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| Por: |
Emilio Menéndez Pérez
Dr. Ingeniero de Minas
Profesor Honorífico UAM y UPM
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Planteamiento
La energía la podemos observar desde diferentes puntos de
vista, y frente a ellos siempre habrá cuestiones científicas y tecnológicas a
las cuales habrá que dar una respuesta, y ello es importante en un mundo
cambiante y con problemas significativos en el área energética. (WEC). En este
documento, el análisis se centra en el sistema eléctrico, que sólo es un
tercio del global energético, y dentro de él en los condicionantes que nos
marcan los tres aspectos siguientes:
Seguridad de suministro. Era la preocupación básica
de la primera mitad del siglo XX, que dio lugar a la creación de un sistema
regulado con una parte de empresas públicas: EdF en Francia, ENEL en Italia,
CGEB en el Reino Unido, ENDESA en España, o TVA en Estados Unidos. Varias de
ellas mantienen ese carácter público todavía. La crisis de los precios del
petróleo de la década de los setenta incrementó la preocupación por la
seguridad de suministro. En la actualidad los fallos del sistema eléctrico en
dos lugares tan dispares como California y Brasil retornan hacia esta
preocupación. De otro lado, la Comisión Europea nos recuerda en su libro
verde sobre seguridad de suministro energético que este es un tema crucial
para la Unión Europea.(COM)
Incidencia ambiental. Durante muchos años la
preocupación ambiental se centró en aspectos locales; después, a partir de
los años setenta, se fue pasando a cuestiones de impacto regional, las
lluvias ácidas han sido un además el punto de partida hacia una reflexión
ambiental más profundo en la cual ya toma posiciones una parte importante de
la sociedad. En la actualidad, las cuestiones relacionadas con el cambio
climático constituyen unos condicionantes para el futuro del sistema
eléctrico en particular y el energético en general.
Capacidad de desarrollo industrial. Las fuertes
inversiones unidas al sistema eléctrico suponen una demanda significativa de
bienes de equipo y por lo tanto una posibilidad de desarrollo industrial y de
creación de empleo. Con relación a esto, cada país ha tenido una posición
interesada y en ella se ha introducido siempre un cierto grado de
proteccionismo, aunque orientado de forma diferente en cada caso; unos países
cuentan con grandes empresas de diseño y construcción de bienes de equipo,
con tecnología propia y de proyección internacional, mientras que otros
sólo disponen de fabricantes de equipos con tecnología en muchos casos
foránea; nuestra situación se localiza más en este segundo caso.
En los últimos años se han producido cambios importantes en
la concepción del sistema eléctrico, que inciden en los planteamientos
relativos a la investigación y desarrollo tecnológico. La liberalización ha
incidido en fomentar la faceta de competitividad empresarial, y consecuentemente
en la reducción de costes, a veces condicionados por la presión de la
Administración Pública; se han reducido o eliminado aquellos costes que no
inciden en la cuenta de resultados a corto plazo, es decir, entre otros, los de
investigación y desarrollo tecnológico promovidos desde muchas empresas del
sector eléctrico; pero además las actitudes y las actividades de éstas
inducen el trabajo de las empresas de bienes de equipo, lo cual ha reducido de
una u otra forma el esfuerzo de I+D.
El problema es genérico en nuestro mundo industrial. La
investigación y desarrollo está condicionada por la existencia de un enemigo;
cuando la URSS puso su primer satélite en órbita, en EE.UU, se paso de dedicar
el 1% de su Producto Nacional Bruto para investigación a destinar el 3% de su
PNB. En la figura 1 se muestra la dedicación económica en el ámbito mundial a
actividades de I+D energética; las crisis de los precios del petróleo de la
década de los setenta hizo crecer el volumen de los fondos destinados a I+D, la
confianza en un suministro energético continuado y fácil redujo las
aportaciones a investigación en la segunda mitad de la década de los ochenta,
los problemas de las emisiones ácidas hicieron que se incrementaran los gastos
con el desarrollo de las tecnologías de uso limpio de carbón, pero el abandono
mental del carbón en muchos de los países desarrollados ha reducido más los
aportes de I+D.

La gran cuestión es que sí tenemos un enemigo común, este
es la posibilidad evidente de que la sostenibilidad energética no sea posible a
medio plazo, y ello contribuirá en gran medida a la inestabilidad de la
sociedad global en que vivimos.(COF). El problema se complica si observamos que
ese enemigo es difuso, y no está perfectamente definido, ni en su forma, ni a
quien ataca, pero además llegará en su forma más crítica después de unos
años, lo cual hace que no seamos aun realmente conscientes, lo seremos cuando
quizás no tengamos forma de reaccionar (NAKICENOVIC).
En el caso español las actividades de I+D eléctricas se
unieron, en gran medida, durante dos décadas, de 1976 a 1996, a una decidida
actuación de la Administración Española que había establecido una
dedicación de la factura eléctrica, el 0,3% de la misma, a I+D, los programas:
PIU con posterioridad PIE; estas aportaciones inducían otras desde las empresas
eléctricas y desde las de bienes de equipos y servicios; todo ello en un marco
de protección a la industria española como fuente de desarrollo económico y
empleo. Ello, en conjunto, suponía una aportación española a I+D en el área
eléctrica de poco menos del 1% de la facturación por venta de electricidad;
ratio sensiblemente inferior al de otros países europeos, donde se alcanzan
valores entre 2 y 3%. La desaparición de estos programas ha contribuido a
reducir sensiblemente la dedicación económica a I+D eléctrico en nuestro
país.
En este contexto, se hacen las reflexiones siguientes, en las
cuales se muestran algunas razones propias para realizar I+D, encajadas además
en otras que nos afectan de forma global: seguridad energética y cambio
climático. Todo ello, asumiendo que es preciso una decidida especialización de
cada país, ya que nos encontramos en un entorno, como el actual, en el cual las
disponibilidades económicas no permiten dedicarse de forma generalizada a todo
tipo de actividades.
Sistema energético español
Somos un país con elevada dependencia energética, las tres
cuartas partes del consumo de energía se atienden con importaciones; aunque por
otro lado vivimos alegres y confiados, y nos preocupamos por el futuro menos que
otros países del entorno. La Comisión Europea si se preocupa, ha presentado un
Libro Verde, que se deberá transformar en su día en Libro Blanco, sobre
seguridad de suministro energético, la dependencia exterior de la Unión
Europea es del 50% de su demanda energética. (COM).
Además de esa dependencia externa, nuestra eficiencia
energética ha caído en los últimos años. Nuestra ratio de intensidad
energética, cociente entre consumo energético y producto nacional bruto, crece
de forma continuada desde 1996. Las actividades de fomento del ahorro y
eficiencia energética, tanto tecnológicas como de aplicación directa, son de
valoración preferente en nuestras actuales circunstancias (MENÉNDEZ y
CÁMARA).
El carbón es el único recurso fósil con que contamos, hoy
se utiliza en generación eléctrica, pero en otros tiempos fue la base de
nuestro esquema energético. Los yacimientos no son en general buenos, aunque
algunos son explotables a cielo abierto. Son carbones con problemas en su
utilización, pero se han desarrollado capacidades y tecnologías de uso para
quemarlos en adecuadas condiciones, desde las antracitas a los lignitos pardos.
Las actuaciones promovidas por OCICARBÓN, en la línea citada anteriormente de
fomento a la investigación, han facilitado la acción de las empresas
eléctricas.
Generación y consumo de electricidad
El sistema eléctrico español ha vivido en un esquema de
regulación durante la segunda mitad del siglo XX, aun así ha pasado por
diferentes etapas: inicialmente fue básicamente hidráulico, luego pasó a
apoyarse en el carbón, se volcó en el fuel oil sólo unos pocos años pues las
crisis de los precios del petróleo de los años setenta hizo volver la mirada
hacia: la energía nuclear y el retorno al carbón. Hoy conviven esas fuentes
primarias de energía, y a la vez se confía, quizás en exceso como antes en el
petróleo, en el gas natural, y la sociedad apoya, aunque en menor medida que lo
que se necesita, a en las energías renovables.
El consumo de electricidad está creciendo de manera muy
rápida, la demanda ha sobrepasado los 220.000 GWh/a en el sistema peninsular.
Nuestro esquema de suministro eléctrico es asimétrico, existe un exceso de
producción en regiones de la vertiente atlántica: Asturias, Galicia, Castilla
León y Extremadura, mientras que el consumo se concentra en Cataluña, País
Valenciano, País Vasco y Madrid. En este contexto, la red eléctrica de
transporte y la regulación del sistema son elementos esenciales para el futuro
funcionamiento del sistema.
Pero también lo es la planificación del sistema eléctrico,
la cual no se puede dejar sólo a las fuerzas del mercado. La construcción de
centrales de generación, y líneas de transporte eléctrico, requiere unas
inversiones significativas, pero sobre todo un tiempo de ejecución elevado, y
el necesario consenso de los agentes sociales. Debemos analizar cual es el
modelo de sistema eléctrico que necesitamos en nuestro país, y en ese sentido
que requisitos empresariales y económicos hemos de asumir, y entre ellos cuales
son las demandas tecnológicas que deberíamos atender para hacerlo posible.
Las tendencias al crecimiento en la demanda de electricidad,
y en general en el consumo de energía, deberían frenarse, nuestra ratio de
intensidad energética se ha incrementado en un 10% en los últimos seis años,
rompiendo la línea levemente decreciente o de contención, que se inició en
los años ochenta con motivo de las crisis de los precios del petróleo de la
década de los setenta (MENÉNDEZ y CÁMARA).
Aquí, en estas páginas vamos a asumir que moderamos nuestra
demanda energética por que se apliquen políticas firmes de ahorro y uso
eficiente de la energía. Suponemos así que la demanda de electricidad se
situará sólo, en el año 2010, en 250.000 GWh/a en el sistema peninsular, con
la distribución que se representa en la figura 2. Se ha propuesto este
crecimiento moderado para inducir a la reflexión de que aunque así sea, hay
cuestiones importantes que abordar para garantizar el adecuado suministro; esos
problemas pueden ser más críticos si el crecimiento de la demanda se mantiene
al ritmo actual.
La reducción en la producción de electricidad a partir de
carbón deja un hueco que se ha de llenar con electricidad de gas natural y de
energías renovables, aun así el carbón conservará un papel importante. El
descenso de la participación del carbón en el sistema eléctrico se une a
varios hechos.
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Sistema eléctrico
español. Año 2010
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Demanda Previsible: 250.000 GWh/año
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Se precisa: |
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Previsible desaparición, por normativas europeas, de las
ayudas públicas a la minería del carbón en los diferentes países de la
Unión.
-
Aplicación de las normativas ambientales europeas de
"mejor tecnología disponible" a partir del 2007.
-
Falta de nuevos proyectos de centrales térmicas con
carbón de importación en España.
Los condicionantes ambientales se han de tener en cuenta de
forma prioritaria a la hora de pensar en el futuro del sistema eléctrico. Tanto
la cuestión global de reducción de las emisiones de CO2, como otras
relacionadas con el entorno regional, emisiones de contaminantes gaseosos a la
atmósfera desde las centrales de carbón u otros combustibles pesados, o
aquellas más locales, por ejemplo impacto de algunas instalaciones con
energías renovables (ABADÍA y CORREGIDOR).
Las energías renovables son necesarias en nuestro esquema
por su contribución a la reducción de emisiones de CO2, pero
también por ser una energía autóctona, recordemos nuestra dependencia
energética del exterior, las renovables cambian importación de combustibles
fósiles por empleo. Las últimas propuestas de la Comisión Europea demandan,
que en el caso español, las renovables, incluida la gran hidráulica, se
alcancen para el año 2010 una participación del 29% de la producción total de
electricidad; el previsible mercado futuro de certificados de CO2
puede ser un aliciente para alcanzar esta cota, e incluso sobrepasarla.(COM).
Pero el buen funcionamiento de los sistemas renovables requiere que el sistema
se regule y autocontrole, a fin de absorber esa electricidad que es predecible
pero no programable.
Propuestas de actividades tecnológicas e institucionales
En el contexto anterior surgen una serie de áreas de
actividad preferente en investigación y desarrollo tecnológico, que a
continuación se describen someramente. Se hace distinción entre tecnologías
de uso, que siempre serán necesarias para el buen funcionamiento de las
instalaciones y el sistema, y las tecnologías de diseño, para las cueles es
preciso disponer de capacidades empresariales para el desarrollo y
comercialización de los productos resultantes, que no siempre se podrán
acometer.
. El mantenimiento seguro y posterior
desmantelamiento de las centrales, con el adecuado almacenamiento de residuos,
son un tema prioritario para las propias empresas eléctricas involucradas,
además de para la empresa pública ENRESA. Las tecnologías de uso son
mayoritarias en este apartado, aunque puede haber ciertos diseños de nuevos
equipos auxiliares.
Carbón. Este componente del sistema de generación
eléctrico será previsiblemente necesario durante varias décadas, en este
supuesto deberían adecuarse las centrales, tanto de carbón nacional como el
de importación, a una vida larga, con nuevos diseños que cumplan el
compromiso europeo de "la mejor tecnología disponible" a partir del
año 2007. Es necesario continuar con la optimización de las tecnologías de
uso en las centrales existentes y afianzar los diseños con nuevas
tecnologías de uso limpio de carbón (MENÉNDEZ y HERNÁNDEZ).
Gas Natural . Los grupos de ciclo combinado, en
particular las turbinas de gas, son suministro de grandes empresas de bienes
de equipo, foráneos o multinacionales, que tienen sus propias líneas de
trabajo. Nuestro esfuerzo de conocimiento debe dirigirse a las tecnologías de
uso.
Energías Renovables . El desarrollo en los últimos
años, en nuestro país, ha sido significativo, y es preciso aprovechar ese
avance para afianzar una solución energética y una actividad industrial. Se
ha de continuar en la investigación y desarrollo tecnológico en eólica, en
biomasa, y en las diferentes alternativas de energía solar; la industria
española tiene capacidades para seguir suministrando equipos en España, y
para exportar instalaciones y tecnología.
Ahorro y eficiencia energética . Aunque es un tema en
el cual las actuaciones preferentes deben de ser aquellas que promuevan la
implantación de tecnologías y modos de uso, también caben las actuaciones
de desarrollo de nuevas tecnologías.
Transporte . La racionalización y el incremento de
nuestra capacidad de transporte es una demanda del sistema eléctrico; la
construcción de nuevas líneas se encontrará con obstáculos ambientales y
sociales, por lo que aumentar la capacidad de transmisión con las actuales
redes es un aspecto importante, donde el desarrollo tecnológico tiene papeles
que jugar.
Almacenamiento . En línea con lo anterior aparece una
cuestión que es la de incrementar nuestra capacidad de acumulación de
electricidad, los sistemas de bombeo previsiblemente se mostrarán
insuficientes, y habrá encontrar nuevas alternativas de acumulación inercial
o electroquímica
Calidad de servicio . Una serie de servicios o sistemas
son muy sensibles a las faltas en el servicio eléctrico, incluidos los
microcortes. El trabajo tecnológico es muy necesario en este campo del
conocimiento.
Sistema de investigación y desarrollo tecnológico
La desaparición del PIE y del programa paralelo en carbón,
se ha sustituido por unas actuaciones desde el Ministerio de Ciencia y
Tecnología, PROFIT, y otras que pueden ser utilizadas por las empresas
eléctricas y de bienes de equipos para sus necesidades tecnológicas, junto con
los fondos de otros programas europeos, y sus propias aportaciones. Ello debiera
poder atender a todo tipo de necesidades tecnológicas de nuestro sistema
eléctrico.
La existencia de una empresa pública en el área nuclear,
ENRESA, y del Consejo de Seguridad Nuclear, son garantía de la continuidad en
las actividades que afectan a esta área, entre ellas las tecnológicas.
Las peculiaridades de nuestro sistema de carbón, junto con
la labor realizada en los años precedentes, nos muestran la conveniencia de que
exista un programa específico de desarrollo tecnológico, que afiance la
utilización de esa energía autóctona ó de fácil acceso en el mercado
internacional.
Las energías renovables son una alternativa unida en cierta
medida a pequeñas y medianas empresas, que pudieran avanzar más lentamente que
lo que marcan nuestras necesidades y posibilidades. Se hace necesario un plan de
fomento de estas energías que incluya inexcusablemente una fuerte componente de
desarrollo tecnológico, la cual además deberá consolidar nuestro esquema
industrial y de creación de empleo (MENÉNDEZ).
Bibliografía
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Emisiones atmosféricas e incidencia ambiental. Comité de energía y
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MENÉNDEZ, E.; CÁMARA, A. (2001) Eficiencia energética y
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MENÉNDEZ, E.; HERNÁNDEZ, J. (1999) Nuevas tecnologías
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electricidad. INSTITUTO DE LA INGENIERÍA DE ESPAÑA.
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NAKICENOVIC, N.; GRÜBLER, A.; McDONALD, A. (1998) Global
Energy Perspectives.- Cambridge University Press.
- WEC. (2000) Energy for Tomorrow´s World. Acting Now! WEC Statement 2000. World
Energy Council.
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