Las Competencias Tecnológicas en un entorno globalizado.




Por:
Jesús Rodríguez Pomeda
jesús.pomeda@uam.es
Profesor de Organización de Empresas.
Universidad Autónoma de Madrid

Mucho se ha hablado de los efectos que tienen y tendrán los desgraciados hechos sucedidos en Nueva York el 11 de septiembre de 2001. La mayor parte de los comentaristas convienen que dicha fecha es un punto de inflexión en los esquemas geoestratégicos, políticos, económicos, sociales y culturales hasta entonces en boga. Por tanto, es preciso redoblar nuestros esfuerzos para efectuar un análisis profundo y atinado del nuevo aspecto que presenta la realidad circundante.

"Liderazgo en tiempos de fragilidad" ha sido el tema de la reunión que el World Economic Forum ha celebrado –de manera excepcional- en la ciudad de Nueva York. El Foro Social Mundial de Porto Alegre, realizado durante las mismas fechas en la ciudad brasileña, ha avanzado en sus propuestas críticas con el proceso de la globalización desde la premisa establecida en 2001 de que "otro mundo es posible."

El parón sufrido simultáneamente por las mayores economías del planeta (comenzando por los propios Estados Unidos) ha tenido efectos inmediatos sobre los flujos comerciales y financieros. Las consecuencias no se han hecho esperar, y países como Argentina están sufriendo un severo reajuste tras su colapso económico.

En este contexto, las empresas adoptan un principio precautorio de actuación y limitan muchas de sus actividades, entre las cuales se encuentran –en demasiadas ocasiones- las relacionadas con la innovación.

No obstante, es preciso recalcar que una adecuada explotación de las competencias controladas por la empresa (y especialmente, las competencias tecnológicas) puede asegurar la supervivencia en momentos confusos y hostiles como el presente.

Las competencias tecnológicas implican la imbricación de diversos saberes (sobre el diseño del producto, sobre su elaboración y sobre su comercialización) que se refuerzan a medida que se utilizan.

Es decir, las competencias tecnológicas controladas por la empresa en un momento dado delimitan un espacio en el que confluyen conocimientos de índole científico-tecnológica y comercial. Tales espacios pueden ampliarse, desvelando nuevas oportunidades de negocio, según se aplica y reestructura la cartera de competencias de la empresa.

Por tanto, es tal vez en las coyunturas difíciles cuando se ponen más de relieve las potencialidades de las competencias empresariales, y, en particular, de las tecnológicas.

Dedicamos este número de "Madri+d" a analizar y aplicar estos planteamientos a las organizaciones empresariales contemporáneas.





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