| Por: |
Ministerio de Ciencia y Tecnología
|
En el Consejo Europeo de Lisboa, celebrado durante los días
23 y 24 de marzo de 2000, se fijo como objetivo estratégico el de "hacer
de Europa la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica
del mundo, capaz de crecer económicamente de manera sostenible con más y
mejores empleos y con mayor cohesión social". Para conseguir tal
logro, se concluyó en la necesidad de mejorar las políticas relativas a la
sociedad de la información y a la I+D, de reforzar el proceso de reforma
estructural a favor de la competitividad y de la innovación y de llevar a cabo
la culminación del mercado interno.
En este sentido, la creación del Ministerio de Ciencia y
Tecnología ha respondido a estos nuevos retos y le corresponde impulsar la
investigación científica, el desarrollo tecnológico y la sociedad de la
información como herramientas esenciales para modernizar nuestro país y
situarlo a nivel de las naciones más avanzadas.
Entre los principales propósitos a alcanzar, se pretende que
los gastos en I+D representen, en 2003, el 2 % del Producto Interior Bruto, lo
que supone una tasa de crecimiento del 100 % respecto a la situación actual. No
olvidemos, que la evolución de este indicador constituye una asignatura
pendiente para la inversión privada y pública de nuestro país. Cuando el
grupo de países punteros de la Unión Europea viene dedicando, desde hace
muchos años, algo más del 2,5 % de su PIB a la I+D y la media europea se
sitúa en torno al 2 %, el escaso 1 % que consagra la economía española a ese
mismo concepto resulta, a todas luces, insuficiente y avala el objetivo del 2 %
fijado por los poderes públicos de nuestro país.
El principal instrumento para la consecución de este fin es
el Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación
Tecnológica 2000-2003, que intentará mejorar la coordinación de las tareas
científico-tecnológicas de los sectores público y privado apuntalando la
integración del sistema ciencia-tecnología-empresa. Esta iniciativa
permitirá, entre otros resultados, incrementar la calidad de la investigación
y el valor de sus aplicaciones.
En esta línea, se está procediendo a la consolidación y
fomento de la política de incentivos fiscales la cual constituye una de las
medidas claves para promover la mayor inversión del sector privado. Ejemplo de
ello, son las recientes deducciones fiscales que se han aprobado en la materia.
Entre ellas, destacan, en materia de I+D+I, la Ley 55/1999,
de 29 de diciembre, que incluye a las actividades y proyectos de innovación
tecnológica entre las bonificaciones que la legislación preveía anteriormente
de manera exclusiva para las actividades de I+D.
Igualmente, la Ley 6/2000, por la que se aprueban medidas
fiscales urgentes de estímulo de ahorro familiar a la pequeña y mediana
empresa, ha introducido novedades en las deducciones del Impuesto de Sociedades
con la finalidad de facilitar el acceso y manejo de información de
transacciones comerciales a través de Internet y mejorar los procesos internos
de las compañías mediante el uso de las tecnologías de la información y de
las telecomunicaciones.
Asimismo, la Disposición Adicional de la Ley 13/2000, de 28
de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2001 sobre
actividades y programas prioritarios de mecenazgo y otros incentivos de interés
general, recoge con relación al artículo 67 de la Ley 30/2000, de Fundaciones
y de Incentivos Fiscales a la participación privada en actividades de interés
general, una nueva deducción en el Impuesto sobre la Renta de las Personas
Físicas.
Con el propósito de facilitar el conocimiento de esta
normativa por parte de los contribuyentes y la incorporación de lo dispuesto en
ella en sus procesos de toma de decisiones, se ha elaborado esta Guía de
Incentivos Fiscales para la Ciencia y la Tecnología, en la que se analizan de
una manera pormenorizada, y desde un punto de vista teórico y práctico, los
aspectos básicos de los incentivos fiscales.
La mencionada Guía se estructura en seis capítulos. Tras un
primer capítulo de introducción, los capítulos II y III presentan,
respectivamente, las deducciones por actividades de investigación científica,
desarrollo e innovación tecnológica y las existentes para el fomento de las
tecnologías de la información y telecomunicaciones. En cuanto al capítulo IV,
éste incluye precisiones sobre los incentivos fiscales contenidos en la
Disposición Adicional Vigésima de la Ley 13/2000, de 28 de diciembre, de
Presupuestos Generales del Estado para el año 2001, sobre actividades y
programas prioritarios de mecenazgo y otros incentivos de interés general. Por
último, los capítulos V y VI incorporan la relación de normas que regulan las
deducciones y las direcciones que pueden ser de utilidad para obtener mayor
información sobre dicha temática.
La publicación de la Guía de Incentivos Fiscales para la
Ciencia y la Tecnología pone de manifiesto la toma de conciencia existente en
los poderes públicos españoles y su desarrollo debe favorecer el impulso de
acciones conjuntas entre los sectores privados y públicos. Los beneficios
obtenidos repercutirán en el nivel de competitividad de nuestra economía con
la consiguiente mejora en nuestra sociedad.
Volver arriba
|