Número 39, noviembre-diciembre 2006
INVESTIGACIÓN Y PRODUCCIÓN CIENTÍFICA II>> Con otro aire
 
  El llanero solitario

Dícese de una persona a la que le encanta investigar y trabajar en solitario. Es hedonista por naturaleza dedicándose, exclusivamente, a lo que le gusta para ser feliz.

     
Patricio Morcillo Ortega
Catedrático de Organización de Empresas
Universidad Autónoma de Madrid
 
"Y así del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio".
Miguel de Cervantes

 

 

 

Desde mi punto de vista, el Llanero Solitario es un cualificado observador, incluso un visionario, que está siempre al loro para detectar ideas y aprender cosas nuevas. Es un investigador muy cerebral al que le gusta estudiar e innovar para sentirse útil aunque el punto débil de su personalidad sea, curiosamente, las relaciones con los demás. Suele trabajar solo y ese afán por pensar encerrado en su torre de marfil le lleva al aislamiento y, en casos extremos, a la paranoia durante el periodo de gestación de las ideas.

Fijaros si le gustarán poco las relaciones sociales que, por muy importantes que sean los resultados de sus trabajos, no los difunde como sería de esperar por no ser centro de atención y entrar en ese debate que le apartaría, momentáneamente, de lo que le gusta. Sin embargo, la reserva que muestra nuestro personaje nada tiene que ver con su autoestima la cual no necesita ningún reconstituyente ya que la tiene por las nubes. Su personalidad le conduce a querer hacer cosas que marquen un antes y un después, y por las que le recuerden, aunque piense que la difusión de sus hallazgos le corresponda a otros. Bien mirado, y analizándolo despacio, nuestro Llanero Solitario tiene mucho de hedonista puesto que su único objetivo es ser feliz y disfrutar con lo que hace. En contra, si sus sueños se rompen y no logra autorealizarse puede caer en una depresión y no levantarse durante un largo periodo. Perfil como este, abunda en la investigación científica, en las artes plásticas, en los escritores y en los músicos.

A favor del Llanero Solitario hay que destacar que es una persona auténtica, profunda, sensible, reservada y generosa. En permanente búsqueda de su "yo" interior está en contacto con sus sentimientos sabiendo que es diferente si bien eso no quita que tenga un hondo respeto de los demás. No trabaja con el único objetivo de triunfar puesto que él es feliz sólo con trabajar, y eso es lo que le motiva. En cambio, entre sus principales defectos cabe poner de manifiesto ese temperamento irascible cuando surgen trabajos imperativos que no puede rechazar y que no suscitan la creatividad. Esa actitud comodona que le caracteriza implica que le cueste comprometerse y prefiera distraerse con lo que le gusta en lugar de afrontar los problemas dando la espalda a los mismos.

En definitiva, ve la vida desde un prisma diferente al que comparte el resto de los mortales pero eso ya lo decía "El Gallo".

El Gallo, gran aficionado a las tertulias, conoció en una de ellas a José Ortega y Gasset y este es el relato que tenemos del encuentro:

    -Oye, José María ¿quién es este señor?

    -Es Don José Ortega y Gasset, Rafael.

    -Eso ya lo sé, pero ¿qué es lo que hace?

    -Es filósofo. Es el filósofo más grande de España.

    -Sí, ¿pero de qué vive?

    -De pensar.

Y “El Gallo” contestó con esa frase que ha pasado a la historia.

    -¡Qué barbaridá! ¡Hay gente pa´tóo