| Por: |
José Antonio Tagle
Iberdrola Generación, S.A.
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Jesús Gracía Martín
Iberdrola Generación, S.A.
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1. Antecedentes.
El Sector Eléctrico posee una larga tradición
investigadora. Ya en 1886, Gerona se convertía en la segunda ciudad de Europa
totalmente iluminada mediante electricidad, en 1901 entre el Molino de San
Carlos y la ciudad de Zaragoza se realizó la segunda experiencia mundial de
transporte de electricidad a larga distancia llegando incluso, ya en 1909, a
poner en servicio la línea de mayor tensión y longitud de Europa entre la
central del Molinar y Madrid.
A lo largo del pasado siglo han sido múltiples los ejemplos
que demuestran esta capacidad de innovación tecnológica. Así en los años 20
se inició el aprovechamiento integral de los recursos hidráulicos de las
diversas cuencas españolas, en los años 40 se comenzó la explotación
unificada del sistema eléctrico español (gestión coordinada de las redes de
transporte y distribución), en los años 50 se consolidó la utilización del
carbón nacional en la producción de electricidad y en los años 60 se
construyó la primera central nuclear española.
Ya más recientemente, con la liberalización y
globalización de los mercados energéticos, el sector eléctrico español está
introduciendo una nueva tecnología energética en lo que ha de ser el primer
ciclo renovador y de inversión en tecnología de generación eléctrica: las
plantas de producción eléctrica de Ciclo Combinado.
El impulso más relevante y formalizador de la actividad
investigadora de las empresas eléctricas queda fundamentalmente representado
por la aprobación, a principios de los 80, del Programa de Investigación y
Desarrollo Tecnológico Electrotécnico (P.I.E.) resultado de un acuerdo
suscrito entre el sector eléctrico y el Ministerio de Industria y Energía,
mediante el cual el Sector Eléctrico ingresaba un 3 por mil de la recaudación
en dicho programa destinado a la ejecución de proyectos de investigación y
desarrollo bajo la tutela y coordinación de una oficina técnica denominada
OCIDE.
Este impulso investigador mantiene su evolución activa hasta
1995 año en el cual, aunque siguen desarrollándose algunos proyectos bajo el
marco P.I.E., desaparece, como tal, el Programa de Investigación
Electrotécnico.
Este cambio es claramente consecuente con la tendencia
liberalizadora de los mercados energéticos y da paso a un nuevo concepto de
investigación en las empresas eléctricas que desarrollan planes de
investigación y desarrollo tecnológicos propios hasta nuestros días.
2. Programa de Investigación y Desarrollo Electrotécnico (P.I.E.).
Como se ha dicho, en los años 80 las actividades de
investigación y desarrollo que venían realizándose en las Empresas
eléctricas se vieron potenciadas por la constitución del Programa de
Investigación y Desarrollo Tecnológico Electrotécnico (P.I.E.). El programa
estaba dotado de una oficina, OCIDE, como ente coordinador de las iniciativas de
las empresas eléctricas y otros centros oficiales de investigación.
Bajo el P.I.E se han desarrollado alrededor de 1300 proyectos
de investigación que el sector eléctrico español ha puesto en marcha de forma
coordinada desde principios de los 80. La inversión global aproximada supera
los 150.000 millones de pesetas, de los cuales aproximadamente un 47% han sido
financiados a través de P.I.E (porcentaje recaudado a través de la tarifa de
venta de la energía eléctrica) corriendo el 53% restante a cargo directo de
las empresas eléctricas o de otras empresas industriales colaboradoras en el
Programa y que intervienen en el desarrollo de los proyectos.
El P.I.E estaba organizado en 6 grandes Áreas de
investigación:
-
Sistema Eléctrico
-
Combustibles
-
Nuclear
-
Energías Renovables
-
Uso de la energía
-
Diversos y Planificación

En la figura adjunta se muestra la estructura presupuestaria
según dicha división por Áreas.
En el P.I.E. las empresas eléctricas españolas son
titulares y responsables de todos los proyectos de investigación de ámbito
sectorial pero en el desarrollo de los mismos participan un gran número de
empresas de otros sectores industriales así como centros de investigación
públicos y privados, Universidades y otros organismos. Esta fórmula de
funcionamiento ha producido un doble efecto, de enriquecimiento por un lado, y
multiplicador, por otro, sobre la capacidad de investigación del propio sector
y por tanto de la investigación en España.
3. Apertura del mercado y liberalización.
El periodo 94-97 constituye un periodo de transición, en
1994 aparece la Directiva sobre el Mercado Único de la Electricidad y en 1997
se consolida el marco eléctrico con la Ley del Sector Eléctrico. El sector
eléctrico español se reestructura básicamente en cuatro grandes empresas, en
este mismo periodo Endesa ha dejado de ser pública (1998), unificando todas sus
filiales y ocurre lo mismo con Redesa (ahora REE) en 1999.
La Ley del Sector Eléctrico, obliga a las empresas a separar
lo regulado (transmisión, distribución) de lo no regulado (generación,
comercial), y los clientes cualificados tendrán el derecho de elegir su empresa
suministradora preferida y acceder a la red para compra de electricidad.
En este contexto, las empresas eléctricas dejaron de aportar
fondos al PIE y se terminó la etapa de desarrollo de proyectos de I+D de forma
coordinada.
Se abría una nueva etapa de iniciativas individuales, que no
descartaba la colaboración, pero en la que se daba entrada a la competencia.
Los fondos resultantes de la liquidación de OCIDE pasaron al CIEMAT, que sigue
gestionándolos y apoyando proyectos todavía vigentes aprobados en su día por
el OCIDE.
En este periodo algunas empresas crean sus propios planes de
investigación y desarrollo tecnológico. Para agilizar e impulsar sus proyectos
propios o de urgente realización sigue existiendo aunque de forma parcial
algunos planes de tipo sectorial, como es el caso del Sector Nuclear que
mantiene un Plan de Acción auspiciado por el Consejo de Seguridad Nuclear y
cofinanciado con las centrales.
El campo hacia el que se orienta la actividad investigadora
no tiene límites expresos, aunque tiende a centrarse en productos útiles e
inmediatamente aplicables.
La evolución del sector eléctrico en los años siguientes a
1997 está marcada por la preeminencia de las leyes del mercado liberalizado y
la búsqueda permanente de ventajas competitivas por las empresas que lo
constituyen.
Las empresas eléctricas desarrollan sus propios planes de
investigación y desarrollo, que ahora tienen un enfoque tecnológico y de
mercado más acusado y, como consecuencia, más apropiadamente, denominan
"planes de innovación y desarrollo tecnológico".
Previsiones y tendencias de la innovación en el sector.
La etapa que se abre a futuros está básicamente
condicionada por una serie de aspectos que configuran el entorno y que
afectarán de forma definitiva las orientaciones que en materia de Innovación e
I+D llevará a cabo el Sector eléctrico:
-
Liberalización de mercados y áreas de actividad
-
Globalización
-
Preocupación por el medio ambiente y potenciación de la
utilización de las energías renovables
-
Tendencias del crecimiento de la demanda de electricidad
La liberalización trae consigo una fuerte exigencia en
cuanto a eficiencia de operatividad, tanto técnica como económica, implicando
la introducción de tecnologías más eficientes y rentables. La innovación
tecnológica se fundamentará, por consiguiente, en saber incorporar la
tecnología más adecuada aunque, en muchos casos, ésta tecnología habrá sido
desarrollada por otros. Este papel de "seguidor" no es menos
importante y no reviste menos dificultad que el de "pionero" (basado
en las actividades de I+D propias) ya que exige un elevado nivel de aprendizaje
para conocer con detalle las tecnologías disponibles y saber identificar y
seleccionar la más adecuada. Por otra parte, se debe cuidar su implantación y
su adecuación específica, e incluso, también, comprometerse y colaborar en el
desarrollo de la misma en aquellos casos en que así se decida (mejora de la
tecnología ajena adquirida). Esta liberalización de mercados abre, a su vez,
grandes posibilidades a las tecnologías aplicadas "in situ", más
comúnmente denominadas "Generación Distribuida", constituidas por
sistemas generadores de gran eficiencia conectados junto a los puntos de
consumo.
La globalización, previsiblemente, provocará una mayor
concentración -fusión de empresas- y una internacionalización de los
mercados. Una tendencia creciente será la orientación multiservicio de muchas
de las actuales empresas eléctricas. En principio, estas operaciones de
concentración y fusión de empresas afectarán a las estrategias y planes
individuales, pero no a las líneas de innovación esenciales. Los planes IDT
deberán ser aún más flexibles y adaptables que nunca.
La preocupación por el medio ambiente y la potenciación de
la utilización de las energías renovables van a condicionar, a corto
plazo, la utilización de ciertas tecnologías. Así, se espera un crecimiento
del uso del gas que, según las previsiones de la Agencia Internacional de la
Energía, podría representar en entorno al 26,5% en la producción eléctrica
Mundial para el año 2020. Se espera también un importante crecimiento de las
energías renovables que alcanzarían el 20,6%, si bien, su importante
crecimiento vendrá marcado por la construcción de grandes obras hidráulicas
en países en desarrollo.
Según las previsiones de la Agencia Internacional de la
Energía, la demanda de electricidad mantendrá un crecimiento uniforme
anual en torno al 2,7% hasta el año 2020. Obviamente, este crecimiento no es
uniforme en todo el globo y varía, considerablemente, desde los países
industrializados que se situarán en torno al 1,8% anual hasta valores del 5,5%
anual en China o en torno al 4% en Asia y Centro-Sur América. Estas grandes
demandas abren, como ya se dijo, grandes posibilidades a las tecnologías
aplicadas "in situ" que son las correspondientes a la Generación
Distribuida y se constituyen por sistemas generadores de gran eficiencia
conectados junto a los puntos de consumo
Al comparar estos aspectos con los factores condicionantes de
los planes de IDT de las empresas eléctricas, se observa un acuerdo en lo
básico lo que resulta fundamental de cara al desarrollo de las líneas de
innovación ya emprendidas por las empresas. Igualmente, la vigilancia
tecnológica que permite detectar e introducir tecnologías ajenas que pueden
mejorar el nivel de eficiencia de las empresas de energía eléctrica de nuestro
país representa una parte importante del plan de IDT. La filosofía de las
empresas eléctricas de incorporar tecnología desarrollada por otras y la
consiguiente vigilancia tecnológica que ello conlleva, forma también parte del
plan IDT.
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