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La historia de la ciencia es rica en épocas esplendorosas. Una de ellas corresponde a los siglos XIX y XX: los descubrimientos y desarrollos que se realizaron entonces en la física, la química, la matemática, las ciencias naturales, la biología y la medicina conmovieron el mundo, cambiándolo radicalmente. Fue entonces -en las centurias de los Darwin, Lyell, Mendel, Faraday, Maxwell, Pasteur, Koch, Riemann, Cajal, Planck Einstein, Gödel, Turing, Heisenberg, Watson y Crick, en los siglos de la teoría de la evolución de las especies, la relatividad y la física cuántica, el transistor, los ordenadores e Internet, la doble hélice y el ADN recombinante- cuando la ciencia se profesionalizó y penetró en las estructuras del poder político, económico y militar.
Este libro, cuya primera edición apareció en 1992 y que ahora ve la luz introduce muchos cambios. De hecho, se podría hablar de un nuevo libro. La primera edición tenía ocho capítulos mientras que esta segunda incluye doce. Uno dedicado a la medicina decimonónica, otro a la del siglo XX, centrado en la “revolución del ADN”, un tercero capítulo consagrado a Napoleón y a su relación con la ciencia, y, el último, al poder de las ideas evolucionistas de Darwin. Asimismo, se hace constantemente referencia a la ciencia en España con el objetivo de analizar y comprender mejor la relación de España con la ciencia.
Aquella primera edición llevaba por subtítulo el de “Historia socio-económica de la física (siglo XX)” mientras que esta segunda edición el de “Historia social, política y económica de la ciencia (siglos XIX y XX)”. Digamos que, en resumen, los cambios introducidos responden a la consideración casi, exclusiva, de estudiar la física, a incluir el análisis de otras ciencias. Además, todos los capítulos han sido revisados y la mayoría de ellos ampliados.
Este libro estudia, por un lado, el propio poder de la ciencia, aunque ese poder diste mucho de ser todopoderoso, para cambiar no sólo nuestras ideas sobre el mundo, sino, a éste mismo, y, por otro, las complejas relaciones entre la ciencia y los distintos poderes “no científicos”. Es, ciertamente, una obra única en la historiografía de la ciencia, tanto por todo lo que trata como por el modo en que lo hace, y también una obra necesaria cuya lectura nos permitirá comprender mejor el mundo en el que vivimos y en el que crecerán nuestros hijos, un mundo en el que la ciencia y la tecnología afectan a nuestras vidas en medidas que nuestros antepasados jamás habrían soñado.
Hay otro aspecto de esta obra que conviene comentar. Pues este libro no es una historia de la ciencia, como se entiende habitualmente. La dimensión socio-económica de una ciencia se intensifica cuando más técnica es ésta, y en las ciencias físico-químicas es difícil a veces determinar la frontera que separa lo que es “ciencia” de lo que es “tecnología”; de hecho, en ocasiones no existe tal frontera.
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