Número 34, enero-febrero 2006
NANOCIENCIA Y NANOTECNOLOGÍA I>> Reseñas bibliográficas
 
  International Journal of Nanotechnology. Special Issue 'On Nanotechnology in Spain'      
2(1/2), 2005
 

Este número doble especial de la revista International Journal of Nanotechnology ha sido editado por el Dr. Pedro A. Serena, del Instituto de Ciencia de los Materiales de Madrid (Departamento de Teoría de la Materia Condensada), centro perteneciente al CSIC asociado a la Universidad Autónoma de Madrid.

A lo largo de doce artículos (más el prefacio redactado por Serena) se muestran los resultados más recientes de algunas de las líneas principales de investigación en Nanotecnología en nuestro país.

Tal y como se señala en el citado prefacio, pueden destacarse los siguientes rasgos de la situación presente de la Nanotecnología en España:

  1. A pesar del importante potencial, tanto científico-tecnológico como económico, que presenta la Nanotecnología, en España los instrumentos de política científica le han dedicado una atención muy limitada. Sólo a partir del Plan Nacional de I+D+i 2004-07 se contempla una Acción Estratégica en Nanotecnología (dotada con poco más de 10 millones de euros por año) orientada hacia una serie de objetivos de medio plazo que necesariamente han de acometerse por equipos transversales constituidos por grupos de investigación básica, aplicada y de desarrollo tecnológico, según indica el doctor Serena. Dado que los primeros proyectos de esta Acción arrancaron en 2005, aún es demasiado pronto para valorar sus resultados. No obstante, puede decirse que el planteamiento descrito resulta en principio adecuado, puesto que parece una forma inteligente de articular y potenciar los recursos de investigación existentes a diferentes niveles del quehacer científico-tecnológico. Si se considera la dinamicidad y transversalidad de la Nanotecnología, este puede ser un buen punto de inicio. Otra opinión puede merecernos la dotación presupuestaria indicada, que no se corresponde con las posibilidades (e inversiones) que otras naciones han visto en este campo

  2. A pesar de la relativa juventud de esta corriente de investigación, ya existen en España no menos de 140 grupos de investigación radicados en diferentes Universidades, Organismos públicos de Investigación y empresas privadas. Esta emergente comunidad científica se articula -entre otras iniciativas- gracias a las redes "Nanociencia" y "NanoSpain", según nos informa Serena. Una de las preocupaciones principales de dichas redes (como no podía ser de otro modo dado el estado de desarrollo de esta comunidad científica) es el intercambio de ideas y experiencias para, posteriormente, provocar la creación de una estructura científico-tecnológica que pueda alcanzar los niveles de excelencia requeridos para insertarse en el Espacio Europeo de Investigación, lográndose así el acceso a fuentes de financiación y otras facilidades propias de este importante instrumento de la política comunitaria de investigación.

  3. Comienzan a proliferar las reuniones científicas de distinto nivel (seminarios, conferencias,...) que aumentan la visibilidad de la actividad española en Nanociencia y Nanotecnología. Concretamente, en este número especial del International Journal of Nanotechnology que comentamos, aparecen contribuciones derivadas varias presentaciones realizadas en las reuniones que la Red Nanociencia celebró en Barcelona (2002) y en Oviedo (2003). En ellas, así como en su reflejo escrito, se muestra la variedad de los problemas abordados por los nanocientíficos y nanotecnológos españoles. Nanomateriales magnéticos avanzados; producción, caracterización y modelización de nanotubos de carbono, o el uso de nanoherramientas para estudiar diferentes sistemas biológicos no son sino tres ejemplos de las cuestiones de investigación presentes en esta publicación científica. Los resultados alcanzados nos hacen pensar que ya pudiera existir la masa crítica necesaria para desarrollar en nuestro país unas aplicaciones prácticas acordes con la potencialidad de estas disciplinas.

Por tanto, puede concluirse que, si bien encontramos unas redes científicas capaces de acercar la realidad española a los resultados que alcanzan otras naciones (como los Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Canadá, Alemania o Francia), seguimos careciendo de instrumentos de transferencia tecnológica eficientes y de una agenda política que sitúe a la Nanociencia y a la Nanotecnología en el lugar presupuestario que les corresponde.

El desarrollo de estas áreas durante los años más recientes puede entenderse como un trasunto de la ciencia y la tecnología española en los últimos tiempos. En efecto, muchas de las características de tal desarrollo no hacen sino replicar a una escala más reducida las virtudes y los defectos más destacados de nuestro devenir científico-tecnológico. Así, por ejemplo, sucede con la excesiva dependencia de los recursos públicos a la hora de financiar los estudios y trabajos de estos campos de conocimiento.

Volvemos entonces a una paradoja muy española: a pesar de los resultados observables en otros países, por encima de lo que aconseja un análisis racional de su potencialidad, el sector privado no acaba de involucrarse en la escala adecuada en la actividad nano. Se termina dependiendo en exceso de unas políticas públicas que, aunque bienintencionadas, no llegan a tener el vigor que sería deseable. En el fondo se trata, como no podía ser de otro modo, de un problema de elección cuya respuesta requiere interpretar adecuadamente las conductas y fuerzas de los diferentes agentes que constituyen el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología.

Jesús Rodríguez Pomeda
Universidad Autónoma de Madrid