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Respeto de Dios, limpieza et puntualidad son las reglas básicas de una casa bien ordenada.
Desde este momento, el personal estará presente desde las 6h00 de la mañana hasta las 6h00 de la tarde. El domingo estará reservado para el servicio religioso. Cada mañana, antes de emprender el trabajo, se rezará en el despacho principal.
Cada empleado deberá hacer las horas extraordinarias que la Dirección le ordene.
El empleado más antiguo es responsable de la limpieza de los establecimientos. Los más jóvenes se presentarán ante él y se pondrán a su disposición 40 minutos antes de los oficios y al final del día.
La forma de vestir debe ser sencilla. El personal no deberá vestirse con colores claros y deberá llevar medias adecuadas. Está prohibido llevar botas de goma y abrigos en los despachos porque el personal dispone de una estufa. A este respecto, se recomienda a los empleados que aporten diariamente, durante el invierno, cuatro libras de carbón.
Está prohibido hablar durante las horas de trabajo. El empleado que fuma cigarrillos, bebe bebidas alcohólicas, frecuenta salas de juego o medios políticos es sospechoso en cuanto a su honor, su honestidad y su corrección.
Está permitido comer entre las 11h30 y las 12h00, si bien, el trabajo no deberá interrumpirse.
Frente a la clientela, la Dirección y los representantes de la prensa, el empleado mostrará modestia y respeto.
Cada miembro del personal tiene el deber de vigilar su salud. En caso de enfermedad, el salario no se pagará. Se recomienda a los trabajadores de ahorrar una buena parte de su renta para que en caso de incapacidad laboral y para la vejez no se encuentre a la carga de la sociedad.
Para terminar, atraemos su atención sobre la generosidad de este nuevo reglamento. Esperamos, en contrapartida, un aumento considerable de trabajo.
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