Si en términos absolutos los gastos se han, prácticamente, duplicado, en valor relativo, por el contrario, éstos se han quedado estancados, nunca se ha logrado alcanzar el 1 por ciento del PIB que sigue siendo el objetivo soñado a corto plazo
 
Tradicionalmente, las compañías españolas han recurrido a inversiones ajenas lo que les permitía adquirir tecnologías e innovaciones ya contrastadas y controlar sus gastos ya que uno de los problemas que presenta la I+D es su carácter de “imprevisible