Es una tarea, función o trabajo que nadie quiere realizar y que se te asigna -la acepción popular es “comerse un marrón”- por obligación, por hábil esquiva de otros compañeros hasta que te cae, por propia iniciativa o síndrome del voluntarioso, por ser el último, simplemente por no “estar hábil” o por ser el tonto del lugar
 
Todos los nuevos sistemas de gestión son la forma elegante de denominar y gestionar el “marrón”. La búsqueda de talentos, no es sino buscar qué gente en la organización está dispuesta a asumir los nuevos retos, los marrones
 
¿En qué “marrón” estás metido ahora?