Número 43, julio-agosto 2007
NUEVAS HERRAMIENTAS DE DIRECCIÓN Y GESTIÓN EMPRESARIAL>> I+D en cifras
 
  Indicadores de alta tecnología de la Comunidad de Madrid 2005      
Jesús Rodríguez Pomeda
Universidad Autónoma de Madrid
jesus.pomeda@uam.es
 


Entre las diversas estadísticas que ofrece la base de datos INEBASE, del Instituto Nacional de Estadística (INE, www.ine.es) aparece la denominada Indicadores del sector de alta tecnología con última información relativa de 2005, con datos de 2003 y 2004.

La metodología empleada se basa en los criterios de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), y contempla aquellos sectores y productos que, por su grado de complejidad, exigen un esfuerzo continuado en investigación, así como una sólida base tecnológica. Así, los indicadores de alta tecnología suelen ofrecer una perspectiva de los resultados e impacto de la I+D. El INE elabora esta estadística (entendida como publicación de síntesis) desde el año 2002, y resulta de la explotación de los resultados de la Encuesta industrial de empresas, la Encuesta sobre innovación tecnológica, la Estadística sobre actividades de I+D, la Encuesta de población activa, el Índice de costes laborales, la Encuesta de estructura salarial, la Encuesta sobre el uso de Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones y del Comercio Electrónico en Empresas y, finalmente, los resultados sobre Comercio Exterior.

La definición concreta de alta tecnología es la siguiente:

“Considerando la tecnología como el stock [sic] de conocimientos necesarios para producir nuevos productos y procesos, la ‘alta tecnología’ se caracteriza por una rápida renovación de conocimientos, muy superior a otras tecnologías, y por su grado de complejidad, que exige un continuo esfuerzo en investigación y una sólida base tecnológica.” (INE, Metodología, Indicadores de alta tecnología).

Mientras que las actividades de I+D se entienden aquí como las que “comprenden el trabajo creativo llevado a cabo para incrementar el volumen de conocimientos, incluido el conocimiento del hombre, la cultura y la sociedad, y el uso de ese conocimiento para concebir nuevas aplicaciones. Estas actividades pueden ser desarrolladas dentro de la empresa (I+D interna) o haber sido adquiridas a otras empresas (I+D externa). Según la definición anterior, la I+D comprende los trabajos creativos que se emprenden de modo sistemático. El carácter sistemático implica un mínimo de infraestructuras, tanto en cuanto a organización como a medios, destinadas por la empresa de una manera continua a I+D. A efectos de esta estadística, se equipara el carácter sistemático con la contratación anual de al menos un investigador en equivalencia a jornada completa.” (Id.).

Observando ya las cifras que ofrece el INE respecto a la Comunidad de Madrid, destaca en primer término la importancia relativa, en cuanto al número de establecimientos, de “Maquinaria y equipos” con 850 sobre un total de 2591. Dicho sector está clasificado dentro del grupo de “Sectores manufactureros de tecnología media-alta”, que, en su conjunto, agrupa un mayor nivel de establecimientos que los “Sectores de tecnología alta” (1655 frente a 936). Este mismo comportamiento se observa con respecto a las variables “Venta de productos”, “Valor añadido” y “Distribución del valor añadido (en porcentaje)”.

Así, en “Venta de productos”, los sectores de tecnología alta alcanzan los 4.795 millones de euros, mientras que los de tecnología media-alta llegan a los 11.454 millones de euros.

Con respecto al valor añadido, el de los sectores de tecnología alta representa 1.993 millones de euros, y el correspondiente a los de tecnología media-alta supone 3.141 millones de euros. En consecuencia, la distribución del valor añadido es la siguiente: 38,82% para los sectores de tecnología alta y 61,18% para los de media-alta.

En conclusión, estos resultados muestran que la fortaleza relativa de la economía madrileña en este terreno es superior en sectores que operan con tecnología media-alta, lo que implica estar por detrás de otras naciones en los sectores técnicamente más avanzados. No obstante, sería preciso un análisis más exhaustivo de la estructura económica sectorial (en particular, de las estrechas relaciones que existen entre los sectores de tecnología alta y los de media-alta) para poder extraer conclusiones más detalladas sobre las consecuencias comerciales e industriales de esta distribución.