Premio Príncipe de Asturias de Investigación 2006, es uno de los físicos españoles más conocidos internacionalmente. Doctorado en 1988 por la Universidad Complutense de Madrid, en 1991 se traslada a Estados Unidos para trabajar como investigador postdoctoral en el Joint Institute for Laboratory Astrophysics de la Universidad de Colorado, y después, como catedrático en el Institut für Theoretische Physik en Innsbruck, Austria. Desde el 2001, es director de la División Teórica del Instituto Max-Planck para la Óptica Cuántica, en Garching, Alemania. Desde su fundación en 2002 es profesor invitado y asesor de investigación en el Instituto de Ciencias Fotónicas de Barcelona, colaborando en el grupo de Teoría cuántica de la información. Ha participado en proyectos de investigación en las universidades de Harvard, Hamburgo, Santa Barbara, Oxford, Hannover, Bristol, París, el Centro Saclay de Estudios Nucleares, la Escuela Normal Superior de París, y el Instituto de Tecnología de Massachusetts.
Entre los extraordinarios méritos de su trabajo, destacados por el jurado del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2006, se encuentra su labor en el terreno de la computación cuántica. ¿En qué consiste y qué resultados teóricos podemos esperar en los próximos años?
La computación cuántica consiste en utilizar las leyes del mundo microscópico para procesar información y hacer cálculos de una manera completamente distinta. Así, si utilizamos átomos para almacenar la información y los manipulamos con láseres, podemos conseguir que un solo ordenador cuántico pueda realizar las tareas de millones y millones de ordenadores usuales. Para los próximos años esperamos que se puedan construir prototipos de ordenadores cuánticos que puedan realizar cálculos que hoy en día es imposible realizar. En particular, que puedan simular las propiedades de algunos materiales a baja temperatura. Para más adelante (50 o 100 años) tal vez sea posible tener ordenadores cuánticos que sustituyan a los actuales.
¿Qué comportamientos de la materia en estados cuánticos exóticos al ser enfriada a bajas temperaturas le resultan más fascinantes?
El hecho de que las propiedades físicas se hagan difusas y que, si las medimos, queden definidas. También la posibilidad de entrelazar partículas, de tal forma que aunque estén en sitios distintos reacciones de la misma manera a ciertos agentes externos.
Ha sido usted el premiado más joven (nació en 1965) del Príncipe de Asturias. ¿Cómo valora la situación presente y futura de los jóvenes investigadores en nuestro país y en Europa?
La situación es, a veces, complicada. Hay muy pocas plazas fijas de investigadores en Europa, así que muchos jóvenes deben de dejar la investigación después de obtener una formación. En cualquier caso, no creo que la solución sea el crear más plazas, sino el preparar para que un gran número de investigadores pueda ir a trabajar a empresas. Pero para eso hace falta también concienciar a las empresas...
Además de su capacidad de comunicación, sus colegas destacan en usted una inusitada capacidad para integrar la teoría (dirige la División de Teoría del Instituto Max Planck de Óptica Cuántica en Garching, Alemania) con la práctica. ¿Qué desarrollos concretos de la computación cuántica tendrán un efecto más destacado en nuestra vida cotidiana en el futuro próximo?
Tal vez los desarrollos en el campo de la criptografía. Utilizando las leyes de la Física Cuántica es posible enviar mensajes secretos con absoluta seguridad. Los primeros experimentos en este campo tuvieron lugar hace 15 años y hoy en día ya existen empresas que vendes productos para poder comunicarnos de manera segura utilizando las propiedades de la Física Cuántica.
Por último, nos gustaría conocer su opinión general sobre el estado de la investigación científica y tecnológica en Europa, en especial con las nuevas perspectivas que se abren con el Espacio Europeo de Investigación.
La situación es muy distinta según el campo de investigación. Los europeos lideran algunos de estos campos, aunque hay que reconocer que en Estados Unidos lideran más campos. Yo creo que la UE puede cambiar el panorama y, de hecho, ya lo lleva haciendo desde hace varios años. El espacio europeo de investigación nos proporcionará una nueva forma de coordinar el desarrollo científico y tecnológico que, espero, permitirá mejorar nuestra situación actual.
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