Número 42, mayo-junio 2007
LA UNIVERSIDAD DEL FUTURO II>> Tribuna de debate
 
  Hacia una eficiente cooperación de la universidad con la empresa[1]

En la actualidad se tiene la evidencia de que el proceso de innovación es un proceso en red, es decir, un proceso en el que participan todos los agentes económicos, lo que ha puesto de manifiesto una creciente necesidad de vincular estrechamente las actividades científicas, tecnológicas, financieras y productivas, con independencia del entorno en que se generen, pues el objetivo último es hacer frente a la demanda del mercado lo más rápido posible y con las mejores perspectivas de éxito. En este marco de referencia, la cooperación a través de los mecanismos de transferencia de tecnología entre las universidades y las empresas constituye una necesidad explícita, si bien no está exenta de complejidad. A los efectos de caracterizar la misión de la universidad relativa a la capacidad de transferir y compartir conocimiento científico-tecnológico con la empresa, el principal objetivo del artículo es identificar los factores que contribuyen a facilitar la cooperación tecnológica entre ambos actores de forma que impulsen o favorezcan el desarrollo de nuevas tecnologías en las empresas, así como los factores que contribuyen a inhibir dicho proceso.

     
Antonio Hidalgo Nuchera
ETS Ingenieros Industriales
Universidad Politécnica de Madrid

a.hidalgo@ingor.upm.es
 

1. Introducción

Uno de los fenómenos más importantes que caracterizan el proceso innovador en la sociedad actual es el derivado de la globalización. Este fenómeno, que afecta a múltiples aspectos de la empresa y también a la interacción entre las diferentes instituciones que conforman la sociedad actual, está provocando cambios profundos en la forma en que las organizaciones abordan su actividad y, concretamente, en sus procesos de gestión (COTEC, 1999).

Una de las consecuencias de este proceso de globalización es la imposibilidad de concebir la actividad de cualquier organización de forma aislada, sino en estrecho contacto con otras organizaciones (empresariales o no) que contribuyan al logro de sus fines. No se refiere este hecho a la necesaria interacción entre empresa y clientes, a los que se les proporciona un producto o servicio tras un proceso de comercialización, o con proveedores de materia prima o componentes que son posteriormente utilizados por la organización para generar sus productos o servicios. Esta es la base de la actividad económica y ha ocurrido históricamente desde hace siglos.

La novedad surgida con fuerza en las dos últimas décadas es que la cooperación entre diversas organizaciones se ha convertido en un elemento central en la concepción de la propia actividad empresarial para la realización de las actividades nucleares de la misma (Callon et al., 1999; Albors e Hidalgo, 2003; Georghiou et al., 2004). Su importancia para conocer el dinamismo de regiones, países, bloques económicos o sectores, ha llevado a incluir el porcentaje de empresas innovadoras que cooperan con universidades, centros públicos de investigación y otras empresas, como uno de los indicadores clave en la Unión Europea.

La estructura de agentes del Sistema Español de Innovación se representa esquemáticamente en la figura 1, en la que se aprecia que está constituido fundamentalmente por centros públicos de investigación (universidades y organismos públicos de investigación), centros tecnológicos (centros de innovación y tecnología) y empresas (Hidalgo, León y Pavón, 2002). Entre ellos se establecen diversas interacciones apoyadas expresamente por las administraciones, pero fundamentalmente en razón de sus propios intereses (Dorf, 1988; Duyster et al., 1999).

Desde el punto de vista tecnológico, el papel jugado por cada uno de estos agentes es muy diferente y el mensaje que se quiere dar, sin embargo, es que todos ellos son necesarios. No obstante, un caso especialmente estudiado por sus múltiples consecuencias en el eficiente funcionamiento del Sistema de Innovación es el relativo a las relaciones entre el entorno empresarial (empresa) y el entorno científico (universidades y organismos públicos de investigación). Estas relaciones presentan dificultades intrínsecas derivadas de los diferentes objetivos, estructura y medios de cada una de ellas, por lo que no es extraño que se hayan ideado diversas formas de mejorar su situación (Narula y Hagedoorn, 1997; Koschatzky y Stenberg, 2000; Link y Siegel, 2005).

Figura 1
Principales agentes del Sistema Español de Innovación

Fuente: Hidalgo, A., León, G. y Pavón, J., 2002

En este contexto, el cambio de paradigma hacia una universidad más implicada con la sociedad, en general, y con la empresa, en particular, no generará los beneficios pretendidos si ésta no modifica las perspectivas de su papel social y adapta sus procedimientos de toma de decisiones a un escenario más real y complejo (Hidalgo y León, 2006). Una universidad moderna debe combinar las cuatro misiones básicas siguientes, integradas en una visión estratégica a largo plazo:

  • Cualificar alumnos en temas asociados a conocimiento ya consolidado.
  • Generar nuevo conocimiento científico-tecnológico como un producto esencial de su actividad investigadora.
  • Transferir y compartir conocimiento científico-tecnológico con las empresas.
  • Diseminar el conocimiento científico-tecnológico a la sociedad.

Dentro de la misión relativa a la capacidad de transferir y compartir conocimiento científico-tecnológico con las empresas para apoyar el proceso de innovación tecnológica se pueden diferenciar cuatro elementos específicos (figura 2):

  • La investigación bajo contrato, que necesita del establecimiento de normas y reglamentos necesarios para controlar y facilitar el uso de los recursos.
  • La comercialización del conocimiento científico-tecnológico generado a través de estructuras de apoyo especializadas y la aplicación de instrumentos de protección.
  • La creación de nuevas empresas basadas en la explotación del conocimiento científico-tecnológico generado.
  • La movilidad de profesores e investigadores a empresas y viceversa.

 Figura 2
Actividades relacionadas con la tercera misión de la universidad

Fuente: Hidalgo, A. y León, G., 2006.  

En este contexto, el artículo trata de profundizar en los mecanismos de cooperación entre las empresas y los organismos públicos de investigación a través de la estructura que se describe a continuación: el apartado 2 describe los objetivos del estudio y la metodología utilizada; el apartado 3 analiza el entorno científico y las orientaciones que deben seguir las instituciones integradas en el mismo para afrontar con garantías de éxito los procesos de cooperación tecnológica con las empresas; el apartado 4 presenta el análisis comparativo de los principales resultados obtenidos; por último, el apartado 5 está dedicado a extraer las principales conclusiones del estudio.

2. Objetivos y metodología

A los efectos de caracterizar la misión de la universidad relativa a la capacidad de transferir y compartir conocimiento científico-tecnológico con la empresa, el principal objetivo del estudio ha sido identificar los factores que contribuyen a facilitar la cooperación tecnológica entre ambos actores de forma que impulsen o favorezcan el desarrollo de nuevas tecnologías en las empresas, así como los factores que contribuyen a inhibir dicho proceso. Para conseguir este objetivo se desarrolló una metodología configurada por dos fases específicas:

  • Fase 1: identificación de literatura especializada en la materia objeto de análisis, tratando de comprender el estado del arte actual a partir de los principales estudios realizados a nivel nacional e internacional.
  • Fase 2: realización de un análisis cuantitativo empírico a partir de la captación de información de una muestra de instituciones (universidades, por un lado, y empresas, por otro) seleccionadas en base a su experiencia en materia de transferencia de tecnología y gestión de la propiedad industrial.

Como fuente de evidencia empírica, la investigación se basó en los datos cuantitativos obtenidos a través del diseño de dos cuestionarios precodificados dirigidos a una muestra de universidades y empresas. Para el caso de las universidades, y para no dispersar en gran medida las encuestas como consecuencia del elevado número de departamentos existentes en las universidades españolas, se utilizó como objetivo de análisis la Oficina de Transferencia de Resultados de la Investigación (OTRI). Por tanto, el universo considerado en la investigación fue el número total de OTRIS existentes en España que, según el Directorio de OTRIS registradas en el Ministerio de Educación y Ciencia, era de 210 en el año 2006. El tamaño muestral finalmente alcanzado fue de 123 entrevistas válidas, lo que supone admitir un margen de error del ±5,82% para las distribuciones totales, trabajando con un nivel de confianza del 95,5% y en el supuesto de muestreo aleatorio simple.

Por su parte, el universo considerado en la investigación para las empresas ha sido el de empresas españolas del sector industrial con más de 20 trabajadores. Para la determinación de dicho universo se tomó como referencia el Directorio Central de Empresas (DIRCE) publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) con fecha 31 de diciembre de 2005. De acuerdo con esta fuente el número total de empresas ascendió a 19.551, distribuidas por sectores de actividad. A partir de esta distribución se procedió a definir el universo real del estudio tomando como referencia las empresas que realizaran actividades de I+D, estimándose éste en 5.416 empresas.

Se realizaron 250 entrevistas válidas, lo que en términos estadísticos supone asumir un margen máximo de error del ±6,2% para las distribuciones totales, trabajando con un nivel de confianza del 95,5% y en el supuesto de muestreo aleatorio simple. El diseño muestral aplicado fue polietápico, con distribución mediante afijación no proporcional a las unidades de primera etapa (tamaño de las empresas) y proporcional al número de empresas de cada actividad industrial (segunda etapa). Desde la perspectiva geográfica, las entrevistas se concentraron en las Comunidades Autónomas con mayor número de empresas que realizan actividades de I+D: Andalucía, Cataluña, Madrid, Navarra, País Vasco y Valencia.

3. El entorno científico y la transferencia de tecnología

El estudio de los factores de éxito en el proceso de transferencia de tecnología entre los entornos científico y empresarial permite diferenciar entre aquellos que son necesarios a nivel del Sistema de Innovación y los que deben desarrollar el propio entorno científico dentro de su ámbito de actuación.

En este sentido, un primer paso imprescindible para estimular la cooperación (transferencia de tecnología) entre universidades y empresas lo constituye la necesidad de asegurar un clima social y político favorable (Rubinstein y Geisler, 1989). La sociedad debe entender que las materias primas han sido sustituidas por el conocimiento como uno de los principales activos de la generación de bienestar y riqueza a nivel económico, y que los recursos intelectuales (capital humano) son críticos a la hora de revitalizar industrias maduras y generar productos y servicios de alto valor añadido. Este mismo término debe ser compartido, en especial, por los investigadores de las universidades, cuya contribución es decisiva en los procesos de innovación tecnológica desarrollados por las empresas.

La promoción de una cultura pro-empresarial en las universidades podría comenzar desde al ámbito político tratando de crear un clima de apoyo positivo que favorezca la cooperación con el ámbito de la empresa. El objetivo podría ser crear una comunidad socio-técnica donde todo tipo de instituciones públicas y privadas actúen en relativa familiaridad teniendo en cuenta sus problemas y necesidades (OCDE, 1984). Para ello sería necesario derribar las barreras relativas a los flujos de información entre las diferentes instituciones y sectores, además de permitir movilizar experiencias disponibles hacia las necesidades sociales y económicas. Los profesionales de todas estas instituciones (universidades y empresas) aprenderían a conocer los lenguajes de los demás y vencer sus propios miedos e inhibiciones.

Sin embargo, un clima favorable por si solo no es suficiente para iniciar una cooperación efectiva entre las empresas y las universidades. Nuevos objetivos y nuevas estrategias son necesarios a todos los niveles organizativos: para la universidad y los centros de investigación en su conjunto, y para los propios investigadores. En especial, se necesitan adoptar esfuerzos para vencer la inercia y resistencia de numerosos investigadores que tienen aversión al cambio (Geisler, 1993).

Por otro lado, las estructuras de las universidades no han sido diseñadas tradicionalmente para cumplir los objetivos relacionados con la transferencia de tecnología, sino para conseguir fines educativos y de investigación básica. Como resultado de ello existen diferentes obstáculos organizativos que limitan y dificultan la capacidad de estos organismos para llevar a cabo una efectiva transferencia de tecnología con el ámbito empresarial o para comercializar los resultados de sus propias investigaciones. Por tanto, son diversos los cambios que deben afrontar para conseguir una exitosa cooperación.

La transformación de una estructura tradicional en otra más moderna suele ser un proceso complejo y que requiere de tiempo, si bien puede contribuir a ello el establecimiento de nuevas unidades internas que sustituyan a otras o implementen nuevas actividades. La mayor parte de las buenas prácticas que existen actualmente en el ámbito de la cooperación entre la empresa y las universidades siguen el proceso de proporcionar mayor independencia o autonomía a los investigadores y diseñar unas estructuras de interfase que les apoyen en su labor de desarrollar actividades conjuntas. En este ámbito, una solución mixta es la constitución de estructuras de interfase, internas o externas a la universidad, pero con una regulación independiente, mientras que el trabajo investigador permanece dentro de la universidad. Un caso más extremo se presenta cuando la institución descentraliza completamente las actividades de transferencia de tecnología mediante la creación de organizaciones independientes (Dill, 1990; European Commission, 1996).

Por su parte, los principales factores que el entorno científico debe desarrollar para asegurar el éxito de la transferencia de tecnología al ámbito empresarial pueden agruparse en (European Commission, 1996):

  • Ampliar la oferta tecnológica.
  • Desarrollar acciones de marketing.
  • Gestionar de forma eficiente la transferencia de tecnología.
  • Utilizar instrumentos de apoyo financiero.
  • Generar empresas de base tecnológica (spin-offs).

4. Análisis de la transferencia de conocimiento científico-tecnológico entre los entornos científico y empresarial

El estudio empírico realizado ha tratado de arrojar luz sobre los factores que contribuyen a facilitar la cooperación tecnológica entre las universidades y las empresas. A los efectos de analizar estos factores, los cuestionarios utilizados se dividieron en dos bloques con preguntas específicas: bloque de investigación y transferencia de tecnología, y bloque de protección de la propiedad intelectual. A continuación se resumen los principales resultados obtenidos comparando las respuestas de ambos tipo de instituciones.

4.1. Investigación y transferencia de tecnología

El 84.6% de las universidades tienen una estrategia orientada a la transferencia de tecnología frente a un 13.8% que no la tienen. Por su parte, las empresas ponen de relieve que solamente un 40.1% tienen este estrategia definida internamente frente al 56.1% que no la tienen implementada (Figura 3).

 Figura 3
Existencia de estrategia enfocada a la transferencia de tecnología

Fuente: Encuesta EOI. Transferencia de Tecnología – OTRIS y Empresas. 2006.

Las universidades centran sus actividades de I+D en formación (87.8%), lo que constituye un indicador de la importancia que se concede a la transmisión de conocimientos, la investigación industrial (más relacionada con el desarrollo tecnológico - 79.7%), la investigación aplicada (más relacionada con la aplicación del conocimiento - 75.6%), la investigación básica (62.6%) y otros servicios como la consultoría (81.3%). Por su parte, las empresas concentran sus actividades de I+D en el desarrollo tecnológico (60.8%), lo que constituye un indicador de la importancia que se concede a la aplicación de conocimientos por parte del ámbito empresarial, y la investigación aplicada (más relacionada con el desarrollo tecnológico - 43.2%) (Figura 4).

Figura 4
Tipo de actividades desarrolladas en relación con I+D

Fuente: Encuesta EOI. Transferencia de Tecnología – OTRIS y Empresas. 2006.

Los mecanismos de transferencia de tecnología más utilizados por las universidades son los proyectos conjuntos con empresas (96.7%), los cursos de formación con empresas (83.7%), otros servicios como ensayos y pruebas (74.8%), las licencias de patentes (61.0%), otras licencias de propiedad industrial (43.9%) y el intercambio de personal (43.1%). Por parte de las empresas, los servicios, en particular, ensayos y pruebas, constituyen el mecanismo de transferencia de tecnología más utilizado (80.3%), seguidos de los proyectos conjuntos con instituciones del ámbito científico (42.7%) y las licencias de patentes (48.3%), mientras que en menor medida utilizan el intercambio de personal (28.4%) y otras licencias de propiedad industrial (18.8%) (Figura 5).

Figura 5
Mecanismos de transferencia de tecnología 

Fuente: Encuesta EOI. Transferencia de Tecnología – OTRIS y Empresas. 2006.

Desde la perspectiva de los factores que impulsan a establecer contacto con las empresas por parte de las universidades, los resultados obtenidos ponen de relieve que los factores más utilizados son de carácter exógeno, es decir, fomentados por las administraciones públicas. Estos factores son la existencia de programas públicos de ayuda (31.7%) y la participación en proyectos de I+D (20.3%). Otro grupo de factores tienen un carácter más intangible y están directamente relacionados con el reconocimiento académico de los investigadores (23.6%), el mejor conocimiento de los intereses de las empresas (16.3%), el prestigio que pueden llegar a alcanzar en su ámbito de competencia (13.8%), y la difusión de la información relevante para el sector empresarial (11.4%). Sin embargo, los factores relativos a la demanda de las empresas (10.6%), a la mejora del equipamiento propio para continuar las investigaciones (8.1%) y al incremento del salario del investigador (4.1%) tienen muy poca relevancia.

Los datos obtenidos indican que el factor más utilizado por las empresas para impulsar la cooperación con los departamentos universitarios y centros públicos de I+D es la capacidad de mejorar la tecnología propia (32.3%), mientras que el resto de factores tienen una menor importancia relativa, destacando aquellos que tienen un carácter exógeno, es decir, que son fomentados por las administraciones públicas como la existencia de programas públicos de ayuda (14.2%) y la participación en proyectos de I+D (9.5%). Los factores que tienen un carácter más intangible y están más directamente relacionados con el prestigio e imagen de la empresa (9.7%) y el acceso a conocimiento a precios relativamente bajos (7.8%) tienen una valoración muy baja (figura 6).

Figura 6
Factores que contribuyen a impulsar la cooperación tecnológica

Fuente: Encuesta EOI. Transferencia de Tecnología – OTRIS y Empresas. 2006.

A nivel de los obstáculos que pueden frenar o inhibir la cooperación de las instituciones del ámbito científico con el sector empresarial destaca un factor externo: la escasa cultura relacionada con la cooperación por parte de las empresas (71.5%). A continuación aparece un factor interno como es la escasa cultura relacionada con la cooperación por parte de la propia institución científica (20.3%), mientras que el resto de factores tienen una menor incidencia, destacando las dificultades burocráticas en la contratación (13.0%), la escasez de medidas de apoyo por parte de la administración pública (10.6%), el escaso apoyo de la propia institución (5.7%), el escaso reconocimiento de estos mecanismos para la carrera académica (6.5%) y el escaso interés de la empresa en publicar resultados (3.3%).

Por parte de las empresas se destaca la escasa valoración que conceden a estos obstáculos a la hora de frenar o inhibir la cooperación con las instituciones del ámbito científico. Los obstáculos más valorados por las empresas son los siguientes: la escasa cultura relacionada con la cooperación por parte de los departamentos universitarios y centros públicos de I+D (12.1%), las dificultades burocráticas en la contratación (11.3%), la escasa cultura relacionada con la cooperación por parte de la propia empresa (10.0%) y la escasez de medidas de apoyo por parte de la administración pública (8.8%). El resto de obstáculos apenas son significativos, como lo demuestra la baja incidencia del escaso reconocimiento de estos mecanismos por los departamentos universitarios y centros públicos de I+D (5.2%) y el fuerte interés en publicar resultados por los departamentos universitarios y centros públicos de I+D (2.0%) (Figura 7).

Figura 7
Obstáculos que frenan la cooperación tecnológica

Fuente: Encuesta EOI. Transferencia de Tecnología – OTRIS y Empresas. 2006.

La última pregunta relativa al bloque de actividades de investigación y transferencia de tecnología tiene como objetivo identificar en qué medida la cooperación entre ambos tipos de instituciones tiene capacidad para generar empleo. Las instituciones del ámbito científico opinan que el impacto de las actividades de transferencia de tecnología en la creación de empleo es baja (54.5%), frente al 27.6% que la consideran de nivel medio y un 10.6% alta. Por su parte, las empresas opinan en un 83.9% que las actividades de transferencia de tecnología tienen un impacto real en la creación de empleo frente al 9.4% que consideran que no la tienen.

4.2. Protección de la propiedad intelectual

El 78.9% de las instituciones del ámbito científico utilizan algún instrumento de propiedad industrial para proteger sus actividades, mientras que un 20.3% no los utilizan. Por su parte, el porcentaje de empresas que hacen uso de algún instrumento de propiedad industrial es del 61.3% frente al 30.2% que no lo hace.

La figura 8 muestra que los instrumentos de protección de la propiedad industrial más relevantes que utilizan los departamentos universitarios y centros públicos de I+D son las patentes (88.7%), los modelos de utilidad (42.3%), las marcas (41.2%), los registros de software (37.1%), el copyright (21.6%), los diseños industriales (15.5%) y los secretos (13.4%). Por su parte, las empresas hacen principalmente uso de las patentes (73.1%), seguidas de las marcas (29.8%), los diseños industriales (24.1%), los modelos de utilidad (18.4%), el copyright (7.4%), los registros de software (3.1%) y los secretos (2.4%).

Figura 8
Instrumentos de protección de la propiedad industrial

Fuente: Encuesta EOI. Transferencia de Tecnología – OTRIS y Empresas. 2006.

En relación a los servicios de información tecnológica, los departamentos universitarios y centros públicos de I+D los utilizan en un 75.6%, mientras que el 23.6% declara no utilizarlos. Por su parte, el 47.9% de las empresas utilizan algún tipo de este servicio frente al 39.8% que no lo hace.

Los servicios de información tecnológica sobre patentes son los que mayor relevancia tienen desde la perspectiva del estudio. Los datos muestran que la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) es el principal organismo que utilizan las instituciones del ámbito científico para obtener información de carácter tecnológico relacionada con las patentes (64.5%), lo que pone de relieve la creciente tendencia en el uso de la patente como instrumento de vigilancia tecnológica. También se observa que estas instituciones suelen utilizar en una gran proporción el acceso directo a este tipo de información a través del análisis de diferentes bases de datos (60.2%), muchas de ellas gratuitas. A continuación se encuentran los agentes de la propiedad industrial (29.0%), la Oficina Europea de Patentes-EPO (5.4%), otras empresas especializadas (6.5%), los consultores (5.4%) y las propias universidades (4.3%). Desde la perspectiva de las empresas, los servicios de información sobre patentes que más se utilizan son los siguientes: los agentes de la propiedad industrial (28.7%), la Oficina Española de Patentes y Marcas (26.0%), las bases de datos (22.7%) y, en menor medida, las empresas externas (10.6%) (Figura 9).

Figura 9
Servicios de información tecnológica sobre patentes

Fuente: Encuesta EOI. Transferencia de Tecnología – OTRIS y Empresas. 2006.

En relación a la finalidad del uso de los servicios de información sobre patentes, las instituciones del ámbito científico ponen de manifiesto que un 71.0% los utilizan para obtener información relativa al estado del arte de un campo tecnológico específico y, en menor medida, para obtener información de nuevos desarrollos o ideas de interés para sus objetivos (30.1%) y para comprobar si una invención ya existe (29.0%). Prácticamente no se utilizan estos servicios de información tecnológica para divulgar las innovaciones desarrolladas (7.5%), ni para realizar búsquedas previas al comienzo de un proyecto de I+D (4.3%).

El 67.3% de las empresas utilizan los servicios de información sobre patentes para comprobar si una invención ya existe y, en menor medida, para obtener información de nuevos desarrollos o ideas de interés para sus objetivos (38.1%) y obtener información relativa al estado del arte de un campo tecnológico específico (24.3%). Prácticamente no se utilizan estos servicios de información para divulgar las innovaciones desarrolladas (8.0%), ni para realizar búsquedas previas al comienzo de un proyecto de I+D (9.5%) (Figura 10).

Figura 10
Finalidad del uso de los servicios de información sobre patentes

Fuente: Encuesta EOI. Transferencia de Tecnología – OTRIS y Empresas. 2006.

La última pregunta relativa al bloque de protección de la propiedad intelectual tiene como objetivo identificar los problemas que más influencia tienen en relación con el uso del sistema de patentes. Las respuestas por parte de las instituciones del ámbito científico ponen de relieve que los elevados costes de obtención y mantenimiento de las patentes (31.7%) y los plazos de concesión excesivamente largos (22.8%) son los principales obstáculos para hacer un uso más extensivo de la patente. En menor medida consideran otros obstáculos como la escasa conciencia a nivel de la dirección de las empresas por este instrumento de propiedad industrial (16.3%), la elevada burocracia para obtener la patente (15.4%), la dificultad para extender la patente fuera de España (13.0%) y la escasa formación de los investigadores en materia de propiedad industrial (9.8%).

Los principales obstáculos que las empresas identifican como más relevantes para hacer un uso más intensivo de la patente son los elevados costes de obtención y mantenimiento de las patentes (14.9%), los plazos de concesión excesivamente largos (8.6%) y la complejidad burocrática (6%), si bien el porcentaje puede considerarse como de bajo. El resto de los problemas no son considerados como tales por las empresas, tal y como lo pone de relieve el escaso porcentaje que les conceden a la dificultad para extender la patente fuera de España (2.3%), la escasa formación de los investigadores en materia de propiedad industrial (1.6%) y la escasa conciencia a nivel de la dirección de las empresas por este instrumento de propiedad industrial (1.4%) (Figura 11).

Figura 11
Problemas más relevantes relacionados con el sistema de patentes

Fuente: Encuesta EOI. Transferencia de Tecnología – OTRIS y Empresas. 2006.

5. Conclusiones

A nivel sistémico, el análisis detallado de la cooperación entre las instituciones de los entornos científico y empresarial en las décadas de los años 60 y 70 muestra una tradicional divergencia entre ambos motivada fundamentalmente por la caracterización del sistema productivo centrado en torno al desarrollismo como único recurso de la rentabilidad empresarial. La relación entre departamentos universitarios y el sector productivo era examinada en términos estrictamente funcionales, vinculados con la adecuación de la formación universitaria y el posterior trasvase de recursos humanos al mundo laboral.

Posteriormente, el desarrollo de las nuevas tecnologías, que introdujo un nuevo tipo de relación entre el conocimiento científico y la actividad productiva, así como la aparición de otros factores como la rapidez y continuidad de los cambios tanto desde la demanda como desde la oferta, la internacionalización y globalización de las economías, y las nuevas formas de control y gestión ante situaciones de mayor incertidumbre, configuran un nuevo contexto de actuación global. Una característica de este contexto es que, desde el punto de vista operativo o de gestión, se comienza a considerar que los procesos de innovación son algo más que un proceso secuencial o integrado: son procesos no secuenciales, solapados o incluso simultáneos o concurrentes, debido principalmente a la necesidad de acortar el tiempo de desarrollo del producto o servicio para introducirlo con más rapidez que nuestros competidores en el mercado.

En la actualidad se tiene la evidencia de que, además, el proceso de innovación es un proceso en red, es decir, un proceso en el que participan todos los agentes económicos, lo que ha puesto de manifiesto una creciente necesidad de vincular estrechamente las actividades científicas, tecnológicas, financieras y productivas, con independencia del entorno en que se generen, pues el objetivo último es hacer frente a la demanda del mercado lo más rápido posible y con las mejores perspectivas de éxito. En este marco de referencia, la cooperación a través de los mecanismos de transferencia de tecnología entre los entornos científico y empresarial constituye una necesidad explícita, si bien no está exenta de complejidad.

Una eficaz aplicación de los mecanismos de excelencia para transferir tecnología por parte del entorno científico constituye uno de los principales elementos estratégicos a la hora de consolidar su naturaleza y su compromiso con las empresas e instituciones que constituyen su ámbito de actuación. Este compromiso se fundamenta en la capacidad para adaptarse a las demandas tecnológicas del tejido empresarial mediante el desarrollo de un conjunto de acciones que pueden desglosarse en:

  • Orientación de la estructura institucional para cumplir los objetivos relacionados con la transferencia de tecnología mediante el cambio de paradigma que implica pasar de una investigación aislada a una investigación orientada. Esta transformación debe incluir la configuración de estructuras de interfase eficientes que sirvan de apoyo a las actividades que realizan los investigadores conjuntamente con empresas.
  • Diseño de servicios tecnológicos que les permitan a estas instituciones diversificar el nivel de riesgo implícito en su desarrollo y abarcar un mayor campo de actividad tecnológica. Esta ampliación de las actividades orientadas a la cooperación con el ámbito empresarial puede incluir investigación bajo contrato, investigación cooperativa de carácter precompetitivo, formación de postgrado, servicios de consultoría, etc.
  • Orientación al mercado basada en una buena imagen y reputación de la institución. Entre estas acciones, los casos de éxito analizados a nivel europeo han puesto de relieve que el desarrollo de apropiadas estrategias de marketing, junto con la adecuada gestión de proyectos, la utilización de programas y redes que suministran financiación complementaria y el apoyo de programas específicos de fomento de la creación de spin-offs, constituyen factores clave en el éxito de la transferencia de tecnología desarrollada en el entorno científico a la empresa.

Por su parte, las empresas deben ser capaces de identificar aquellos parámetros asociados al desarrollo de sus productos y servicios en los cuales las instituciones del entorno científico le proporcionen un alto valor añadido. De esta forma, esta estrategia permitirá a la empresa diversificar el nivel de riesgo implícito en su desarrollo y superar los déficits estructurales que le impidan alcanzar mayores niveles de desarrollo y acumular nuevos conocimientos.

No obstante, el desarrollo de los procesos de transferencia de tecnología se encuentra condicionado por la normativa legal que regula la capacidad de la universidad y los centros públicos de investigación para establecer líneas de cooperación con las empresas y otras organizaciones. En la actualidad las normas existentes no apoyan abiertamente esta cooperación, aunque recientemente se han dado pasos decididos ampliando los criterios específicos de evaluación de los investigadores, si bien sería necesario introducir nuevos criterios de evaluación más enfocados a la generación de proyectos de transferencia de tecnología con el sector empresarial.

Por último, dentro del conjunto de mecanismos existentes para conseguir una más eficiente gestión de la transferencia de tecnología se encuentran los instrumentos de propiedad industrial y, en especial, las patentes, que permiten a las organizaciones proteger sus invenciones y explotarlas de forma monopolística. En la actualidad el número de solicitudes de patentes de origen español, tanto por vía nacional como por vía europea, es muy reducido en comparación con los principales países de nuestro entorno y bastante inferior a lo que correspondería a nuestro país de acuerdo con el potencial humano, productivo y científico. Muestra de ello son los datos fuertemente deficitarios que reflejan la balanza de pagos tecnológica y las tasas de cobertura de los principales sectores de más intensidad tecnológica como electrónica, farmacia o aeroespacial. La mayor intensificación de la cooperación tecnológica entre las instituciones de los entornos científico y empresarial servirá de impulso a la mejora de estos indicadores a nivel de país, si bien será necesario mejorar el sistema de patentes a través de la identificación de los principales problemas que obstaculizan la transferencia de tecnología.

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Notas

[1] Este artículo se basa en el estudio titulado “Buenas prácticas en la gestión de los mecanismos de transferencia de tecnología y propiedad industrial entre departamentos universitarios-organismos públicos de investigación y las empresas. Su impacto en la generación de empleo”, desarrollado en el año 2006 dentro de las actuaciones que la Fundación EOI desarrolla en el ámbito de los Programas Operativos Plurirregionales “Iniciativa Empresarial y Formación Continua”, integrados en el Marco Comunitario de Apoyo para las intervenciones estructurales comunitarias en virtud de los Objetivos 1 y 3 en España, cofinanciados por el Fondo Social Europeo.