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José Miguel Rodríguez Antón
josem.rodriguez@uam.es
Profesor Titular de Organización de Empresas Universidad Autónoma de Madrid
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No cabe duda que la motivación es el principio básico que
debe guiar la actuación de todas las organizaciones. Conocemos muchas que han
dedicado enormes esfuerzos por disponer de estructuras organizativas
perfectamente diseñadas y ajustadas a su realidad y que, a pesar de ello, han
fracasado, siendo el motivo principal (aunque no único, pues es casi imposible
que una única causa sea la culpable de un fracaso organizativo) la escasa, por
no decir nula, atención que prestan a la motivación. En cambio, existen muchas
otras que, a pesar de las notables deficiencias con las que abordan el tema de
la estructura organizativa, logran sobrevivir y perdurar en el tiempo, y ello es
debido a la especial atención con la que abordan el tema de la motivación.
La motivación es un concepto complejo, debido a los diversos
puntos de vista desde los que se puede analizar, los cuales dan lugar a
múltiples enfoques. Uno de los más interesantes, en nuestra opinión, es el
que dio lugar a la ya clásica Teoría de los dos factores de Herzberg. Con
anterioridad a esta teoría, se pensaba que lo contrario de la satisfacción era
la insatisfacción, y viceversa. Por tanto, una persona estaba satisfecha o
insatisfecha y, por consiguiente, existían unos factores que motivaban o
desmotivaban. Herzberg llegó a la conclusión de que lo contrario a la
satisfacción no es la insatisfacción, sino la ausencia de satisfacción, y que
lo contrario de la insatisfacción no es la satisfacción, sino la ausencia de
insatisfacción. En consecuencia, propuso la existencia de dos tipos de
factores, unos de nivel básico, denominados "higiénicos", y otros de
carácter más elevado, denominados "motivacionales". Si un factor
"higiénico" está ausente en una organización, va a provocar una
clara insatisfacción en los trabajadores, en cambio, si está presente, no va a
provocar satisfacción, sino, tan sólo, ausencia de insatisfacción. Por otro
lado, si un factor "motivacional" está presente va a suponer una
clara satisfacción, en cambio, si está ausente, tan sólo va a provocar
ausencia de satisfacción.
Desde nuestro punto de vista, el planteamiento de Herzberg es
correcto pero incompleto, pues no considera un conjunto de factores, que
denominamos "de saturación" y que actúan de forma distinta de los
"higiénicos" y de los "motivacionales". Su funcionamiento
es el siguiente: si están presentes provocan insatisfacción y si, por contra,
están ausentes provocan satisfacción. Estos factores, que también denominamos
"de hastío", son aquellos que han sido tan utilizados por la
organización, sobrepasando las necesidades o los gustos de los empleados, que
han llegado a suponer un nivel tal de saturación en las personas que, a partir
de ahora, va a resultar más conveniente prescindir de ellos que utilizarlos.
Por ejemplo, una persona entra a trabajar en una
organización y, al pasar el proceso de selección, descubren que le gusta mucho
viajar, conocer países, otras culturas, distintas formas de ver la vida y un
sinfín más de motivos por los que aceptará, con mucho gusto, viajar. Pues
bien, supongamos que han transcurrido cinco o seis años, el joven ya no es tan
joven, ha creado una familia, tiene una hija de meses y no para de viajar. En
este caso, es muy probable que este factor, que originariamente podía ser
"motivacional", haya pasado a ser "de saturación", debido a
que si se produce, es decir, si tiene que viajar, quede completamente
insatisfecho y si, por el contrario, no tiene que hacerlo, esa ausencia de
viajes le provoque una alta satisfacción.

Otro ejemplo muy habitual hace referencia a los directivos
que se ven sometidos a amplios e intensos programas de formación continua. En
un primer momento, la inmensa mayoría de los jóvenes directivos que lideran
nuestras organizaciones, además de poseer una titulación universitaria, están
deseosos de recibir, una vez que se han incorporado al mercado laboral, nueva
formación que les permita ampliar sus conocimientos y actualizar los ya
adquiridos para no verse desplazados por las nuevas generaciones, debido a la
rápida obsolescencia de los mismos. Pues bien, tan amplios e intensivos han
sido los planes de formación de algunas empresas, que algunos de sus
directivos, que sinceramente deseaban recibir cursos de formación, se han visto
sobrepasados por los mismos, debiendo compartir su trabajo con muchas horas de
formación. Además, esta formación ha reducido, drásticamente, el tiempo que
los directivos pueden dedicar a su familia, a sus amigos o, simplemente, al ocio
y al descanso. Llegados a este extremo, la formación pasa de ser un factor
"motivacional" a un factor "de saturación". La simple
noticia de tener que volver a asistir a un curso en régimen de semireclusión
va a provocar una innegable insatisfacción en el directivo, en tanto que su no
existencia va a suponer una grata satisfacción.
La unión de estos factores "de saturación" con
los anteriores "higiénicos" y "motivacionales" es lo que
daría lugar a la Teoría de los tres factores (Rodríguez Antón, 2002) (ver
cuadro).
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Teoría de los tres factores
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Factores higiénicos |
Factores motivacionales |
Factores de saturación |
Ausencia |
Insatisfacción |
Ausencia de satisfacción |
Satisfacción |
|
Presencia |
Ausencia de insatisfacción |
Satisfacción |
Insatisfacción |
Fuente: Teoría de los dos factores (Herzberg, 1959) y
ampliación propia.
La motivación no sólo es importante en el ámbito
organizativo. Lo es mucho más en el humano y todo el esfuerzo que se haga por
motivar a otras personas será siempre recuperado. Pero hay que estar siempre
alerta y no pasarse, no nos vaya a suceder lo que a aquel directivo, cuya
secretaria, agradecida por los esfuerzos que siempre hacía por tenerla
motivada, intentó recompensarle en el día de su cumpleaños. El relato de lo
que le ocurrió es el siguiente:
"El día que cumplí 35 años no me sentía nada
bien al levantarme. Fui a desayunar con un fuerte dolor de cabeza sabiendo
que, por lo menos, mi esposa estaría contenta y me diría ‘¡feliz
cumpleaños!’ y quizá hasta hubiera un regalo para mí. Pero ella ni
siquiera me dio los buenos días. Yo dije para mis adentros: ‘bueno,
quizás mis hijos se acuerden’. Los niños vinieron a desayunar y no me
dijeron ni una sola palabra. Cuando fui a mi oficina, me sentía totalmente
deprimido y en el camino iba pensando: ‘ni siquiera el perro se mostró
amable. ¡Vaya manera de celebrar mi cumpleaños! ¡A mi familia le importo
un rábano!’
Al entrar en mi despacho, mi guapísima secretaria Lucía
me dijo: ‘¡Buenos días, jefe, y feliz cumpleaños!’ Ahí empecé a
sentirme un poco mejor. ¡Al menos ella se acordaba!. Después de
innumerables reuniones y telefonazos, ya cerca de las dos de la tarde,
entró en el despacho y me dijo: ‘¿Sabe? Hace un día precioso y,
además, es su cumpleaños. ¿Qué tal si vamos a comer?’ Yo dije: ‘¡Esto
es lo mejor que he oído en el día!’ Así que nos fuimos y, en vez de ir
a comer al lugar acostumbrado, fuimos a un sitio mucho mas tranquilo y
discreto. Comimos y nos tomamos varias copas. La comida estuvo deliciosa y
nos divertimos bastante. De regreso a la oficina, ella dijo: ‘¿Por qué
desperdiciar esta tarde trabajando en la oficina? Le invito a mi casa, donde
puede tomarse la penúltima copa..... o lo que quiera.’
Una vez en su apartamento, puso música suave (por
cierto, una de mis piezas preferidas), la luz tenue y me dijo de la manera
más prometedora: ‘Si no le molesta, voy al dormitorio a cambiarme y a
ponerme algo más cómodo. Ahora regreso.’ Yo la deje ir, pues la
situación no me molestaba en absoluto. Ella entró en su habitación,
cerrando la puerta a su paso.
A los seis minutos regresó con una gran tarta de
cumpleaños, seguida de mi esposa, mis hijos y algunos empleados de la
oficina, todos ellos cantando el ‘cumpleaños feliz’..., y allí estaba
yo, en el salón, desnudo, únicamente con los calcetines puestos".
Así que ya saben: motiven, ¡ma non troppo!.
1Estas ideas han sido extraídas del libro del autor:
Rodríguez Antón, J. M. (2002): Lecciones
de Dirección y Organización de Empresas (Una visión en clave de humor).
Moransal Asociados. Madrid. [volver]
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José Miguel Rodríguez Antón
josem.rodriguez@uam.es
Profesor Titular de Organización de Empresas Universidad Autónoma de Madrid
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