1.¿Cómo describiría la calificación de los
científicos y tecnólogos españoles con relación a las demandas de la
sociedad?
En líneas generales adecuada, y excepcional en algunos
casos. El sistema de formación de científicos y tecnólogos es muy sólido y
no está en cuestión; habría que impulsar la demanda de estos profesionales
por parte de las empresas y formar en determinadas áreas, muy localizadas, como
algunas ingenierías e informática, a un mayor número de predoctorales y
postdoctorales.
2.¿Cuales son las dificultades subsistentes en la
incorporación de nuestros investigadores al tejido productivo?
Existen razones de todo tipo: históricas, culturales,
educativas y sociales. El Gobierno ha adoptado medidas para promover la
incorporación de Investigadores al sistema productivo; y el Ministerio de
Ciencia y Tecnología, en lo que se conoce como Ley de Acompañamiento a los
Presupuestos Generales del Estado para 2002, introduce en el sistema de I+D+i
distintas iniciativas en este sentido para favorecer la movilidad de los
Investigadores de los organismos públicos a las empresas y la creación de
empresas de base tecnológica,entre otras. Es preciso, además, que las empresas
apuesten decididamente por la innovación, en una economía cada vez más
globalizada y competitiva, lo que conlleva la incorporación de científicos y
tecnólogos; estimo que la relación directa entre conocimiento y productividad
y rentabilidad será más determinante a medio y largo plazo.
3.¿Cuáles son los principales puntos fuertes y
débiles del CSIC con respecto a la naciente sociedad del conocimiento?
Nuestro principal punto fuerte son nuestros recursos humanos:
investigadores, personal técnico y de apoyo a la investigación y de gestión y
administración; sin olvidar nuestra capacidad de formación. En esta empresa
del conocimiento que es el organismo público de investigación CSIC trabajamos
más de diez mil personas, de las que casi cuatro mil son becarios pre y
postdoctorales y personal contratado. Nuestros científicos obtienen de forma
competitiva el 35 por ciento de los más de 70.000 millones del presupuesto
anual del Consejo y mantenemos contratos y convenios con un elevado número de
empresas e instituciones. El trabajo, siempre en la frontera de todas las áreas
del conocimiento, de las investigadoras e investigadores del CSIC ha hecho
posible que la marca CSIC sea para estas instituciones y empresas sinónimo de
excelencia científica y garantía de rentabilidad. Nuestro punto débil es la
ambición: este año hemos realizado una muy importante oferta pública de
empleo para investigadores y ya estamos preparando la del próximo año porque
la ampliación y el rejuvenecimiento de nuestra plantilla científica está en
relación con la creación y la competitividad, tan necesarias en la
investigación científica y tecnológica; y como éste, otros muchos ejemplos.
4.¿Cómo se desarrollan las relaciones de cooperación
entre el CSIC y la Comunidad de Madrid?
De manera especialmente satisfactoria para ambas partes. En
el CSIC estamos extraordinariamente satisfechos no sólo por las relaciones
bilaterales, sino también por la sensibilidad y la firme apuesta que la
Comunidad de Madrid ha hecho y mantiene por promover y potenciar la política
científica, pública y empresarial, en el ámbito de sus competencias.
5.¿Cuál es el previsible impacto en el CSIC de los
cambios que se avecinan en la legislación universitaria?
Nos hubiera gustado que la tradicional colaboración que
mantiene el CSIC con las Universidades de todas las Comunidades Autónomas, que
se mantendrá y ampliará con la nueva norma, hubiera tenido correspondencia en
detalles como nuestra participación en las comisiones que juzgan las plazas del
profesorado universitario (nuestros colegas de las Universidades participan
desde hace años, enriqueciéndolas, en todas nuestras comisiones juzgadoras) a
título personal, en mi calidad de catedrático de Universidad, confío en que
el trámite parlamentario permita la introducción de mejoras consensuadas en el
proyecto de ley; como presidente del CSIC valoro positivamente que la
investigación adquiera carta de naturaleza en la actividad académica, como se
explicita en un título completo de la nueva norma, y que se contemplen medidas
e instrumentos para promover la investigación de calidad, su evaluación, la
movilidad de investigadores y la colaboración con las empresas.
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