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La balanza tecnológica de un país recoge, por una parte,
los ingresos obtenidos por venta de tecnología nacional al exterior y, por
otra, los pagos por adquisición de tecnología ajena. Esta balanza sólo
incluye las operaciones efectuadas por vía contractual sin considerar las
realizadas en el marco de una inversión directa ni las que se llevan a cabo por
la vía del comercio exterior de bienes y servicios con tecnología incorporada.
En caso de producirse un déficit en la balanza tecnológica de un país, se
podrá realizar los siguientes comentarios:
1. Un déficit traduce un grado de dependencia
tecnológica del país con relación al exterior.
2. Los pagos que se realizan se asemejan a un impuesto
tecnológico que las empresas deben satisfacer con el consiguiente
incremento de sus costes y pérdida de competitividad.
3. Siguiendo con el nivel de competitividad de las
empresas adquirientes de tecnología ajena, se puede asegurar que este no
será óptimo ya que las compañías que cedan su tecnología evitarán
vender sus últimos logros con el fin de no crear su propia competencia.
Sólo se podrá esperar la cesión de una tecnología punta cuando las
empresas oferentes, por razones estratégicas y de imagen, tengan especial
interés en que las identifiquen con dicha destacada tecnología.
Si observamos el cuadro y gráfico que se recogen a
continuación y que reflejan la evolución de la balanza tecnológica de
España, constatamos que la economía española registra, permanentemente, unos
saldos negativos con tasas de cobertura relativamente bajas lo que traduce un
importante grado de dependencia tecnológica. De esta forma, podemos deducir que
el déficit de nuestra balanza tecnológica es crónico. Las tasas de cobertura
(ingresos respecto a pagos) han venido fluctuando de manera importante dado que
han variado entre el 7,22 por ciento en 1995 y el 45,47 por ciento en 1993.
Pero, al margen de esta fluctuación, lo que resulta aún más grave es el dato
correspondiente a esta última tasa de cobertura, inferior al 50 por ciento,
puesto que refleja el mejor resultado posible y pone de manifiesto lo lejos que
se encuentra nuestra economía del equilibrio. Por consiguiente, el paso de una
situación de dependencia a una situación de interdependencia no será tarea
fácil.
Evolución de la balanza tecnológica española (en millones
de pesetas)
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Años |
Pagos |
Ingresos |
Saldos |
Tasa de Cobertura |
|
1972 |
12.880 |
1.333 |
-11.475 |
10,41 |
|
1973 |
15.201 |
1.678 |
-13.523 |
11,04 |
|
1974 |
18.151 |
2.081 |
-16.070 |
11,46 |
|
1975 |
17.299 |
2.887 |
-14.412 |
16,69 |
|
1976 |
31,236 |
4.063 |
-27.173 |
13,01 |
|
1977 |
28.728 |
4.481 |
-24.247 |
15,60 |
|
1978 |
30.466 |
5.559 |
-24.907 |
18,25 |
|
1979 |
34.400 |
6.900 |
-27.500 |
20,06 |
|
1980 |
44.393 |
10.783 |
-33.250 |
24,49 |
|
1981 |
52.382 |
16.698 |
-35.684 |
31,86 |
|
1982 |
78.984 |
15.707 |
-63.277 |
19,89 |
|
1983 |
88.338 |
18.691 |
-69.647 |
21,16 |
|
1984 |
84.742 |
20.780 |
-63.962 |
24,52 |
|
1985 |
104.100 |
24.500 |
-79.600 |
23,53 |
|
1986 |
107.800 |
26.300 |
-81.500 |
24,40 |
|
1987 |
114.262 |
21.279 |
-92.983 |
18,62 |
|
1988 |
162.307 |
22.020 |
-128.129 |
13,57 |
|
1989 |
190.089 |
34.178 |
-155.911 |
17,98 |
|
1990 |
216.892 |
40.776 |
-176.116 |
18,80 |
|
1991 |
236.537 |
66.597 |
-169.940 |
28,15 |
|
1992 |
324.673 |
81.004 |
-243.669 |
24,95 |
|
1993 |
245.600 |
114.100 |
-131.500 |
46,47 |
|
1994 |
128.103 |
12.474 |
-115.629 |
9,74 |
|
1995 |
138.439 |
10.002 |
-128.437 |
7,22 |
|
1996 |
133.878 |
11.221 |
-122.657 |
8,39 |
|
1997 |
157.221 |
23.683 |
-133.538 |
15,06 |
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1998 |
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Fuente: Dirección General de Transacciones Exteriores.
Ministerio de Economía y Hacienda
El desafío que se le plantea a la economía española reside
en intentar soltarse de la espiral tecnológica a la que está sujeta para
cortar todo nexo de dependencia que coarta sus iniciativas estratégicas. No
obstante, conviene aclarar que este objetivo no es fácil de conseguir porque la
dependencia tecnológica no constituye un hecho aislado sino que suele ser un
eslabón de un proceso integrador global y organizado desarrollado por
compañías extranjeras que sustentan su expansión en vínculos de dependencia,
además de tecnológica, comercial, financiera y productiva. Es decir, que la
variable tecnológica viene a reforzar el control que empresas extranjeras
quieren ejercer sobre entidades nacionales.

Sin embargo, en lo que concierne a la estructura de la
balanza tecnológica, un déficit no siempre refleja una relación de
dependencia. Ahí está, por ejemplo, el caso de la economía japonesa cuya
balanza tecnológica registró saldos negativos a principios de los noventa.
Dichos déficits procedían, en gran medida, de los procesos de innovación
tecnológica seguidos por las empresas niponas ya que éstas suelen transferir
su tecnología a través de los productos que desarrollan y venden al extranjero
(tecnología incorporada) y no mediante cesión de patentes.
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