1. Introducción
Cualquier política pública que promueva el crecimiento de la riqueza mediante la creación de empresas debe ser capaz de reconocer y caracterizar a los emprendedores afectados por la misma. Con este trabajo se trata de determinar y describir qué factores afectan y favorecen en mayor medida la creación de empresas de base tecnológica en la Comunidad de Madrid.
Entre los años 2000 y 2006, la actual Oficina del Emprendedor de Base Tecnológica del Sistema madri+d, una red formada por quince instituciones científicas, académicas y empresariales de la Comunidad, ha apoyado la creación de más de 120 empresas tecnológicas con el respaldo de la Comunidad de Madrid, a través de la Dirección General de Universidades e Investigación.
Desde entonces, los servicios de la Oficina han evolucionado con el fin de dotar, entre otras, de capacidades comerciales y de gestión a los nuevos equipos, teniendo en cuenta las demandas de las empresas. Este análisis viene a sumarse al habitual proceso de evaluación de resultados e identificación de necesidades de las empresas apoyadas.
Entre otras novedades respecto a anteriores análisis de las empresas tecnológicas de reciente creación, se interpreta por separado la información procedente de las empresas spin-off y se analiza la actividad exportadora, así como la estructura comercial y de producción de estas empresas.
2. Metodología
En el planteamiento de este trabajo se distinguen varias perspectivas desde las que se aborda el análisis de las nuevas empresas de base tecnológica: el inicio de la actividad de las empresas, los resultados de esa actividad, las necesidades y los apoyos institucionales recibidos.
La información para el análisis se ha obtenido entre los meses de junio y septiembre de 2006 por medio de encuestas, y procede de 47 nuevas empresas de base tecnológica con menos de tres años de vida. Esta información viene a sumarse a la anterior encuesta a empresas tecnológicas, realizada desde la actual Oficina del Emprendedor de Base Tecnológica y publicada en el marco del primer informe GEM-REM de la Comunidad de Madrid.
El reparto de la muestra en función de las tecnologías aplicables es similar a la de las empresas atendidas desde la Oficina del Emprendedor de Base Tecnológica. Las empresas del ámbito de las tecnologías de la información y las comunicaciones son el 43% de las empresas de la muestra, y las relacionadas con las ciencias de la vida o la agroalimentación el 23%.
Por antigüedad, el grupo más numeroso corresponde al de las empresas con una edad de entre 0.5 y 1.5 años. En conjunto, el promedio de vida de la muestra analizada es de 2 años.
Respecto al origen de las ideas empresariales, las empresas han surgido del entornoacadémico o universitario en el 68% de los casos (spin-off de base tecnológica).
3. El inicio de la actividad
La inversión media inicial de los equipos promotores en sus empresas fue de 36.000 €, un 50% más que la inversión inicial de las spin-off, que fue de 24.000 €.
Cerca del 80% recurrieron bien a ahorros propios o bien a recursos familiares. Además, un 10% recurrió a préstamos y créditos. Los dos casos de capitalización de prestaciones por desempleo corresponden a empresas que no son spin-off.
4. Datos de actividad: El caso de las spin-off de base tecnológica
4.1. Facturación, empleo e I+D+i
La facturación promedio de las empresas de la muestra es de 192.000 €, con una plantilla de 5.3 empleados. Particularizando para el caso de las spin-off estas cifras son menores, de 134.000 € y 4.2 empleados, aunque son superiores a la media de las spin-off españolas, que es de 3.5 empleados y 100.500 €.
Al incorporar a la muestra una empresa con un volumen de actividad superior a los 3 millones de Euros, excluida del anterior análisis para evitar distorsiones en los resultados, estas cifras ascenderían a 304.000 € y 5.3 empleados, y a 302.000 € y 4.9 empleados para las spin-off.
Mientras que la inversión media en I+D+i es de 49.000 €, ésta es superior en el caso de las spin-off, como cabría esperar (61.000 €). Las spin-off son también las propietarias de la mayor parte de las patentes que posee el 20% de las empresas de la muestra.
4.2. Estructura comercial y de producción. El caso de las spin-off de base tecnológica
Al preguntar por el grado de utilización de recursos externos en la actividad diaria, la mayor parte de las empresas afirma producir y comercializar sus productos o servicios únicamente con sus recursos (48% y 67% de las empresas, respectivamente), sin recurrir a subcontrataciones o distribuidores externos. Las spin-off ejercen un mayor control sobre ambos tipos de actividades, con un 52% y 71% de empresas que únicamente usan sus recursos, respectivamente.
4.3. Exportación
El porcentaje de empresas que dirige sus productos al mercado internacional es de algo más de un tercio del total. En esas empresas, la cifra de exportación sobre facturación es del 30% y todas ellas realizan ventas dentro de la Unión Europea. Además, América Latina es objetivo de parte de las ventas para el 42% de las empresas exportadoras, Asia para otro 42% y EE.UU o Canadá para un tercio.
4.4. Financiación
Las necesidades de recursos financieros oscilan entre 60.000 y 1 millón de Euros para cerca del 80% de las empresas, lo que representa un incremento significativo de las necesidades financieras al comparar este dato con los resultados de la anterior encuesta.
Como cabría esperar, la fórmula de financiación que se considera más adecuada es la subvención (mencionada por el 72% de las empresas), seguida por los créditos en condiciones favorables (41%). Entre los tipos deseados de financiación algunas empresas mencionaron fórmulas minoritarias como la reducción de impuestos o el capital riesgo.
Sin embargo, al preguntar específicamente por el capital riesgo, tres cuartas partes podrían estar dispuestas a dar entrada a este tipo de inversión, aunque generalmente (para el 63% de las empresas) sin perder el control de la compañía. La predisposición hacia el capital riesgo se mantiene inalterada respecto a la anterior encuesta.
5. Necesidades y apoyo institucional
En primer lugar se pidió a las empresas que valorasen los factores que habían influido más en la evolución de la empresa hasta ese momento. Los aspectos comerciales y de búsqueda de clientes fueron considerados los más importantes, seguidos de los financieros, los relacionados con la captación de recursos humanos técnicos adecuados y con la transmisión de una imagen de confianza a terceros.
Estos resultados muestran una importante evolución desde la anterior encuesta, momento en el que las principales necesidades de las empresas durante los primeros años eran las financieras, seguidas de las comerciales y del espacio físico.
La disponibilidad de un mayor número de instrumentos de capital semilla y la mejora del entorno para la creación de empresas desde las instituciones, incluyendo la posibilidad de ubicarse físicamente en viveros o incubadoras, han influido sin duda en esta evolución de las necesidades.
Estos resultados se compararon con los porcentajes de empresas que habían recibido apoyo institucional real en relación con cualquiera de estos servicios. Con un promedio de vida de 2 años, la mayoría de las empresas spin-off se encuentran alojadas aún en infraestructuras o viveros facilitados generalmente por las instituciones de origen, por lo que el espacio físico es el tipo de apoyo más mencionado, seguido de los recursos financieros y los recursos humanos técnicos.
Las mayores diferencias entre relevancia y apoyo real recibido se producen en la comercialización y búsqueda de clientes, seguida de la creación de una imagen de confianza, de la captación de recursos técnicos adecuados y de recursos financieros.
6. Conclusiones
- En el momento de su creación, cerca del 80% de las nuevas empresas de base tecnológica recurrieron a ahorros propios o a recursos familiares para constituir sus empresas, y un 10% utilizó préstamos o créditos. Las spin-off necesitaron una inversión media inicial un 50% inferior a la media.
- El 54% de las empresas facturaba más de 60.000 € con una vida media de 2 años, y en promedio la facturación era de 192.000 €, con una plantilla de 5.3 empleados. Ambas cifras son inferiores para las spin-off: 134.000 € y 4.2 empleados.
- La evolución media de la facturación es exponencial durante los primeros tres años de vida, hasta superar los 400.000 Euros de facturación anual a los 3.5 años de vida.
- La inversión en I+D+i es de 49.000 €, y de 61.000 € para las spin-off, propietarias de la mayor parte de las patentes.
- Aunque las spin-off son las empresas que mantienen un mayor control sobre las actividades de producción y venta, es frecuente que las empresas de esta corta edad utilicen únicamente sus recursos para producir (48%) y vender (67%) sus productos o servicios.
- Algo más de un tercio de las empresas dirige sus productos o servicios al mercado internacional, mayoritariamente hacia la UE (100%), pero también hacia otros destinos (América Latina, Asia, EE.UU-Canadá).
- Las necesidades de recursos financieros oscilan entre 60.000 y 1 millón de Euros para cerca del 80% de las empresas, y sitúan las subvenciones y préstamos en condiciones favorables muy por encima de cualquier otra forma de financiación.
- Tres cuartas partes de las empresas podrían estar dispuestas a dar entrada a este tipo de inversores, aunque generalmente (para el 63% de las empresas) sin perder el control de la compañía.
- Los aspectos comerciales y de búsqueda de clientes son los que han influido más en la evolución de la empresa, seguidos de los financieros, los relacionados con la captación de recursos humanos técnicos adecuados y con la transmisión de una imagen de confianza ante terceros.
- Respecto al apoyo institucional recibido, el alojamiento físico es el tipo de apoyo más mencionado, seguido de los recursos financieros y los recursos humanos técnicos.
- Comparando estos resultados con los resultados obtenidos en la anterior encuesta a nuevas empresas tecnológicas, las dificultades para obtener financiación pierden peso, mientras que ganan importancia la necesidad de captar recursos humanos técnicos adecuados y de mejorar la imagen y confianza ante los clientes. La disponibilidad de un mayor número de instrumentos de capital semilla y la mejora del entorno para la creación de empresas desde las instituciones de la Comunidad de Madrid han influido sin duda en esta evolución.
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