Ensayos



Cuando el cerebro juega con las ideas

AUTOR  | Mora, Francisco. Alianza Editorial, Madrid, 2016. 189 páginas.

UNA OBRA MADURA DE REFLEXIÓN 'NEUROFILOSÓFICA'
Reseña realizada por Manuel Mas
Catedrático de Fisiología
Director del Centro de Estudios Sexológicos (CESEX), Universidad de La Laguna, Tenerife

El profesor Francisco Mora es un prestigioso neurocientífico que ha realizado importantes contribuciones al conocimiento básico de la neurofisiología de la conducta y de los neurotransmisores que la regulan. Ha desarrollado también una muy dedicada actividad docente en universidades españolas y extranjeras. Su dilatada experiencia docente le ha convertido en un brillante comunicador que periódicamente ha venido publicando una ya amplia colección de atractivos ensayos de divulgación sobre los correlatos neurobiológicos de aspectos tan cruciales para la vida cotidiana como el placer, la felicidad o el miedo. En ellos hace un especial énfasis en sus aspectos culturales y educativos. De hecho, el leitmotiv de tales obras es la importancia del conocimiento neurocientífico como base para mejorar la educación, a lo que ha dedicado específicamente su obra de este tipo probablemente más celebrada, titulada precisamente 'Neuroeducación'. El presente volumen en buena medida apostilla aquella.

Esta nueva obra consiste en una colección de diez ensayos que versan monográficamente sobre conceptos y valores tan fundamentales como verdad, libertad, nobleza, dignidad, justicia, igualdad, belleza y felicidad. Su presentación en un volumen se justifica mostrando su interrelación y el ya mencionado hilo conductor de sus múltiples implicaciones educativas.

Es quizás por ello que la obra está impregnada de un reconfortante tono optimista, probablemente reflejo de su interés en motivar a los docentes. Así, cuando trata de la educación preconiza el refuerzo positivo, 'aprender con alegría', como medio más adecuado de facilitar el proceso rechazando a su vez la utilidad del refuerzo negativo (miedo al castigo) para el mismo. Quien esto escribe no puede dejar de coincidir por principio con tales asertos, basados además en pruebas experimentales, aun pensando que no se deban descartar en determinadas circunstancias las intervenciones coercitivas. Así, el refuerzo negativo se ha demostrado como un eficaz medio de adquisición de comportamientos de evitación (abstenerse de realizar una determinada conducta) en animales de experimentación. Aplicado a humanos es de relevancia cuando se trata de 'marcar límites' de admisibilidad social de determinados comportamientos, especialmente en personas que aún no ha alcanzado una maduración suficiente de su corteza prefrontal, como niños o adolescentes (piénsese en el acoso escolar o sexual).

Son muy valiosas las consideraciones que dedica al 'tiempo atencional', el intervalo en que se logra mantener una atención completa a lo que se esté enseñando, de duración variable según el grado de maduración del educando aunque siempre limitada, aspecto que deberíamos tener siempre presente los docentes de todos los niveles educativos, e incluso en la comunicación en foros profesionales.

El capítulo sobre la verdad tiene la mayor relevancia en este tiempo de la 'posverdad' ('normalización de la mentira' en palabras de Moisés Naím) y de los 'hechos alternativos' de la jerga trumpiana. Aunque al tiempo de su redacción tal vez el autor no pudiese prever el insospechable desarrollo de los acontecimientos políticos de los últimos meses, habrían sido aquí valiosas unas consideraciones sobre su antítesis, la falsedad, tema del que se dispone también de datos neurobiológicos de cierta solidez.

Encuentro especialmente inspirados y novedosos algunos capítulos. En el que aborda la nobleza hace una bella y documentada elaboración sobre la empatía. Es muy destacable el capítulo sobre la justicia, en parte por la originalidad de su inclusión en una obra de este tipo, así como porque aporta una serie de interesantes datos fisiológicos y neurobiológicos sobre la toma de decisiones. Debería ser lectura obligada para los juristas.

Como es habitual en las obras precedentes del autor esta incluye un bien elaborado glosario. Se completa con una pertinente relación bibliográfica, tal vez demasiado concisa por imposición de su carácter divulgativo. Por ejemplo, echo en falta alguna de las obras más relevantes de Bertrand Russell, a quien se menciona con relativa frecuencia en el texto, como La conquista de la felicidad.

En su conjunto es una bien informada y madura obra de reflexión 'neurofilosófica' escrita en el estilo ágil y ameno, con interesantes anécdotas ilustrativas, que caracteriza al autor. Es una estimulante lectura muy recomendable tanto para docentes como para alumnos de enseñanza media y superior, así como a toda persona interesada por las ideas, troncales para la identidad humana, que en ella se glosan.

Montañas. El descubrimiento de cómo se forman

AUTOR  | Carcavilla Urquí, Luis. Colección Planeta Tierra, volumen 16. Los Libros de La Catarata-Instituto Geológico y Minero de España, Madrid

MONTAÑAS. EL DESCUBRIMIENTO DE CÓMO SE FORMAN
Reseña realizada por Benigno Asensio Nistal
Jefe de Servicio de Publicaciones del Instituto Geológico y Minero de España (IGME)

Un buen libro de divulgación científica es aquél que iniciamos con conocimientos escasos en la materia de la que se trata y consigue que lleguemos hasta su final sin grandes sufrimientos y más sabios. Escribir un libro así exige por tanto ser un buen científico y un buen divulgador, es decir tener el conocimiento y la destreza para contarlo, de modo que el ajeno a ese campo de la ciencia lo entienda. Pues bien, Montañas contiene ese conocimiento y se entiende, pero no se queda solo en eso, este libro es lo que podríamos llamar un relato científico.

Cuenta la historia del gradual descubrimiento del origen de las montañas de una manera que se acerca a la estructura de una novela policiaca, salvo que aquí en lugar de un detective son un conjunto de montañeros y científicos, que a base de músculo y cabeza van desentrañando el caso, es decir cómo se forman las montañas.

Desde las ascensiones de Horace Bénédict de Saussure en la segunda mitad del siglo XVIII, buscando la respuesta en los picos y dando nacimiento al montañismo, hasta la publicación en 1965 del ciclo de Wilson como modelo que encajaba todas las piezas que se habían ido juntando y que encontraba la respuesta en las profundidades (dando al relato un final desconcertante, como en las mejores novelas de intriga), el libro recorre las sucesivas aportaciones de datos y de ideas de gran cantidad de montañeros, científicos, científico-montañeros y montañero-científicos durante 200 años hasta solucionar el enigma, provocando de paso una lenta revolución en buena parte de las ciencias geológicas.

Y esto lleva a una lectura a la vez más de fondo, este relato además de contarnos todo sobre la historia del conocimiento científico de las montañas, nos cuenta cómo crece la Ciencia. Disputas entre científicos, competición por llegar antes, amor por lo que se hace, rabietas porque te adelantan, obstinación ante las nuevas ideas ajenas, suma de esfuerzos, en fin, en este caso el detective es tremendamente polifacético, y eso da un especial interés al caso.

En conclusión, el autor no es solo un buen científico y un buen divulgador, es que además es un buen literato. ¿Acaba ahí la cosa?, pues no, también es un apasionado montañero, y todo el libro transmite esa pasión. Periódicamente nos cuenta alguna aventura que ya no es de otros, sino la suya: el terremoto en la base del Annapurna, el sobrecogedor primer ascenso al Mont Blanc, el tremendo frío en lo alto del Sajama, el complicado descenso del Kanchenjunga, el balanceo de la tienda colgada sobre un vacío de 3.000 metros en el Dhaulagiri,..., historias y anécdotas personales sobre sus ascensiones salpican el libro, lo que añade otra dimensión más a la trama y nos hace disfrutar, además del conocimiento, de la aventura.

De bacterias, infecciones, antibióticos y resistencias

AUTOR  | Oteo Iglesias, Jesús. Libros de la Catarata-CSIC, Madrid, 2016. 128 páginas

DE BACTERIAS, INFECCIONES, ANTIBIÓTICOS Y RESISTENCIAS
Reseña realizada por Miguel Vicente
Centro Nacional de Biotecnología

El riesgo de que la propagación de bacterias resistentes a los antibióticos nos devuelva a tiempos pasados cuando casi cualquier infección era un grave riesgo de muerte, nos parece lejana, pero es real. De ello informa el libro La resistencia a los antibióticos: la amenaza de las superbacterias escrito por el Dr Jesús Oteo. Se dice que una infección es resistente a un determinado antibiótico cuando el tratamiento con la dosis de ese fármaco utilizada normalmente no consigue curarla y se llama bacteria resistente al patógeno que la provoca. Se han llamado 'superbacterias' a las bacterias que producen infecciones que no responden al tratamiento con más de un antibiótico, ni siquiera con los antibióticos mas potentes. Este nombre, de tono un poco sensacionalista, es más utilizado para escribir titulares llamativos en los medios de comunicación que por los científicos. En términos científicos sepa el lector que a estas bacterias se las llama multiresistentes.

Las bacterias resistentes a los antibióticos son diversas, incluso son microbios presentes en los ambientes naturales, de hecho los microbios que producen antibióticos tienen necesariamente que ser resistentes a ellos para no perecer. Pero cuando la resistencia a estos fármacos se localiza en bacterias patógenas, las que producen serias enfermedades en los seres humanos o en los animales y plantas que les sustentan, es el momento en el que adquiere mayor relevancia y gravedad.

En la actualidad no podemos asegurar a ciencia cierta que disponemos de antibióticos que nos puedan librar de todas y cada una de las posibles infecciones que nos amenazan. Y lo que es más grave, dependiendo del lugar donde residamos correremos más o menos riesgos de contraer una infección difícil de curar. Este es el caso de la tuberculosis en los países más pobres, en donde los deficientes sistemas sanitarios se unen a la escasez de recursos y al bajo nivel educativo de sus habitantes más desfavorecidos. Si el tratamiento de la tuberculosis siempre es difícil y los fármacos con los que se trata no son inocuos, abandonar la medicación sin estar totalmente curado conduce con frecuencia a una recaída en la que la infección puede haberse convertido en resistente.

Sin duda al lector acomodado estos riesgos le parecen lejanos, pero puede que empiece a alarmarse si considera que en el mundo actual si algo tenemos las personas, por mucho que se intenten poner fronteras, es facilidad en los desplazamientos. Por ejemplo se acaba de publicar (www.pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.1611283113) cómo los conflictos en el medio oriente y la caída del régimen soviético han provocado la invasión a países no involucrados directamente en ellos de cepas de tuberculosis resistente que incluso han llegado a Europa. Estas cepas se detectaron primero en China, y encontraron un escenario favorable a su propagación con el deterioro del sistema de salud soviético y las diversas invasiones y guerras en Afganistán. También haría bien ese lector en preocuparse por cómo muchas personas ancianas acaban falleciendo a causa de la neumonía, una enfermedad que antes se curaba fácilmente con un tratamiento con penicilina, pero que hoy en día no siempre lo hace.

Frente a estos importantes problemas, que tanto pueden afectar nuestro bienestar, sería de esperar que las sociedades prósperas, entre las que sin duda nos encontramos, dedicasen mucho esfuerzo a descubrir nuevos antibióticos que nos diesen la seguridad de que podemos curar las infecciones. Esto hay que decir que no es así. A la dificultad de descubrir nuevos antibióticos se une su bajo interés comercial y la falta de atención que el público les otorga frente a la que concede a otras enfermedades, también serias pero no más mortales. Por el camino que llevamos no sería difícil que estando en perfecto estado de salud, habiendo superado enfermedades tan llamativas como cánceres e infartos, e incluso habiéndonos anunciado algunos investigadores la vía hacia la inmortalidad, nos acabemos muriendo de una vulgar pulmonía. Triste, ¿verdad?

De casi todo esto, bacterias, infecciones, antibióticos y resistencias, podrá ilustrarse quien se adentre en el libro que nos ocupa, pero a mi entender tendrá que hacerlo con paciencia, sin cansarse y no perdiendo su interés por informarse. La edición del libro no da lugar a entusiasmarse. El texto, escrito mas desde una perspectiva médica y no tanto biológica, es correcto en su mayor parte. El autor ha querido exponer minuciosamente algunos pasajes, en los que a veces la explicación de algo sencillo peca de ingenua, y por otro lado ha descrito con demasiados detalles técnicos algunos procedimientos experimentales que, no siendo necesarios para la narración, el lector profano va pronto a olvidar.

El tratamiento que se da a Fleming como artífice del descubrimiento de la penicilina no es el más generoso ni exacto que yo he leído. Ya dijo el mismo Fleming que el moho productor de la penicilina no vino a decirle "Oye, que produzco un antibiótico muy bueno que va a curar las infecciones". La formación de Fleming como médico de campaña y su larga experiencia en Microbiología fueron las claves que le revelaron lo importante que podía ser su observación casi fortuita de un cultivo en el que Penicillium había matado a un Staphylococus. Cierto es que sin el desarrollo técnico que hicieron después los científicos de la Sir William Dunn School de Oxford, el descubrimiento realizado en el Saint Mary's Hospital de Londres no hubiera pasado más allá de las revistas especializadas. Aceptemos que la aplicación de una idea es siempre posterior a su descubrimiento.

Pero con todo, lo que más echo en falta en este libro son una ilustración y una maquetación agradables. No espere quien lo lea páginas cuya abrumadora área de texto no le fatigue, ni ilustraciones brillantes que le atraigan. Imagino que es un defecto editorial debido a que, según algunos, la divulgación ha de ser algo que canse y que requiera un gran esfuerzo por parte del lector. En este aspecto el libro no creo que pueda causar gran impacto en los lectores no especializados y mucho menos en quienes recortan los presupuestos de investigación.

La revolución Google Scholar. Destapando la caja de Pandora académica.

AUTOR  | Orduña-Malea, Enrique; Martín-Martín, Alberto; Ayllón, Juan M. y Delgado López-Cózar, Emilio. Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE). Universidad de Granada, 2016. 268 páginas.

UNA APASIONANTE HERRAMIENTA EDUCATIVA
Reseña realizada por Alejandro Fernández Diego
General Manager, Unebook.es

El cambio. Si alguno de ustedes ha asistido últimamente a alguna charla sobre los procesos actuales de cambio, estoy seguro de que, en nueve de cada diez ocasiones, le han tiroteado al menos una slide con una cita de Heráclito. "Lo único constante es el cambio": bienvenidos al letimotiv de la última década.

Quienes habitamos en este planeta estamos asistiendo, para bien o para mal, al desmantelamiento paulatino de la mayoría de nuestros paradigmas. Con la palanca de la tecnología estamos remodelando el presente a una velocidad nunca antes vista. Está ocurriendo en el comercio, en la comunicación, en el empleo, en la ciencia, en las relaciones sociales... La rueda del cambio crece sin descanso de forma exponencial, y la llamada disrupción tecnológica es un acontecimiento que apenas acaba de empezar.

Google, entre muchos otros, es uno de estos catalizadores del cambio. Nada hay que añadir a lo que ustedes ya conocen sobre este buscador. En España tiene una penetración de casi el 98% del mercado. En España, internet es igual a Google.

Pues bien, en uno de los 'rincones' de Google, encontramos una apasionante herramienta de nicho cuyo potencial apenas estamos empezando a evaluar: Google Scholar.

Esta herramienta es un buscador al igual que Google, con la diferencia de que Google Scholar (GS) está centrado en el contenido académico. Creado por Anurag Acharya, uno de los ingenieros cofundadores de Google, GS tiene una historia humana muy interesante por detrás que aparece estupendamente detallada en La revolución Google Scholar (Universidad de Granada y UNE, Granada, 2016).

Los cuatro autores de esta obra (Enrique Orduña-Malea, Alberto Martín-Martín, Juan M. Ayllón y Emilio Delgado López-Cózar) pertenecen a la Universidad de Granada y a la Universitat Politècnica de València, y son todos investigadores de referencia tanto en estudios bibliométricos como en el estudio de Google Scholar.

Los cuatro advirtieron hace años el cambio drástico que la semilla de Google Scholar estaba comenzando a germinar no solo dentro del entorno de los llamados 'descubridores' o buscadores de contenido, sino dentro del área de la medición de citas (GS Metrics y GS Citations). Los cuatro han volcado todo su conocimiento sobre Google Scholar en este estupendo libro que acaba de aparecer hace unos días.

Esta obra analiza la literatura existente sobre las funcionalidades de GS, los estudios a favor y en contra más polémicos, y hasta se permite el lujo de contar con el profesor Peter Jacsó como prologuista, uno de los más fieros detractores de GS en sus inicios. Los autores no ahorran detalles en señalar las fortalezas, limitaciones, ventajas e inconvenientes del buscador académico.

Aunque resulta obvia la inclinación favorable de los autores hacia GS, el libro destaca por su perspectiva neutral y desapasionada frente al fenómeno que está protagonizando este buscador (contra data non argumenta es una de sus divisas). En muchos pasajes, el libro está planteado como un espacio de debate y un estado de la cuestión, lo cual favorece la confiabilidad de sus conclusiones.

Una de las ventajas capitales que ofrece este buscador es que, frente a otros competidores con servicios de pago como Web of Science, Scopus o Pubmed, Google Scholar es... gratis. Y esta es una ventaja competitiva radical que nos lleva directamente al análisis de procesos disruptivos que mencionábamos al principio del artículo.

Frente a la (supuesta) amenaza de que una empresa privada como Google acceda a una posible situación de monopolio sobre las consultas científicas, los autores responden con datos y argumentos. Pero el reto está ahí. Tanto para los investigadores como para las bibliotecas, quienes también se ven en la obligación de actuar y proponer valor en este nuevo entorno.

Los autores utilizan hábilmente la metáfora de la caja de Pandora para referirse a este nuevo escenario de cambio, donde un agente externo al medio accede a la competición para revolucionar lo establecido. De momento, y a la espera de cómo evolucionen los acontecimientos, la lectura de La revolución Google Scholar les va a ayudar a comprender la naturaleza de GS y el ecosistema en el que se desarrolla.

Y ello sin olvidar, por supuesto, que una vez vaciada la caja de Pandora, lo único que se quedó dentro fue la esperanza.

Descargue aquí hasta el 5 de noviembre la versión gratuita de La revolución Google Scholar.


María Zambrano.

AUTOR  | Sánchez-Gey Venegas, Juana. Editorial Fundación Emmanuel Mounier. Madrid. Colección Sinergia, 2016. 113 páginas.

DE LA OBRA Y VIDA DE UNA PENSADORA UNIVERSAL
Reseña realizada por Bartolomé Lara Fernández
Catedrático de Filosofía
IES Ángel Ganivet, Granada

Parece que la vida nos lleva antes o después a regresar. A regresar a una patria de la que nos vamos alejando, patria que posiblemente ya no existe y que, sin embargo, va creciendo y revelándose imperceptiblemente en cada uno de nosotros. Nos cuesta descubrirla, cuando tal vez esté tan cercana. Y en ocasiones, en ese sentirnos lejos de ella, puede que nos suceda como el agua que añora el manantial, y en la nostalgia encuentra un remanso entre los anhelos, un estado de quietud en medio de los cambios tumultuosos, y el agua se decanta, deja que las impurezas se depositen, se purifique y aparezca con transparencia. En ese instante, que puede ser eterno, aparece prístina e incluso aún más vivificada que las aguas que manaron, porque atesoran la vida que siempre supone el crecimiento de lo recibido. Quizás la obra de María Zambrano constituya un ejemplo de quietud contemplativa en la que se manifiestan y decantan las grandes ideas de la tradición filosófica occidental, en su forma más abierta, de par en par, en la que se registran todos esos procesos: el fluir, el recuerdo, la purificación...; y en la que todos ellos logran construir una unidad.

La obra de esta pensadora de la revelación requiere, como el propio asunto del que se ocupa, un guía que nos permita descubrir su pensamiento que versa sobre lo 'sumergido', sobre el alma, obra la de Zambrano que constituye en sí mima la narración de su aventura vital que actúa como una personal invitación. Y la obra de la profesora Juana Sánchez-Gey cumple esa misión con creces. Actúa como una auténtica guía, que no quiere ser mirada desvivida, objetiva, con pretensión de ecuanimidad, es más bien una guía amable, compañera que derrama experiencia y reflexiona sobre la vida, de la que surge ese saber de salvación que es la filosofía, como la entendía María Zambrano; pero que deja al lector con la indicación apropiada para que transite por ese camino que nadie más que él puede crear y recorrer. Hace fácil lo que es difícil, pues no podemos negar la complejidad de muchos textos zambranianos. Es un libro bien escrito, claro, cortés, muy pensado, en el que se nota que se pretende que cada palabra sea precisa y rigurosa hasta dónde ello es posible, ya que es sabedora de que el lector debe alumbrarlas finalmente, no dejándose atrapar por la imitación sino que constituye una invitación al estilo propio. Cada una de las ideas que expresa las avala con textos de las obras más importantes de María Zambrano y de otras menores que las iluminan. El libro consta de cuatro capítulos y de una selecta bibliografía.

En el primer capítulo, titulado María Zambrano: una vida itinerante, realiza una reflexión sobre su biografía, que se convierte en el reconocimiento de las claves de su pensamiento, imposible de descontextualizar sin traicionarlo: circunstancias que ella sabrá leer e interpretar en un sinfín de variaciones que nos llevan desde el detalle de lo cotidiano, hasta la idea vivificada que aparece y reaparece constantemente y que la autora de esta obra ha sabido reconocer y ofrecer para hacer entendible el pensamiento de esta pensadora de la experiencia: la tradición. Heredada en su relación con su abuelo y la mirada que viene de muy lejos de su madre; la conciencia filial, representada por su padre; la infancia como paraíso perdido y la exigencia constante de la búsqueda de lo originario; la conciencia de viajera; el fracaso; el descubrimiento del amor; y por supuesto la condiciones históricas, sociales y políticas (la República); las lecturas que la marcan (Don Quijote, modelo de convivencia); sus maestros, Ortega, Zubiri, Unamuno, Machado; el institucionismo, la escuela de Madrid; y el exilio como paradigma de la condición humana, en el que pasa cuarenta y cinco años, nada menos; exilio, "condición del ser humano", que se convierte en el regreso a esa patria que en él se construye, cuando todo parece perdido, solo desde esta óptica se puede entender la afirmación "Amo mi exilio", que no es sino la búsqueda permanente del eje central de su obra y de su vida que Sánchez-Gey reconoce en la idea de trascendencia.

En el segundo capítulo, titulado Sus maestros y el contexto intelectual, sitúa al lector en el contexto filosófico en el que cobra sentido y significación su pensamiento, su pertenencia a la Escuela de Madrid y, al mismo tiempo, es la filósofa de la generación del 27. Y cómo ese reconocimiento a sus maestros, ese sentirse inmersa en una tradición, constituye, como diría Gadamer, "un momento de la libertad y de la historia", idea que surge a cuento del abandono de los apuntes que tomó de sus maestros, especialmente de Ortega, "seré discípula siempre", que explica "si hemos sido en verdad sus discípulos, quiere decir que ha logrado de nosotros algo al parecer contradictorio; que por habernos atraídos hacia él, hayamos llegado a ser nosotros mismos" (Sueño y Verdad). Recala en algunos de sus maestros e inspiradores de su pensamiento reconociendo la diversidad del concepto de racionalidad, desde la razón vital orteguiana, pasando por la razón cordial de Unamuno y la poesía de Machado, "símbolo más genuino de la razón poética de Zambrano" con su "religión de la comunión", en todos los casos supone una ruptura de las fronteras con el otro que se concreta en el sentimiento amoroso y de piedad, superando así una concepción racionalista del sujeto encerrado en sí mismo.

En el tercer capítulo, titulado Los grandes temas en su vida y en su obra, Sánchez-Gey revive el viaje intelectual y contemplativo de Zambrano, respetando el orden de tratamiento de los temas en sus obras, eligiendo textos cortos de una centralidad indiscutible que permiten al lector tomar el pulso del discurso zambraniano. Parte de la crítica al racionalismo y ofrece la razón poética que se revela y se autoconstituye ante las exigencias de su propia experiencia a la que pretende responder y trascender. La autora destaca como eje central del pensamiento de María Zambrano una afirmación que hizo en su obra El sueño creador: "El ser humano es aquel que padece su propia trascendencia". Esta idea la reconoce la autora de esta obra como un elemento constitutivo de la condición humana.

Comienza resaltando su vocación política, ya que 'vivir es convivir' y recalca que la actividad política "es la actividad más estrictamente humana", que debe nutrirse de una razón ética y de una razón compasiva y misericordiosa, acompañada por la humildad teresiana frente a una razón violenta; su apuesta por el liberalismo ético que destaca el valor central de la dignidad de la persona, defendida con razones cordiales frente a las frías del deber, que se concreta en el mandato de reconocer que 'el otro es hermano'. La dignidad de la persona reside en ese 'ser un más'. Aspira a una reforma del entendimiento para convertir a la persona en el centro de la actividad política, como lo expresa en su obra Persona y democracia, idea que se ofrece como propuesta frente a la crisis de Occidente, que va más allá de una simple crisis económica, para coincidir con el personalismo en que es una crisis de valores, y se ocupa especialmente de este tema en su obra La Agonía de Europa, en la que repasa el devenir del racio-idealismo occidental que nos ha llevado al totalitarismo en política, al escepticismo en filosofía y al agnosticismo en el tema religioso, panorama en el que alza la noción de esperanza.

El sistema democrático permite humanizar a la sociedad, siendo la democracia una invención comunitaria, el sistema propio de la filosofía, que requiere de la persona para su construcción. Es el ámbito comunitario en el que debemos compartir pan y esperanza y, a su vez, la democracia actúa de límite que obliga al estado a respetar la 'integridad de la persona humana', y a respetar su diversidad. Es decir, la democracia es consecuencia de la persona y espacio en el que ella misma se hace posible, mediante su desarrollo y participación.

Respecto a la filosofía, la autora, después de hacer constar la fidelidad a la ética del pensamiento y su compromiso con la filosofía, caracteriza la aportación fundamental de Zambrano: la razón poética. Cita textos breves que le permite dibujarla con trazos luminosos: mediadora; compasiva; misericordiosa; creadora; 'razón de amor'; abierta a la esperanza; mirada creativa; síntesis de razón e intuición, de episteme y nous; razón que aúna el pensar y la emoción, la filosofía y la poesía, la mística y la poesía; siempre abierta a la escucha; y también la caracteriza expresando todo lo que ella no es: nunca es violenta, ni soberbia, ni orgullosa, ni impositiva, ni obsesiva, ni fatalista. Se trata de una razón que se autoconstituye con voz propia (de ahí la importancia concedida a la confesión), que hunde sus raíces en la experiencia y que reconoce la heterogeneidad del ser, de la que hablara Machado, y es conocedora de las limitaciones de los artificios conceptuales que creamos para dominarla. De ahí que esa humildad nos permita escuchar la revelación que la misma realidad nos ofrece como un don, como un regalo, como una gracia abierta al misterio, a lo sagrado, a lo concreto y vital, que se nos ofrece como ese secreto que tenemos que desvelar y revelar y comunicar al otro que vive y va conmigo.

El apartado dedicado a la religión tiene un tono muy vívido, en él la autora acomete la difícil tarea de precisar, hasta donde ello es posible, la reflexión zambraniana del asunto más decisivo, como ella misma lo expresa, la relación entre El hombre y lo divino, título de una de sus obras más importantes y que podría sintetizar el tema y el esfuerzo de toda ella. Desgrana con acierto y claridad a través de los símbolos su aproximación al sentimiento de religación que el ser humano experimenta, entre ellos recrea "el deseo, la búsqueda del sentir originario, el nacer de nuevo, el agua, el perdón, la piedad" en el que se plasma la condición ontológica de lo humano respecto a Dios, relación desde la que se abre un horizonte con múltiples registros de lo humano.

Recrea otros símbolos para hallar el centro de lo que estima el núcleo de toda su obra, con la que en este caso la autora se identifica abiertamente: "El ser humano es aquel ser que padece su propia trascendencia" (El sueño creador). Tesis la de este libro panorámico en el que la reconocemos como la melodía de la que encontramos muy diversas y ricas variaciones. Como afirmaba Mounier, la identidad de la persona se forja con sus compromisos, que a veces hay que explicitarlos en vez de que aparezcan de forma oculta, en esto también la autora es clara, hace referencia a Fernando Rielo y a la coincidencia entre ellos en ese núcleo, coincidiendo con la sabiduría clásica de la escuela del padecer, en el que cruza los umbrales que le dan acceso a su secreto que no siendo suyo se revela en su interior, en sus entrañas, "el hombre es el ser que tiene la vocación de transparencia...". Acaba este apartado con una serie de hechos respecto a la filiación cristiana de María Zambrano, que estimamos que son significativos fundamentalmente como reconocimiento de la tradición a la que pertenece y de la que siente deudora, pero tal vez convenga también señalar el atractivo de un discurso que permite una multiplicidad de registros en la experiencia del trascender.

Respecto a la educación analiza una serie de ideas que son una lógica consecuencia de su planteamiento. Esa fidelidad a la actitud filosófica le lleva a comunicar con el otro, realmente pensar es co-pensar, como llamaba la atención Kant, por eso la obra de María Zambrano quiere lectores, no solo estudiosos, lectores a los que revelarles, pues la filosofía no tiene solo una vocación libresca sino trasformadora "para que vivan de otro modo después de haberlo sabido; para librar a alguien de la cárcel de la mentira, o de las tinieblas del tedio, que es la mentira vital" (Hacia un saber del alma). Después repasa la profesora Sánchez-Gey una tras otra las características de su concepción educativa: la diversidad; la vida escolar y a la propia institución educativa; la referencia a las aulas como 'espacio humanizado', repara en un estado esencial de todo decir con verdad, el silencio que debe precederlo, en su palabra podemos reconocer a esta pensadora del silencio; recoge un texto bellísimo del papel mediador del maestro, y el hecho de considerar la acción del maestro como una conversión y el inicio del pensar común que se encarna en el diálogo (Manuscrito 127) así como la importancia que concede a la escritura como espacio de desvelamiento de la verdad, la guía, la confesión, la educación de la sensibilidad. Y destaca una obviedad que adquiere en este momento categoría de descubrimiento, como subraya Sánchez-Gey, !sin filosofía la educación no sería más que una técnica y, a su vez, la filosofía acoge la misión de orientar la conducta humana, por tanto el acto educativo de profundizar, ampliar el horizonte cognoscitivo, enseñar a mirar..." (65).

Otro apartado se lo dedica a la estética, y se ocupa, en su reflexión sobre la expriencia artística, especialmente de la poesía, la música y la pintura. No se trata de un apartado complementario, viene obligado por el carácter de conocimiento e investigación que el arte posee. De todas estas manifestaciones artísticas tiene un valor prioritario la poesía, como exige la propia formulación de su original razón poética. Además de la búsqueda de la belleza, en ella encuentra cualidades fundamentales, entre otras tal vez recoger de algún modo los "estados de ánimo", como expresara Heidegger en Ser y Tiempo, también el reconocerla como espacio de acercamiento a lo originario, "al encontrar y consumirme en los lugares decisivos de la poesía me encontraba con la filosofía" (72). Ella misma es poeta y mantiene una estrecha relación con muchos poetas. Tematiza las relaciones entre filosofía y poesía siguiendo las obras Filosofía y Poesía y Pensamiento y poesía en la vida española, remitiéndose a la tradición española que entronca con la tradición universal que hallamos ya en Grecia. Repasa la inspiración de Machado con la metafísica de poeta, a Unamuno, al que supo entender María Zambrano. Insiste en la concepción de la filosofía como saber de salvación, especialmente en este momento de crisis, y se inspira en estos pensadores que proponen la piedad para abrirse al otro y salvando al otro salvarse ellos mismos.

Subrayamos en este apartado lo que denomina la autora una "filosofía de las identidades" en el que juega un papel esencial hallar la voz propia, nuestra propia identidad, mediante la confesión, pues "todo en el que hace una confesión es en espera de recobrar algún paraíso perdido" (La confesión, género literario y método), y en esa búsqueda de la identidad coadyuva la guía, que está orientada al destinatario. Respecto a la novela como género, resalta sus cualidades, que constituya una recreación que nos permite comprender la vida y en la que la filosofía aparece como orientadora. Le interesa especialmente Galdós porque defiende una razón misericordiosa frente a la razón totalitaria y violenta. Y respecto a Don Quijote reconoce en la obra de Cervantes el coro de la vida que cuando es convivencia se entona su melodía en sus numerosas y diversas variaciones. Una obra en la que aparece la “razón soñadora, que tiene una doble virtualidad, "inventa y al inventar crea la realidad", obra en la que vuelve a aparecer la idea de salvación, Don Quijote salva y salvando a los demás se salva él. Libera a los demás y solo así puede gozar del don más preciado del que puede disfrutar un ser humano. Luego le dedica unas páginas a la música, refiriéndose a las dos tradiciones: una marcada por el número, la órfico pitagórica; y otra por la palabra. Perteneciendo a la segunda, reconoce que el número conduce al alma, y, al fin y al cabo, ambas conducen a la palabra originaria luz, "música y filosofía son dos formas del pensamiento originario". Y termina con la pintura, en la que destaca la diferencia de la imagen frente a la visión más intuitiva y abierta de la imagen, en la que encuentra el sueño u horizonte privilegiado.

El capítulo último lo titula Una intelectual para el futuro, capítulo que viene a proyectar el pensamiento de María Zambrano en una dimensión de futuro, en él hallamos tres apartados: uno breve que muestra las raíces del vivir y cómo la razón poética puede ayudar a recrearlas; el segundo aborda su condición de mujer, de cómo su propia escritura la hace en muchos casos como mujer. Enfatiza las cualidades de lo femenino, la necesidad de su reconocimiento en la igualdad y pretende no caer en discursos que acentúen "un tratamiento genérico dualista"; y en el tercer apartado realmente condensa el centro de gravedad de todo el libro: la concepción de la persona, la autora partiendo del deseo de María Zambrano de huir de los ismos, defiende una posición personalista, incluso se reconoce como lo hiciera el personalismo, que la crisis profunda de occidente viene motivada por un una concepción devaluada de la noción de persona y que solo en el reconocimiento de su diversidad, riqueza y visión esperanzadora se puede abordar un tiempo futuro. Que focalizar nuestra atención en ella constituye pensar más que en lo impensado, sería pensar en todo aquello que la persona entraña y que se ha olvidado hasta el extremo de considerar que no existe. En este sentido la autora dibuja con hondura las definiciones o mejor las caracterizaciones que ella hace del ser personal, en una doble dimensión y compromiso, comunitaria, "no quiero salvarme sola", el ser humano es un ser abierto a los demás, en permanente comunicación, precisa de la piedad, pero también esa proyección pasa por su viaje hasta la interioridad, hasta el alma. Este exposición la realiza fundamentalmente con tres obras De la Aurora, Notas de un método y Los bienaventurados, a través de ellas esboza su concepción antropológica que parte de lo concreto alzándose a un pensamiento metafísico que intenta superar ese concepto reduccionista de lo humano que ha formulado el pensamiento moderno abriéndose a una concepción integral, a través de un pensamiento metafísico que supera las distinciones entre disciplinas y que aúna filosofía, religión mística... y por destacar una de esas dimensiones, quizás responda a aquel requerimiento de don Miguel de Unamuno de que tendríamos que volver a la mística para salir de ese camino sin salida de la modernidad: viene a ser la tesis de la autora que reconoce a través de la idea del destierro y el exilio real que María Zambrano padeció, pero también como una invitación simbólica que se traduce en la aceptación de su condición mística, realidad que lejos de eludir el tema de nuestro tiempo lo asume y lo proyecta.

Acabamos con un aviso a los lectores de María Zambrano, en los que ha pensado Juana Sánchez-Gey Venegas: cuando termine de leer este libro, téngalo a la vista o recuerde dónde lo dejó. Volverá a él cuando se pierda en el bosque. Y comprobará que le espera amablemente en uno de sus claros.


Reflexiones sobre la Ciencia en España. Cómo salir del atolladero.

AUTOR  | Sacristán, José Antonio y Gutiérrez Fuentes, José Antonio (Directores). Fundación Lilly y Unión Editorial. Madrid, 2016.

LA NECESIDAD DE UNA ESTRATEGIA EN I+D
Reseña realizada por José Antonio Gutiérrez Fuentes
Fundación Lilly

"Considerad que cada idea nueva, no contrarrestada por otra nacida entre nosotros, es un eslabón más de nuestra servidumbre mental, es una contribución que deberemos pagar en oro".

Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) Residente
Reglas y consejos sobre investigación científica. 1899



Por primera vez en años, el porcentaje del gasto en I+D respecto al Producto Interior Bruto (PIB) viene disminuyendo. Parafraseando a Emilio Méndez, premio Príncipe de Asturias y coautor en el primer libro dedicado por la Fundación Lilly al tema en 2002, "no siendo posible determinar cuál es el porcentaje óptimo a invertir en I+D; no gastar nada es malo y emplear el 100% del PIB es imposible". Pero, lo que sí es una realidad es que estábamos entonces muy alejados de lo que hacían en Estados Unidos, cuyo porcentaje en la misma fecha era del 2,73, o la de Japón, situado en el 3,25%.

Sin embargo, en el mar de las cifras, es justo decir que incluso para los expertos es difícil cuantificar los beneficios de la investigación para una sociedad, sobre todo teniendo en cuenta que la tecnología, y mucho más aún la ciencia, se difunden rápida y globalmente de un sector a otro y de un lugar a otro. Resulta igualmente oportuno recordar que la investigación científica contribuye al desarrollo de la economía y la competitividad tecnológica de las empresas, pero, además, y fundamentalmente, determina el aumento de la riqueza nacional y la expectativa y calidad de vida de los ciudadanos.

Pues bien, volviendo a los números, lo cierto es que nuestra economía representa el 7% aprox. del conjunto de la Unión Europea (UE) mientras que registramos un número de patentes equivalente al 1,7% aprox. del total de la UE-27. Parece evidente pues, que la I+D española no ocupa aún el espacio al que debería aspirar por la presencia económica y demográfica de nuestro país.

Otro de los coautores de aquellas primeras Reflexiones sobre la Ciencia en España, José Manuel Giral, gran impulsor del desarrollo de los Centros y Parques Tecnológicos, comentaba ante el planteamiento del gasto en términos de porcentaje sobre el PIB: "Existe otra forma de verlo: en cifras absolutas. Sin duda haciéndolo así nuestra inversión es muy superior a la de Finlandia y sin embargo nadie pone en duda los resultados en I+D+I de ese país; sobre todo en el campo de las tecnologías de la comunicación. Quizás debamos plantearnos si el problema no es solo el cuanto, sino cómo invertimos".

No se trata, en absoluto, de volver al desprestigiado y obsoleto debate entre investigación básica o aplicada, competitiva o pre-competitiva, ciencia o tecnología, o cualquier otra de sus múltiples versiones, sino intentar conjugar todos los esfuerzos, que siempre son escasos, todos los desarrollos científicos y tecnológicos, y sin olvidar los ámbitos humanísticos o socio-económicos.

La actual situación nos lleva a vaticinar que la locomotora de la ciencia en España deberá seguir siendo el sector público, una maquinaria cada vez más debilitada y que precisa la alianza y compromiso del sector empresarial para resultar competitiva. Además, está pendiente una reforma de la Universidad, que debe ser una institución clave en la producción científica, de forma que el trípode Universidad (investigación, formación, OTRIS, etc.) - Administración (legislación, subvenciones, propiedad intelectual, etc.) - Empresa (innovación, inversión, producción, etc.) - 'Triple Hélix' - funcione y las políticas industriales, tecnológicas y científicas se integren.

Pero, además, si queremos orientar la investigación hacia los intereses reales del país, no podemos seguir demorando la apuesta por la evaluación y la priorización de áreas y objetivos concretos a la vez que se genera, por el efecto de la concentración de esfuerzos, una masa crítica competitiva. Es preciso identificar y priorizar sectores estratégicos en los que realmente podamos hoy ser competitivos y ocupar posiciones para el futuro. Éstos habrían de ser identificados en cada área en base al interés público y al empresarial. Buenos ejemplos son el de la alimentación: sector estratégico para el país, con gran interés empresarial y posibilidades financieras, con inmenso impacto repercutido del conocimiento que se pudiese generar. Y el de la automoción, la aeronáutica o el turismo. Otros nichos, a los que sencillamente no podemos quedar ajenos, son la biotecnología, la farmacia, la genómica, las telecomunicaciones o la informática.

Debemos asumir, también, que el armazón administrativo y gestor sobre el que gravita la ciencia pública española es insuficiente para atender las necesidades presentes y futuras, y requiere una mayor modernidad tecnológica, capacidad y flexibilidad.

Ante el creciente desencanto y malestar de muchos científicos que demandan cambios legislativos, mejoras estructurales, inversiones o pactos políticos, entre otras medidas, el primer paso debe orientarse a la búsqueda de vías reales en las que se aúnen el convencimiento social, político y empresarial de que la Ciencia debe estar en la base de un futuro estable y de progreso. Ello, hace imprescindible el establecimiento de unas bases previas como son la definición de una política científica, con prioridades claras, y un panorama futuro de estabilidad que haga atractivo nuestro país a los inversores. Pero esto, sólo se convertirá en realidad si se dan las reformas precisas que permitan el surgimiento y afianzamiento de estructuras competitivas. Y todo ello, de la mano del necesario replanteamiento de una política de recursos humanos anacrónica que dificulta el acceso de los mejores científicos a las universidades y OPIs, así como la definición y el desarrollo de una carrera investigadora.

Deberíamos tener claro que atravesamos una coyuntura compleja que debería facilitar la asunción de las reformas y las estrategias necesarias. Es clamorosa, sin embargo, la ausencia de la I+D en el debate político estéril que nos asfixia. Existe un estado de opinión social favorable a la Ciencia; tenemos los 'mimbres' que hay que ensamblar, coordinar y dirigir; y, en un mundo globalizado, disfrutamos de una posición de privilegio al estar integrados en la UE y poder apostar por Iberoamérica con ventajas. Resumiendo, necesitamos hacer realidad una estrategia nacional de I+D, construida atendiendo a premisas de modernidad y eficacia, que disponga de un amplio soporte social y político, que genere la confianza necesaria y sea garantía de la estabilidad imprescindible y de los recursos suficientes.

En definitiva, definir claramente los objetivos finalistas que se persiguen y permitir un amplio margen a los responsables, sin que ello signifique abdicar del necesario papel de seguimiento, evaluación y control. Pero sin volver a caer en el error de confundir hitos intermedios con fines. El éxito de un proyecto, en su vertiente tecnológica o científica, no conlleva que sea capaz de aportar riqueza a la sociedad, y ésta solo se conseguirá a través de su implementación productiva y su éxito comercial. Las convocatorias de becas, por indicar un ejemplo, no alcanzan su fin último si no es con la incorporación de personas magníficamente formadas a los puestos de trabajo donde poder aprovechar mejor sus conocimientos, bien científicos o tecnológicos.

Seguro que, con una meta nítidamente establecida y un diseño basado en la confianza y el seguimiento de las actuaciones realizadas y los logros parciales alcanzados, el Sistema Español de Ciencia, Tecnología y Empresa tendría un impulso, a todas luces necesario, para responder a las necesidades y exigencias que hoy tiene planteadas la sociedad. Con este análisis de base, decidimos acudir a la colaboración de un puñado de expertos científicos, tecnólogos y empresarios para reflexionar sobre la situación actual de nuestra Ciencia y plantear propuestas que nos permitiesen 'salir del atolladero'.

El resultado de esta colaboración es el libro Reflexiones sobre la Ciencia en España. Cómo salir del atolladero y es nuestro deseo que, tras su lectura, merezca un juicio favorable y/o suscite las controversias siempre bienvenidas y enriquecedoras. Ha sido nuestro objetivo provocar un replanteamiento sobre la actual situación y alentar al mundo de la Ciencia, y a los científicos en particular, a tomar la iniciativa que nos conduzca a alcanzar las metas fijadas.

Los ejemplos detallados en la sección del libro Se puede hacer, dan testimonio de que tenemos el conocimiento, los medios y las personas para emprender proyectos de éxito. Si entre todos logramos adecuar el escenario, podremos llegar a ser tan buenos y competitivos como cualquier otro de los que con tanta frecuencia nos comparamos. Eso sí, sin dejar de ser nosotros mismos.

Quiero también resaltar la oportunidad que para los objetivos planteados supone la toma de conciencia y la organización de los investigadores españoles en el extranjero, alguno de cuyos representantes es colaborador en el libro, que por sus conocimientos, juventud y pujanza habrán de jugar un papel determinante en el futuro de la Ciencia y en la del mundo hispano en general.


Médicos de Al-Ándalus. Perfumes, ungüentos y jarabes.

AUTOR  | Puente, Cristina de la. 125 pp. Madrid, Nivola, 2003.

NOVATORES PARA PRINCESAS
Tres libros que se ocupan de la cultura científica en la edad media a través de su desarrollo en el ámbito judaico, musulmán y cristiano Reseña realizada por Juan Pimentel
Instituto de Historia. CSIC

En las décadas que rodean el 1700 Leibniz mantuvo correspondencia con varias princesas de las cortes europeas. Lejos de polemizar con Descartes, Newton o Clarke, el gran filósofo buscaba otros interlocutores y otro lenguaje para sus ideas. Encontró en la fórmula epistolar y el diálogo el medio indicado. Es la filosofía para princesas, género que no inventó pero en el que, como era su costumbre, destacó sobremanera. En estas cartas Leibniz supo explicar los misterios del poder, el amor y la búsqueda de la verdad; los principios de la geometría, el cálculo y la belleza del mundo. Su objetivo era educarlas, prepararlas para que supieran prestigiar sus cortes. Para que el día de mañana protegieran las artes, la cultura, las ciencias. Sabía que heredarían reinos; que de sus gustos e inclinaciones se incubarían gestos, hábitos sociales.

Y fue por entonces precisamente cuando comenzó en España un movimiento renovador de las ideas y las prácticas científicas. Fueron los Novatores, un grupo de médicos y experimentalistas conscientes del atraso de un país lastrado por el escolasticismo universitario y la marginalidad respecto a las grandes corrientes europeas. Los Novatores supieron sacar el debate fuera de las aulas, fueron proscritos y defendidos a partes iguales. Lograron polemizar. Como Leibniz, buscaban nuevos escenarios para sus tesis, nuevos interlocutores. En ambos casos nos encontramos ante el surgimiento de un espacio público, una llamada a lo que un siglo después se llamaría la ciudadanía. Hoy día todos somos princesas; los propietarios del conocimiento somos todos.

La colección Novatores de la editorial Nivola pretende rescatar las biografías y obras de ese segmento de la cultura tan desconocido en España como es nuestro pasado científico. Circula la idea de que tal pasado es exiguo, poco relevante, menor. Novatores ha nacido para desenterrar esta especie, para reducirla al rango de creencia, de mera superchería. Y lo está haciendo (son 15 volúmenes ya) con nuevas formas, apelando a nuevos públicos, explorando estrategias más mundanas y permeables para el atribulado lector de nuestros días.

Sus tres últimos títulos fueron presentados en la reciente Feria del Libro de Madrid. Las tres culturas: la España musulmana, judía y cristiana. Y en todas ellas, la ciencia. Pero sucede con la ciencia como con España. O con cualquier otra entidad histórica: que son contingentes, que cambian. Son categorías históricas y realidades vivas, pero lo que permanece no es todo lo que fue. Resulta difícil cartografiarlas. Nuestros instrumentos y escalas, el modo en que proyectamos las cosas en el plano, no son los de entonces. La ciencia de la que hablan estos tres libros, a lo largo de una ancha Edad Media, transcurre dentro de la filosofía y de la política. Por descontado, dentro de la religión.

Mariano Gómez Aranda retrata Sefarad a través de Ibn Ezra, Maimónides y Zacuto. Cristina de la Puente se ocupa de la medicina andalusí: Avenzoar, Averroes e Ibn al-Jatib; Cristina Jular de Isidoro de Sevilla, Alfonso X y Ramón Llull, tres grandes sabios cristianos. Son nueve vidas que ilustran los extraños caminos del conocimiento. Hay lugar para aristotélicos, galenistas y astrólogos. Para exégetas bíblicos y poetas. No faltan expertos en leyes y precursores de los descubrimientos geográficos. Uno de ellos escribió en prisión, muchos fueron cortesanos e incluso alguno de vida disoluta, un Pablo de Tarso convertido luego a Dios y a la epistemología. Hay un santo, un rey, numerosos juristas, filósofos. ¿De qué escribieron? De plantas, remedios, venenos, ángeles, monarquías universales, palabras, orígenes, números, astrolabios, estrellas, cuerpos y almas. ¿Qué buscaban? Curar, conocer a Dios, gobernar hombres o mares, escrutar destinos, descifrar lenguajes, matematizar la naturaleza. Perseguían, pues, saberlo y conocerlo todo. Como el resto de los científicos, no sólo reflejaron el mundo, sino que en gran medida contribuyeron a crearlo, puesto que sus escritos y sus días ensancharon literalmente las posibilidades de lo real.

Son tres textos eruditos pero en absoluto escolasticistas. Cultos pero no pedantes. Académicos y sin embargo legibles. Bien escritos, interiorizados, amenos, editados con elegancia. No faltan ilustraciones y cuadros explicativos. Quedan incógnitas por despejar, por supuesto. ¿Puede hablarse de una ciencia judía o cristiana? ¿Qué significa apellidar la ciencia? Las tradiciones y las formas de recuperar los saberes desde la antigüedad se superponen y alimentan unos a otros. Hay muchas ciencias, obviamente, pero ¿se las puede asignar tintas isométricas, coordenadas geográficas, banderas? ¿Qué tipo de mapa precisamos para fijar la verdadera forma de ese conjunto de valores, prácticas, ideas y lenguajes de la naturaleza que llamamos ciencia? Las respuestas no son sencillas, de ahí la necesidad de las preguntas. Para las obviedades y las certezas absolutas hay ya mucha literatura (y toda la televisión). Novatores ha nacido con vocación mundana y polemista. Como quería Platón, para que la musa filosófica se adueñe de la cosa pública. Para recuperar la historia que tal vez nos falte y vernos así menos huérfanos, menos mutilados. Ciencia para todos: Novatores para princesas.


Cervantes clave española.

AUTOR  | Marías, Julián. Alianza, Madrid, 2003, 303 páginas.

LUMINOSO CERVANTES
La complejidad de Cervantes, su excepcional poder de captación de la realidad se conjuga con su inserción en su determinante circunstancia española Reseña realizada por Miguel García-Posada

La aproximación a los escritores cumbres de las literaturas occidentales debe ser siempre bienvenida, pero de modo especial cuando se emprende sin tecnicismos ni erudiciones ni, desde luego, saberes extrínsecos a los autores indagados. Lo que no quiere decir que tal aproximación pueda hacerse sin conocimiento de causa, claro está. Esta obra de Julián Marías cumple a la perfección con lo que acabamos de decir. Publicado por primera vez en 1990, no es un libro para cervantistas, sino para lectores cultos. Bajo el signo de la perspectiva orteguiana, Marías ensaya la suya para acercarse al autor y su obra.

En posesión de un poder de comunicación que sólo tienen los grandes maestros y dueño de un estilo elegante, transparente y llano, fiel siempre al pensamiento del ensayista, Marías comienza examinando la historia de España desde sus orígenes hasta la época de Cervantes, con el propósito de establecer la circunstancia determinante del autor del Quijote, que encuentra en su condición española, su <<españolía>>, para decirlo con término cervantino: esta condición es <<el cauce de todas las demás [trayectorias], pretensión de libertad, tan esencial en sus ideas como en la vida de sus personajes; finalmente, la mismidad o autenticidad como condición de la vida>> (página 149).

Puede impugnarse la visión menendezpidaliana y algo risueña de la historia de España que Marías ofrece, y, asimismo, su consideración de Cervantes como criatura optimista y bien integrada (Cervantes odió a Felipe II y simpatizó con el erasmismo), exenta de sombras, así como su análisis <<positivo>> de toda la obra cervantina (y no solo del Quijote); pero es muy difícil no sentirse ganado por la profunda coherencia del discurso de Marías, por su rigor conceptual y por el acierto supremo que consiste en hacer residir la grandeza de esta obra en su formidable capacidad de transmitir realidad, superior incluso a su incomparable poder de invención: <<Lo que Cervantes "dice", lo que "piensa" u "opina" deja fuera lo más importante: lo que en el Quijote "hay">> (página 213). De ahí la inagotabilidad del gran libro, en especial, y de las obras maestras narrativas. Marías corrobora su aserción con multitud de argumentos, que incluyen los registros linguísticos, la variedad de los personajes y situaciones, etc.

En la historia de la exégesis cervantina esta obra representa, sin duda, un hito capital. Aunque la tenida por edición más <<científica>> del Quijote (la de Francisco Rico, 1998) la aproveche poco, por decirlo así; pero no es, de todas maneras, la única objeción que cabe hacer a tan reputada edición.


Estrategias de innovación y creación de conocimiento tecnológico en las empresas industriales españolas.

AUTOR  | Navas López, J. E; Nieto, Antolín. Thomson Civitas y Fundación Eduardo Barreiros. Madrid, 2003

INNOVACIÓN EMPRESARIAL
Se plantean los problemas de la innovación tecnológica en las empresas y sus factores determinantes, todo ello a cargo de un destacado elenco de especialistas Reseña realizada por Gregorio Martín de Castro y Pedro López Sáez
Universidad Complutense de Madrid

La aparición y difusión de innovaciones implica aumentos en la productividad de las empresas, pero también induce importantes efectos -en muchos casos difíciles de evaluar- a otros niveles extraempresariales como la alteración de la estructura de las industrias, la modificación de la posición competitiva de las naciones, la estimulación del crecimiento y el incremento del bienestar de las sociedades.

Con el reconocimiento de la importancia de estos efectos, el estudio de los fenómenos innovadores ha pasado a ocupar un lugar central en las agendas de investigación de distintas disciplinas como la Sociología, la Historia, el Derecho, la Economía, la Economía Industrial, y, por supuesto, la Dirección de Empresas. Se han intensificado las actividades de investigación en este ámbito y esto se ha reflejado en el aumento del número de revistas especializadas en el estudio de la innovación tecnológica desde distintas perspectivas.

La dirección de la innovación en la empresa se ha convertido en uno de los campos de estudio más atractivos y prometedores dentro de la Dirección de Empresas y un creciente número de académicos ha orientado su actividad investigadora hacia el estudio de la innovación tecnológica. En los últimos años, aproximadamente el 20% de los trabajos que se publicaron en significativas revistas especializadas en Dirección de Empresas como Strategic Management Review o Administrative Science Quarterly, trataban aspectos relacionados con la innovación o el aprendizaje tecnológico. Así mismo, cada año aparecen nuevas publicaciones científicas especializadas en el estudio de los fenómenos innovadores desde el punto de vista de la Dirección de Empresas.

Esta publicación, coeditada por dos reconocidos expertos en innovación tecnológica y dirección de empresas, los profesores Navas López y Nieto Antolín, es la primera de su tipo que se realiza en nuestro país. En ella se recogen los resultados de investigaciones empíricas originales, realizadas por profesores de distintas universidades, sobre Estrategias de innovación y creación de conocimiento tecnológico en las empresas industriales españolas. Persigue adaptar la costumbre de las principales editoriales anglosajonas consistente en agrupar en un único volumen un conjunto de trabajos realizados por distintos autores sobre un determinado tema.

Los trabajos presentados en el libro tienen una estructura similar respecto a su contenido. Además de la introducción, donde se plantean los objetivos a alcanzar, se discuten los antecedentes, el modelo teórico, el diseño de hipótesis, el contraste de las mismas, los resultados y las conclusiones pertinentes. Cada trabajo se completa con las referencias bibliográficas necesarias.

A la vista de los objetivos perseguidos por cada investigación, buscando la mayor homogeneidad posible en su presentación, el texto se estructura en tres bloques: I. Factores Determinantes de la Innovación, II. Innovación y Estrategia Empresarial y III. Generación y Protección del Conocimiento Tecnológico.

El primer bloque, relativo a los Factores Determinantes de la Innovación, pretende investigar las variables que condicionan y caracterizan el proceso de innovación de la empresa. Estos factores o variables se clasifican en internos y externos, según sean relativos a la propia empresa o al entorno que la rodea. En esta parte, se han considerado tres trabajos que consideran, en diferentes grados, tanto factores internos como externos.

El segundo bloque del libro sobre Innovación y Estrategia Empresarial analiza el papel que puede desempeñar el proceso de innovación tecnológica en el diseño de la estrategia de la empresa. Este papel se puede interpretar a distintos niveles según se consideren los distintos tipos de estrategias. Los cuatro trabajos incorporados en esta parte estudian las relaciones entre las actividades innovadoras y las estrategias corporativas o de crecimiento, las estrategias competitivas o de negocio y las estrategias globales o de internacionalización.

El tercer y último bloque del texto se dedica al estudio de la Generación y Protección del Conocimiento Tecnológico. Se analizan, por tanto, problemas relacionados con la forma de adquisición del conocimiento y su protección, en el sentido de mecanismos de apropiación del resultado del proceso innovador.

En resumen, estamos en presencia de un conjunto relevante de investigaciones que deben ser de interés para académicos, investigadores y profesionales preocupados por el conocimiento del proceso de innovación tecnológica. El hecho de agrupar estos diez trabajos en un único volumen contribuye a presentar una visión más completa y a tener un mejor conocimiento sobre el comportamiento innovador del conjunto de la empresa industrial española.


Cincuenta años de ADN. La Doble hélice.

AUTOR  | García Barreno, Pedro. Madrid. Espasa-Calpe. 2003. pp. 565

A PROPÓSITO DE LA DOBLE HÉLICE
Una de las grandes revoluciones de la ciencia en el siglo XX ha sido el desarrollo de la biología molecular que cuenta con un hito histórico: la propuesta de una estructura helicoidal para la molécula del ADN, formulada por Watson y Crack Reseña realizada por Alfredo Baratas Díaz
Museo Nacional de Ciencia y Tecnología

El siglo XX ha vivido dos revoluciones científicas (utilizando el clásico concepto de Kuhn): el desarrollo de la moderna física cuántica y relativista en su primera mitad del siglo XX y el desarrollo de la biología molecular en la segunda mitad. Si para la primera de ellas no hay una consensuada 'piedra miliar' (algunos podrían considerar el trabajo 'Sobre la teoría de la Ley de Distribución de Energía en el Espectro Continuo'' publicado por Max Planck en 1900, otros el desarrollo de la Teoría especial de la relatividad, por Albert Einstein en 1905), la biología molecular cuenta con un hito indiscutible en su desarrollo histórico: la propuesta de una estructura helicoidal para la molécula del ADN, formulada en 1953 por James D. Watson y Francis Crick.

Se cumple por tanto, ahora, medio siglo de este logro científico, y ésto ha dado lugar a una intensa actividad de conmemoración (desde exposiciones de diversa entidad hasta libros y monográficos de revistas). El libro que aquí reseñamos es probablemente, en el panorama editorial en castellano, la obra más ambiciosa emprendida al hilo de este aniversario. El volumen comprende una aproximación multidisciplinar y enciclopédica al ADN y a las innovaciones que la comprensión de esta molécula ha introducido en los más diversos aspectos de las ciencias biomédicas: desde los aspectos más estrictamente mecanicistas de la bioquímica y biología molecular, a su influencia sobre la teoría de la evolución.

Muy acertadamente el volumen comienza con dos textos de carácter histórico-científico, que dan una idea cabal de la confluencia de dos tradiciones científicas e intelectuales, que convergieron y propiciaron el desarrollo de la investigación sobre la base molecular de los seres vivos. Un artículo de José Manuel Sánchez Ron describe minuciosamente (pero de forma fácilmente legible) la transición de notables físicos de principios de siglo hacia los problemas estructurales de las moléculas biológicas. El segundo trabajo, de Pedro García Barreno, describe la aproximación al problema desde el punto de vista estrictamente biológico, considerando el desarrollo histórico de la teoría de la herencia y los pasos, en ocasiones erráticos, para atribuir una naturaleza química concreta a dicha teoría. Esta interpretación, impecable por otro lado, tiende a obviar -quizá por claridad expositiva, quizá por apremio de espacio- el desarrollo a lo largo del siglo XIX de una línea de investigación que tendía a reducir los problemas biológicos a sus términos químicos y mecánicos, línea que se inició con los fisiólogos alemanes y se continuó con el programa de la "Entwicklungsmechanik" (Mecánica del desarrollo) de Wilhelm Roux.

El libro continua con la reproducción del mítico artículo de 1953, y su traducción al castellano, a los que se une la traducción de los trabajos de otros autores (M. Wilkins, R. Franklin) vinculados a esta investigación.

Finaliza aquí una bloque coherente del libro, el de los antecedentes, y empieza una nueva sección, en la que cada autor pasa revista a un área de conocimiento vinculada con el ADN: la manipulación genética, la utilización criminalista del ADN, el proyecto genoma, el cáncer,...etc. Lógicamente estas aportaciones son dispares, como dispares son sus autores. Algunas (el artículo de José A. Melero), sobre 'El dogma central de la Biología Molecular' tienen un tono divulgativo muy loable, e incluyen una interesantísima reflexión final sobre el cariz que está tomando la investigación molecular, sometida a la dictadura del 'publica o perece' o a la configuración del investigador y su grupo más como una entidad empresarial (en la que son imprescindibles conocimientos de gestión y mercadotecnia), que priman sobre 'virtudes' científicas tradicionales. Otros, como el artículo de Lluis Montoliu sobre 'Trasiego de genes' dan una magnífica visión de conjunto sobre los animales transgénicos, sobre su utilidad en el proceso investigador, dejando aparcadas las implicaciones éticas de esta espinosa cuestión, que superan el marco de este breve trabajo.

Otros artículos, desgraciadamente, no alcanzan el tono medio del volumen: la excesiva compartimentalización de algunos textos, y la desconexión lógica de cada epígrafe, hacen de su lectura algo frío, casi como un informe técnico, poco dado al matiz y a la sugerencia; el uso de esquemas y rutas metabólicas desmedidamente grandes abruma al lector y le impide una visión de conjunto; el uso de acrónimos para identificar genes, proteínas o conceptos es justificable en un entorno profesional, pero hace muy ardua la lectura para el público medio (en algunos casos se utilizan acrónimos que ni se explica que significan).

Esto nos lleva a comentar un aspecto fundamental en este tipo de libros divulgativos, el uso correcto de lenguaje (castellano, se entiende) y la necesidad de buscar términos de buen castellano para explicar conceptos cuya primera definición se ha hecho en inglés. Evidentemente, no podemos negar la preponderancia y, por tanto, la influencia que el inglés ejerce sobre nuestro vocabulario científico, pero sí parece exigible -y alguno de los autores lo hacen- que al utilizar un determinado término en inglés se explique su significado y la necesidad de su utilización. Por ejemplo, cuando se menciona (página 185) un tipo de animales transgénicos en los que la modificación genética inactiva la función de un gen, se les llama mutantes y se cita que se conocen con el término inglés knockout, explicando que éste es un término del mundo del boxeo que significa noquear. Es una explicación pertinente y el término parece suficientemente consolidado como para ser aceptable su uso. Pero no parece razonable el uso de expresiones como: "Combinando unos aproches científico e histórico", "pul" (sic, por 'pool', ¿por qué no utilizar el término 'mezcla' o 'combinado') o "mecanicisticamente".

El libro finaliza con un capítulo final de bibliografía básica, con breves comentarios, que son de gran utilidad para graduar las lecturas de quien quiera profundizar en el conocimiento de la Biología Molecular y su desarrollo.

En suma, estamos ante un magnífico libro de alta divulgación, entendiendo por tal la dirigida a un público universitario no especializado, que cuenta, como toda obra coral, con magníficos trabajos que resumen 'el estado del arte' en una faceta concreta y otros que adolecen de algunos pequeños 'lunares'.

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