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| Por: |
Cesar Ullastre
Director del CIDE
Instituto Universitario Euroforum
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Desde 1997, el Instituto Universitario Euroforum Escorial
(IUEE) orientó su actividad de investigación hacia dos áreas de
especialización: la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas
(PYMES) y la contribución al desarrollo de la cultura emprendedora y a su
ejecución: el emprendizaje. Con relación a esta segunda orientación, uno de
los programas, en el marco del Proyecto TECNOFORUM, fue promover un estudio
internacional para conocer las acciones puestas en marcha para fomentar el
proceso de creación de empresas de base tecnológica (EIBT) como spin-off
de instituciones de investigación y formación superior, y esbozar una
metodología de formación y una propuesta de acciones que facilitaran este
proceso en la Comunidad de Madrid. En TECNOFORUM, la creación de empleo y
prevenir el desempleo en sectores en los que se anticipaban crisis eran líneas
fundamentales de actuación. Al día de hoy, autorizadas opiniones anuncian en
el entorno académico situaciones de ésta índole.
Se denominan EIBT's a las empresas que se crean por
emprendedores con el fin de explotar un negocio intensivo en conocimiento, cuyo
valor añadido proviene básicamente del esfuerzo científico y tecnológico
realizado por universidades, institutos de investigación, laboratorios o
unidades de I+D de grandes empresas.
Convencidos, y después de la experiencia constatada, de que
este fenómeno constituye un eslabón cada vez más importante para el
desarrollo del sistema de innovación, entendido éste como un entorno que
facilite la generación de ideas, cambios o mejoras con resultados que lleguen
hasta su explotación final con éxito, se trabajó sobre la base de que el IUEE
podría ser un entorno privilegiado de relación universidad y empresa.
Por ello, en 1999, el IUEE se presentó a la convocatoria de
proyectos de investigación para Institutos Universitarios de la Dirección
General de Investigación de la Comunidad de Madrid (DGI) con un proyecto, el
Vivero Virtual de Empresas (VVE). Concretando una filosofía, una propuesta de
acciones y un modelo de gestión, dentro del contexto del III Plan Regional de
Investigación Científica e Innovación Tecnológica (PRICIT 2000-2003), el VVE
se concibe como un instrumento con capacidad de generar servicios comunes para
la creación de EIBT's en la Comunidad de Madrid.
Sin el decidido apoyo y constante tutela por parte de la
Dirección de Programas de la Dirección General de Investigación y, sobre
todo, sin el esfuerzo y dedicación del equipo de personas, excelentes
profesionales, a las que se les encomendó la puesta en marcha del Vivero
Virtual de Empresas, esta oferta de servicios que hoy disponen las Universidades
y Centros Públicos de Investigación de la Comunidad de Madrid no hubiera sido
posible. Estas líneas, fruto, en gran medida, de sus reflexiones y
experiencias, son la síntesis de esta propuesta, lo que se ha hecho y
aprendido.
1. Ideas estratégicas.
Madrid es una región que dispone de un elevado inventario de
recursos relativos al conocimiento, como son sus universidades, institutos de
investigación, escuelas de negocios, centros de investigación de empresas,
programas de formación continua de lo que se deriva un importante contingente
de personas bien preparadas para la gestión de proyectos complejos. Sin
embargo, la capacidad de este potencial para trasladar con éxito sus resultados
a la sociedad, a través del juego normal del mercado, es, hasta el momento,
decepcionante en comparación con otras regiones europeas de similares
características.
Vivimos una auténtica revolución industrial, en la que
multitud de descubrimientos e innovaciones se convierten en productos o
servicios aplicados al mercado. Internet, las Tecnologías de la Información y
Comunicaciones, la Biotecnología, los Nuevos Materiales son fenómenos que,
como otros en otras ocasiones, harán germinar empresas que actuarán como sus
promotores en la sociedad y en la economía a través del mercado.
Además, en el fomento de la creación de empresas
innovadoras se da una gran oportunidad para abordar las actuaciones de apoyo y
promoción en el que las instituciones cooperen frente a una posible
proliferación de estructuras atomizadas y dispersas, pensadas dentro de las
instituciones para su propio consumo interno. Por otra parte, el uso de las
Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones, que permiten la
conectividad entre todos los actores (emprendedores, instituciones, posibles
financiadores), hace posible la creación de un espacio virtual común
beneficioso para todos.

Es preciso, sin embargo, reconocer que la colaboración entre
las instituciones es difícil, dado su tradicional carácter endógeno,
autosuficiente y más competitivo que cooperativo, por lo que sin duda lograr
avanzar en los aspectos colaborativos fue uno de los primeros retos a los que se
enfrentó el VVE. Apoyándose en la oportunidad que supone la existencia de
factores de escala en cuanto a los servicios concebidos y ofrecidos, desde una
organización de alcance regional, el VVE ofrece un apoyo de la máxima calidad
a una institución que, por sí sola, le sería imposible alcanzar en todos los
campos necesarios para facilitar la creación de empresas spin-offs desde
universidades y Centros Públicos de Investigación (CPI).
Para lograr la contribución abierta y cooperativa de las
instituciones de investigación y enseñanza superior de la Comunidad de Madrid,
se concibió el servicio de modo que aquellas se conviertan en clientes,
proveedores y accionistas, al mismo tiempo, del sistema integrado de apoyo. Clientes
porque son los receptores de los servicios ofrecidos, proveedores porque
los expertos y profesores contratados para dar los servicios pueden proceder, en
parte, de las propias universidades y CPI, y accionistas porque, desde el
principio, han de participar activamente en el control y en las decisiones
estratégicas, incluso de la forma legal que pudiera tomar el servicio de apoyo
a la creación de empresas innovadoras en forma de VVE. Las instituciones que
participan han de formar parte de su "consejo de administración".
El servicio de apoyo a la creación de empresas innovadoras
se plantea así como un espacio de servicios de valor añadido, complementario
de los distintos espacios físicos que cada universidad y CPI desee implantar
dentro de su "campus". No se trata de competir en el terreno de crear
espacio físico para ubicar a las nuevas empresas spin-offs sino de
contribuir y promover que cada institución cree el espacio que juzgue
conveniente, y como lo considere más oportuno, ofreciendo para todos ellos
indistintamente unos servicios comunes de alta calidad.
El VVE, en cuanto servicio de apoyo a la creación de
empresas innovadoras, no tiene una mentalidad acaparadora o excluyente. Pretende
ser integrador de capacidades para optimizar los puntos fuertes de la región
aprovechando factores de escala y organizando, diseñando y produciendo aquellos
servicios que tengan un contenido metodológico y general, aplicándose con
ventaja a las instituciones y ciudadanos interesados, en modo cooperativo, en
lugar de que se realicen en el interior de una institución y sólo para sus
miembros, con la ineficiencia propia de tener que repetirse de forma similar en
cada una por separado.
2. Oferta de Servicios.
La oferta de servicios del VVE/CM se configura alrededor de
tres momentos: atracción, selección y desarrollo de ideas de negocio,
formación para la elaboración del Plan de Empresa y servicios de valor
añadido para las empresas del Vivero. Pretende ser una oferta dinámica de
servicios que acompaña en todo momento al emprendedor, desde la idea al
mercado. El sistema que la soporta sobre Internet está integrado dentro de la
"Plataforma madrimasd" y permite a las instituciones (universidades y
CPI's) conocer, en cada momento, cual es el estado del proceso que está
siguiendo cada uno de los emprendedores que promueve.
A continuación, y de manera esquemática, se refleja el mapa
de servicios que actualmente presta el VVE. Como se puede observar, en cada una
de las fases de la secuencia antes mencionadas se combinan productos y servicios
de carácter virtual y presencial.
En síntesis los productos y servicios se pueden agrupar en
las siguientes categorías:
- Programas de Difusión y Sensibilización que faciliten
la incorporación de estudiantes, profesores, becarios, investigadores y
personas con espíritu emprendedor a una nueva cultura más proclive al
desarrollo de nuevos proyectos empresariales.
- Servicios de Información que sirvan a la vez de
estímulo, comparación con proyectos empresariales en otras regiones
españolas y extranjeras, y documentación específica para los potenciales
promotores.
- Servicios de Formación especializados para las
necesidades de los nuevos emprendedores, diseñando e impartiendo cursos
intensivos para emprendedores y para agentes de promoción, con un carácter
particularmente dinámico y participativo.
- Servicios de Asesoramiento, tutoría y
"mentoring" de proyectos de nuevas empresas, desde la
generación de ideas hasta el lanzamiento de la actividad, con una especial
atención puesta en la preparación del Plan de Negocio del proyecto
empresarial y en facilitarles ayuda para encontrar la financiación inicial.
- Servicios de Conexión en Red con otros entornos fuera
del VVE, como por ejemplo emprendedores de otras regiones, inversores en busca
de proyectos innovadores, mercados internacionales acordes con el proyecto
empresarial, incluso la búsqueda de socios para el establecimiento de
alianzas internacionales.
3. Funcionamiento.
La calidad de los servicios y la relación coste/calidad
constituyen el referente fundamental de los servicios provistos por el VVE.
Durante una fase inicial, en la que el mercado de este tipo
de servicios se estaba creando en la Comunidad de Madrid, era preciso una etapa
piloto donde la ayuda pública era determinante. No obstante, desde su
concepción, se procuró que una parte importante de la financiación pública
se canalizara no directamente a subvencionar el diseño y provisión de la
oferta de servicios, sino a subvencionar la demanda de los mismos, ayudando
financieramente de forma directa a los usuarios de los productos y servicios
provistos por el VVE. Se propuso, por lo tanto, un mecanismo mixto de ayuda
financiera durante la fase piloto, según el cual una parte se dirigía a la
oferta (por ejemplo: la realización de estudios de investigación y desarrollos
metodológicos, la construcción de redes internacionales) y otra parte a la
demanda (la provisión de servicios directos a las instituciones y a los
emprendedores, tales como cursos, tutoría personalizada, planes de negocio,
jornadas de sensibilización).
Esta manera innovadora de proceder (subvencionando de forma
mixta y simultánea la demanda y la oferta) tiene tres principales ventajas:
- Solamente se diseñarán y efectuarán servicios que
verdaderamente sean requeridos. Otros servicios que desde un despacho de la
administración o de un estudio de consultoría se piense que serían muy
interesantes, si no tienen demanda real, se caerían por su propio peso
- El control de calidad de los servicios ofrecidos lo
realizan los usuarios mismos, quienes valorarán en términos reales de
mercado si el apoyo realizado desde el VVE mantiene unos niveles de calidad
y satisfacción suficientes para que sigan demandándose.
- Se mantiene una actividad basal independiente de los
intereses inmediatos de la demanda, asegurando así un avance en detalle de
aspectos relacionados con la investigación metodológica, la participación
en redes internacionales, el aprendizaje de nuevas prácticas de éxito,
etcétera.
4. Resultados y algunas enseñanzas.
Desde Septiembre de 2000 hasta Junio de 2001, fecha desde la
que el VVE es gestionado desde el Instituto Complutense de Estudios
Internacionales (ICEI), se ha conseguido que participen 46 emprendedores que
hayan pasado por todo el proceso (desde la formación hasta el desarrollo del
plan de empresa) y que se hayan creado o estén en la fase de creación 20
empresas, con una inversión media aproximada de 130 Mptas. Sin duda, estos
datos avalan la bondad del mismo, aunque no se nos oculta que en el lanzamiento
se aprovechó una demanda latente que previamente existía. Todavía queda mucho
por hacer en lo que se refiere a fomentar la cultura emprendedora en el
colectivo académico y de investigadores para convertirse en empresarios. Hoy
por hoy, tienen que arriesgar doblemente, ya que existen impedimentos legales
que les obligan a renunciar a derechos laborales conseguidos tras mucho
esfuerzo.
Me gustaría, para finalizar, comentar brevemente algunas
enseñanzas que se han producido al hilo de la responsabilidad de dirigir el VVE
desde su comienzo:
- Respecto a las EIBT's me parecen muy loables los esfuerzos
por definirlas y los intentos por discriminar proyectos que no entran en esas
definiciones a fin de que puedan o no participar en este tipo de programas.
Los emprendedores que acceden a ellos suelen ser profundos conocedores de su
producto, no en vano suele ser fruto de años de investigación y estudio,
aunque adolecen, en gran medida, de conocimiento del mercado y es ahí donde
hay que ayudarles a conformar la viabilidad de su idea
- Sí se puede intentar "seleccionar" emprendedores
a partir de conocer sus competencias: humildad, capacidad de esfuerzo,
honradez, realismo y ecuanimidad son elementos clave para afrontar la
creación de una empresa, en definitiva, un esfuerzo colectivo de largo plazo
que genera riqueza para el emprendedor y para la sociedad en general
- El proceso de formación para la elaboración del Plan de
Empresa no sólo debe estar centrado en la figura del promotor. Es muy
importante, en paralelo a su elaboración, ir conformando el equipo promotor
si es que no lo tienen. Esta es una de las principales bazas para generar
confianza en los primeros momentos
- Resulta muy interesante romper el "aislamiento"
del emprendedor, que en caso de los emprendedores tecnológicos es mas acusado
que en otros, con el proceso de formación que ha de fomentar en todo momento
la participación y la interacción con los proyectos de los otros
emprendedores que participan. De hecho, hemos comprobado como en el proceso de
formación, que incluye la convivencia de los alumnos durante el mismo, se
producen alianzas o configuraciones de proyectos distintos a las inicialmente
previstas
- Es muy importante conseguir la implicación de las
instituciones (administración, universidades y CPI). Su apoyo a los proyectos
que promueven es un acicate para los emprendedores y un aval de cara a los
posibles financiadores. Para ello, es fundamental una decidida vocación de
servicio desde los gestores del programa y una total transparencia en la
información
- El acercamiento al sector financiero en las fases iniciales
sigue siendo una de las principales dificultades para el arranque de los
proyectos. Hay tres factores que inciden desfavorablemente en esa relación:
en general los sectores en los que operan los emprendedores son muy inestables
lo que genera un nivel de riesgo superior al de las empresas tradicionales, la
falta de analistas especializados en el sector financiero y la escasa cuantía
de los proyectos en sus comienzos. Esto abre una vía de actuación novedosa
en la gestión del servicio VVE, tanto desde la vertiente de análisis
económico financiero de los proyectos en armonía con el rigor necesario para
las entidades financieras, como la de asumir riesgos, en asociación con
ellas, propiciando productos financieros en forma de "capital
concepto" y "capital semilla"
- En nuestra experiencia los llamados "business
angels" no existen, se aparecen. Mejor dicho, hay que buscarlos uno a
uno. Organizar grandes eventos de presentación colectiva de proyectos de
emprendedores es muy caro y muy poco eficaz. Además, suelen generar
situaciones incómodas entre los emprendedores y los financieros
verdaderamente interesados
- No obstante todo lo dicho, es muy importante para los
emprendedores, una vez que han identificado una oportunidad de negocio y un
segmento de mercado en el que pueden alcanzar una cuota importante,
posicionarse rápidamente, y el VVE ha de facilitárselo como tarea
prioritaria.
El pez grande se come al chico, es muy importante que los
emprendedores se sitúen en el mercado lo antes posible. Cualquier idea hasta
convertirse en un producto o servicio con éxito en el mercado, bien por su
capacidad para que sus clientes reduzcan costes o bien porque con él puedan sus
clientes aprovechar mejor sus propias ventajas competitivas, tiene que navegar
por procelosas aguas repletas de "maroneros" que, con patente de
corso, intentarán por todos los medios que no salga adelante defendiendo sus ya
obsoletos productos y no conviene entretenerse en ellas.
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