Ensayos



Mecánica Cuántica.

AUTOR  | Miret Artés, Salvador. CSIC/Los libros de la Catarata. Madrid, 2015. 126 páginas.

UNA OBRA MUY AMENA SOBRE LA MECÁNICA CUÁNTICA ESCRITA CON GRAN MIMO EN LA EXPLICACIÓN DE LOS CONCEPTOS Y CON GRAN SENTIDO DEL HUMOR
Reseña realizada por Marta I. Hernández
Instituto de Física Fundamental (CSIC)

Como el armario que nos transporta al fantástico mundo de Narnia, la carátula de Mecánica Cuántica es un portal. De hecho, y al igual que en la primera entrega de la saga de C. S. Lewis, desde el umbral vemos un bosque nevado y una misteriosa farola encendida... Sin embargo, tras el pórtico no nos espera un fauno, sino un gato. Además, si observamos con detenimiento, el gato acaba de atravesar la farola, ya que en su desplazamiento sus patas han dejado huellas a ambos lados del obstáculo. Ciertamente, las leyes del mundo cuántico han de ser bien distintas a las de nuestra vida cotidiana... Así nos invita Salvador Miret -investigador del CSIC en el Instituto de Física Fundamental- a conocer esta nueva obra de la colección de divulgación ¿Qué sabemos de?, editada por el CSIC y Catarata.

Escribir un buen libro de divulgación sobre la mecánica cuántica es un gran reto, en primer lugar, por la extensión de la materia. Parece una tarea imposible resumir en 125 páginas más un siglo en la historia de una teoría clave en la física actual. Pero la razón principal estriba en que los entes microscópicos como los átomos, electrones, etc. -y que son el objeto de esta disciplina- se comportan de manera muy extraña, tan extraña es difícil hacerse una 'imagen mental' de sus movimientos, y por tanto, nos cuesta poner nombre a esos movimientos. En este sentido, el mayor escollo de la mecánica cuántica no radica en sus matemáticas (por muy costosos que sean los cálculos en la práctica), sino en la interpretación de sus ecuaciones, sobre la que nunca se ha llegado a un consenso completo. Nuestro autor también menciona en su 'Carta abierta al lector' que ya existen muchos libros de este tipo y, por tanto, es complicado justificar la escritura de uno nuevo. Sin embargo, Salvador Miret ha conseguido plasmar una original Narnia Cuántica al aportar toda su experiencia investigadora y su propia personalidad a esta empresa.

Así, el autor nos propone un rápido viaje por el mundo cuántico, siguiendo aproximadamente su desarrollo histórico y deteniéndose únicamente en los conceptos básicos y en los grandes debates sobre su interpretación. Para empezar, nuestro especial guía turístico nos ayuda a preparar bien el equipaje (Capítulo 1) recordándonos los conceptos de partícula y de onda. Claramente, los objetos de nuestra realidad común son o bien partículas (una piedra, un corcho) o bien ondas (las olas del mar, el sonido). Lo que hicieron los creadores de la nueva mecánica fue proponer que los objetos microscópicos son ondas y partículas a la vez. En el Capítulo 2 conoceremos los fundamentos de esta doctrina, con la que se han conseguido acuerdos extremadamente precisos con diferentes experimentos y, a su vez, ha sido la base de las nuevas tecnologías de los últimos cincuenta años. No obstante, la paradoja está servida: quien alegue entender bien la dualidad onda-corpúsculo que tire la primera piedra (¡o la primera onda!).

Lo más sorprendente del viaje ocurre cuando los de 'este mundo' interactuamos con esos pequeños habitantes cuánticos, es decir, cuando con nuestros aparatos medimos sus propiedades (Capítulo 3). Según nos explica el autor, el gato cuántico está medio vivo y medio muerto a la vez, pero simplemente acariciarlo (medirlo) supone estrangularlo... o resucitarlo. Esta y otras paradojas ilustrarán el problema de la medida en mecánica cuántica. Lo más interesante y esperanzador es que se están llevando a cabo experimentos que incluyen 'medidas débiles', donde, siguiendo con la metáfora del gato, estamos aprendiendo a acariciarlo, sin que nuestra intervención destruya su estado de superposición de vida y muerte. Estos recientes avances hacen que la pregunta "¿Es real la función de onda cuántica?" adquiera una renovada validez (Capítulo 4). Al final de este viaje, que parece de fantasía, Salvador cita muy oportunamente a Michael Ende, el autor de La Historia Interminable: "Para encontrar la realidad hay que [...] darle la espalda y pasar por lo fantástico".

Mecánica Cuántica está escrita de forma tremendamente amena, con gran mimo en la explicación de los conceptos y, por cierto, con gran sentido del humor. Aunque la obra se lee con gran facilidad, el lector no debería pretender 'entenderlo todo' ni abrumarse con la terminología: se trata de un primer viaje del que seguro quedará un poso de conocimiento, que luego se podrá ampliar con algunas de las recomendaciones de la bibliografía. El libro está pensado para cualquier persona interesada con nivel de, digamos, bachillerato, pero también se recomienda a los más “profesionales” para refrescar la memoria y, cómo no, sentir de nuevo la perplejidad. Si se me permite, quizás la condición óptima para emprender este viaje sea poseer una dualidad “adulto-niño”: mantener la capacidad crítica sin perder la capacidad de sorpresa.


La sociedad desescolarizada.

AUTOR  | Illich, Ivan. Editorial Brulot. 2011. 194 páginas.

LIBRO DE REFERENCIA OBLIGADA PARA EL ESTUDIO DE LAS TEORÍAS DE LA DESESCOLARIZACIÓN
Reseña realizada por Jon Igelmo Zaldívar
Universidad de Deusto
Editor de la revista Encounters in Theory and History of Education

La sociedad desescolarizada (1971) es, con toda probabilidad, el libro que más impacto causó de cuantos Illich escribió durante su estancia en Cuernavaca, México, en los años sesenta y setenta. Las tesis planteadas en este texto levantaron un revuelo notable en la comunidad internacional de la pedagogía. En las facultades de educación de medio mundo los argumentos críticos lanzado por Illich contra las instituciones educativas modernas fueron estudiados y motivaron un debate sin precedentes en el campo de las ciencias de la educación y la pedagogía. El propio Illich se convirtió en un icono entre quienes veían entonces que occidente se encontraba en un momento histórico que demandaba en el campo de la educación una toma de decisiones de carácter radical.

Para quienes por primera vez se acerquen a este libro, puede resultar de interés saber que La sociedad desescolarizada no es un libro en el que se lleve a cabo un estudio exhaustivo del desempeño pedagógico de los recintos escolares con el fin de analizar su fracaso y la malversación de esfuerzos y dinero que suponen. Más bien este volumen es un escueto ensayo en el que Illich pretende únicamente plantear las bases para una crítica frontal a la expansión de las instituciones modernas que en los años setenta estaban siendo promovida por parte de las potencias industriales del momento. La escuela es, desde esta perspectiva, sólo un ejemplo de la contraproductividad institucional que puede llegar a desatarse bajo la ecuación de un progreso y desarrollo sin límites. Tanto es así que demostrar que nunca ha habido tantos títulos por metro cuadrado como hay en los países más modernos del mundo y que nunca los seres humanos han tenido tantas dificultades para solucionar sus propios problemas y encontrar un sentido a su vida en relación con el entorno social y natural, resulta clave para analizar críticamente hasta donde pueden llegar los tentáculos de la contraproductividad de las instituciones educativas.

Además, en este trabajo Illich intuyó que dentro del marco teórico del desarrollo articulado principalmente tras la Segunda Guerra Mundial se estaba generando, al inicio de los años setenta, una mutación que situaba a las instituciones educativas en un nuevo nivel de destrucción desconocido hasta el momento por la humanidad. Y es que toda cultura queda amenazada en una sociedad donde el aprendizaje queda expresamente institucionalizado. Así, en un contexto donde lo que una persona puede aprender está dentro de una institución, sucede que los jóvenes en vez de aprender cómo hay que cuidar a un enfermo, terminan aprendiendo a identificar el lugar donde debe desembocar la manifestación que revindica más financiación para hospitales públicos; en vez de saber cómo trabajar la tierra, buscan modos de organizarse para protestar por la comida basura; en vez de aprender a caminar o a hacer uso de su propia energía para transportarse, apenas conocen la forma de utilizar con agilidad el transporte público o de apretar el acelerador; y en vez de aprender a leer y escribir, sólo saben descifrar de forma mecánica los signos que aparecen y desaparecen en la pantalla del ordenador.

No obstante, esta publicación que fue capaz de ocasionar un gran impacto y que desde su aparición fue considerado como el libro de referencia obligada para el estudio de las teorías de la desescolarización -aunque sobre la clasificación teórica de su pensamiento el propio Illich no estuviera de acuerdo-, en los años ochenta y noventa cayó en el olvido. Y aunque se podría especular sobre las razones que motivaron este abandono por parte de la comunidad internacional de la pedagogía, cualquier intento por buscar explicaciones al respecto no puede obviar que fue el propio Illich quien más esfuerzos hizo hasta su muerte en diciembre 2002 por desvincularse tanto de la temática que abordó en este libro como de la metodología para el estudio de las instituciones educativa que planteó en La sociedad desescolarizada.

Con todo, la nueva edición que la editorial Brulot acaba de comercializar de La sociedad desescolarizada supone una buena noticia para quienes estudian el modo en que se pensaban las instituciones educativas en los años setenta del siglo XX. De hecho, aquellos que en las últimas décadas han buscando con ahínco adquirir este libro de Illich en las librerías, por fin van a tener a su disposición este trabajo clásico de la pedagogía. Y es que la última edición de este libro en castellano, lanzada por parte de la desaparecida editorial mexicana Joaquín Mortiz, databa de 1985; exceptuando, por supuesto, la edición revisada por Javier Sicilia que el Fondo de Cultura Económica publicó en 2006 dentro del primer volumen de las obras reunidas de Illich.

A modo de breve reseña bibliográfica, merece la pena destacar algunos datos en relación con la primera edición del libro de Illich. Así, fue a finales de 1970 cuando la editorial Harper and Row Publishers Inc., de Nueva York, comenzó a trabajar en la edición del primer volumen que llevaría el título de Deschooling Society. Por su parte, la edición comercial en castellano del libro, cuyo título fue desacertadamente traducido como La sociedad desescolarizada, fue realizada simultáneamente por la editorial catalana Barral Editores. Lo que permitió que ya en los primeros meses de 1971 el texto llegara a las librerías de todo el mundo.

Esta primera edición, en su origen, ni siquiera tenía el formato de libro. Una vez más, lo que se estaba presentando Illich, al igual que ocurrió con otros trabajos suyos anteriores como Celebration of Awareness (1970), Church, Change and Development (1970) y Ensayos sobre la trascendecia (1971), era una recopilación de los panfletos que había publicado en los primeros meses de 1970 en revistas de distintos continentes. Lo novedoso en este caso era que esta vez la crítica a las instituciones educativas se convertía en el eje temático que organizaba el conjunto de los textos.

Además, algo que no se ha tenido en cuenta en los estudios realizados de la obra de Illich en relación a las instituciones educativas por parte de historiadores de la educación es que el primer borrador de La sociedad desescolarizada apareció publicado ya en septiembre de 1970 en las series del Centro Intercultural de Documentación (CIDOC) que el propio Illich coordinaba en la ciudad mexicana de Cuernavaca. En el número 54 de 'CIDOC Cuadernos' y bajo el título de The Dawn of Epimethean Man and Others Essays, fueron publicados la mayor parte de los textos que terminarían conformando La sociedad desescolarizada meses después. Y según declaraba Illich en la introducción a este volumen lanzado desde Cuernavaca, los trabajos que conformaban este trabajo recopilatorio del CIDOC habían sido escritos durante la primera parte de 1970 y estaban relacionados con las lecturas semanales que había realizado como consecuencia de su participación en el seminario Alternatives in Education organizado por su colega Everett Reimer en el centro de Cuernavaca.

El título elegido por Illich para esta primera edición de su libro en relación a la crítica a las instituciones educativas merece ser analizado. Es curioso que en este boceto publicado en el 'CIDOC Cuaderno' número 54, se decantara por un título de carácter esperanzador como era The Dawn of Epimethean Man and Others Essays, y que, finalmente, cuando el texto fue comercializado por una gran editorial, se buscara un enunciado más impactante, esto es, La sociedad desescolarizada. Con toda probabilidad Illich no estaba del todo convencido sobre el uso del término desescolarización como concepto que articulara su crítica de las instituciones educativas. Sabía que en última instancia la desescolarización no era el objetivo de sus reflexiones, aunque el neologismo podía ser lo suficientemente impactante como para llamar la atención.


La comprensión cultural de la tecnología. Una introducción histórica.

AUTOR  | Guijarro Mora, Víctor y González de la Lastra, Leonor. Universitas. Madrid, 2015. 278 páginas.

DE LA TECNOLOGÍA, SU CULTURA Y COMPRENSIÓN
Reseña realizada por José Ángel de Juan Casero
Profesor de Biología y Geología
IES San Isidro (Madrid)

Hay personas entusiasmadas con la tecnología (los tecnofílicos, los 'hackers' y los 'geeks'); hay personas que la aborrecen o que simplemente la ignoran (los tecnofóbos y los 'neoluditas') y hay quienes aceptan algunas de sus ventajas pero recelan de sus efectos a largo plazo (tecnoescépticos). Partiendo del hecho de que las elaboraciones humanas, la creación de nuevos procesos y productos, no son fenómenos aislados de las comunidades donde surgen ni están al margen de la influencia de ideas y creencias compartidas, en La comprensión cultural de la tecnología se nos ofrecen claves para entender estas actitudes. Así mismo, se analiza cómo la tecnología fue adquiriendo un estatus de autoridad con manifestaciones en la política, la economía, la sociedad y la educación, y cómo, al mismo tiempo, el lugar privilegiado que ha ocupado, y ocupa, ha influido en nuestra forma de ver el mundo.

A lo largo de la obra se muestra cómo, desde la Antigüedad, pensadores y gente curiosa en general situaron los trabajos manuales y las labores dedicadas a transformar la naturaleza en lugares concretos de su visión del mundo. Para unos eran tareas menores, subordinadas a otras de carácter moral y político; para otros, en cambio, eran asuntos que merecían la más elevada consideración. Estas actitudes se ilustran con numerosos ejemplos: En el siglo XIX se encumbró la figura del ingeniero y las exposiciones de este periodo, además, contribuyeron a generar en el público grandes expectativas en torno a la maquinaria, los transportes y las comunicaciones, terrenos en los que la búsqueda de la novedad comenzó a ser un fenómeno corriente. En esos mismos años había quienes pretendían a través de las medidas del volumen craneal determinar cuál era el lugar de la población examinada en el orden civilizatorio, unas investigaciones cuyas conclusiones estaban escritas de antemano (en los primeros lugares aparecían los ingleses, los angloamericanos y los alemanes).

Se describe pues cómo la tecnología crea cultura, y cómo la cultura, a su vez, refuerza, según los colectivos, nuestra confianza o recelo hacia las producciones materiales o hacia las propias personas que las emplean. Muchas de las emociones y reacciones que se mencionan en la obra nos resultan familiares, ya que corresponden con percepciones que compartimos actualmente sobre diversos recursos tecnológicos que están a nuestro alcance: los alimentos modificados genéticamente pueden resolver los problemas del hambre en el mundo, pero también nos preocupa la pérdida de las cualidades 'naturales' en las cosas que consumimos; el uso de las redes sociales nos entusiasma, pero estas plantean al mismo tiempo serios desafíos a nuestra privacidad; el fomento de la terapia génica puede servir para prevenir el desarrollo de enfermedades, pero igualmente nos surgen cuestiones acerca de cuáles son los límites de estas prácticas y de la ingeniería genética en general; el uso de internet es importante, pero quizás nos está volviendo más 'superficiales', como admitiría Nicholas Carr.

La información que proporciona esta obra será, sin duda, una revelación para la mayoría de las personas, ya que, con un enfoque pedagógico, los autores realizan aportaciones fundamentales para la comprensión de la tecnología como una parte esencial de nuestra cultura. Mediante el uso de un lenguaje riguroso desde el punto de vista técnico, científico e histórico, llevan al lector a comprender conceptos complejos, así como las relaciones entre estos conceptos, con la inestimable ayuda de los abundantes y acertados ejemplos y de los textos y las lecturas que ilustran cada uno de los capítulos del libro.

Es un libro, en definitiva, pensado para ofrecer referencias históricas y culturales destinadas a comprender mejor el poder, muchas veces inadvertido, que tienen las creencias y los valores en todo lo relacionado con los inventos, los artilugios, los aparatos diversos y la maquinaria. Un esfuerzo que nos permitirá disponer de argumentos para explicar por qué de una misma tecnología, por ejemplo aplicada en los contextos educativos, pueden derivarse diferentes resultados según los colectivos que la utilizan.


Los riesgos naturales.

AUTOR  | Llorente Isidro, Miguel. Ediciones Los libros de la Catarata. Madrid, 2015. 128 páginas.

UN TEXTO AMENO Y DISTRAÍDO, A LA VEZ QUE RIGUROSO, QUE CONSIGUE TRANSMITIR EMOCIÓN POR EL CONOCIMIENTO
Reseña realizada por María Jesús Perles Roselló
Departamento de Geografía
Universidad de Málaga

Pocos temas generan en el público no científico tanta atracción como el de los riesgos naturales. Las catástrofes tienen una dimensión colosal que las han hecho centro de los relatos humanos míticos desde tiempos ancestrales, protagonistas del imaginario colectivo de culturas y sociedades distantes.

La capacidad de asombrar, a la par que la de asustar, convierten a los eventos extremos de la naturaleza en argumento literario en estado puro, quizás el único argumento que ha conservado la capacidad de estremecer al ser humano desde las tradiciones orales de las primeras culturas hasta la actualidad, cuando estos sucesos siguen siendo motivo destacado de atención periodística, e inspiración de novelas y guiones cinematográficos.

Y es esta dimensión espectacular de los riesgos naturales un recurso de comunicación muy efectista y efectivo que el que M. Llorente no duda en utilizar, junto al rigor científico, para mantener la tensión argumental a lo largo del texto. En el libro Riesgos naturales se recrea conscientemente la vertiente apocalíptica de los sucesos extremos, la grandiosidad de su poder devastador, como vía para concienciar al lector, para activar y mantener su actitud de alerta. "Voy a intentar meterte el miedo en las entrañas contándote como la naturaleza puede chafar tus planes, sean cuales fueran, estés donde estés, lo sepas o lo desconozcas" (p. 18). Un resumen drástico, directo y contundente de los postulados de la Sociedad del Riesgo de Beck, Giddens o Luhman. Efectivamente, en la sociedad post-moderna ni la clase social, ni el dinero, ni la nacionalidad, ni ninguno de los garantes con los que la humanidad ha ido construyendo su propia protección a lo largo de la historia, aseguran al individuo el permanecer ajeno al riesgo.

Sin embargo, frente al despliegue desbordante de movilización de materia y energía de la naturaleza, frente a lo inconmensurable, a lo divino, también en los relatos míticos aparece un héroe, un Noé que mediante una actitud preventiva, discreta pero perseverante, se enfrenta a lo inescrutable, a lo inevitable para convertirse en el salvador, el mitigador de la situación dramática. Y es éste, precisamente, el motor que inspira a M. Llorente a redactar su texto: recordar al ser humano que tiene la capacidad de adelantarse al futuro para orientar sus hechos, y que tiene, además, la responsabilidad de hacerlo, el deber de ser un héroe. El instrumento con el que el héroe cuenta, sin embargo, es muy poderoso: la ciencia, el conocimiento, la aplicación del actualismo. "La naturaleza es un libro abierto para todo el que quiera acercarse a leerlo... De ti depende que quieras aprender del pasado para vivir en un futuro mejor, o prefieras vivir en la ignorancia" (p.19).

Desde este punto de partida, el texto elaborado por Llorente posee, en esencia, una estructura de contenidos clásica de los manuales de estudio de los riesgos naturales, en los que habitualmente se desarrollan unos capítulos introductorios dedicados a la conceptuación de las principales nociones vinculadas al riesgo, para pasar posteriormente a centrarse en las características de los principales peligros naturales. Esta estructura de manual clásico, sin embargo, no marca el espíritu del libro como un tratado de propósito académico; desde las primeras páginas la redacción se ha dotado de un tono próximo y ameno que denota la voluntad expresa del autor por colaborar a la divulgación de la materia en foros no necesariamente especializados. Es este el sello de identidad, igualmente, de otros textos de la colección Libros de la Catarata.

Tras un breve prólogo en el que se anima al lector a revisar otros títulos de la colección, se desarrolla una introducción en la que, a través de ejemplos y símiles cotidianos, se define la noción de riesgo, y se explica la diferencia entre este concepto y su sentido potencial, orientado a la indagación en el suceso futuro, y la noción de catástrofe, como evento sucedido. A lo largo de diversos epígrafes, el autor va desgranando los diversos componentes del riesgo, y las relaciones que estos componentes presentan en la ecuación general del riesgo. Caracteriza, por ejemplo, la variedad de posibles elementos expuestos frente al peligro. Aborda, igualmente, el concepto de daño, para reflexionar sobre su sentido relativo y su significado dispar dependiendo del contexto político, económico y social de cada momento histórico. A la par, en el texto se reflexiona sobre las dificultades existentes para expresar el daño en términos cuantitativos: ¿cómo abordar la estimación de casos tan diferenciados como las pérdidas económicas, junto a las personales o patrimoniales? ¿Cómo evaluar los daños indirectos? La vulnerabilidad es planteada como el conjunto de factores que condicionan la relación entre el suceso extremo y el daño que el elemento expuesto recibe; también es tratado el concepto de resiliencia y su papel en el resultado final del impacto. La introducción finaliza con ejemplos y aclaraciones sobre el significado de la aceptabilidad, la magnitud, la intensidad y la frecuencia, y con un apartado que aborda las distintas posibilidades de clasificaciones de los peligros naturales. El autor propone una clasificación propia fundamentada en los contextos de ocurrencia del peligro como alternativa a los tradicionales criterios genéticos de clasificación. Esta clasificación es la que será utilizada para estructurar los restantes capítulos del libro, en el que se describen y caracterizan las particularidades de los peligros geológicos e hidrológicos (capítulo 1), los meteorológicos o climatológicos (capítulo 2), y, con menor desarrollo, los peligros biológicos y los cósmicos o planetarios (capítulos 3 y 4, respectivamente).

El texto está escrito en un lenguaje didáctico y accesible que facilita la comprensión de los conceptos. Son comunes las preguntas retóricas, los símiles, los ejemplos cotidianos que aclaran posibles dudas. La narración, fresca y expresiva, está jalonada de anécdotas personales y curiosidades, por lo que el lector cree asistir a una explicación en directo sobre la materia, en la que el autor se dirige a nosotros, nos tutea y hace bromas. Es fácil dejarse trasladar a los escenarios que describe con precisión envolvente, y percibir las sensaciones descritas (ruidos, cromatismo, temperatura...), e incluso las emociones asociadas (asombro, tensión, expectación, miedo). Es fácil, en definitiva, dejarse contagiar por el entusiasmo, el apasionamiento con el que Llorente nos introduce en el mundo de los riesgos naturales. En suma, un texto ameno y distraído, a la vez que riguroso, que consigue la no siempre fácil tarea de transmitir emoción por el conocimiento.


Los primeros homínidos.

AUTOR  | Rosas, Antonio. Los libros de la catarata, Madrid. 2015. 128 páginas.

UNA HISTORIA EVOLUTIVA DE NUESTRA FAMILIA
Reseña realizada por Dr. Ana GRACIA TÉLLEZ
Investigadora Ramón y Cajal
Área de Paleontología
Departamento de Geología, Geografía y Medio Ambiente. Facultad de Biología, Ciencias Ambientales y Química. Universidad de Alcalá

AL LECTOR

Tiene en sus manos un pequeño compendio de los primeros fotogramas de la película personal que el autor, Antonio Rosas, presenta del inicio de la historia evolutiva de nuestra familia, los Homínidos. El final del siglo XX y principios del XXI ha sido una revolución en la Paleontología Humana. No solo se han realizado hallazgos increíbles, sino que también se han podido aplicar nuevas técnicas, como el estudio del ADN antiguo, que han permitido contestar viejas preguntas y han abierto otras nuevas.

El prólogo y los capítulos 1 y 2 se refieren al objeto de estudio y a las metodologías aplicadas para el estudio de los fósiles humanos. Determinar las relaciones de antecesor-descendiente requiere de premisas previas que deben estar claramente establecidas. Además, al tratarse de una ciencia histórica, contamos con una nueva dimensión: el tiempo. La cronología y localización geográfica de los restos de homínidos fósiles son muy importantes a la hora de estudiar la presencia o la ausencia de distintos rasgos anatómicos, y nos permiten establecer hipótesis sobre cómo pudo transcurrir un determinado proceso evolutivo en los distintos momentos de la evolución humana.

Así mismo, en el capítulo 2 el autor empieza a desentrañar la maraña de establecer qué se entiende por hominino, qué es lo que nos diferencia de nuestros parientes vivos más próximos, los grandes simios. En este sentido, el estudio de los fósiles nos permite conocer aquellos detalles de la anatomía que son y han sido cruciales para 'la construcción' de nuestra arquitectura corporal actual.

En el capítulo 3 introduce y desarrolla el concepto del Último Antepasado Común (UAC) que debió existir entre los géneros Pan (chimpancés) Gorilla (gorilas) y Homo (al que pertenece nuestra especie, Homo sapiens). Se rastrean aquellos caracteres que fueron determinantes en la separación entre las ramas de unos y otros. Este tema da pie al capítulo 4, donde se vuelve la mirada muy atrás: el registro fósil de los hominoideos del Mioceno, donde deben hundirse las raíces del origen de los homininos. Este hipodigma incluye fósiles descubiertos hace relativamente poco tiempo en la península ibérica, y que Rosas no olvida en su repaso de la evolución en tiempos tan remotos como entre hace 23 y 12 Millones de años.

El capítulo 5 se adentra directamente con aquellos fósiles africanos que se suponen más próximos a nuestro grupo (género Homo) que a los chimpancés. Se detallan los restos que componen el conjunto atribuido a los primeros homininos, y se analizan los caracteres que les confieren la primicia como los más antiguos de nuestro grupo. En este grupo se incluyen 3 géneros 'nuevos', y sus respectivas especies en algún caso.

Hasta ocho especies de australopitecos se comentan en el siguiente capítulo 6. Una de ellas acaba de ser publicada: Australopithecus deyiremeda. Existe un registro amplio y bastante completo para este género, lo que ha permitido caracterizar a este taxón con bastante precisión, tanto en sus rasgos anatómicos como conocer el dimorfismo sexual, hábitos de alimentación, etc. Existe un consenso bastante amplio de que este grupo es el sustrato del que surgió nuestro género, y también discute el autor aquellos fósiles que son más controvertidos.

El capítulo 7 se centra en un gran grupo de homininos muy bien caracterizado por sus especializaciones en la dentición y el esqueleto facial, los parántropos.

Y, por último, el capítulo 8 está dedicado a ese registro de fósiles que, según criterios y autores, podrían ser los primeros representantes del género Homo. Sirve también como base para discutir a qué llamamos Homo, cuáles son las características que debe tener un fósil para incluirse en ese taxón: bipedestación, capacidad craneana claramente mayor que la de otros homininos, presencia de herramientas en los yacimientos y otros atributos únicos y exclusivos.

Y nos quedamos con ganas de seguir este periplo. El propio autor lo explica en el prólogo y el epílogo: habrá un segundo libro. Esperamos que Antonio Rosas, como investigador directo de homininos más recientes nos cuente de primera mano sobre sus investigaciones en restos fósiles, en especial de aquellos procedentes del yacimiento del Sidrón (Asturias).


Ética en la investigación de enfermedades raras.

AUTOR  | Carmen Ayuso, Rafael Dal-Ré y Francesc Palau (Directores). Editorial Ergon. Madrid, 2016.

UNA INTERESANTE REFLEXIÓN EN TORNO A LOS ASPECTOS ÉTICOS DE LA INVESTIGACIÓN DE LAS ENFERMEDADES RARAS
Reseña realizada por

Las enfermedades raras (ER) se definen en la Unión Europea por dos criterios, uno poblacional: aquellas que afectan a menos de 5 casos entre 10.000 habitantes y otro criterio clínico: que sean crónicas, graves, que produzcan discapacidad o elevada mortalidad.

El libro Ética en la Investigación de las ER tiene su origen hace tiempo, cuando se empieza a suscitar, entre algunos de los investigadores sobre estas enfermedades, la necesidad de orientación y formación en cuestiones éticas aplicables a la investigación.

Esta necesidad es debida a la aparición de las nuevas posibilidades tecnológicas, junto a nuevos retos: el uso de las grandes bases de datos (los llamados big data), las técnicas genómicas de secuenciación masiva, los ensayos clínicos para el desarrollo de medicamentos huérfanos, el uso de nuevas terapias, incluso la posibilidad de terapia génica germinal. Todas ellas son herramientas necesarias para abordar la investigación en ER en el s XXI.

Ante esta revolución de conocimiento y de la biotecnología, se despiertan grandes expectativas, frecuentemente desmedidas, pero al mismo tiempo también cierto temor, por la posibilidad de riesgos de distinta índole - para la privacidad o confidencialidad, por los efectos adversos de nuevas terapias - y por la necesidad de proteger a todos, especialmente a los más vulnerables cuando participan en una investigación.



Por ello, surge la idea de un libro en el que se analizasen varias de estas cuestiones relacionadas con la investigación en ER, desde una perspectiva ética, con el objetivo de generar reflexión y aportar información que permita la formación en este campo.

Este libro ha sido dirigido por los doctores Carmen Ayuso, del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz y del CIBERER, Rafael Dal-Ré, de la Universidad Autónoma de Madrid, y Francesc Palau, del Instituto Pediátrico de Enfermedades Raras del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y del CIBERER.

Los 11 capítulos del libro desgranan aspectos tales como consideraciones éticas sobre la investigación básica, el manejo de muestras y datos, el consentimiento informado, la comunicación de la información genética y la terapia génica germinal. Y también el marco regulatorio y los aspectos económicos para el desarrollo de los medicamentos huérfanos, así como la investigación clínica, o la participación de los menores en los ensayos clínicos. Los temas relacionados con la ética en la investigación de las ER ni se cierran ni se agotan en este libro, pero serán un punto de partida para la reflexión y tal vez abran el debate en torno a ellos.

Los 14 autores, que contribuyeron altruistamente a la escritura del libro, son personas expertas en bioética, en genética, representantes de agencias reguladoras, expertos en investigación clínica y salud pública, investigadores, médicos, y familiares y representantes de pacientes. Todo ello con el propósito de aportar distintas visiones, sobre cada cuestión.

Aunque hay textos publicados en otros idiomas sobre la ética en la investigación de estas enfermedades, sin embargo este libro es el primero publicado en castellano, que se dirige al mundo español y latinoamericano de las ER. A todas las personas relacionadas con la investigación en ER: a los cerca de 3 millones de personas afectadas en España y a los más de 40 millones en Latinoamérica. Y a sus familias, sus médicos y los que investigan sobre ellas.

El libro, de acceso libre y distribución gratuita, ha contado con el prólogo escrito por FEDER (Federación Española de Enfermedades Raras o Poco Frecuentes) y el patrocinio de la Fundación Genzyme y el CIBER de Enfermedades Raras (CIBERER, Instituto de Salud Carlos III).

Solo resta esperar que los lectores encuentren en las páginas de este libro la guía necesaria para asegurar que la investigación en ER se realiza siguiendo los estándares éticos internacionalmente aceptados.


El libro está disponible en el siguiente enlace: www.ciberer.es/media/602599/%C3%A9tica-en-la-investigacion-de-las-enfermedades-raras.pdf


Mi confesión.

AUTOR  | UNAMUNO, Miguel. Edición de Alicia Villar Ezcurra. Salamanca-Madrid. Sígueme-Universidad Pontifica Comillas, 158 páginas. ISBN 978-84301-1918-9 y 978-84-8468-605-7.

UNA NUEVA EDICIÓN QUE REVISA Y AMPLÍA LA INVESTIGACIÓN PROFUNDA Y RIGUROSA DEL TEXTO UNAMUNIANO
Reseña realizada por Juana Sánchez-Gey Venegas
Universidad Autónoma de Madrid

Cuando en el 2011 Alicia Villar publicó la edición y estudio del inédito de Miguel de Unamuno Mi confesión los estudiosos del pensamiento español sentimos una gran alegría. Primero porque, una vez más, constatamos que los grandes autores tienen una proyección cuyos límites se amplían sin cesar; y en segundo lugar, porque Alicia Villar ha mostrado en sus numerosos trabajos el rigor de sus investigaciones filosóficas y sólo desde ese trabajo y búsqueda en las Casas Museo, como la de Unamuno en Salamanca, o Fundaciones se hace posible el encuentro de un inédito como ha quedado al descubierto.

Ahora en el 2015, agotada la primera edición, acaba de aparecer la segunda que no es mera impresión de la primera sino que añade: una nueva Presentación (7-9) al Manuscrito. Este viene editado en las páginas (11-63), luego se encuentra el estudio del Manuscrito (63-101) donde, de nuevo, se añaden un análisis de otros manuscritos como anotaciones de Unamuno vinculados a este proyecto de escritura que fue Mi confesión escrito en 1904 como documenta Alicia Villar. Estas anotaciones estaban archivadas en la carpeta Notas al Tratado del amor de Dios (CMU 68/15). También se ha ampliado en esta edición las notas críticas del texto, pues a las que ya Alicia Villar expuso en la primera edición se han incluido algunos pasajes de otros textos unamunianos que la profesora admite que completan el de Mi confesión, como son Glosas al 'Quijote' redactado entre diciembre de 102 y enero de 1903, el Tratado del amor de Dios y Del sentimiento trágico de la vida. Así mismo, se ha añadido notas de la 1 a la 30 como Apéndice puesto que son temas a desarrollar y que también se vinculan a Mi confesión, así, como se ha señalado a pie de página, las variantes del propio Unamuno al texto principal.

En el Anexo: Cartas escogidas también hay una novedad, pues se ha incluido a las veinte existentes una más, ésta es: Carta de Miguel de Unamuno a Pedro Jiménez de Ilundáin, 7.XII. 1902, carta nº 7.

Si la edición de una obra desconocida es siempre un hallazgo importante en la labor investigadora igualmente es muy significativo el cuidadoso estudio que Alicia Villar nos muestra, pues conoce bien la obra del rector de Salamanca, la de sus coetáneos y la de sus influencias, o mejor, aún la de los autores con los que Unamuno dialoga, pues son sus almas gemelas: Pascal y Kierkegaard.

Alicia Villar fecha el inédito y explica por qué, a su juicio, Unamuno lo deja inacabado y sobre todo ayudada por la correspondencia del autor y por sus conocimientos desgrana con acierto y convencimiento cuáles son las líneas de su pensamiento: su preocupación por los temas religiosos (76) y su deseo de conocer en profundidad el alma humana (81). Expone también el tema principal de esta obra que Unamuno dedica a los jóvenes con el especial mensaje de sustraerlos del erostratismo: "le apena la 'tacañería espiritual' que observa en los jóvenes que discuten sobre quién dijo antes una cosa u otra" (81).

Resultan especialmente conmovedoras algunas de las páginas del estudio, pues creo que Alicia Villar penetra el sentido de la obra unamuniana y expresa su vigencia. "Pero el proceso creador de don Miguel se desarrolla en ocasiones durante años, y de hecho algunos de los temas de Mi confesión serán recuperados primero en El Tratado del amor de Dios y finalmente en Del sentimiento trágico de la vida. Ahí volcará sus sentimientos más íntimos, con vocación de una obra total, y tratará de defender los valores espirituales y los sentimientos de fraternidad entre los hombres, sin perder la intención biográfica de Mi confesión, entendida como un desnudar su alma" (95).

Finalmente, y no menos importante, la profesora Alicia Villar da cuenta en las notas a pie de página de todos los descubrimientos, añadidos, variantes del Manuscrito. Todo ello recuerda la investigación profunda que ha llevado a cabo que, como en el caso, de la otra obra póstuma de Unamuno e inédita hasta 1957 Diario Intimo, descubierta por Armando Zubizarreta, constituyó al igual que ahora Mi confesión un auténtico hallazgo intelectual.


Arte y Ciencia en el Barroco español.

AUTOR  | Marcaida, José Ramón. Editorial Marcial Pons. Madrid, 2014. 340 páginas.

UNA APORTACIÓN INNOVADORA SOBRE LOS CONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS APLICADOS A LA HISTORIA DEL ARTE BARROCO DESDE UNA PERSPECTIVA INTERDISCIPLINAR
Reseña realizada por Leoncio López-Ocón
Instituto de Historia, CSIC. (Reseña extraída con permiso de su autor de: Bitácora de Leoncio López-Ocón Notas de trabajo de un historiador de la ciencia y de la educación)

Tras una provechosa estancia como becario y contratado predoctoral en el Instituto de Historia del CSIC -coincidente grosso modo con el tiempo en el que fui su director- José Ramón Marcaida presentó en la Universidad Autónoma de Madrid en 2011 su tesis doctoral Juan Eusebio Nieremberg y la ciencia del Barroco. Conocimiento y representación de la naturaleza en la España del siglo XVII, dirigida por Juan Pimentel.

Derivado de ese trabajo de investigación es este libro Arte y ciencia en el Barroco español. Historia natural, coleccionismo y cultura visual, cuyo índice se puede consultar aquí. Coeditado con mimo por la Fundación Focus-Abengoa y Marcial Pons marca un antes y un después en nuestra comprensión no sólo del arte Barroco, que definiera Erwin Panofsky como un "alboroto magnífico", sino también de la cultura científica desplegada en el Madrid de los Austrias menores en torno al Colegio Imperial, donde enseñó y desarrolló su poliédrica obra el jesuita madrileño Juan Eusebio Nieremberg (1595-1658). Este primer catedrático de historia natural de esa institución educativa, - lejano antecedente del actual instituto de enseñanza secundaria San Isidro, de cuya importancia en la historia de la educación madrileña se ha dado cuenta en esta bitácora (aquí)- , no sólo fue émulo de los saberes enciclopedistas de la gran figura del Barroco católico europeo Athanasius Kircher, sino un original pensador del Barroco hispano y autor de varias obras dedicadas al conocimiento de la naturaleza. La más importante de todas ellas fue Historia naturae, del año 1635, ilustrada con grabados de fauna y floras exóticas, en su mayoría americanas, accesibles aquí en su mayor parte.

Impulsado por el giro visual de los últimos años en los estudios culturales, el autor explora en este libro la relación de arte y ciencia en el Seiscientos, eligiendo como objeto de estudio una de las principales manifestaciones culturales del Barroco, como fue la pintura. Analiza en particular aquellos géneros en los que la representación de motivos naturales constituyen un aspecto destacado: bodegones, cuadros de flores, vanitas, pintura de animales, cuadros de gabinete. Su exploración, destinada a dar respuesta a cuestiones cómo ¿en qué consiste conocer a través de imágenes? o ¿hasta qué punto queda reflejado el conocimiento natural en la pintura del Barroco?, resulta exitosa y fructífera. Así lo ha reconocido un jurado que otorgó a este texto el premio internacional Alfonso E. Pérez Sánchez Arte del Barroco de la Fundación Focus-Abengoa, en su cuarta edición, dotado con 24.000 euros, al considerarlo "una aportación innovadora sobre los conocimientos científicos aplicados a la historia del arte Barroco desde una perspectiva interdisciplinar" y al evaluar "positivamente la metodología utilizada al estudiar la ciencia de la Edad Moderna como medio de interpretación de la cultura del Barroco".

En efecto, tras esta importante obra subyace una investigación original, ambiciosa y auténticamente transdisciplinar. El autor ha combinado con singular acierto metodologías de diferentes disciplinas, particularmente de la historia del arte y la historia de la ciencia, y ha acudido a múltiples y heterogéneas fuentes. Como subraya Juan Pimentel en el atinado prólogo del libro José Ramón Marcaida ha buscado trazas del conocimiento de la naturaleza en "la literatura mística, en prácticas culturales como el coleccionismo, en la organización de un imperio, en naturalezas muertas, historias morales o emblemas".

La originalidad de perspectiva, la amplitud de miras y la ambición intelectual de José Ramón Marcaida también se manifiesta en la estructura del libro, disposición que permite considerar a esta obra como uno de los más representativos ejemplos de la nueva historia cultural de la ciencia en nuestro panorama historiográfico. Para mostrar y esclarecer el problema central que le ha preocupado -el de las relaciones entre conocimiento y cultura visual plasmadas en la pintura del siglo XVII- el autor ha organizado la arquitectura del libro en tres niveles o áreas temáticas concretas correspondientes a tres géneros pictóricos del Barroco, según explica en su introducción que sigo a continuación, dándole a él la palabra.

Un primer bloque, enmarcado con el título de ACUMULACIÓN, está dedicado al tema del coleccionismo y la cultura material. En él se toman como referente visual los denominados 'cuadros de gabinete', obras de tema alegórico en las que predominan la representación de objetos y, sobre todo, de cuadros -y objetos dentro de esos cuadros-, expuestos en galerías artísticas imaginarias que celebran el cultivo de las artes y el buen gusto. En ellos, según Marcaida, es donde mejor quedó expresada visualmente la singular y compleja relación del hombre barroco con la realidad material y sus representaciones.

Se pretende en esas páginas conectar el gusto barroco por el exceso, la ostentación y el horror vacui con el culto a la curiosidad y a la maravilla como motores de la posesión y de la búsqueda de conocimiento, tomando en consideración además, una concepción de la realidad natural como bien de consumo, con unos valores económicos y simbólicos cambiantes y negociables. Pero en ellas no sólo se aborda el género de las pinturas de gabinete sino también otros elementos que condensan 'acumulación', como tablas astronómicas, recetarios o volúmenes de historia natural, al considerar que "la ciencia moderna podría caracterizarse como el resultado de un ambicioso proyecto de acumulación a todos los niveles: especímenes y fenómenos, experiencias y testimonios, casos exitosos y resultados fallidos".

Protagonista de esta parte es la obra naturalista de Nieremberg, a la que el autor se aproxima en clave de coleccionismo, de apropiación barroca de la realidad, situándola en el mismo contexto que otros proyectos culturales y acumulativos de distintos personajes de su tiempo, como el erudito italiano Cassiano del Pozzo (1588-1657) o el coleccionista y musicólogo madrileño Juan de Espina.

Una segunda parte, titulada REPRESENTACIÓN, se concentra en la pintura de bodegones en un sentido amplio -fruteros, floreros, cuadros de cocina, escenas de mercado- para elucidar el problema central de cómo capturar y conocer la realidad natural a través de imágenes.

La imagen fue una de una de las formas más eficaces de apropiación de la realidad natural practicadas durante la Edad Moderna. Partiendo de esta constatación el autor analiza y relaciona en esta sección del libro la producción pictórica del Barroco y la cultura visual asociada al conocimiento naturalista para establecer vínculos entre esas dos aproximaciones escópicas al mundo, y mostrar su pertenencia a un mismo nicho cultural.

Para alcanzar esos objetivos concentra su atención en la pintura de naturalezas muertas con el fin de comparar los mecanismos de representación que operan en estas obras con los que subyacen a la producción de imágenes destinadas a generar y difundir conocimiento natural: bocetos, pinturas o acuarelas, o, en una fase posterior, los grabados realizados a partir de esas ilustraciones, publicados en los tratados de historia natural.

Como estudio de caso que ilustra estas cuestiones elige el corpus de grabados de la obra de Nieremberg Historia naturae, libro que guarda relación con uno de los conjuntos de ilustraciones naturalistas más importantes de la ciencia moderna hispana: el reunido por el médico de cámara de Felipe II, el toledano Francisco Hernández (1517-1578) durante su expedición al virreinato de la Nueva España, actual México. En su viaje científico acumuló miles de imágenes, en su mayor parte de tema botánico, que fueron a depositarse en la biblioteca del Escorial. Desde allí y a través de numerosas vicisitudes tuvieron una extraordinaria circulación por Europa y las Américas como mostraron en el año 2000 Simon Varey, Rafael Chabrán y Dora B. Weiner, obra en la que tuve el honor de colaborar. (ver aquí).

El tercer nivel del libro -titulado PRESERVACIÓN- está destinado a afrontar el género pictórico de las vanitas para reflexionar sobre el tema de la caducidad en materia de conocimiento y representación del mundo. El autor relaciona en esta parte varios aspectos de la cultura artística y científica del Seiscientos que raramente son tratados de manera conjunta en la literatura.

Por un lado expone el poder de las imágenes naturalistas para fijar y preservar la realidad natural capturada en ellas a través de la representación. El artificio de la pintura logra detener el paso del tiempo y con él los procesos de corrupción y deterioro que amenazan con destruir esa naturaleza viva que se desea conservar.

Por otra parte plantea cómo el fenómeno de la preservación está estrechamente vinculado a la construcción del conocimiento. En efecto, como argumenta José Ramón Marcaida, de cómo se conserven los objetos naturales dependerá la capacidad del estudioso para obtener información a partir de ellos. Así, por ejemplo, el estudio de los cuerpos en anatomía o la elaboración de remedios en medicina estarán sujetos al desarrollo de técnicas de preservación: desde los procesos de preparación de los cadáveres a la obtención de recipientes herméticos para conservar los simples.

El hilo conductor en esas páginas del libro a propósito del afán de preservación del hombre barroco es la historia del ave del paraíso, maravilla del mundo natural y como tal uno de los objetos más codiciados por los coleccionistas de la Edad Moderna.

También está asociada a una rica tradición simbólica, como revela su presencia en un cuadro de la colección del Museo del Prado: la Adoración de los magos de Peter Paul Rubens, formando el penacho que adorna el turbante del rey negro.

Pero, tal y como sostiene José Ramón Marcaida, la misma pintura que desafía la corrupción de lo natural y detiene el paso del tiempo consituye, a su vez, un recordatorio y un motivo de reflexión sobre el carácter transitorio y perecedero de la existencia. Así lo manifiesta el género pictórico de la vanitas, cuya lectura en el plano simbólico pone en entredicho la preservación lograda en el plano representacional, recordándonos que todo es efímero y caduco. Una vez más aparece en el libro la figura de Nieremberg con sus reflexiones sobre "la diferencia entre lo temporal y lo eterno" para hacer de nexo entre el ámbito del conocimiento natural, más cercano a lo material, a lo sensible, a lo tangible, y el ámbito de lo transcendente, de lo ilusorio, de lo inconsistente, al que parecen apuntar las pinturas de vanitas del Barroco, como las de Juan de Valdés Leal.*

La elaboración de este importante libro sobre las intersecciones entre la ciencia moderna y la cultura del Barroco se ha beneficiado de varios estímulos positivos. Entre ellos cabe señalar, como el mismo autor reconoce, la inteligente y adecuada orientación de su director de tesis Juan Pimentel y la hospitalidad y las magníficas condiciones de trabajo ofrecidas por el Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universidad de Cambridge, donde José Ramón Marcaida disfrutó de la guía y entusiasmo de Simon Schaffer, uno de los más importantes historiadores de la ciencia existentes actualmente, gracias a una estancia de investigación postdoctoral de dos años financiada por el Departamento de Educación, Universidades e Investigación del Gobierno Vasco. También conviene destacar que la génesis de esta obra se vio favorecida por el ambiente creativo que encontró su autor en el Instituto de Historia cuando esta institución se trasladó a finales de 2007 de su vieja sede de duque de Medinaceli a su nuevo emplazamiento en el Centro de Ciencias Humanas y Sociales de la calle Albasanz. En este lugar a lo largo de cinco años, entre finales de 2007 y 2012, se desarrolló una interesante experiencia de interacción entre humanistas y científicos sociales y de diálogo intenso entre historiadores de varias especialidades y de ellos a su vez con filólogos y filósofos.

Hace un siglo, al que me estoy aproximando en mi otro blog de Jaeinnova, José Ortega y Gasset, muy atraído en su quehacer filosófico por la cultura del Barroco, era otro lector de Nieremberg. En uno de los textos que escribiera en el semanario España evocando un viaje a Asturias y al hilo de su reflexión de cómo la vida es un viaje y de la manía de huir que las cosas tienen, manifiesta lo siguiente: "A la manera que no se podría gozar -dice el Padre Nieremberg- de la vista de un bizarro jinete lleno de joyas y de galas, si fuese siempre corriendo a rienda suelta, así tampoco de las cosas de esta vida se puede gozar bien, porque no paran en un punto, corriendo a rienda suelta". "Con ser tan limitados- añade- los bienes de la vida, los da tan tímidamente, que la misma vida da por partecitas, y mezcla en ella tantas partes de muerte como da en trozos de vida". Todo esto y mucho más dice el Padre Nieremberg en su Diferencia entre lo temporal y lo eterno, un libro encantador que podía haber sido escrito por la zorra de la fábula de las uvas.

Por aquella época el jesuita madrileño tenía otros atentos lectores. En efecto, simultáneamente a esas reflexiones de Ortega, la prestigiosa colección de Clásicos castellanos de ediciones La Lectura publicaba en 1915 el epistolario de Nieremberg, editado y anotado por el vallisoletano Narciso Alonso Cortés (1875-1972), cuya lectura no sé hasta qué punto podría haber añadido información de interés a José Ramón Marcaida.

De lo que sí estoy seguro es de que la lectura de Arte y ciencia en el Barroco español permitirá a Nieremberg ganar lectores en las nuevas generaciones, y que sus páginas merecen críticas afectuosas y profundas siguiendo las pautas sugeridas por el mismo Ortega hace cien años en su primer libro Meditaciones del Quijote, publicado gracias al cuidado de Juan Ramón Jiménez en 1914 por la Residencia de Estudiantes. Esto es lo que decía un treintañero Ortega en esa obra sobre el ejercicio de la crítica al hilo de sus lecturas sobre Azorín y Baroja: Veo en la crítica un fervoroso esfuerzo para potenciar la obra elegida... La crítica no es biografía ni se justifica como labor independiente, si no se propone completar la obra. Esto quiere decir, por lo pronto, que el crítico ha de introducir en su trabajo todos aquellos utensilios sentimentales e ideológicos merced a los cuales puede el lector medio recibir la impresión más intensa y clara de la obra que sea posible. Procede orientar la crítica en un sentido afirmativo y dirigirla, más que a corregir al autor, a dotar al lector de un órgano visual más perfecto. La obra se completa completando su lectura.

Ojalá este libro de José Ramón Marcaida encuentre los lectores y críticos que merece por su profundidad y claridad. De hecho observadores atentos de nuestro panorama cultural, como el filósofo Félix de Azúa, ya han saludado (aquí) su notable erudición y han encontrado resonancias de cuestiones que se abordan en él -como la desmaterialización de los objetos en las pinturas barrocas- con nuestro tiempo presente, en el que todos llevamos consigo en nuestros gadgets "una colección desmaterializada, no de objetos, sino de personas".

En fin creo que no estoy equivocado si se considera a Arte y ciencia en el Barroco español como uno de los mejores libros sobre historia de la ciencia e historia del arte escritos en lengua castellana durante 2014.


*Juan de Valdés Leal [En el siguiente video se explica el significado de dos de los cuadros de Juan de Valdés Leal In Ictu Oculi y Finis Gloria Mundi http://www.youtube.com/watch?v=zeKtH8GYPXc

El Museo del Prado dialoga con José Ramón Marcaida sobre el ave del paraíso a propósito de la exposición Historias naturales. Un proyecto de Miguel Angel Blanco

Francisco de Asís García Oltra. Un ingeniero futurista casi en el olvido.

AUTOR  | García-Blanch, Francisco. Edición Círculo Rojo. 453 páginas.

BIOGRAFÍA DE UN INGENIERO FUTURISTA
Reseña realizada por Francisco García-Blanch
Consultor en investigación e innovación científica y tecnológica
Biógrafo de Francisco de Asís García Oltra

En noviembre de 1792 en San Lorenzo del Escorial y ante el Rey Carlos IV tuvo lugar la primera ascensión del mundo de un globo de diseño y fabricación militar, elaborado en el Real Colegio de Artillería de Segovia, cuya finalidad era obtener información relativa a las defensas de una plaza o al dispositivo de ataque a una plaza sitiada, que suponen el nacimiento de la Aeronáutica Militar en el mundo. En 1884 se creó la primera Unidad de Aerostación Militar en España que en 1888 adquirió a la casa Yon de Francia un globo esférico y su tren de inflación. El 10 de julio de 1889, tuvo lugar la primera ascensión del globo Yon, que fue bautizado como 'María Cristina' en honor a la Reina Regente. En 1896 se formó una comisión para estudiar las Unidades de Aerostación existentes en otros ejércitos europeos, que desembocó en la constitución del Parque Aerostático y la Compañía de Aerostación en Guadalajara, de los que todos hemos oído hablar.

Sin embargo, hoy tratamos de otra parte de la historia menos conocida que se refiere a la contribución de algunos ingenieros militares, entre los que se encuentra Francisco García Oltra, al desarrollo de la Ingeniería Aeronáutica. En 1876, el Comandante de Artillería Manuel Rivera y Sempere, que fue quien orientó a Francisco hacia la aeronáutica, propuso un aparato perfectamente estable y dirigible, que no tuvo acogida en medios oficiales. Una vez retirado, el Coronel Rivera publico dos libros sobre su aparato, que han sido reimpresos por Patrimonio Nacional recientemente. También en 1876, el ingeniero naval francés Charles-Alphonse Pénaud fue el primero del mundo en solicitar y obtener una patente de 'Aeroplano o aparato aéreo volador', que había hecho volar en las Tullerías en 1871 como modelo reducido llamado el 'Planophore'. Su suicidio en 1880 abortó prematuramente el desarrollo de sus ideas, aunque con el dinero donado a la Academia, fueron premiados en 1883 los precursores de la Ingeniería Aeronáutica en el mundo, quienes establecieron los principios físico-matemáticos de la aeronavegación y cuyo trabajo inspiró a Victor Tatin, Jules Marey, Charles Rénard y Samuel P. Langley, así como a los hermanos Orville y Wilbur Wright.

Francisco García Oltra finalizó en 1889 sus estudios en la Academia de Artillería de Segovia, habiendo presentado como trabajo final de carrera un estudio sobre Los progresos de la Navegación Aérea, publicado por el Memorial de Artillería en 1893, que es la primera obra en español y también uno de los primeros tratados de ingeniería aeronáutica en el mundo, al recopilar varios estudios dispersos desde 1883. En él se exponen, además de los fundamentos físico-matemáticos de la sustentación y el vuelo basados en el uso de aeroplanos, sus ecuaciones correspondientes, cuando todavía no existía la aviación y todo era aún mera conjetura. Dicho libro es diez años anterior al vuelo en aeroplano de los hermanos Wright y siete al del dirigible Zeppelin. En 1894 diseña un Dirigible-Aeroplano que posee las ventajas de ambos y es el primer vehículo híbrido de la historia, hoy día de plena actualidad. El Ministerio de la Guerra en 1911 le concedió una Mención Honorífica por Los progresos de la Navegación Aérea, Los Globos Dirigibles, Motores para las Máquinas de Volar y Teoría de los Globos Dirigibles. Además, su Teoría de la Sustentación y Propulsión de los Aeroplanos, publicada en 1911 fue adoptada como libro de texto por las academias militares francesa -Saint Cyr - y estadounidense - West Point - al ser de lo más avanzado del momento sobre aviación en el mundo.

En 1918 publica en la Revista Ibérica un estudio en el que demostraba la forma de obtener en la práctica alcances superiores a 120 Km. con piezas de artillería, siendo para ello necesario que el proyectil atravesase la estratosfera a más de 40 Km. de altura en la parte superior de su trayectoria, de tipo aeroespacial, demostrando así científicamente la posibilidad de que París estuviese siendo bombardeado por un cañón de largo alcance (Gran Berta). Al acabar la Gran Guerra, la Embajada alemana en Madrid le entregó en 1919 una distinción otorgada por el Káiser Guillermo II debida a sus méritos técnicos por el rediseño de dicho cañón. También fue autor de otras varias publicaciones de tipo tecnológico, militar o de diversas temáticas especializadas.

Francisco de Asís García Oltra nació en 1868 en Onteniente (Valencia) y falleció en Valencia en 1935, a punto de cumplir los 67 de edad, víctima del atropello de un tranvía. Casi toda su vida discurrió en el periodo histórico de la Restauración borbónica en España y desarrolló una larga carrera militar de casi 52 años. Fue General de Artillería e Ingeniero Industrial del ejército, habiendo desempeñado cargos de responsabilidad, como la Dirección de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla y la del Parque de Artillería de Valencia. Francisco García Oltra tuvo 7 hijos y su descendencia directa suma 107 personas.



La presentación del libro tendrá lugar el día 6 de junio a las 19.00 h en el Salón de Actos del Instituto de Ingeniería de España en la calle General Arrando, 38.

Imprescindible inscripción gratuita previa en este enlace o en el 91 319 7417.


Cataluña en España. Historia y mito.

AUTOR  | Tortella, Gabriel; García Ruiz, José Luis; Núñez, Clara Eugenia y Quiroga, Gloria. Gadir. 2016, 538 páginas.

UN RIGUROSO, BIEN DOCUMENTADO Y CONVINCENTE ENSAYO QUE ARROJA NUEVA LUZ SOBRE CATALUÑA Y SU HISTORIA
Reseña realizada por José María Ortiz-Villajos
Universidad Complutense de Madrid

La deriva independentista de los gobernantes de Cataluña en los últimos tiempos ha generado un intenso debate en ámbitos políticos, sociales y académicos. Además de la multitud de noticias y artículos aparecidos en los medios de comunicación, se han publicado numerosos libros en los que historiadores, economistas y politólogos han profundizado y tratado de explicar las causas, razones y sinrazones de esa deriva. Cabría pensar, pues, que a estas alturas está todo dicho, por lo que cualquier nueva publicación al respecto sería redundante. Cataluña en España. Historia y mito es una demostración palpable de que esto no es así. El riguroso y amplio ensayo que nos brinda el equipo de historiadores económicos dirigido por Gabriel Tortella arroja nueva luz sobre muchos aspectos del problema.

El texto muestra muy documentadamente que la historia de Cataluña es inseparable de la de España desde la Edad Media, e incluso antes, hasta la actualidad. Al recorrer los hitos fundamentales de esa historia -destacando tanto los aspectos comunes como las innegables peculiaridades catalanas-, los autores van desmontando uno a uno los principales mitos que los políticos e historiadores independentistas han ido construyendo y difundiendo desde hace décadas. Para ello, han consultado y sintetizado las principales aportaciones historiográficas, además de incorporar una considerable cantidad de investigación original.

Recuerdan los autores que antes de llamarse Cataluña, este territorio, perteneciente al Imperio Carolingio, era conocido como Marca Hispánica, aunque ello no guste a los separatistas. Tras una breve y nada clara situación de independencia a principios de la Baja Edad Media, el conjunto de condados que formaban Cataluña, bajo el 'principado' del de Barcelona, se unió en 1137 al Reino de Aragón, que a su vez se unió a Castilla en 1479, dando lugar al Reino de España. Cataluña, por tanto, lleva formando parte de España más de cinco siglos, caracterizados por un predominio de la armonía con algunos breves episodios de enfrentamiento. De ello no cabe sorprenderse, pues tampoco han faltado los conflictos en los procesos de formación de todas las grandes naciones europeas.

El primer enfrentamiento significativo fue la rebelión contra Felipe IV en 1640, la llamada Guerra dels Segadors, que tendría efectos desastrosos tanto para Cataluña como para el conjunto de España al ahondar en la crisis económica que atravesaban. Cataluña se echó en manos de Francia, pero en 1652 volvería a España decepcionada por el extremado centralismo francés. El segundo fue la Guerra de Sucesión (1703-1713), en la que Aragón tomó parte por el archiduque Carlos de Austria en contra de Felipe V, quien representaba una mayor amenaza para los privilegios y fueros medievales de las oligarquías aragonesas. Y, efectivamente, tras su triunfo, Felipe V eliminó muchos de esos privilegios, estableció un sistema fiscal más justo y suprimió las aduanas interiores, facilitando a los comerciantes y fabricantes catalanes el acceso al mercado peninsular y americano. Por tanto, en contra del mito independentista, las reformas borbónicas beneficiaron a Cataluña, provocando su despegue económico y favoreciendo que se convirtiera en la 'fábrica de España' en el siglo XIX. En ello tuvo un papel significativo la protección arancelaria que los industriales textiles catalanes consiguieron para reservarse el mercado español. El cálculo del sobrecoste ocasionado por dicha protección, que el libro recoge en el apéndice A, no deja lugar a dudas del beneficio que Cataluña obtuvo a costa del resto de España. Todo ello lleva a los autores a concluir que "la integración política y social con el resto de España ha beneficiado a Cataluña 'insospechadamente' a lo largo de su historia" (p. 466).

Entonces, ¿a qué se debe el nacionalismo catalán? La obra sitúa su origen a finales del siglo XIX, tras la pérdida de los mercados ultramarinos que tantos beneficios habían proporcionado a los industriales catalanes. La opinión de que el desastre se debió en exclusiva al gobierno de Madrid se extendió por Cataluña. Esto se unió a cierto desdén hacia el resto de España que la ventaja económica catalana -patente desde el siglo XIX y hasta bien entrado el XX- venía alimentando. A su vez, la llegada de inmigrantes de otras regiones para trabajar en Cataluña alimentó sentimientos xenófobos y nacionalistas. Por último, el fracaso del sistema educativo español en el siglo XIX y gran parte del XX hizo que, por el elevado analfabetismo, el sentido de ciudadanía o nacionalidad española fuera débil, facilitando el ascenso de los nacionalismos locales. Esto fue frenado drásticamente durante el franquismo, pero provocó una reacción contraria al llegar la democracia, que facilitó la gran operación político-social liderada por Jordi Pujol en busca de la independencia.

Dicha operación se analiza con mucho detalle en el capítulo 7, el más extenso del libro con casi doscientas páginas. Tras ganar las elecciones autonómicas de 1980, los gobiernos de Convergència i Unió pusieron todos los medios a su alcance para promover el separatismo. Particularmente, el control de los medios de comunicación y de la educación fue decisivo para promover el uso del catalán en detrimento del castellano y para ir configurando la opinión pública a su favor. El oscuro caso de Banca Catalana -contado con mucho detalle en el libro- es paradigmático de la efectividad del control ejercido sobre la opinión pública, pues Pujol consiguió que la demanda judicial fuera percibida como un ataque contra Cataluña, reforzando así el sentimiento nacionalista. Por otro lado, el detallado análisis que los autores hacen de los libros de texto catalanes demuestra el sesgo anti-españolista con que se cuenta la historia a los niños de aquella región. Gracias a estas y otras medidas, el apoyo a la independencia en Cataluña fue aumentando desde 1980, aunque sin llegar nunca a ser mayoritario. Ante esta realidad, que muestra la conciencia de españolidad de más de la mitad de los catalanes, el malestar provocado por la crisis de 2008 fue visto por la Generalitat como una gran oportunidad -quizá la última- para lograr una mayoría independentista. Pero las elecciones de 2015, planteadas como un plebiscito sobre la independencia, fueron un fracaso. A pesar de ello, los independentistas formaron una extraña alianza con los anti-sistema para seguir avanzando hacia la 'desconexión', si bien esto no es posible legalmente ni sin que Cataluña salga de la Unión Europea. El libro de Tortella, García Ruiz, Núñez y Quiroga explica documentada, amplia y convincentemente cómo se ha llegado a esta situación. Su lectura es, pues, muy recomendable para comprender un problema que afecta y preocupa a todos los españoles.

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