Sobre Vigilancia Tecnológica


La vigilancia tecnológica consiste en analizar el comportamiento innovador de los competidores, explorar todas las fuentes de información (libros, bases de datos, patentes...), examinar los bienes y servicios existentes en el mercado (tecnología incorporada) y asistir a ferias, o congresos para posicionarse respecto a los demás rivales y tomar así conocimiento de las competencias tecnológicas y otras de carácter básico que predominarán el día de mañana. Todo ello, sin perder de vista la capacidad tecnológica presente y la que estará en condición de desarrollar la empresa para enfrentarse a los nuevos retos.



El noventa por ciento de los productos que se consumirán dentro de diez años no existen en la actualidad o sólo se encuentran en estado de idea o proyecto. Además, la gran mayoría de estos productos serán concebidos y verán la luz fuera de nuestras fronteras, lo cual implica que las empresas deban ser vigilantes para no desaprovechar las oportunidades que surjan al hilo de esas innovaciones. En este sentido, el diagnóstico externo es el que permitirá, a través de un trabajo sistemático de captación, análisis e interpretación de las informaciones extraídas de los competidores directos e indirectos, detectar hacia dónde apuntan las investigaciones y tecnologías del futuro. Las informaciones constituyen unos inputs estratégicos fundamentales porque pueden originar unos conocimientos y competencias tecnológicas críticas mientras que, a la inversa, la carencia de información puede anular, rápidamente, anteriores ventajas competitivas.

Al hilo de estas palabras, cabe afirmar que la vigilancia tecnológica consiste en analizar el comportamiento innovador de los competidores, explorar todas las fuentes de información (libros, bases de datos, patentes...), examinar los bienes y servicios existentes en el mercado (tecnología incorporada) y asistir a ferias, o congresos para posicionarse respecto a los demás rivales y tomar así conocimiento de las competencias tecnológicas y otras de carácter básico que predominarán el día de mañana. Todo ello, sin perder de vista la capacidad tecnológica presente y la que estará en condición de desarrollar la empresa para enfrentarse a los nuevos retos.

La importancia concedida al diagnóstico externo como sistema de alerta rápida ha conducido a las empresas a considerar el análisis de competidores como una función más en sus estructuras organizativas. No obstante, cuando las compañías no dispongan de un departamento o función específica que se encargue de llevar a cabo esta actividad, la misma se desarrollará, de manera especializada, en cada uno de los departamentos concernidos con los correspondientes mecanismos de enlace que faciliten la difusión de las informaciones recabadas a todas las demás divisiones. De esta forma, la detección de informaciones relativas a la aparición de nuevas tecnologías e innovaciones se organizaría desde la función de I+D pero sin dejar de contar, por ejemplo, con la colaboración de expertos pertenecientes a los departamentos de marketing, producción y compras debido a los conocimientos complementarios que estos poseen de cara a las necesidades del mercado y al desarrollo del producto en cuanto a los recursos y capacidades que deben controlarse para su adecuada elaboración.

En definitiva, si la vigilancia tecnológica es aquél proceso que permite captar la información necesaria para, tras acometer un proceso de aprendizaje, comprender y superar a los competidores, este análisis debe abordar preguntas como: ¿Qué están haciendo los competidores y qué son capaces de hacer? ¿Cuáles son las premisas o suposiciones con las que ellos trabajan? ¿Qué probabilidades existen de que ocurran nuevos avances tecnológicos? ¿Qué impactos tendrán estos avances a nivel sectorial?

A este conjunto de preguntas y a otras que vayan surgiendo al hilo de las distintas aportaciones que se presentan en los artículos recogidos en este número de la revista Madri+d, intentaremos que el lector encuentre, al menos, un principio de respuesta que satisfagan sus legitimas dudas.


Patricio Morcillo
Catedrático de Organización de Empresas
Director de la Revista Madri+d





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La vigilancia tecnológica consiste en analizar el comportamiento innovador de los competidores, explorar todas las fuentes de información examinar los bienes y servicios existentes en el mercado (tecnología incorporada) y asistir a ferias, o congresos para posicionarse respecto a los demás rivales y tomar así conocimiento de las competencias tecnológicas y otras de carácter básico que predominarán el día de mañana. Todo ello, sin perder de vista la capacidad tecnológica presente y la que estará en condición de desarrollar la empresa para enfrentarse a los nuevos retos.
 
 


 

¿Qué están haciendo los competidores y qué son capaces de hacer? ¿Cuáles son las premisas o suposiciones con las que ellos trabajan? ¿Qué probabilidades existen de que ocurran nuevos avances tecnológicos? ¿Qué impactos tendrán estos avances a nivel sectorial?