Esta prioridad concedida a la variable tecnológica permite pasar de las ventajas comparativas que estriban en una mayor dotación de factores a las ventajas competitivas que radican en la mejora de la productividad y calidad derivadas del dominio y control ejercidos sobre el progreso técnico.
 
El marco de competencia será el que venga delimitado por la concurrencia y por la capacidad de la organización para competir en dos flancos: en uno, le tocará a la empresa oponerse a sus competidores y en el otro, le corresponderá enfrentarse a ella misma
 
El reto estratégico pone de manifiesto lo que quiere ser y la propia razón de ser de la empresa
 
La dotación en recursos tangibles e intangibles revela lo que está en condición de ser y hacer la empresa
 
Las capacidades dinámicas reducen lo que es capaz de ser y hacer la empresa en función de la experiencia y de las habilidades, destrezas, creatividad y talento que desplegará la empresa a la hora de utilizar sus recursos
 
Una competencia sería el fruto de un conjunto de cualificaciones y tecnologías más que de una única cualificación o tecnología discreta
 
Las empresas tienen que organizarse para facilitar a sus empleados medios que les permitan aprender actuando, aprender innovando y aprender autoevaluándose en la ejecución de sus tareas
 
La generación de competencias no sólo debe ser una preocupación para los equipos directivos sino también el objetivo de cada persona que intentará movilizar y enriquecer, mediante la acción, un cierto número de saberes y medios puestos a su disposición por la empresa.
 
Cuando una empresa acometa una diversificación de sus actividades sin tomar en consideración sus competencias se enfrentará a determinados problemas de experiencia que podrán afectar, e inclusive cuestionar, a su propia supervivencia