La aplicación de políticas científicas, basadas en la integración del binomio I+D con la innovación, ha creado situaciones ambiguas y confusas, que están obligando a la revisión de esas políticas. La Europa comunitaria está dando pasos más o menos claros en este sentido. La preocupación por la excelencia científica es uno de los motores para estos cambios, como lo prueba la creación del European Research Council.
Esta crisis de la política científica tiene sus raíces analíticas en la diversidad de estrategias necesarias para cada uno de los factores del trinomio I+D+i en lo que respecta a los procesos de gestión y reconocimiento de sus resultados. Para abordar posibles soluciones se ha producido la reaparición de conceptos e instrumentos como espacios y gobernanza.
En este contexto se pueden analizar las lógicas de cada uno de esos factores tomados como espacios. El espacio de investigación funciona para su gobernanza con lógicas internas, mientras que el espacio del desarrollo tecnológico lo hace según lógicas híbridas y en el espacio de innovación intervienen lógicas mixtas (interna y externa).
La excelencia científica debe buscarse a través de orientaciones que tengan en cuenta la lógica del espacio de investigación en función de sus objetivos primordiales, que son la provisión de un capital humano con los niveles más altos y de las necesarias infraestructuras. Se señalan las dificultades que presenta la situación española para su cumplimiento y se apuntan algunas propuestas para su corrección.
Por último se avanzan también algunas sugerencias para alcanzar éxitos (excelencia)en los espacios del desarrollo tecnológico y la innovación por medio de la propuesta de gobernanza para la ciencia y la tecnologíaelaborada anteriormente (Muñoz, Arbor, nº 715, págs. 287-300, 2005). |