La transparencia que genera la disponibilidad de información
detallada sobre el desarrollo de cualquier tipo de actividad, y sobre la
valoración de los resultados obtenidos, origina una serie de cambios en el
comportamiento de los distintos agentes involucrados en la misma. Esto se
traduce, por una parte, en que las decisiones que se toman a distintos niveles
son más eficientes y, por otra parte, en que se incrementa la implicación y la
participación de dichos agentes, tanto en el desarrollo como en la valoración
de los resultados de la actividad. Un beneficio adicional es el consiguiente
aumento del impacto, visibilidad y nivel de aceptación de la actividad,
aspectos de gran relevancia en el sector público.
Desde la década de los ochenta, diferentes instituciones
nacionales e internacionales han promovido debates entre expertos, gestores y
responsables políticos de distintos ámbitos, con la finalidad de identificar
la información más relevante sobre los Sistemas Nacionales y Regionales de
Innovación.
El objetivo de contar con esta información es triple. En
primer lugar, se trata de que, en la toma de decisiones, tanto los responsables
del sector público como del privado, tengan instrumentos adecuados para
planificar y diseñar estrategias acordes con los objetivos planteados. En
segundo lugar, se pretende, mediante el análisis de la información disponible,
generar un conocimiento más preciso y detallado del proceso de investigación e
innovación; este conocimiento es imprescindible, además, para fundamentar un
debate realista y una evaluación rigurosa de los resultados alcanzados. En
tercer lugar, se considera muy útil que todo este proceso y, fundamentalmente,
la valoración de los resultados, se den a conocer a la sociedad en general, de
forma que los ciudadanos tengan elementos de análisis, se involucren en el
proceso y se consiga que, mediante sus opiniones y demandas específicas, se
conviertan en agentes activos y sensibles a las actividades de investigación e
innovación.
Desde entonces, se han hecho en muchos países considerables
esfuerzos para definir y desarrollar distintos tipos de indicadores de ciencia y
tecnología, a pesar del diferente nivel de desarrollo de sus sistemas de
innovación. Han sido varias las razones que han propiciado este planteamiento.
Un factor determinante ha sido la necesidad de dar cuenta y razón, tanto de la
utilización de los recursos, cada vez más cuantiosos, destinados a
investigación e innovación, como de los resultados obtenidos. Esto ha
propiciado avances significativos en el conocimiento cada vez más detallado de
un proceso notablemente complejo, y ha hecho evidente la necesidad de un debate
dinámico e interactivo entre los distintos actores involucrados en el proceso
innovador. Este debate, que es obviamente mucho más rico que la mera
cuantificación de resultados, se considera imprescindible para aprovechar todo
el potencial de la innovación a la hora de conseguir mayores tasas de
crecimiento económico y de bienestar social.
El problema que algunos expertos han puesto de manifiesto, no
es tanto que no existan indicadores, más o menos adecuados, en los sistemas de
innovación, o que se manipule su utilización, sino que, en la mayoría de los
casos, no se tiene en cuenta que el propio proceso de definición de los
indicadores es también un proceso dinámico e interactivo. Esto supone que los
indicadores pasan de ser una herramienta para la toma de decisiones a
convertirse en una finalidad en sí mismos. La falta de debate sobre su alcance
hace que no se tenga en cuenta el riesgo de tomar decisiones erróneas basadas
en información inadecuada, con los consiguientes problemas de ineficacia e
ineficiencia.

Es en este sentido en el que parece imprescindible
replantearse el papel de la cuantificación en los sistemas de innovación, y
hacer un esfuerzo que permita, por una parte, poner unas bases sólidas para
poder definirlos con rigor y, por la otra, desarrollar incentivos que hagan
posible un debate informado y plural, con la participación de un amplio
conjunto de actores cualificados para analizar y discutir distintas propuestas y
planteamientos, y con distintas sensibilidades e intereses.
Está claro que en este contexto los indicadores
cuantitativos dejan de ser un resultado final que hay que aceptar sin
discusión. Por el contrario, desde el momento que se admite que su razón de
ser consiste en ser criticados en términos de sus limitaciones, en lo que se
refiere a su relevancia y a su comparabilidad, automáticamente pasan a
convertirse en el punto de partida de un debate informado y plural.
Esta aproximación implica claras ventajas. Los indicadores
pasan a ser instrumentos insustituibles para la toma de decisiones, al mismo
tiempo que ofrecen información que permite y fomenta el debate y el análisis
comparativo. El resultado de todo ello es una mayor eficacia en el cumplimiento
de los objetivos y una mayor eficiencia en la utilización de los recursos, sin
olvidar un aspecto fundamental, que consiste en que los distintos agentes
participantes en el proceso de investigación y de innovación se sientan
involucrados al sentirse informados, y valoren la utilidad que tiene para ellos
mismos el hecho de proporcionar aquella información relacionada con sus
actividades. Ésta, una vez, contrastada y validada, se transforma en una
herramienta imprescindible en la toma de sus propias decisiones y les permite
hacer una valoración de los resultados a todos los niveles.
La Dirección de Investigación de la Comunidad de Madrid,
con la colaboración de tres grupos de investigación del Consejo Superior de
Investigaciones Científicas, la Universidad Autónoma de Madrid y la
Universidad Complutense de Madrid, está desarrollando, desde comienzos del
pasado año, una serie de indicadores con el objetivo de facilitar el
conocimiento, valorar y hacer un seguimiento de la situación del Sistema de
investigación e innovación de la Comunidad de Madrid.
Estos indicadores son el resultado de los trabajos
desarrollados por los tres grupos de investigación, cuya finalidad es
desarrollar métodos de recogida y análisis de datos relacionados con los
siguientes aspectos:
- La estructura de los agentes e instituciones implicados en el sistema de investigación
e innovación de la Comunidad de Madrid.
- Las actividades de generación de conocimientos desarrollados por los diferentes agentes, la asignación de recursos a dichas actividades, las formas de interacción
entre los agentes y los modos de difusión y apropiación del conocimiento.
- El capital intelectual existente en las universidades y organismos públicos de
investigación y la gestión del conocimiento en los mismos.
- Los resultados de las actividades referidas y el nivel de eficiencia y eficacia en la
consecución de los resultados, con especial énfasis en lo relativo a la
producción científica y tecnológica.
El interés del proyecto radica, no sólo en lo que se refiere a la importancia de
la Comunidad de Madrid, como región de España que acoge la mayor concentración de
recursos y agentes implicados en procesos de generación y difusión de conocimientos
científicos y tecnológicos, sino en el planteamiento del proyecto, y en la recogida,
utilización y difusión de la información.
Se trata de que los grupos de investigación involucrados en
este proceso trabajen de una forma coordinada para que, a partir de los
resultados que vayan obteniendo, contribuyan a:
- Proporcionar información precisa que permita analizar de forma dinámica y comparativa
el Sistema de I+D de la Comunidad de Madrid.
- Propiciar un debate informado y plural sobre la relevancia de las actividades de investigación
e innovación desarrolladas en la Comunidad de Madrid.
- Dotar a los agentes responsables de la I+D de la Comunidad de Madrid de herramientas útiles
para la toma de decisiones.
La novedad que supone este planteamiento se completará en la medida en la que sea posible
un debate plural y abierto que, sin duda, abrirá nuevas líneas de investigación. |