Número 45, noviembre-diciembre 2007
SOBRE EL VALOR DE LA INNOVACIÓN>> Tribuna de debate
 
  Desarrollo Productivo Local: una praxis del Instituto de Asesoría para el Desarrollo Humano (IADH)

Este artículo pretende discernir sobre uno de los temas estudiados y trabajados en el Instituto de Asesoría para el Desarrollo Humano (IADH): el Desarrollo Productivo Local. Interesa aquí, sobretodo, exponer la experiencia de los profesionales del Instituto IADH en territorios menos dinámicos, en los cuales se busca la inclusión social por medio del desarrollo productivo, aliado a un acumulado teórico alcanzado a lo largo de los años.
Dos líneas de debate serán presentadas. La primera hace referencia a los limites y posibilidades de inserción más favorable de los segmentos más pobres a los mercados. Contempla la comprensión de las causas múltiples y sistémicas de la pobreza y de cómo estas personas ya se relacionan con los mercados para entonces apuntar posibilidades para su inclusión.
La segunda utiliza el abordaje de las Aglomeraciones Productivas Locales y presenta una metodología para su promoción, a partir de estados embrionarios en los territorios. Más que dos estrategias alternativas, son dos enfoques que se diferencian apenas por su punto de partida para fines de análisis, dado que ambos buscan el fortalecimiento de la economía local con inclusión socio productiva.

     
Patrícia Paixão[1]
Silvana Parente[2]
Tania Zapata
[3]

Instituto de Asesoría para el Desarrollo Humano (IADH)
 

1. Introducción

1.1. El Desarrollo Productivo Local bajo la visión del IADH[4]

El Instituto de Asesoría para el Desarrollo Humano (IADH) es una Organización de la Sociedad Civil de Interés Público (Oscip) la cual tiene como misión contribuir para el desarrollo local/regional sostenible, con énfasis en el combate a la pobreza y a la reducción de las desigualdades sociales, en varias regiones del Brasil. Fundado hace cinco años, el Instituto IADH trabaja con metodologías que estimulan la participación con responsabilidad social, la descentralización y la solidaridad y es formado por profesionales especializados con una amplia experiencia práctica de trabajos en campo. Además, con experiencias en el acompañamientoy análisis de diferentes iniciativas, fuera de la vivencia de campo, el Instituto acumula trabajos que tienen como foco estrategias para estimular el Desarrollo Productivo Local, por medio de formulación de acciones de inserción socio-productivas en diversos territorios, apoyando instituciones, cooperativas, redes socio-productivas, organizaciones populares y otras entidades del tercer sector. Actúa a partir de un abordaje holístico de la realidad, centrada en el ser humano mediante un proceso dialógico de aprendizaje y de construcción de la autonomía de los actores.

Para el Instituto IADH, la disminución de la pobreza ocurre, no apenas a partir de las políticas macroeconómicas, sino también, cuando se fortalecen las diversas economías territorialespara generar dinamismo, trabajo e ingresos. La actuación del Instituto pretendecontribuir para que los territorios adquieran capacidad de competir y de ocupar mercados por medio de la potencialización de sus activos endógenos, inversiones en innovación, capital social, cooperación público –privado y formación de redes, las cuales buscan inserir adecuadamentelos emprendedores en cadenas productivas dinámicas. Ese estímuloa la cooperación entre productores se da a través de movilizaciones y oficinas de sensibilización en las comunidades y organizaciones productivas, así como en los eventos de formación para el desarrollo empresarial.

El Instituto da énfasis a la agregación de valor a los productos locales y a la diversificación de las actividades productivas, a la mejoría de la eficiencia y competitividad de la economía local y al uso de tecnologías que mejor se adapten a los recursos y potencialidades del territorio. De esta forma, estimulala articulación de las redes complementarias de las diferentes actividades urbanas y rurales, el compromiso con la generación de trabajo, el apoyo a los Sistemas Productivos Locales, a los núcleos productivos y a la articulación de políticas de fomento de apoyo a las micro y pequeñas empresas. También busca desarrollar iniciativas para movilizar y administrar el ahorro local.

El Instituto IADH cree que los ejes productivos deben ser estudiados y trabajados articuladamente con el capital humano y social, con el objetivo de construir un entorno político – institucional favorable a las actividades emprendedoras. Es bajo esta visión que el Instituto de Asesoría para el Desarrollo Humano concibe el Desarrollo Productivo Local, con acciones que consideran la implementación de arreglos institucionales de apoyo al fortalecimiento de las redes/núcleos productivos locales, estudios de la dinámica económica local/territorial; análisis de las potencialidades endógenas; estudios de las cadenas productivas; articulación institucional para fortalecer la economía de los territorios; creación/integración de las redes de emprendedores, asesoría al diseño de programas y proyectos de responsabilidad social; articulación del fomento productivo integrado y territorializado, elaboración de planes de desarrollo sostenible y el apoyo a la implementación de los arreglos institucionales para el fortalecimiento del sector turístico y la capacitación de los actores estratégicos.

La preocupación del Instituto de Asesoría para el Desarrollo Humano, es pues, construir propuestas más sostenibles y no asistencialistas, de políticas públicas para la reducción de la pobreza y de las desigualdades. En este artículo, se pretende explorar los límites y las posibilidades de la inserción más favorable de los segmentos más excluidos y vulnerables a los mercados, teniendo por base las experiencias acumuladas de los profesionales del Instituto IADH. Considerando la no aceptación de la visión históricamente predominante en Brasil, de que el fin de la pobreza sería un subproducto del crecimiento económico, de un lado, y de otro, la predominancia en el país de políticas sociales compensatorias, por eso, es necesario enfrentar el tema de los mercados, de los cuales los segmentos más pobres hacen parte.

2. Primera parte

2.1. La inserción de los excluidos en los mercados

Cuando se menciona la inserción de los integrantes de los segmentos más pobres en los mercados, se está queriendo decir la inserción más favorable en los mercados ( mercados de bienes y servicios, mercado de trabajo, mercado financiero) sacando provecho de las oportunidades del mercado (acceso a las informaciones, canales de comercialización, entre otros) y construcción de alternativas de nuevos mercados más justos y solidarios (organización social del trabajo, de la producción y de la comercialización). Aquí no se acepta la afirmación que los pobres están fuera de los mercados. Por el contrario, ellos sí hacen parte de estos mercados, por la inserción desfavorable al comprar bienes y servicios más caros y de baja cualidad, al vender su mano de obra barata, al pagar altas tasas de interés en entidades financieras, proveedores, almacenes y agiotas.

Es reconocida la relevancia de los factores sociales, organizacionales y políticos para el desarrollo humano, que son siempre relacionados con la cuestión del mercado, hasta para mostrar para aquellos que solamente tienen “lupa’ de mercado, la importancia de estas cuestiones por esta línea de argumentación. En esta concepción, son enfatizados los límites y las posibilidades de la construcción social de los mercados regida sobre los nuevos valores y las relaciones sociales.

Las políticas sociales innovadoras, por ejemplo, procuran crear oportunidades que permitan a los socialmente excluidos salir de la condición de pobreza de forma sostenible, actuando no solamente apenas en el ámbito del individuo, sino también en el contexto en que él vive. Así, el objetivo es atacar las causas y no aliviar las consecuencias de la pobreza. Por eso, las políticas sociales innovadoras consideran fundamentales:

  1. la integración y la coordinación de las políticas macroeconómicas y microeconómicas con las políticas sociales y de reformas estructurales;
  2. el reconocimiento de que las fallas del mercado deben ser atacadas para dar oportunidades a los pobres, construyendo nuevas relaciones entre los actores del mercado;
  3. movilización social para la organización y el empoderamiento de las comunidades socialmente excluidas.
  4. necesidades de aumentar la eficiencia en el uso de los recursos públicos.

Las causas de la pobreza y de las desigualdades son múltiples, sistémicas y complejas y corresponden a una serie interdependiente de factores históricos, políticos, culturales y económicos. Mientras tanto, la peor condición de la pobreza es la falta de oportunidad, la falta de alternativa para el individuo transformar la propia situación de la pobreza (SEM, 1995). Todos estos factores pueden ser resumidos – con el cuidado de no perder el carácter sistémico de sus componentes – en: mala distribución de la renta y los activos ( tierra y bienes durables, infra-estructura y servicios públicos, educación e información, capital social). Todos estos factores contribuyen para el mal funcionamiento de los mercados para los grupos populares.

Evidencias empíricas muestran que los mercados de los cuales los pobres hacen parte no están plenamente integrados a los restantes de la economía y son incompletos e imperfectos. Los socialmente excluidos difícilmente tienen acceso al mercado de bienes y servicios, de crédito y servicios financieros, de educación y de trabajo. Un ejemplo son los agricultores familiares. En el contexto donde trabajan y actúan no existe una clara separación entre los mercados de productos, insumos y crédito. La existencia hasta hoy en el Nordeste de la “ venta en la hoja “ expresa la dificultad de los pobres en accesar los mercados de forma competitiva, siendo obligados a someterse a relaciones desfavorables junto a intermediarios y agiotas, pagando altos costos en estas transacciones. En la Amazonía, Brasil, los extractores de la castaña entregan sus productos a los intermediarios, a bajos precios, debido a que estos detienen el capital de giro para la compra inmediata y en su puerta, de bienes como los medios de transporte para sacar la producción. Con estos mismos intermediarios se hacen las transacciones de compra de mercancías de consumo doméstico a precios elevadísimos.

O sea, habiendo una buena cosecha en el territorio, los pobres compran mal, venden mal y financian mal. Por eso, las intervenciones deben primeramente, comprender las estructuras sociales de dominación subyacente a esos mercados. “Mercado”, en la práctica, tiene nombre y sobrenombre: es influenciado por los actores locales, nacionales, e internacionales que tienen más poder en la cadena de valor de cada producto. En cualquier proyecto productivo tiene que estar claro de cuales son los límites y posibilidadesfrente al mercado. No se necesita disponer de grandes estudios de mercado, pero sí conocer los canales, las relaciones y los otros actores para trazar la estrategia de inserción posible.

Ese aislamiento de los mercados y sus imperfecciones son resultado no apenas de la falta de infraestructura física, energía, transporte y comunicaciones, que aísla a los pobres y los mantienen separados de las nuevas tecnologías, más también de otras infraestructuras intangibles, como son la baja calificación y escolaridad, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo. En las regiones de mayor pobreza, fuera del acceso precario a la educación formal, el ambiente educacional desarticula el trabajo del conocimiento, inhibiendo procesos productivos y sociales innovadores y emprendedores.

La falta de asistencia técnica también impide la mejoría de la cualidad y productividad, la mejor regularidad y control del proceso productivo, lo cual, aliado a la falta de información técnica y gerencial, han sido responsables por el fracaso de innúmeros proyectos en el medio rural. Aquí no se trata de ofertar asistencia técnica pública (programas tecnicistas dirigidos por la oferta), si no, más bien, construir nuevos servicios de asistencia técnica y consultoría/capacitación empresarial adecuados a las características y negocios de las comunidades y de otros actores del territorio con sus debidas participaciones.

Así, para el Instituto IADH, apoyar proyectos productivos no significa necesariamente apoyar proyectos de producción de algo tangible, sino también de acciones que estructuran todo un aglomerado productivo y que benefician una o varias comunidades generando un entorno innovador en el territorio (ALBUQUERQUE, 2000). Como infraestructura intangible, el bajo nivel del capital social ha sido denotado como una de las mayores barreras para la inserción en los mercados. “ Para la estabilidad política, para una buena gobernanza y para el mismo desarrollo económico, el capital social puede ser más importante hasta que el capital físico y humano” (Putnam in FRANCO, 2001).

De esta forma, los mercados resultan de un conjunto complejo de relaciones sociales, cuya transformación solamente puede ser enfrentada de manera sistémica. El fortalecimiento de la sociedad civil en las regiones pobres materializada por la difusión de los Consejos, asociaciones, y las capacidades técnicas de las Organizaciones No Gobernamentales (ONGs), conjuntamente con la mejoría paulatina de las administraciones municipales, ha contribuido para los casos de éxito en la inserción de las clases populares en los mercados.

2.2. Estrategias para la Inserción de los excluidos en los mercados

Teniendo por base los argumentos expuestos anteriormente, y las experiencias teórico prácticas del Instituto IADH, se presentan aquí algunos factores esenciales y estratégicos para la inserción de las comunidades pobres en el mercado, resaltando que aisladamente tales estrategias no garantizan el alcance de los objetivos trazados.

2. 2.1. Asociativismo y cooperación

Una de las condiciones aceptadas como necesarias para la inserción eficiente de los agricultores familiares en el mercado es que ellos se encuentren organizados en asociaciones y cooperativas, para obtener ganancias de escala y poder de lucro. Claro que el asociativismo y la cooperación son formas de organización importantísimas y ayudan a resolver muchos de los problemas del mercado. Muchas evidencias empíricas demuestran que el asociativismo por sí solo no es capaz de romper con ciertas tradiciones de la comercialización. El aumento de poder de cambio con la unión y cooperación debe ser aliado a otras estrategias de mercados diferenciados, mercados institucionales o nuevos mercados. Así, cualquier apoyo a organizaciones comunitarias debe tener también como objetivo el fortalecimiento organizacional y gerencial de las comunidades.

2.2.2. La búsqueda de la diferenciación como estrategia de la inserción en el mercado

La agricultura familiar responde por un tercio de la producción agropecuaria del País, pero los agricultores familiares, especialmente en el Norte, Nordeste y Centro – Oeste del País, tienen renta monetaria irrisoria y su sobrevivenciano depende apenas de la agricultura. Las familias viven de los pensionados, de las transferencias de renta y del recibimiento de las remesas de los que emigran. De manera comprobada, los emprendimientos familiares son compatibles con la búsqueda de eficiencia económica, desde que explotados a partir de sus características geoambientales y tecnológicas sostenibles. Es necesario, por lo tanto, compatibilizar la necesidad de la diversificación de las actividades, la sostenibilidad ambiental y la seguridad alimentar de las familias con las exigencias de los mercados convencionales que son de especialización sectorial.

Un productor tiene capacidad para producir una heterogeneidad de productos, integrando actividades, reduciendo costos de insumos, diversificando riesgos y compatibilizando sus necesidades de consumo con la oferta de excedentes del mercado. Lo que impide de hacerlo es exactamente su dificultad de acceso o la inserción desfavorable en los mercados.

Una de las estrategias para romper con ese ciclo ha sido la diferenciación de productos, o sea, la búsqueda de nichos de mercado, tales como, los productos orgánicos, lo que exige la reconversión de la producción nacional en trabajos orgánicos y el procesamiento de productos dentro de la unidad de producción (agricultura familiar, agroecología y mercado, 2004).

2.2.3. Mercados institucionales y de establecimientos locales

Abrir caminos para la comercialización de la producción de los grupos sociales excluidos en las instituciones es una alternativa que puede ser viable. Para esto, es preciso estimular la organización de los productores y apoyarlos, incentivando la calificación para que puedan concurrir y atender las exigencias de los edictos de las licitaciones.

Otra dificultad es que la ley de licitaciones públicas no permite la compra directa junto a los productores locales sin pasar por el proceso licitatorio nacional. Las exigencias de esos pregones deberían, dentro de lo posible y en los limites de la ley, valorizar determinados tipos de productos y relaciones de entrega que los agricultores familiares tengan como ventajas competitivas. Es también posible apoyar y estimular proyectos que integren esas iniciativas en el territorio, como por ejemplo, acuerdos de comercialización de la merienda escolar o de dulces, jugos, uniformes y toallas para la red hotelera o de restaurantes locales.

2.2.4. Mercados para las culturas materiales e inmateriales

Las manifestaciones culturales y artísticas en los territorios son verdaderos activos de desarrollo. Estos elementos inmateriales pueden ser transformados en productos para la generación de trabajo e ingresos. La samba en Rio de Janeiro, el afro-axé en Bahia, el frevo y el maracatu en Pernambuco, el bumba-meu-boi en el Norte de Brasil, son apenas algunas muestras entre tantas posibilidades de construir socialmente mercados inmateriales, buscando la inclusión social. La artesanía local y la producción de piezas que mezclan historia, arte y cultura también deben ser valorizadas. En el Nordeste de Brasil, por ejemplo, hay hamacas, tapetes, bordados, piezas de “fuxico” (tejido típico), esculturas de barro y cerámica, madera tallada, en fin, son innumerables las producciones culturales de las localidades, muchas de ellas, todavía careciendo de estímulo, organización y fortalecimiento de las cadenas para la comercialización.

2.2.5. Lo local y la Economía Solidaria

La economía solidaria es una nueva forma de enfrentar el mercado, trabajando con estrategias integradas de organización de la producción y comercialización local, pudiéndose expandir para otras localidades, a través de las Redes de la Economía Solidaria. También se utilizan los instrumentos de micro crédito para incrementar el consumo y la producción local, en el mismo sentido de las redes de consumidores para estimular los nuevos hábitos de consumo. (MEDEIROS et alii, 2003). La estrategia es apoyar y estimular, de forma más pro-activa, proyectos basados en lasocioeconomía solidaria. Se puede iniciar por el Consejo Local de la seguridad alimentar o el Consejo de Desarrollo Sostenible, haciendo un levantamiento de las necesidades de consumo de la población local, sobretodo de los más pobres, para saber como esas necesidades están atendidas y verificar como sustituir o suplir con la producción local. Después, trabajar la organización de los productores, para delante de las mismas estructuras imperfectas del mercado actual, romper esas barreras y atender por lo menos las necesidades más inmediatas del mercado local. (POCHMANN, 2002).

A partir de eso, otros instrumentos deben ser integrados, como el Programa Nacional de Financiamiento de la Agricultura Familiar (Pronaf), el microcrédito, la capacitación, la asistencia técnica y muchamovilización para construir redes de consumidores solidarios. Las iniciativas y proyectos de economía solidaria, por el momento, enfrentan la limitación de coexistir en un ambiente de la economía de mercado, cuyos valores son los convencionales, de ganancia inmediata, de apenas competición, entre otros. Si el proyecto parte de la organización de la producción - grupos de productores o comunidades de productores - estos tienen que trabajar al lado de los consumidores. Es necesario, pues, estar siempre atento para quien serán los compradores, y conseguir mostrar cuál es la diferencia: los consumidores ambientalmente conscientes, de responsabilidad social y los compradores del mercado justo.

2.2.6. La intermediación de la comercialización

Gran parte de los productores de baja renda o bajos ingresos no tienen experiencia en comercialización y muchas veces no quieren aprender ni entrar en ese juego. Por el momento, es importante que se estructuren para acceder a los mercados, sobretodo con la finalidad de agregar valor a sus productos. Claro que hay casos de éxitos de proyectos de instituciones o de programas de intermediación comercial, como las agencias de comercialización, que difunden informaciones sobre productos y hacen contacto con compradores; centrales o cooperativas de comercialización que reúnen la producción y la comercialización de un conjunto de productos; y los consorcios entre pequeños negocios y las comercializaciones de grupos informales. Estas organizaciones no se proponen crear grandes estructuras de almacenamiento y transporte, pero viabilizan a más bajo costo la intermediación comercial. Es importante, todavía, buscar una diferenciación de cualidad, más allá de buscar padrones para un tipo de sello que posibilite el acceso garantizado a los mercados locales y /o regionales.

2.2.7. Los riesgos del mercado

Uno de los problemas de los pequeños productores es la fragilidad para correr riesgos. Muchas veces continúan produciendo culturas tradicionales de bajo valor agregado, no tanto por desconocer las posibilidades, más por la estabilidad de los vínculos sociales de los mercados tradicionales. La relación con los intermediarios reduce ese riesgo, aunque sea desventajosa para él. La organización de ferias locales y regionales puede ayudar a mejorar el poder de los agricultores a través de la formación de los precios y la reducción de los riesgos. (ABRAMOVAY, 2003). Por otro lado, productores que consiguen una diferenciación u ofertan productos exóticos, muchas veces quedan en las manos de un o de pocos compradores. También tiene el riesgo de la saturación de determinados productos que se transforman enmoda. De ahí la importancia de trabajar siempre el colectivo, mediante la discusión de las estrategias de comercialización en los espacios organizados. En el semi-árido brasilero, fuera de los riesgos del mercado, los agricultores necesitan reducir el riesgo del periodo climático seco, utilizando sistemas de captación de agua y de irrigación de bajo costo, lo cual precisa de ser estimulado y puede ser un gran impulsor de proyectos productivos más sostenibles.

2.2.8. Las agroindustrias

Una gran parte de productores ya se encuentra articulada a alguna agroindustria, que muchas veces no tiene grandes vínculos con la dinámica del territorio. Si de un lado esa integración facilita y garantiza la comercialización y estabilidad en los ingresos, de otro lado, genera conflictos con la exigencia elevada de especialización y reducción de autonomía. Los modelos de integración de los complejos agroindustriales en el sur de Brasil, a ejemplo de la avicultura y la porcicultura, han presentado deficiencias en cuanto analizados desde el punto de vista de la inclusión social y la sostenibilidad ambiental. En contrapartida, se sabe que la agregación de valor está exactamente en la pos-cosecha y en la industrialización de la producción - lo que necesita ser hecho en el territorio y si es posible bajo el control estratégico de los pequeños productores. Las agroindustrias familiares pueden ser una alternativa, pero, en el Brasil, enfrentan una limitación en el orden de la legislación sanitaria a pequeña escala. Hay dificultad en la regularidad de la oferta lo cual exige mucha capacitación técnica y gerencial, mas allá del fortalecimiento organizacional de redes. (PREZOTTO, 1999).

2.2.9. Los insumos

La falta de recursos y asistencia técnica ha impedido la adquisición de insumos por los agricultores familiares, en particular los más pobres. Sin contar que ellos compran mal esos insumos. Por otro lado, esa aparente desventaja se ha tornado una oportunidad para la inserción de los productos orgánicos. Por eso, es importante apoyar proyectos de reconversión y alternativas para reducir la dependencia de los agricultores de los insumos industriales, para reducir los costos de producción, como la recuperación de variedades nativas y la producción de semillas.

2.2.10. El medio rural y el mercado financiero

La dificultad de absceso a los servicios financieros permanentes en el medio rural, sobretodo por los agricultores familiares, es una barrera fuerte a todo proyecto productivo. No se trata de absceso al Pronaf apenas, que ha conseguido atender muchos productores, pero no ha alterado las relaciones financieras entre los bancos y los agricultores. (PARENTE, 2002 y 2003). Se trata, entonces, de desarrollar mecanismos de microfinanzas rurales, en especial organizaciones microfinanciadoras de carácter solidario y de base territorial. Se puede iniciar con la constitución de fondos locales, lo cual podría ser ampliado con otros aliados para generar lo que seria el embrión de un "Banco Comunitario". Este serviría para la prestación de servicios financieros como el capital de giro individual e solidario. Esas necesidades financieras no han sido atendidas por el programa PRONAF y todavía son pocas las cooperativas de crédito o de organizaciones de microcrédito que puedan asumir este papel. Caso se encuentre en el territorio organizaciones microfinanciadoras de este tipo, ellas deberían gerenciar el Banco Comunitario que nada más esque una cuenta colectiva (activa y pasiva) a ser gerenciala de forma participativa, que realizaría microcrédito con metodología diferenciada, estimulando la captación del ahorro local.

La tecnología de los Bancos Comunitarios ha sido usada con éxito en otras partes de América Latina. Existe todo un proceso metodológico de construcción del Banco, en el cual un agente (promotor y de crédito) tiene un papel-clave en desarrollar una nueva cultura financiera, junto a los agricultores y sus familias. Es informal, gerenciado por un comité de la comunidad, con atribuciones bien definidas, derechos y deberes. Por lo tanto, es necesario discutir cual seria elmejor modelo para implementar esa idea en el territorio, definiendo bien los actores, las reglas y los mecanismos de operación, monitoreo y punición. En resumen, estas ideas pueden ser incorporadas con más facilidad dentro de una estrategia intencional de desarrollo territorial. Las políticas de combate a la pobreza no pueden limitarse apenas a las acciones de carácter asistencial, sino, sobretodo, deben construir socialmente los mercados.

3. Segunda parte

3.1. Promoción de los Núcleos/Arreglos Productivos Locales (APLs)[5]

La literatura económica convencional contextualiza las empresas en términos de sectores y/o cadenas industriales, sin considerar la relevancia de su localización. Este abordaje no consigue explicar el avance de las micro e pequeñas empresas en determinados territorios, ni el motivo por el cual, algunas de ellas, en ciertas localidades, son más eficientes y competitivas. El abordaje de APL (tropicalización de los conceptos de "clusters" y distritos europeos) nace a partir del análisis del proceso de acumulación flexible y de la reestructuración productiva mundial, en el contexto de la globalización, conjugada con las evidencias empíricas constatadas en los distritos industriales europeos, siendo los distritos italianos los más emblemáticos. (SEGENBERG en COCCO, 1999).

Ha sido constatado que la aglomeración de empresas y el aprovechamiento de las sinergias generadas por sus interacciones, fortalecen sus ocasiones de sobrevivencia y crecimiento, constituyéndose en importante fuente de ventajas competitivas duraderas. Al mismo tiempo, el nivel y cualidad de los empleos son elevados. Se sabe que la formación de arreglos y sistemas productivos locales se encuentra generalmente asociado a trayectorias históricas de construcción de identidades y de formación de vínculos territoriales, a partir de una base social, cultural, política e económica común. Son más propicios a desarrollarse en ambientes favorables a la interacción, a la cooperación y a la confianza entre los actores. (LASTRES et alii, 2003).

La acción de políticas públicas y privadas puede contribuir para fomentar y estimular tales procesos históricos, a largo plazo. De ahí la posibilidad de aprovecharse el abordaje de APL para construir estrategias de desarrollo productivo del territorio, de forma más incluyente y sostenible. Vale resaltar que en la mayoría de las regiones menos dinámicas, sobre todo de los países en desarrollo, como el Nordeste del Brasil, son pocos los APLs estructurados, tomando a rigor nuestro concepto de referencia. Al contrario, la mayoría de los APLs son más bien núcleos productivos y se caracterizan por su elevado grado de informalidad, bajo nivel de organización, de cooperación entre actores,de aprendizaje colectivo, además de la ausencia de apoyo del poder local. Así, esos núcleos productivos poseen mucho más estrategias para sobrevivir que para concurrir.

3.2. Principios y directrices metodológicas

Antes de definir la metodología para apoyar Núcleos/Arreglos Productivos Locales es necesario, primero, caracterizar el APL y su ambiente territorial, o, como dicen algunos, elaborar pre-diagnósticos o levantamientos preliminares. Caracterizar el APL o Núcleo Productivo significa levantar dados primarios o secundarios (de campo), en relación a los siguientes aspectos básicos:

a) Histórico:

  • Amplitud territorial
  • Número de empresas
  • Número de trabajadores y nivel de escolaridad
  • Renta de los productores y trabajadores
  • Principales productos y cadenas productivas
  • Materia-prima e insumos
  • Mercados en que actúa y medios de distribución
  • Nivel tecnológico
  • Nivel de organización/liderazgo/gobernanza
  • Articulación y cooperación entre las empresas
  • Programas e instituciones de apoyo en el territorio

b) Objetivo final de la intervención aplicado al arreglo/núcleo específico: Tener presente que hay objetivos múltiples, interdependientes y complementares, tales como los económicos (eficiencia y competitividad del arreglo); los sociales (ocupación, inclusión socioeconómica y valoración de la cultura local), y los de sostenibilidad ambiental. La estrategia de intervención, por lo tanto, debe buscar la agregación de valor al territorio y a los eslabones más débiles de la cadena de valor donde está inserto el APL y/o el núcleo productivo.

c) Considerar los elementos de abordaje del desarrollo endógeno local: trabajar enfocando al fortalecimiento del capital social, a la concertación político-institucional, a la cooperación político-privada y a la promoción de la innovación y del emprendedorismo local es prioridad en la concepción propuesta por IADH. Esto porque, en general, en los países en desarrollo, como el Brasil, en especial en el Nordeste, existen aglomeraciones de pequeños emprendimientos en determinados territorios produciendo bienes similares, pero que no interactúan ni cooperan entre sí y con los demás actores institucionales.

d) Comprender y evidenciar modelos intelectuales enraizados: Visión convencional de concurrir por la vía inferior (mano-de-obra barata y destrucción de los recursos naturales) e individualmente. Esa visión resulta de la falta de cultura sobre la innovación tecnológica en el campo empresarial, y de la falta de unión entre los empresarios para que juntos puedan desarrollar recursos humanos, tecnológicos y logísticos: cooperar para concurrir.

- Visión antigua de que el Estado es el solo responsable por el desarrollo del país y del territorio. El sector privado se queda esperando los beneficios fiscales y financieros del Estado y acepta la relación paterna con las empresas, las cuales generalmente se unen, no para cooperar, y sí para reclamar del Gobierno.

- Falta de visión sistémica y de largo plazo por parte de agentes privados e institucionales. Cada actor nota apenas su parte y busca beneficios inmediatos para sí, aún cuando eso resulte en daños al sistema y al medio donde está insertado. No distinguen aliados de concurrentes ni momentos de cooperación y de concurrencia. Falta capacidad de entender las nuevas estrategias de concurrencia, que se basan en recursos intangibles.

- Falta de comprensión más profunda de que la consolidación de un APL no depende apenas de actitudes aisladas de los empresarios y de los actores institucionales, y sí de la construcción de un ambiente innovador en el territorio, mediante nuevas relaciones entre el Estado, el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil, regadas por la participación, autonomía, responsabilidad, control social y estímulo al aprendizaje permanente y a la innovación (Amorim, 2006).

e) Adopción, en la práctica, de determinados principios:

  • Agilidad de los procesos: el cambio de un estado embrionario de aglomeración para un APL estructurado es complejo y resulta de continuas mejorías, pasando por varios ciclos de planificación y gestión de planos para obtener los cambios necesarios;
  • Protagonismo local: ese cambio no ocurre por medio de soluciones externas listas, ni por determinación del gobierno, sino por iniciativas emprendedoras locales y acciones colectivas que van construyendo la auto confianza y el empoderamiento de los actores ( Organizando el Diálogo, 2004);
  • Participación: los actores locales que auto analizan sus problemas y potencialidades, y definen sus acciones y prioridades, desarrollando mecanismo de auto organización y gestión;
  • Gestión de conflictos: la búsqueda de objetivos comunes y de consentimientos no significa que no habrá conflictos y disputas por el poder. Consentimientos y conflictos son naturales y deben ser manifestados y administrados;
  • Capacitación: toda intervención debe tener carácter pedagógico, en la medida en que debe agregar informaciones, reestructurar conocimientos y estimular cambios de comportamientos, mediante la interacción con la realidad local, engendrando un proceso de cooperación y aprendizaje colectivo (ZAPATA et alii,2000).

3.3. Sugerencia de etapas metodológicas

Esas etapas, sugeridas para la promoción de los núcleos/arreglos productivos, son una referencia para la práctica. Nadie es dueño del APL, ni existe una única manera de estímulo. Siempre es necesario tener en cuenta la especificidad del arreglo e del “DNA” de cada territorio. Por lo tanto, la metodología lleva en cuenta la flexibilidad necesaria para que el técnico, empresario u otro líder pueda hacer las adaptaciones necesariaspara obtener resultados consistentes.

  1. Movilización de actores
  2. La identificación de los liderazgos empresariales y la movilización de los empresarios es el primer paso para comenzar los trabajos. Movilizar significa presentar la idea para los actores locales, primero para los liderazgos empresariales y emprendedores y, en seguida, para los liderazgos comunitarios e institucionales. No excluir ningún grupo social, político o económico. Después, informar sobre las ventajas de adoptar una estrategia de APL, dejando claro que no hay fórmulas mágicas, pero grandes oportunidades de suceso, si os emprendedores quieren de hecho organizarse para mejorar la productividad y la concurrencia. Si los empresarios no comprenden la importancia de la estrategia, no se debe insistir. Hay que esperar la ocasión oportuna. Puede hacerse la movilización en dos momentos. Primero, por medio de visitas a las entidades empresariales, alcaldías, organizaciones comunitarias relevantes e instituciones de fomento; en seguida, por medio de invitación para una reunión/evento específico, a fin de profundizar la idea de como trabajar con APL, sus ventajas y actividades, la formación del comité gestor, responsable por la coordinación de los trabajos.

  3. Construcción de de la visión de futuro
  4. Para construir la visión de futuro del APL, es necesario definir, colectiva y participativamente, cómo los actores quieren que el APL esté dentro de ocho o diez años, enfocando lo que ellos quieren alcanzar, con aspectos cuantitativos y cualitativos, inclusive la misión y valores, espejando el deseo y el sueño de esos actores. Por eso, la visión de futuro debe ser positiva, ni demasiado utópica, ni ofuscada por la realidad a veces adversa. Ella será el eje orientador del resto de los trabajos. Sin la visión de futuro es difícil una verdadera y consistente movilización para la acción. En sentido práctico, el comité gestor organiza el evento, invitando a todos los actores del APL e instituciones aliadas, inclusive especialistas temáticos que pueden participar en el momento informativo y/o formativo.

  5. Construcción del diagnóstico participativo (auto-análisis)
  6. Se trata de conseguir informaciones complementares y más profundas sobre el Arreglo, avanzando en el análisis de los eslabones de la cadena productiva, insumos, producción, transformación y comercialización – y de los servicios de fomento/apoyo empresarial. Más importante que la cantidad de informaciones es la capacidad de análisis de los actores sobre la realidad del arreglo y la ampliación de su comprensión de los problemas de forma sistémica. Nadie mejor que los actores locales para identificar y analizar las dificultades y potenciales del Arreglo, así como las amenazas y oportunidades del ambiente. Para iniciar el diagnóstico participativo, deben ser reunidas todas las informaciones disponibles y organizar un evento contando con la participación de todos los actores, aliados y especialistas en la temática del Arreglo, con una dinámica en que ellos puedan informar, hacer relación de causa y efecto y tener una visión sistémica de su realidad. Si necesario, el comité gestor puede instituir un grupo de trabajo para mejorar el diagnóstico. Es interesante hacer otra oficina para validar el diagnóstico participativo, aprovechando para colocar en primer plan las ]cuestiones-llave.

  7. Estrategias de fortalecimiento y plan de acción
  8. Es la etapa de planificación. Es el momento de la definición de los objetivos y ejes prioritarios para la acción, y de los medios para alcanzarlos, en dos momentos: el primero, más estratégico, segmentando ejes prioritarios o líneas estratégicas para trabajar, como por ejemplo, infraestructuras, comercialización, divulgación, tecnología, capacitación, asistencia técnica, entre otros. El segundo, más operativo, también llamado plan de acción o agenda de compromisos, definiendo las actividades (lo que hay que hacer), los responsables (quien) y el plazo(cuando). Las acciones deben ser de corto, medio y largo plazo. Para realizar esa etapa, es importante organizar un taller de planificación del APL, con la participación de todos los actores, aliados y especialistas. También se define en esta etapa la indicación de grupos de trabajo de cada cuestión-llave, para definir mejor los proyectos a ser elaborados, de forma más profundizada.

  9. Construcción de indicadores de resultados e impactos
  10. Con las informaciones de autodiagnóstico y con los objetivos y prioridades definidos, es posible definir cómo los resultados esperados serán medidos en determinado periodo. En esa etapa los actores van a manifestar sus expectativas positivas y recelos, definiendo indicadores de resultados, medios de verificación y sistemática de monitoreo/evaluación posterior. Los indicadores deben ser sencillos, prácticos, estimuladores y fáciles de verificar. Para llegar a eses indicadores, es necesario organizar talleres con lo líderes representativos del APL.

  11. Organización y gestión del arreglo
  12. Así como la planificación, es importante también imprimir una dinámica de autogestión que permita el encaminamiento de las acciones programadas, bien como su monitoreo. Cualquier APL necesita de alguna forma de coordinación, pudiendo ser más o menos horizontal, y más o menos formal. Para tanto, se organiza taller sobre organización y gestión del APL. Los participantes pueden decidir qué asociación empresarial ya existente sea la instancia de representación y coordinación del APL, o pueden instituir una nueva sistemática, como por ejemplo, mediante la continuidad del comité gestor que ahora se desdobla en grupos ejecutivos de proyectos, responsables por ciertos temasy/o proyectos específicos, como también pueden delegar para algunas instituciones responsabilidades específicas. Lo que importa es que las decisiones sean siempre de los propios actores del APL y que la dinámica del ciclo de gestión sea practicada, repitiendo las etapas de auto-análisis, planificación, ejecución y monitoreo/evaluación de los resultados. En esta etapa, puede surgir la necesidad de construcción de nuevas institucionalidades, a ejemplo de consorcio, cooperativa, agencia de fomento, centro de investigación, innovación y capacitación, organización de microfinanciaciones, agencia de comercialización y de informaciones de mercado.

4. Comunicación para el desarrollo territorial

El Instituto de Asesoría para el Desarrollo Humano trabaja con la perspectiva de que la comunicación está presente en toda la acción o estrategia para el desarrollo local/territorial. Y el desarrollo productivo, como una de las pilastras de la estrategia para el desarrollo territorial, debe contemplar, en sus acciones, la concepción de comunicación como un derecho humano. Esto significa concebir que “ el derecho humano a la comunicación incorpora la inalienable y fundamental libertad de expresión y el derecho a la información, al acceso pleno y a las condiciones de su producción (...)” (Carta de Brasilia – Encuentro Nacional de Derechos Humanos, 2005). Significa decir que en las articulaciones, en los encuentros, en los talleres, en las negociaciones, las múltiplas voces de la comunidad deben tener vez, deben ser respetadas. Porque

“El derecho de tener voz y de hacer oírse une a la necesaria existencia de un sistema que viabilice el ejercicio de la libertad de expresión mediante el acceso a medios de comunicación libres y pluralista que haga la distinción entre la opinión y el relato de los hechos; respete e incorpore las diversidades étnicas, raciales, y sexuales, culturales, regionales y de las personas con deficiencias o movilidad reducida; (...)” (Carta de Brasilia- Encuentro Nacional de los Derechos Humanos, 2005).

De esa manera, el territorio y sus actores no son vistos como receptores pasivos de estrategias de desarrollo. Son concebidos como agentes de transformación social. Así, los actores son también comunicadores que pueden desarrollar un papel decisivo para palanquear el desarrollo. Se sabe, entretanto, que la comunicación es, en la mayoría de desarrollo territorial. Para el IADH, es fundamental la formación de comunicadores locales, que adquieran claridad del papel social de la comunicación y que detengan instrumentos para ejercer su papel social con mayor pro-actividad. En este contexto, emergen las formas alternativas de comunicación, que pueden representar el emponderamiento por medio de divulgación de contenidos yformas no convencionales y que promuevan una no dependencia de los vehículos tradicionales de comunicación. Por otro lado, el control social de los medios de comunicación convencionales y la lucha por la inserción de las diferentes voces son también estrategias utilizadas por las organizaciones que trabajan bajo la perspectivadel derecho humano a la comunicación.

“ La comunicación social debe ser entendida como una aliadade los procesos de desarrollo. Ciudadanos y ciudadanas deben estar bien informados(as), en una sociedad en la cual todos deben tener el derecho a compartir el conocimiento. Se sabe que la comunicación, por medio de vehículos como radio, televisión, periódicos, se distanció cada vez más de la población y de los movimientos sociales, dando prioridad a los resultados financieros obtenidos por la busca de audiencia, aunque perdiendo calidad”. (PAIXÃO e CERQUEIRA).

Ya que las clases populares no consiguen disfrutar de los medios convencionales de comunicación, la comunicación alternativa pasa a ser una de las prioridades para fortificar y mejor posibilitar las estrategias de desarrollo territorial. “El aparecimiento de las vías alternativas de comunicación-información es un síntoma de procesos que se encuentran en la base de la vida social, es una tentativa de romper el cerco de las estructuras informativas predominantes” (GRIEMBERG, 1987). Así, la toma de conciencia de que cada actor social es un comunicador puede crear las bases para búsqueda de la organización, fortalecimiento, resistencia cultura, preservación de identidades, construcción de redes y cadenas productivas, en fin, puerta de entrada para el empoderamiento en varios niveles.“ La unilateralidad y la verticalidad que imperan en la comunicación transmisora tradicional, de una manera o de otra, se rompen: los grupos y las comunidades pasan a intervenir directamente en el proceso comunicacional y a emitir mensajes” (KAPLUN apud GOMES, 1990).

“ Hay plena participación en la comunicación cuando ambos interlocutores tienen la misma oportunidad de engendrar sus propios mensajes (...) Un sistema de comunicación puede ser considerado participativo si previene mecanismos y canales que permitan a los grupos de base determinar con independencia los contenidos temáticos del programa y (...) emitir mensajes autónomos, creados por ellos mismos y no seleccionados por los patrocinadores (...); es posible que los actores populares hablen de aquello que ellos propios quieren hablar” KAPLUN apud GOMES, 1990).

En un trabajo de comunicación para el desarrollo local, inicialmente, es importante que actúen facilitadores ya sensibilizados para el sentido de la comunicación como derecho humano. Así, serán elaboradas estrategias de sensibilización de los comunicadores locales para la función social de la comunicación; ejercicios de capacitación sobre los criterios de un mensaje (emisor, receptor, contenido); estimular la elaboración de instrumentos alternativos de comunicación ( periódicos de barrio, programas en radios comunitarias, o participación en programas ya existentes, difusión de contenidos por medio de teatro, entre otros); elaborar una reflexión crítica sobre los medios convencionales de comunicación y localizar espacios que puedan ser ocupados por la comunidad: articular contenidos sobre el desarrollo territorial (productivo, comunitario, institucional) para que sean divulgados, para agregar valor al trabajo desarrollado por las comunidades, programas e instituciones aliadas.

5. Conclusiones

Para el IADH, la estrategia de desarrollo territorial, al buscar ampliación del capital social, en las iniciativas endógenas emprendedorasy en el fortalecimiento institucional de las entidades locales, crea las bases para la inclusión de las clases excluidas en los mercados y la consolidación del tejido de las micro y pequeñas empresas. El instituto cree( y trabaja para eso) que el fortalecimiento de las economías no depende apenas de factores económicos, una vez que el mercado es formado por estructuras sociales y político-institucionales.

Se cree también, que es posible desarrollar políticas públicas hacia las construcción social de los mercados. En la práctica, se puede apoyar la estructuración de grupos de interés productivo o fortalecer arreglos productivos locales, aún cuando sean embrionarios, como por ejemplo, núcleos de caprinocultores, colectores de almendras, agricultores ecológicos, colectores de basura, mujeres costureras, grupos culturales, turismo, eco-negocios, en fin, sectores que puedan formar redes de productores que tengan intereses/identidades comunes, lazos de confianza y cooperación.

Esos núcleos pasan a necesitartambién de servicios comunes que pueden ser prestados con más facilidad de forma grupal, a partir de la organización de esos pedidos y articulación con instituciones que ofrecen esos servicios, que muchas veces no prestan servicios adecuados a ese territorio. Se puede también estimular y organizar estrategias de comercialización en común, tanto de insumos como de productos finales, bien como fortalecerlos en su representación política y social. La participación del poder gubernamental en estrategias como esa aún es muy tímida. La acción gubernamental puede acortar caminos y tiempo, sea a través del apoyo al fortalecimiento organizacional de los más pobres y de esos núcleos, o por medio del apoyo técnico y financiero para concretización de sus proyectos, respetando su autonomía y la gestión compartida.

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notas:

[1] Es periodista, maestria en Comunicación, especialista en Publicidad y Marketing y especialista en periodismo Cultural. Es socia-fundadora del Instituto de Asesoría para el Desarrollo Humano (IADH), del cual es asesora de comunicaçión y trabaja sobre la perspectiva de la Comunicación para el Desarrollo Local.
[2] Es economista, maestria en Economía Rural y especialista en Planificación Urbana y Rural. Es fundadora del Instituto de Asesoría para el Desarrollo Humano (IADH). Ha publicado varios libros sobre desarrollo local y microfinanzas
[3] Es socióloga, maestria en Desarrollo Regional, especialista en Desarrollo Local/Territorial y en Evaluación de Programas y Proyectos,. Es socia-fundadora del Instituto de Asesoría para el Desarrollo Humano (IADH), del cual es actualmente la Coordinadora Técnica. Es consultora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y del Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola (IICA)
[4] Ver site do IADH: www.iadh.org.br
[5] O conceito de APL utilizado é o da Redesist: Arranjos produtivos locais são aglomerações de empresas localizadas em um mesmo território, que apresentam especialização produtiva e mantêm algum vínculo de articulação, interação, cooperação e aprendizagem entre si e com outros atores locais tais como governos, associações empresariais, instituições de crédito, ensino e pesquisa.