Entrevista a D. Cayetano López, Director del Parque Científico de Madrid
   

1.¿Cuál es su opinión sobre la situación del Sistema de Ciencia-Tecnología-Sociedad en España, y, más en particular, en la Comunidad de Madrid?

El sistema Ciencia-Tecnología-Sociedad en España presenta debilidades que son ya tradicionales en nuestra historia reciente pero que resultan alarmantes en el mundo de hoy. En primer lugar, la cultura científica es pobre y ha estado relegada en nuestra enseñanza, en nuestros medios de comunicación y, muy particularmente, en nuestros presupuestos. No es ya admisible que el porcentaje del gasto en I+D en España siga en un 0,8% o 0,9%, menos de la mitad de la media europea y, lo que es peor, sin experimentar avances significativos desde hace casi una década. El incremento de este porcentaje respecto de la media europea tuvo lugar esencialmente a lo largo de los ochenta, habiendo perdido desde entonces un tiempo precioso en la modernización de nuestro sistema científico. La relación con la industria deja mucho que desear, estando las responsabilidades en ambas partes: las universidades y centros de investigación siguen desconfiando de las empresas y las actividades de perfil aplicado o comercial, sus programas de investigación suelen responder a una lógica interna sin relación alguna con el entorno y las dificultades de índole administrativa y legal, con enormes rigideces en la relación con el mundo de la empresa, vienen a añadirse a las de carácter "cultural " .Por su parte, las empresas españolas no suelen confiar en la investigación y, en general, en la actividad académica. Para empezar, su participación en la investigación y desarrollo global es muy pequeña, prefiriendo comprar conocimientos a generarlos en sus propios laboratorios o ponerse de acuerdo con centros de investigación para generarlos conjuntamente. Se trata de una lógica que tiene en cuenta exclusivamente el corto plazo y descarta el riesgo de invertir en la creación de conocimientos, de procesos o de técnicas nuevas, porque todo proceso de búsqueda es incierto y, aunque en promedio su resultado sea siempre fructífero, en el corto plazo puede resultar decepcionante. Así, el miedo a gastar sin la seguridad de obtener rendimientos inmediatos lleva a depender de la tecnología comprada ya no tener nunca la iniciativa. Es significativo, a este respecto, no sólo la ausencia generalizada de centros de investigación en las empresas, sino el escaso reclutamiento de titulados superiores, especialmente de doctores. Lo que en los países más avanzados es garantía de cualificación en aptitudes básicas, tales como la iniciativa para afrontar problemas nuevos, la actualización permanente, la creatividad Y la disciplina intelectual, etc, independientemente de cuál sea el campo en que se han desarrollado, es en España una especie de desventaja. No se contratan doctores Y se prefieren personas que realicen un trabajo concreto ). de forma inmediata sin importar la cualificación global para enfrentarse a cambios en los procesos productivos.


2.¿Cómo podrían mejorarse las interacciones entre agentes público s y privados para incrementar los resultados del esfuerzo investigador?

Las instituciones públicas tienen una responsabilidad de primer orden en el fomento de la I+D en España. En primer lugar, destinando una parte del presupuesto, congruente con nuestra riqueza nacional Y con nuestro lugar en Europa, a las actividades científicas Y tecnológicas. Para que esos recursos se aprovechen bien, es preciso disponer, además, de un sistema ágil de concesión de fondos, de evaluación Y de seguimiento, perfeccionando los instrumentos que venían funcionando, con problemas pero también con Print-oñ cierta eficacia, sin introducir cambios bruscos que paralicen la escasa actividad existente. Las Universidades y Organismos Públicos de Investigación son la herramienta básica en el desarrollo de la ciencia, de los primeros desarrollos aplicados y, ligada a estas actividades, la formación de técnicos, científicos y, en general, personal altamente cualificados. La atención que se les preste, facilitando legal y administrativamente su labor propia y en relación con la industria, y los recursos que se les destinen son una medida del grado de responsabilidad con que los gobiernos tratan un campo tan sensible y tan de futuro como el sistema Ciencia-Tecnología. Pero además, los poderes públicos deben estimular la relación entre centros de investigación y empresas, Para ello es preciso crear condiciones que hagan atractiva esa labor conjunta a las dos partes, apoyar a los centros que apuesten tanto por la excelencia en su actividad científica como por la trasferencia de los resultados de la investigación, para lo cual debe haber programas especiales que no entren en colisión con las necesidades cotidianas del conjunto del sistema universitario y de investigación. En este sentido, la política de personal es fundamental. No >es posible embarcarse en programas ambiciosos si hay dificultades sin cuento, como las hay, para emplear a los muchos científicos jóvenes, bien formados y entrenados muchas veces en el extranjero, que es imposible >enrolar en nuestros centros. Los recursos en I+D no son sólo, ni fundamentalmente, recursos para equipamiento costoso o grandes edificios, sino también para personal cualificado y para el mantenimiento de los centros. Pero sin un cambio simétrico en el sector 'privado, todos los esfuerzos de las administraciones públicas serán baldíos. Mientras las empresas no apuesten por el personal mejor cualificado por el riesgo de la inversión en ciencia y en conocimiento y no apoyen y confíen en nuestros investigadores, seguiremos dependiendo de las decisiones que otros tomen y los avances que hagan.


3.¿Cómo pueden incrementar los rendimientos del sistema de ciencia-tecnología-sociedad actuaciones tales como los Parques Científico s y Tecnológicos?

Los Parques Científicos y Tecnológicos pueden ser un elemento dinamizador del sistema Ciencia-Tecnología, siempre que cumplan un cierto número de condiciones. Sin la pretensión de ser exhaustivo mencionaré algunas de ellas: No se reduzcan a operaciones urbanísticas de cesión de suelo e infraestructura a un cierto número de empresas., Combinen la investigación científica al máximo nivel con la puesta en valor comercial de los resultados de esa investigación que resulten prometedores. Estén bien' financiados' y gestionados. No pueden depender únicamente de los recursos, siempre escasos, de las universidades y centros públicos, debiendo contar con líneas propias que tengan en cuenta sus proyectos y sus necesidades. Cuenten con la participación del mundo de la empresa¡ tanto en la financiación de sus actividades como, sobre todo¡ en el estimulo a la creaci6n de empresas de base tecnológica que traduzcan el conocimiento científico en productos y servicios. Cuenten con un marco lo suficientemente flexible en la incorporación de personal y equipos de investigación a que centros. Tengan la suficiente ambición, tanto en la cantidad y calidad de las entidades que lo respaldan como en los objetivos que se persiguen. Nazcan del impulso conjunto 'de 'universidades y centros de investigación y del mundo empresarial. La presencia de las universidades en, en particular, crucial en la medida en que es de ellas de dónde salen los jóvenes investigadores y profesionales con ideas innovadoras.


 

 

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