentran en el área y son considerados muy importantes para organizar una atmósfera especial. La descentralización es otro proceso en curso pues tanto en Gifu-Aichi como en Nagano y Shizuoka, la situación geográfica favorable, permite que las compañías grandes cuyas oficinas centrales llevaban décadas localizadas en las áreas metropolitanas históricas, desplacen sedes, divisiones, laboratorios y establecimientos de manufactura avanzada al pie del Fuji; o, formación, entrenamiento e investigación básica hacia las suaves colinas de las antiguas ciudades. Estos procesos acrecientan la concentración y aglomeración pues inyectan vitalidad y responsabilidad, e impulsan procesos de innovación en las ciudades madre, que ahora actúan como puerta de entrada para inversiones e industrias de alta tecnología. 5.2. Hábitats de excelencia y ecosistemas para la atracción-concentración Las tecnópolis se han entendido como áreas urbanizadas por agentes públicos que posteriormente dejan hacer a la iniciativa privada. Sin embargo, en la evolución posterior, tecnópolis y ciudades madre, mediante la colaboración de agentes e instituciones, más que apoyarse en cambiantes ventajas comparativas buscan calidad y excelencia propia en todos los aspectos posibles. Para atraer centros de investigación e industrias, además de ofertar servicios e infraestructuras de calidad, desarrollan sus técnicas de managing para promover la innovación. En este aspecto, gobiernos municipales y regionales despliegan un amplio apoyo institucional a empresas, centros de investigación, y compañías de nuevas tecnologías que localizan oficinas y establecimientos. Esto explica que en los últimos años en Shizuoka se han relocalizado 170 compañías de EE.UU, Alemania, Suiza, Holanda, Canadá y Francia. Los motivos son varios pero en estas áreas se inicia con conexiones internas y externas, centros de diseño, proximidad a socios para hacer negocios, servicios de patentes y modelos, cartera de clientes, gestión de la innovación e investigación, seguimiento y sistemas de ayuda a la incubación, y excelente fuerza de trabajo. En éstas áreas confluye abundante mano de obra con perfiles de cualificación muy variados. Flexibilidad y regulación proporcionan calidad y capacidad de atracción. Hamamatsu tiene una tasa de actividad del 68%, una de las mayores ratios del archipiélago, y Shizuoka ocupa el cuarto lugar medido por la proporción de retornos (51,5%) entre los estudiantes que salen a otras prefecturas y después regresan para trabajar. En Japón, las grandes empresas globales están presentes en la reindustrialización, cumpliendo un papel relevante en el proceso actual de reorganización de la producción. En estas ciudades tecnopolitanas se localizan empresas medianas y pequeñas que suministran y proveen componentes, equipos y sistemas a las grandes compañías. En un ambiente socio-político agradable para los negocios, estos consorcios coordinan procesos multitarea que cubren el abanico de actividades y funciones realizadas por las Pymes. Los procesos de globalización económica, no hacen sino mejorar estas habilidades e innovaciones de organización, así como reforzar y aumentar el comercio con el exterior. La balanza de la economía de Shizuoka es equivalente a Sur África, Noruega o Grecia. Shizuoka constituye el 3% de la economía japonesa, lo que le sitúa en la prefectura número 10 de 47, presentando un nivel alto de renta y bienestar a sus 3,77 millones de ciudadanos. Esta prefectura, con su tecnópolis al frente de mejoras técnicas, habilidades y destrezas, es una de las más aventajadas y emprendedoras en la investigación aplicada de calidad y desarrollo de tecnologías creativas. La capacidad de atracción le ha situado en quinto lugar entre las 47 prefecturas, medido por el número de establecimientos industriales y oficinas comerciales -15.800 en el año 2000-, y al primero por el valor de los productos manufacturados exportados como motocicletas, que alcanza los 16.000 millones de yenes. Paulatinamente se integran en un continuo industrial y residencial configurado por ciudades, villas, corredores industriales, equipamientos urbanos, áreas de investigación y formación, que contribuyen a acrecentar la aglomeración económica, la adaptación y difusión de modas, productos, servicios y nuevas tecnologías. Estas áreas urbanas sin borde, que día a día se extienden más allá de la línea establecida, ofrecen gran capacidad de atracción mediante una variedad de oportunidades a jóvenes y nuevos empresarios, ensanchan los mercados interiores y exteriores, y favorecen el empleo. Compañías globales localizadas en el área de Hamamatsu como Honda, Kawai, Suzuki, Tamiya o Yamaha, que se reparten el mercado interior, operan como un sistema único de tracción y atracción para nuevas empresas e ideas. Una de los factores por las que empresas nacionales e internacionales han localizado establecimientos industriales en estas densas áreas urbanas es que existe una rica tradición tecnológica, entusiasmo y espíritu empresarial para emprender negocios sin temor al fracaso. Este espíritu empresarial bien representado por los fundadores de Yamaha y Honda, todavía florece hoy en Shizuoka y Aichi. En 2002, una lista de 36 compañías industriales, distribuidoras y de finanzas, con oficinas en Shizuoka, cotizaban en diferentes secciones de la bolsa de valores de Tokio. 5.3. El S(I+D+i), una nueva función de producción Los procesos de atracción-creación de nuevas industrias necesitan unirse estrechamente con la universidad y con la investigación aplicada, es decir con un ambiente organizado para la innovación. En estas áreas la función de innovación ha pasado a ser responsabilidad no sólo del gobierno ni de las grandes empresas. Emprender, potenciar y desarrollar redes e intangibles se ha convertido, en cierta medida, en la clave de éxito. Estructuras de investigación, ciudades que aprenden, redes de innovación, o capital social, tienen como objetivo ampliar y abrir el enfoque de las nuevas ciudades. Históricamente, son áreas con centros de formación que se han reforzado con nuevas funciones de investigación orientada a las empresas. Desde este punto de vista, el nexo de unión es el importante rol de universidades públicas y privadas interesadas en organizar un ambiente de colaboración, para la creación e incubación de tecnologías y empresas. Al pionero Hamamatsu Engineering se sumó el Chukyou Detroit Plan que promovió el Aircraft Research and Development Institute en Koromo (hoy Toyota City). Toyota Motor junto con Mitsubishi, Suzuki, Honda, Nissan y su subsidiaria Aichi Machinery, relocalizaron centros de I+D desde Tokio. Con la mejora de la accesibilidad, Toyota orientó conocimientos, recursos y relocalizó de nuevo su instituto de Nagoya hacia Nagakute, y poco después estableció la excelente Universidad de Diseño e Ingeniería. La política de tecnópolis pensaba atraer y crear centros de investigación con el fin de establecer simbiosinergias entre el sector académico, el industrial y los gobiernos. Del funcionamiento de esta triple hélice depende el éxito en estas ciudades. La franja oriental del área metropolitana de Nagoya es un área de universidades tecnológicas. El gobierno municipal creó el Centro para el Desarrollo Tecnológico en 1987 y un parque de ciencia adyacente a la universidad en 1988. Así, el área concentra masa crítica y reúne condiciones para incubar empresas y negocios de riesgo. Hamamatsu está desarrollando la tecnópolis apoyándose en la especialización tecnológica de la Medical University de Shizuoka, y compañías privadas como Honda, Suzuki y Yamaha. Como resultado de la colaboración público y privada, Aichi, Mie, Nagano y Shizuoka con sus parques de ciencia y tecnópolis han conseguido un ambiente organizado para atraer actividades de I+D, técnicos e investigadores, y un hueco para la incubación, mejora e innovación de nuevas tecnologías. Desde el inicio, su posición geográfica y el traslado de centros privados han jugado bazas importantes para la integración de actividades y tareas por los grandes consorcios. Posteriormente, ejercen influencia el establecimiento de centros locales como el Instituto de Electrónica e Ingeniería Mecánica y el Centro de Investigación Solar que funcionan como catalizadores importantes para fundir tecnologías en productos únicos e industrias "inteligentes" alrededor de proyectos singulares como Hamamatsu Photonics, Honda Supersonics y Yamaha. La investigación y el desarrollo es un mecanismo que coadyuva a crear economías de aglomeración y de escala, y ayuda a la diversificación sectorial, pues en estas densas áreas urbanas el énfasis puesto en la industria es alto (figura 3). Gifu que ya destacaba por las artes tradicionales, utensilios domésticos, una rica historia y cultura en medioambiente, todo ello integrado en el proyecto "tierra de papel japonés", diversifica ahora hacia la moda y sociedad de las comunicaciones en los proyectos urbanos de Softopia. Por su parte, en Shizuoka, se ha generado una alta concentración, similar a la de Aichi, de industrias manufactureras, tradicionalmente desarrolladas en Japón, como el transporte e industria de maquinaria incluidos automóviles y motocicletas, químicas, instrumentos musicales, maquinaria eléctrica, textil, y más reciente una amplia variedad de industrias eslabonadas de todo tipo en unos 2000 establecimientos creados desde 1992. En esta prefectura en la última década han crecido el 30% nuevos negocios e industrias de valor añadido relacionados con cultivos marinos y agricultura nueva. Figura 3. Especialización y diversificación sectorial
Fuente: Hamamatsu New Industrial Office
Con respecto a la aglomeración de nuevas industrias (el MITI designó 70 industrias de alta tecnología), se pensó que Asama y, sobre todo, Hamamatsu, podían cubrir objetivos de localización y atracción debido a su situación geográfica. En el caso de Hamamatsu y su tecnópolis ha evolucionado de las viejas industrias originales a líder en los años noventa, en rendimiento industrial y valor agregado obtenido por industrias nuevas, aunque en el número de empleados se sitúa por detrás de Asama tecnópolis que, si bien tiene una posición más ventajosa para absorber centros procedentes de Tokio, en alta tecnología camina detrás de Hamamatsu. Sin duda que la franja oriental de Nagoya, ciudad que tiene la concentración más grande de redes de proveedores y subcontratación así como empresas de alta tecnología en Japón, está entre los factores de éxito. Esta dinámica les ha permitido lograr un crecimiento anual más alto consolidando una estructura de industrias y tecnologías nuevas. Existe una estrategia concertada entre intereses públicos y privados de promoción encadenada que apoyada en la concentración anterior forma nuevas cadenas productivas regionales y locales, mediante nuevos proyectos convertidos en símbolo de las nuevas áreas industriales. Por ejemplo, el Fuji Pharm Valley Project complementa la concentración avanzada de industrias bios. Las industrias de salud, medicina, farmacia, y otras de biotecnología se concentran en la prefectura de Shizuoka donde existen universidades y centros de investigación como el Instituto Nacional de Genética. Estos proyectos persiguen utilizar los recursos para promover la investigación, desarrollo y la creación-atracción de industrias relacionadas con la salud, pues Shizuoka es la segunda prefectura, sólo superada por Osaka, con un valor de producción en productos farmacéuticos igual a 727.000 millones de yenes. En otros casos como el de Asama tecnópolis hay que señalar que es sólo una parte de Nagano Techno Región cuyo objetivo es crear nuevas industrias apoyadas en el desarrollo tecnológico. La industria de Nagano se apoyaba en cadenas de proveedores que suministraban bienes o equipos intermedios, y en escasos fabricantes de productos acabados, por lo que han sobrevivido con el escaso valor agregado de las ventas. Para terminar con esta dinámica se creó el Ueda Software Park Coop Society para elevar el valor de los productos, así la ciudad de Ueda arroja 900 compañías y fábricas que emplean a aproximadamente 19.000 personas que producen unos 500 mil millones de valor anualmente. Pero la estrategia actual de Nagano define cuatro proyectos más (ver figura 1) que sólo cubren el 45% del suelo, y sin embargo suman el 95% del valor total de las exportaciones industriales. Tal concentración de medios, facilidades, y recursos deja atrás una visión única y aislada de cualquier tecnópolis, incluida la de Asama que se apoya en una quinta parte de los recursos: en las Universidades de Shinshu (textil avanzado), y Nagano (departamentos y laboratorios de industrias de la información), y en 2.650 establecimientos industriales con 54.300 empleados y una producción por valor de 1.280 billones de yenes. En definitiva, un proyecto que apunta a rejuvenecer ciudades y villas con clusters de industrias nuevas, y una constelación de universidades e institutos de investigación tecnológica, en un entorno consciente de su posición geográfica que valora el recurso del medio ambiente. 6. Consideraciones, observaciones y notas finales Japón es el país de los contrastes. En un país de mito y tradición donde debido a la inversión y relocalización de fábricas en Europa y en los Estados Unidos, las industrias japonesas se vieron obligadas a transformar su estructura, lo que llevó a la revitalización de la estructura industrial en las grandes áreas metropolitanas para desarrollar nuevas tecnologías, productos, servicios y negocios. En contraste con la clásica Megalópolis de Tokaido, sobre todo la Región de Tokio, las áreas locales alejadas no podían desarrollar fácilmente sus estructuras industriales en el nuevo escenario global. Para ello, el gobierno central aceleró el desarrollo regional apoyándose en varias normas y reglamentaciones que han proporcionado cierta influencia en el desarrollo de las propias fronteras tecnológicas e industriales. Definidas desde Tokio, los resultados son diferentes pues están en función de la cultura y de las técnicas endógenas disponibles, por ello el desarrollo arroja resultados muy variables (Suzuki, 2001). El grado de ocupación ha sido mucho más rápido en las tecnópolis próximas a Tokio, Osaka y al área de Fukuoka que en las localizadas en los extremos del país, en particular las regiones septentrionales. Aunque indudablemente han tenido una gran contribución al desarrollo científico, paulatinamente han ido convirtiéndose en meros parques de empresas especializadas en diferentes tecnologías de la información, en prejuicio de centros de investigación básica. Si bien los gobiernos regionales y locales se endeudaron soportando la construcción y dejando a las empresas la organización de la producción y relocalización de centros para adaptarse a los cambios industriales, hoy los agentes públicos ahondan en el potencial endógeno engranando la universidad, gobiernos locales, ciudadanos y empresas. En algunas tecnópolis no hay universidades fuertes como para promover el desarrollo de nuevas industrias, aunque sí hay institutos de cooperación regional, centros tecnológicos y desarrollo de nuevas tecnologías que colaboran con la industria. En la concentración y creación de economía de aglomeración como iluminan los ejemplos de Hamamatsu, Asama, Aichi o Gifu, intervienen, además de las grandes áreas metropolitanas que expulsan empresas, población y centros de investigación, la cultura existente y las actividades universitarias, que aceleran la atracción de actividades de I+D y la creación de industrias de alta tecnología. El rasgo distintivo de estas áreas es que en ellas se practica el concepto de learning region, pues sus agentes promotores integran lo nuevo en lo viejo y, junto a los ciudadanos tienen, además de las infraestructuras y la política científico-tecnológica, un proyecto estratégico para alcanzar industrias de alta tecnología en ciudades apoyadas en el conocimiento. Con estos mecanismos las ciudades madres adquieren nuevas responsabilidades y funciones urbanas pues actúan como incubadoras y medios para desarrollarse a partir de los inputs procedentes de las universidades. Pero las tecnópolis que se han exportado a los países de la región (Ondategui, 2002), han sido una abreviatura para expresar ambiciones, proyectos y estrategias impulsadas con una metodología arriba-abajo, que hoy es consensuada mediante la participación de gobiernos regionales, locales, y de los ciudadanos expresando muestras de interés, movilizando ideas, mejorando y coadyuvando en las mejores prácticas posibles de cualquier ciudad. La reciente práctica urbanística, tecnológica y económica japonesa, que siempre van unidas, es muy compleja pues transita por diversas experiencias. Desde la persistencia del gran planeamiento territorial -modélico en los 60 y 70-; a la reconversión de las tecnópolis, especialmente divulgadas a mediados de los 90, una vez endeudadas las Administraciones y cerrados varios centros de investigación; los anti planes rurales -dentro del nuevo contexto posfordista-; a otras modalidades más sui géneris de esta singular cultura oriental como áreas apoyadas en construcciones híbridas -desde los pequeños Fashion Buildings a las grandes centros y mega estructuras- con sus diversos usos y clivajes en la arquitectura, nueva economía urbana y urbanismo doméstico y en anteriores exploraciones locales e internacionales, o a los actuales urban engine innovation. Por ejemplo, dentro de los proyectos regionales actuales, el Área de Gifu/Aichi, muy atractiva por accesibilidad, medioambiente, seguridad y civismo, se cree que tiene el potencial para concentrar determinadas funciones administrativas, judiciales, y burocráticas relacionadas con la capital de la nación. Desde 1999 está seleccionada como área para la nueva capital de la nación, es laboratorio y candidata para relocalizar parte de las funciones Administrativas. Kobe tras el terremoto de 1995 hoy es una ciudad totalmente nueva que, apoyada en actividades portuarias presta servicios, diversifica con un cluster industrial en biomedicina avanzada creando sinergias con las universidades y la comunidad médica de la tecnoregión circundante de Kansai y persuadiendo activamente a las empresas extranjeras para atraerlas a la ciudad. El resultado es que en esta zona central de Japón surge una amebapolis formada y deformada, además, con la ayuda y por la capacidad de reconfigurar flujos, ideas, personas y empresas, que proporcionan unos 90 millones de equipos móviles en red en 2002. Este continuo urbano e industrial de unos 500 Km contiene inmenso mercado de trabajo, que se beneficia de los efectos de aglomeración, las economías de variedad y los bajos costes de transacción entre empresas complementarias. Notas : [1] La evolución de tecnologías, industrias y negocios en las grandes ciudades se concentró en áreas urbanizadas, entre el CBD y las grandes áreas industriales gracias a las economías de aglomeración, localización y urbanización. En concreto, a lo largo de la megalópolis Tokaido-Kansai hasta el punto de generar externalidades. Esta lección les llevó a desarrollar, mediante las leyes mencionadas, ciudades más adecuadas apoyadas en el concepto de áreas jardín, estrechamente relacionadas con el área metropolitana de la ciudad madre. Bibliografía Final Report of Census 1990 (1995) Census of Japan, Tokio. Fujita, M.; Krugman P.; Venables A. J. (1999) The spatial economy: cities, regions and international trade. Cambridge, Mass. MIT Press. Nakayama, Sh.; Low, M.; Yoshioka, H. (1999) Science, Tecnology and Society in Contemporary Japan, University Press, Cambridge, London. Ondategui, J. (2002) "Asia, Parques Científico-Tecnológicos y Desarrollo Regional", CartujaInnova, nº 13, pp. 20-30, Sevilla. Ondategui, J. (2005) "Áreas metropolitanas, ciudades y tecnópolis en Japón". En Claves de la Economía Mundial, pp. 351-360, ICEX, Mº de Industria y Comercio, Madrid. Statistics Bureau of Japan (1996) Japan Statistics Yearbook, 1996 y 1999.Tokio. Suzuki, Sh. (2001) Estudio de la estrategia política del desarrollo de tipo high tech, Ed. Minerva Shobou, (220 páginas, original sólo en Japonés), Kioto. Watanabe, Ch. (2000) "Visiones en co-evolución: una perspectiva japonesa sobre ciencia y gobierno". IPTS, nº 45, pp. 35-39, Sevilla. Yoshizawa, J.; Oyama, Y.; Yamamoto, T.; Gonda, K. (1995) Survey of Development Trends in Science and Technology Parks. Comparative studies on science and technology parks for regional innovation throughout the world. National Institute of Science and Technology Policy. Nistep Report nº. 38, Science and Technology Agency, Tokio. |
|||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||