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Nos encontramos en un momento crítico frente al futuro energético, que en su relación con los temas de ciencia y tecnología se caracteriza por tres aspectos que conviene exponer desde el principio de estas reflexiones.
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Incertidumbre en abastecimiento de energía en el futuro. Parece que la punta de oferta de petróleo se dará en unas décadas, quizás dos o tres; esto traerá consigo una elevación de los precios y posteriormente la necesidad de buscar otra fuente de energía primaria.
La solución del gas natural sólo es temporal, en la medida que los países actuales consumidores demanden mayores volúmenes en el mercado internacional es previsible que los problemas que hoy vemos con el petróleo se trasladen a este otro hidrocarburo.
Todo ello sin contar con que estamos en un mundo en conflicto. Entre nosotros, los países occidentales, que somos los mayores consumidores de energía, y el mundo islámico, que es donde se encuentran dos tercios de las reservas de petróleo, y un tercio de las de gas natural.
La vuelta al carbón es factible, ya se plantea como una solución, pero que incidirá negativamente en el devenir del cambio climático. Las energías renovables tienen por delante, entre otros aspectos, un periodo de maduración largo que demanda dedicación de fondos importantes al desarrollo tecnológico.
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Previsible incidencia negativa del cambio climático en nuestro entorno y en otros con los que directamente estamos relacionados. La opinión científica se muestra progresivamente más convencida de que estamos ante una alteración climática significativa, en la cual puede haber una componente alta de origen antropogénico.
Estamos ante un proceso de elevación de la temperatura media de la Tierra, que traerá consigo una mayor incidencia de fenómenos meteorológicos de carácter catastrófico. Se esperan huracanes de mayor intensidad y en mayor número, que afectarán a las áreas tropicales, pero que pueden extenderse a zonas próximas; es un fenómeno que ya hemos visto el año 2005, desde Guatemala a Canarias.
Así mismo es previsible que la sequía sea un problema que afecte a amplias zonas en África pero también en el sur de Europa, en concreto en la vertiente mediterránea de la Península Ibérica, donde adicionalmente pueden aparecer otros fenómenos negativos. La erosión y la pérdida de cosechas puede ser un primer problema, pero a continuación se abre el camino a la desertización.
La Historia nos muestra que las alteraciones climáticas han ido acompañadas de migraciones y conflictos. Lo que ocurra en este sentido en determinadas zonas de África y América Latina será otro motivo para pensar en ese fenómeno de la emigración que ya nos afecta directamente, pero que en el futuro puede tener valores mucho más amplios.
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Situación poco definida de las grandes empresas energéticas, que están saliendo de un marco de actuación nacional a otro internacional, en el cual hay esa cierta tutela del estado queda diluida en diferentes conceptos. A veces se pierde el esquema de continuidad en la propiedad y por tanto en los objetivos a largo plazo.
La estructura de la empresa es cambiante, se venden instalaciones que se unen a determinadas líneas de trabajo, por ejemplo relacionadas con fuentes de energía primaria o con tecnologías específicas. También puede cambiar la propiedad de la cúpula de la empresa, es decir del grupo económico dominante.
En este esquema se impone una mirada a la inmediatez, a los resultados a corto plazo, lo cual se traduce en llevar la actividad tecnológica a los temas que tienen resolución en un corto periodo de tiempo, o a aquellos otros que suponen un aporte defensivo necesario, respecto a los problemas empresariales.
La realidad de todo este esquema es que nos encontramos con que la dedicación de recursos económicos a temas de innovación tecnológica ha decaído en los últimos años. Como expondremos más adelante es un proceso que hay que revertir desde diferentes ámbitos de trabajo.
A principios de los años setenta del siglo pasado se estima que la dedicación de fondos a I+D energético a nivel mundial se situaba en torno a los 10.000 millones de dólares. La crisis de los precios del petróleo de esa década, y el miedo a un cierto desabastecimiento, hizo que se incrementara la asignación, que a finales de la década siguiente se situó en unos 20.000 millones.
Después, en los últimos quince años ha vuelto a decaer paulatinamente para retornar a un nivel similar al de principios de la década de los setenta. Se hacen esfuerzos desde la Administración Norteamericana, la "Energy Hill", para fomentar el desarrollo tecnológico; lo mismo ocurre desde la Comisión Europea, que planteó en el VI Programa Marco un incremento de fondos a este concepto, y lo propone de nuevo en el VII Programa Marco.
El tema energético tiene componentes de grandes dimensiones, que incluso pueden llevar implícitas aportaciones económicas mayores que las que puede proponer uno sólo de los grandes países o una gran empresa multinacional. Esto nos ha de hacer pensar en la necesidad de reflexionar sobre la colaboración internacional, sin por ello olvidar nuestras apuestas específicas de país.
En el ámbito energético se está produciendo una regionalización, tanto por el contexto de grupo de países consumidores, como por el de ofertantes de combustibles fósiles, en particular petróleo y gas natural. A ello se sobreponen razones culturales, sociales, religiosas y políticas que afectan a diferentes áreas del mundo.
A nuestros efectos, España se encuentra en la Unión Europea, una región per se, que tiene un claro problema de dependencia en el suministro de energía, compra el 50% de la que consume en terceros países; España es uno de los países más dependiente del exterior, se acerca al 80% del consumo.
En la Unión Europea no tenemos política energética común, esto afecta en gran medida a las relaciones exteriores y a quien nos ha de suministrar la energía. Alemania es el líder de la apuesta por la conexión con Rusia, desde España mantenemos una conexión fuerte con el Norte de África, en especial por el suministro de gas natural.
La Península Ibérica es una isla energética, sus conexiones con los sistemas de gas y electricidad europeos a través de los Pirineos son de muy pequeña capacidad y no hay previsiones de que cambien a corto plazo. Las políticas de Francia y España discrepan en varios aspectos, entre ellos el de la concepción del sistema energético, Francia mantiene conceptos de regulación estatal que aquí se han perdido.
Volviendo a las reflexiones sobre investigación científica y tecnológica en España, que al fin y al cabo son el objeto de estas páginas, se pueden hacer una serie de sugerencias sobre temas que parecen de interés preferente, sobre ellas se pueden plantear aspectos de colaboración internacional, y necesariamente de participación del conjunto empresarial español. Las podemos agrupar en temas, tal como indicamos a continuación.
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Respuesta al Cambio Climático.- Es un problema que presenta muchas incógnitas en su evolución, algunas que afectan al conjunto del planeta, otras a zonas específicas del mismo. Hay un Panel Intergubernamental, IPCC, que trabaja en un ámbito global, y con el cual hay que mantener y ampliar las relaciones y líneas de colaboración, al igual que con los grupos europeos y americanos que trabajan en este campo.
Debiéramos hacer esfuerzos para conocer cuales puedan ser las expectativas de evolución del clima en nuestro país, hay grupos universitarios, en centros de investigación meteorológica u otros de estudios oceanográficos, que trabajan en este tema. Sería bueno que recibieran ayudas económicas y tuvieran el apoyo de una coordinación estatal.
Es posible que debamos hacer frente en unas décadas a situaciones climáticas, de disponibilidad de agua, de habitabilidad de zonas, etc, que pueden sorprendernos, y aparecer geográficamente como contradictorias con las actuales líneas de desarrollo social y económico que vivimos.
Lo que pueda ocurrir con el clima en África es un aspecto que no podemos olvidar. Por ejemplo, las hipótesis de pérdida de condiciones de habitabilidad en determinadas zonas como el Delta del Nilo, o la desembocadura del Río Gambia, pueden incrementar sensiblemente la actual situación de flujos migratorios.
Así mismo tenemos una fuerte relación con la Universidad de América Latina, si bien en esta región todavía no se trabaja mucho en el tema del cambio climático, tienen otros temas más inmediatos en sus agendas. Sería conveniente una conexión específica en esta línea, podemos aportar conocimientos y metodología. Y no olvidemos que hoy viven muchos ecuatorianos en España, no sólo por la pasada crisis económica de ese país, sino también por el efecto de un "Fenómeno de El Niño" especialmente virulento al final de la década pasada.
Estamos hablando de ciencia, por lo tanto el entorno de las Universidades y Centros de Investigación ha de ser el que constituya el grupo mayoritario en este campo de trabajo, pero sería muy importante que las empresas energéticas se involucraran en el tema, sus decisiones finales serán relevantes a la hora de controlar, en la medida que podamos, una fenomenología climática muy preocupante.
- Ciencias de Materiales y Procesos.- Es un entorno muy amplio y diverso, en el cual caben muchos temas. En el futuro de la energía hemos de resolver problemas que nos obligan a disponer de nuevos materiales: orgánicos, de carbono, aleaciones, etc; pero también a disponer de procesos de fabricación especiales, que garanticen un acabado superficial o unas dimensiones muy precisas, que unan materiales o componentes muy dispares, o que incluso lleguen a la nanotecnología.
Es un campo en el cual hay centros de investigación y grupos universitarios de calidad relevante, aquí la ciencia básica tiene un papel destacado. Pero también hay empresas que han ido encontrando su hueco en el mercado internacional en estos temas, bien unidos directamente al tema energético o a otros, muchos de los cuales finalmente conectan con é como consumidores, por ejemplo la industria auxiliar del automóvil.
La diversidad del campo hace que sea muy difícil, y posiblemente contraproducente, marcar líneas de actuación, parece que el fomento en las actividades, de ciencia y tecnología, se debiera regir por ampliar y facilitar los medios de encuentro entre científicos, investigadores, tecnólogos y empresas. Evidentemente aquí el contexto europeo parece un hecho y ámbito de trabajo a valorar y considerar siempre.
- Eficiencia en el Uso de la Energía.- Se incluyen aquí las diferentes opciones de consumo energético susceptibles de mejorar su eficiencia, es decir reducir su consumo de energía. El campo es muy amplio, va desde los edificios a los automóviles, pasando por la gestión del calor o del frío.
La investigación en esos campos no se suele considerar energética, pero lo es en sus resultados finales. Aquí la vamos a citar como tema a considerar con atención, prestando además atención a una serie de actividades que en España tienen especial relevancia: construcción de viviendas, incremento de los servicios como elemento de actividad económica, e industria del automóvil y auxiliar del mismo.
- Energías Renovables.- Los países de tamaño y potencial medio, como el nuestro, parece que tienen una oportunidad en el ámbito económico global con la búsqueda y toma de posición en un tema que les identifique, que les ayude en las labores posteriores de mercado.
España es un país que se asocia con el Sol, y las renovables son energías solares, más en la terminología inglesa que en la española. Además hemos avanzado significativamente en su desarrollo, bien científico, bien empresarial. La oportunidad está ahí y no debemos olvidarla, sino más bien potenciarla. Veamos antes algunos aspectos de estas energías en nuestro país.
En el pasado tuvimos un desarrollo hidráulico amplio, que ha dejado una tecnología de obras civiles y de equipos importante. Pero también que nos hace conocer los problemas ambientales y sociales que se unen a esta opción. En determinadas regiones del mundo, América Latina o África por ejemplo, va a haber un desarrollo importante en este campo.
La energía eólica ha sido nuestro desarrollo reciente. Hay centros de investigación y universitarios que trabajan en diferentes líneas. Pero además hemos conseguido una capacidad de diseño y fabricación notable, del orden del 5% de la mundial, cuando en la media industrial somos el 2% del mundo. Hemos de pensar que en el Norte y Occidente de África hay un recurso eólico significativo, y lo mismo ocurre en amplias regiones de América Latina.
En energía solar tenemos una fuerte implantación científica, tanto en centros de investigación específica, como en grupos universitarios. En nuestro país no se ha extendido suficientemente la aplicación de esta energía, aunque parece que iniciamos un cambio hacia el crecimiento de la instalación de diversas tecnologías.
Disponemos de una muy amplia estructura empresarial en solar fotovoltaica, que mantiene un 8% de la capacidad de fabricación mundial, y que exporta más de las tres cuartas parte de su producción, tanto a África como a América Latina, pero también a Alemania y otros países europeos. Sus relaciones con el mundo de la investigación son relevantes.
La utilización de la biomasa tiene varias vías, desde la generación de electricidad a la de producción de biocombustibles para automoción; en todas ellas tenemos presencia investigadora e industrial en todos esos campos. En algunos, como el de biocombustibles, con participación en programas internacionales de I+D, europeos y americanos, con extensión a actividades industriales y empresariales.
Hay que llamar la atención sobre el tema de biocombustibles, que va a tener un fuerte desarrollo industrial en España en los próximos años, con cultivos propios, pero también con importación de materia vegetal o semielaborados. Es un tema que implica relaciones con países de América Latina y potencialmente con algunos de África; debiéramos potenciar la colaboración científica y tecnológica con ellos, prestando especial atención a los temas de incidencia ambiental y social de la agroenergía y los procesos de transformación.
Otro aspecto interesante es el desarrollo de las energías renovables a pequeña escala, para poblaciones no conectadas a las redes energéticas convencionales; esto es muy importante en África y en menor medida en América Latina. Desde las Islas Canarias se está haciendo una notable labor de cooperación científica, tecnológica y de demostración con algunos países de estos continentes.
Parece evidente que debiéramos disponer de un Plan Científico, Tecnológico e Industrial en Energías Renovables. Tenemos personas cualificadas, centros de investigación, universidades y empresas; es el momento de hacer una apuesta por algo que nosotros necesitamos en nuestro esquema energético, pero que a la vez hay que extender por el mundo. Las futuras restricciones en el mercado de los hidrocarburos y el cambio climático dan una oportunidad y una necesidad.
- Nuevas Tecnologías Energéticas.- Hay varias líneas de trabajo, el vector hidrógeno y las celdas de combustible, que pueden ser una opción de cambio tecnológico en el sistema energético dentro de un par de décadas. En ambos temas hay grupos de trabajo universitarios y en centros de investigación, con conexiones a otros temas aquí citados, por ejemplo el de ciencia de los materiales, o energías renovables.
Comienza a haber un interés empresarial en estos campos, que evidentemente tienen una clara conexión con los ámbitos de investigación europea, donde se participa en proyectos originados en varios países. Hay foros de intercambio de información que es conveniente ampliar para reforzar el tejido que ya existe, tanto en ciencia, como en tecnología o en actividades empresariales.
- Líneas de Trabajo Internacional.- Nos referimos a dos temas que en las próximas décadas pueden tener relevancia en la evolución energética y en la aplicación de fondos a la investigación y desarrollo tecnológico: el uso limpio del carbón, incluyendo la captura y almacenamiento de CO2, y la energía nuclear, ésta en sus diferentes facetas, desde la fisión a la fusión u otras alternativas como la trasmutación o el tratamiento de residuos.
En España fuimos muy activos en nuevas tecnologías de uso del carbón, sistemas de combustión en lecho fluido y gasificación, con plantas singulares a nivel mundial, que recibieron soporte de los fondos de la Comisión Europea, así como otros de origen nacional.
También se mantiene una actividad de investigación importante en temas relacionados con la energía nuclear, tanto sobre cuestiones cercanas, como otras de ámbito más amplio.
Hay grupos europeos de trabajo en ambos temas, a veces son geográficamente más amplios como es el caso de la fusión, donde se incluye a Estados Unidos y a Japón. La Universidad española está presente en algunos de ellos, a veces con cierta conexión con el mundo empresarial.
Parece lógico que se hagan debates sobre el futuro de nuestra presencia en estos temas y ámbitos de trabajo, el hecho de que hubiera compromisos empresariales al respecto daría peso a la participación en actividades de ciencia y tecnología, que por otro lado siempre tienen algún tipo de retorno industrial.
En España hubo un momento significativo de actividad científica y tecnológica en el área energética, en especial en su conexión empresarial, que fue de mediados de los setenta a mediados de los noventa. Se vivió la creación de esquemas coordinados, como fue por ejemplo el Programa de Investigación Electrotécnica, con fondos procedentes de la tarifa eléctrica, y gestionado por OCIDE.
La desaparición de ese esquema dirigido desde la Administración Española, el Ministerio de Industria en concreto, junto con el avance de los nuevos planteamientos empresariales citados al principio de estas notas, hizo que decayera la actividad de investigación en algunas empresas energéticas, que había servido de motor a la de otras de bienes de equipo, ingeniería o centros de investigación.
Todos los gobiernos prometen incrementar las actividades de I+D, estamos otra vez ante esos planteamientos, en parte porque se es consciente de que nuestro modelo económico basado en los servicios de bajo aporte tecnológico tiene fallos y nos pone ante riesgos de futuro, y en concreto ya está bajando el nivel de la calidad en el empleo.
A veces con normativas y leyes de aplicación general es factible dinamizar la ciencia y tecnología en ciertos sectores económicos, para que haya un trabajo eficaz y eficiente. Es algo prioritario y que se ha de valorar positivamente como marco general de incentivación a las actividades de ciencia y tecnología.
En el caso de la energía nos encontramos con un tema amplio, complejo y que requiere en ciertos casos de masas críticas determinadas para llegar a tener resultados positivos. Creemos que en él es preciso un planteamiento global, de análisis y reflexión primero, para ir a actuaciones que involucren a diferentes agentes, en particular a los empresariales.
Las Administraciones Españolas, Estatal y Autonómicas, han de plantearse la cuestión. Hay muchos temas energéticos sobre los cuales trabajar, quizás haya que hacer valoraciones cualitativas y cuantitativas para dar un esquema de prioridades, fomentando en especial algunos de ellos más que otros, y estableciendo cauces amplios de relaciones y de trabajo.
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