Poesías



Poesía y Ciencia: Una imagen posible, de Sergio Navarro

AUTOR  | Sergio Navarro Ramírez ganó, en 2018, la décima edición del Premio de Poesía Joven de Radio Nacional de España para menores de 30 años con Una imagen imposible (Ed. Pre-textos, 2018)

Este joven poeta malagueño cuenta en su haber con importantes reconocimientos, como el premio Adonais de Poesía, el más longevo de poesía en España

Sergio Navarro Ramírez ganó, en 2018, la décima edición del Premio de Poesía Joven de Radio Nacional de España para menores de 30 años con Una imagen imposible (Ed. Pre-textos, 2018).

 

A él pertenece el sugerente poema UNA IMAGEN POSIBLE (Apagón analógico) que trata de obsolescencia tecnológica, de las antenas de televisión abandonadas y de sus improbables pensamientos y sentimientos. También de una muy antigua y reiterada costumbre de la especie humana: esperar y recibir señales del cielo. Así que cuando echen una mirada a esas viejas e inútiles antenas de televisión que observan fijamente y ciegas el firmamento, consideren que “Algunas duermen / en el sueño oxidado / de la resignación” Y que “Otras, insomnes, / en las terrazas miran las estrellas/ y recuerdan su voz.”

UNA IMAGEN POSIBLE (Apagón analógico)

 

Dios respira en silencio de estrellas

PABLO GARCÍA BAENA

 

TODAVÍA se ven en los tejados

viejas antenas de televisión

atentas a cualquier señal del cielo.

Son delgadas y frágiles,

como los juncos, las espigas,

al borde de quebrarse

con chasquidos metálicos

por los golpes del viento.

 

Ahora quedan inútiles

y observan ciegas este firmamento,

muy fijamente,

como ancianas que escrutan en el rostro

de un joven enfermero

los rasgos familiares de los nietos.

 

Algunas duermen

en el sueño oxidado

de la resignación.

Otras, insomnes,

en las terrazas miran las estrellas

y recuerdan su voz.

 

Una imagen imposible, 2018. (Ed. Pre-Textos)

 

Sergio Navarro Ramírez. (Marbella- Málaga, 1992)


Poesía y ciencia: Dios de lo pequeño, de Daniel Cotta

Este autor malagueño ha recibido recientemente recibido el Premio de Poesía Mística San Juan de la Cruz por su obra 'Dios a media voz' en la que combina religión y ciencia

Daniel Cotta es el autor de este Dios de lo pequeño, que hemos  seleccionado de la casi imposible antología poética Dios en la poesía actual editada por Adonais en 2018 a cargo de Carmelo Guillén y José J. Cabanillas. La combinación de religión y ciencia nos muestra un dios  hacedor de la naturaleza que capaz de lo máximo y más complicado: Supernovas, Agujeros Negros y Enanas Blancas, vuelve a lo más sencillo y primigenio: la belleza de una simple flor como la margarita.

Daniel Cotta nació en Málaga en 1974. Es Licenciado en Filología Hispánica y ejerce como docente. Recientemente ha recibido el Premio de Poesía Mística San Juan de la Cruz por su obra Dios a media voz.

DIOS DE LO PEQUEÑO

SEÑOR de las galaxias más remotas, 
las que no tienen nombre,
las que apenas existen.
Tú que gobiernas las Enanas Blancas 
y las Supergigantes; 
Tú que forjaste el asteroide oscuro
capaz de destruirnos con un roce; 
Tú que detonas cada Supernova; 
Tú que amontonas Agujeros Negros 
en las pupilas ciegas de este Cosmos, 
¿por qué esta margarita?

Daniel Cotta (Málaga, 1974)


Poesía y Ciencia: Stellar Death #1 de David Barrado Navascues

La figura del astrofísico madrileño David Barrado Navascués, es un magnífico ejemplo de la siempre deseada unión militante de las dos culturas: la científica y la literaria. Además de presentar una brillante maestría en sus tareas científicas y de investigación -   como muestra  su trayectoria dentro del Centro de Astrobiología (CAB) en el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) - ; es un magnífico divulgador  científico, (véase su blog Cuaderno de bitácora estelar en madrimasd.org), y un muy notable y refinado poeta. Por todo ello,  presentamos en este septiembre de 2019,  en que la sección de poesía y ciencia cumple 17 años, su poema STELLAR DEATH #1, donde relata “la muerte de una estrella masiva dentro de un sistema binario…”. En él encontramos pasión, misterio en sus bellas imágenes y el decidido  intento de comprensión de un universo estelar que está vivo; que nace y que muere: “Polvo al polvo”, a mis orígenes regreso. / El ciclo completo, la epopeya termina…”. Y el misterio poético del universo sigue.

 

STELLAR DEATH #1
 

Describe la muerte de una estrella masiva dentro de un sistema binario…

No sé bien si danzo a tu alrededor
o compartimos un mismo centro:
en mi egocentrismo, eres tú quien gira.
Las referencias y las percepciones se confunden.

Advierto cómo tu energía se consume:
cómo te inflamas a cada nueva ola de ¿pasión?
Cómo te agotas en etapas más y más cortas.
                         (más y más intensas)
Una tras otra tus fuentes sucumben,
y, a borbotones, te expandes.

Solo tú cubres mi cielo,
solo tú, durante esos fugaces últimos instantes,
ocultas el resto del universo.
Hasta que en tu último estertor mortal
me abrazas y engulles.

“Polvo al polvo”, a mis orígenes regreso.
El ciclo completo, la epopeya termina.

                            Finalmente uno.

David Barrado Navascués. (Madrid, 1968).


900 años, de Pedro Casariego

Estos días en que recordamos el 50 aniversario de la hazaña de los astronautas del Apolo 11, Amstrong y Aldrin, pisando por primera vez la Luna; son días, también, de dudas sobre las formas de evolución y de continuación de la carrera espacial. En el todavía lejano horizonte llegará el día en que se programe el primer viaje espacial sin retorno. El raro y fascinante poeta que fue Pedro Casariego, visualiza en el poema 900 años, el inicio de un larguísimo viaje espacial sin retorno a un asteroide encantado. Sabemos que queman el cohete interplanetario; pero nada nos ilumina acerca de lo que, después, hicieron.

Más información en el blog La Alegría de las Musas 2

 

900 años

900 años

 y llegan a su destino

     un asteroide encantado.

Los 3 astronautas

queman el cohete interplanetario

para no regresar jamás.

      El cohete

      arde como una bruja.

 

Pedro Casariego Córdoba. (Madrid, 1955-1993)


Poesía y Ciencia: El geólogo, de William Ospina

La geología es, sin duda, una de las ciencias con mayor capacidad de inspiración para los poetas. La geología conduce a nuestros inciertos orígenes y evolución, a unos periodos temporales – que son eras – de millones de años que se escapan de la escala de nuestras cortas vidas y a unos rastros de vida petrificados, inquietantes y extraños. Buena muestra de ello es el poema El geólogo, del gran escritor colombiano William Ospina, que hoy incluimos en poesía y ciencia.

Más información en el blog La Alegría de las Musas 2

 

El geólogo

 

Aquí hubo un mar hace un millón de años.

El hombre no lo sabe, mas la piedra se acuerda.

Pártela: hay un cangrejo en sus entrañas,

todo de piedra ya, forma magnífica

que se negó a ser polvo.

Ante el peñasco y el guijarro, piensa

que acaso fueron seres dolorosos,

sangre y pulmones palpitantes.

Entre la ciega roca

y el trémolo extasiado de la salamandra

tan sólo hay tiempo.

 

De El país del viento, 1992.

 

William Ospina, (Padua, Colombia, 1954)


Cuadrados y ángulos de Alfonsina Storni

La importancia de Alfonsina Storni dentro de la poesía del siglo XX es innegable. Es, sin embargo, aún, más potente su trágico final que es mito y es leyenda, alentados por esa inmensa canción que es Alfonsina y el mar, de Ariel Ramírez y del escritor Félix Luna. De su libro El dulce daño de 1918 es su poema Cuadrados y ángulos en que expresa un rechazo visceral por la geometría aplicada al urbanismo y la arquitectura

Más información en el blog La Alegría de las Musas 2

 

Cuadrados y ángulos

Casas enfiladas, casas enfiladas,

casas enfiladas.

Cuadrados, cuadrados, cuadrados.

Casas enfiladas.

Las gentes tienen ya el alma cuadrada,

ideas en fila

y ángulo en la espalda.

Yo misma he vertido ayer una lágrima,

¡Dios mío!, cuadrada.

 

Alfonsina Storni (Capriasca, Suiza; 1892 – Mar del Plata, Argentina; 1938)


Poesía y Ciencia: Giovanni Battista Piranesi, de Guillermo Carnero

El arquitecto veneciano Giovanni Battista Piranesi, fantástico artista del grabado y uno de los primeros arqueólogos, con su fascinante y enigmática personalidad - que sigue sorprendiendo y entusiasmando a los 300 años de su nacimiento - es el protagonista del poema de título homónimo escrito por Guillermo Carnero, perteneciente a la corriente de los novísimos y uno de los mayores poetas españoles del siglo XX. Serenidad y elegancia, cultura e inteligencia y hermética claridad caracterizan su relevante obra poética

Más información en el blog La Alegría de las Musas 2

 

 

GIOVANNI BATTISTA PIRANESI

 

Aquí el espectador se ve forzado

a una actitud esencialmente equívoca

pues la calzada que allá abajo cruza

el valle, nebulosa, lejanísima,

arranca a sus pies.

 

Y así es menor que exista

un obelisco alzado sobre cuatro columnas

que corona un tritón con cabeza de lince

o el arco de triunfo rematado

por un bosque de cedros y de sauces llorones.

 

Y dijeron de él parva imaginación

esclava del pasado – su genio, si lo tuvo,

pereció bajo el peso de la bibliografía.

Y le llamaron “arqueólogo”.

 

(De Variaciones y figuras sobre un tema de La Bruyere. 1974)

 

Guillermo Carnero. (Valencia, 1947)


Ciclismo olímpico de Juan Antonio González Iglesias

En la poesía actual cabe perfectamente que el aliento clásico, el tono elegíaco y ritmos y formulas sintácticas tradicionales se proyecten en ámbitos de temas e imágenes plenamente modernas. Temas como el mundo del deporte o como el de la ciencia. O ambos a la vez. Como ocurre con el poema Ciclismo olímpico del poeta salmantino Juan Antonio González Iglesias, en que nos hallamos ante una poesía honda, clara y cincelada; una poesía nutrida de tradición y cultura.

Más información en el blog La Alegría de las Musas 2

 

CICLISMO OLÍMPICO

para mi padre

por sus victorias en ciclismo

 

El ciclismo en pista sucede exactamente en un lugar del cosmos.

La larga ondulación de madera pulida

forma un hermoso anillo de Saturno

elástico hasta límites cercanos a la elipse.

Quiere ser una cinta de Moebius.

Nociones tan sublimes como el Dios medieval

que pasara su mano por esta superficie

modelando su cuenco, resultan anacrónicas.

Un programa informático ha engendrado estas curvas

y el hormigón armado es dúctil como arcilla.

Los corredores portan cascos hiperlineales

más que los de los nautas de los astros.

Convertirán su testa en una flecha.

El estatismo inicial los vuelve vulnerables.

Son animales frágiles a punto de extinguirse.

Necesitan la ayuda de biólogos

que primero los sujetan y luego los empujan

para que vuelvan a su elemento natural:

no la tierra ni el aire,

sino el quinto elemento, el que Aristóteles

denominaba éter.

Los trajes y las botas ya no son de este mundo.

Las bicicletas no son bicicletas.

Tiene la lentitud y la velocidad

de los seres celestes.

Todo es tan silencioso que el encuentro continuo

entre el parqué y las ruedas se produce

casi con la intimidad propia del erotismo.

El público está lleno de pequeños geómetras

que sin embargo rugen, saben que cualquier cosa

nos puede suceder cuando nos dividimos

hasta las diezmilésimas.

En estas condiciones cada pedalada

anticipa victoria. Muchos son los caminos

que conducen al éxtasis de los místicos laicos.

Bajo el óvalo cósmico giran vertiginosas

la palabra milésima, la palabra velódromo.

¿Cuánto tiempo podremos ser perpendiculares?

Alguien es responsable de todo este equilibrio

de que las delicadas bicicletas orbiten

como satélites de un elegante sistema.

¿Qué podremos decir de la fuerza centrífuga

si ya la conocemos por nuestros corazones?

No hay principio ni fin. Una campana suena.

Y éste es ya el momento

de celebrar únicamente

la atracción primordial entre las cosas,

lo mismo que si fuéramos

otra vez presocráticos

o al menos anteriores a Newton

para poder decir lo que Leonardo

da Vinci, que en el Códice

que se conserva en la Biblioteca

Nacional de Madrid

llama a la fuerza de la gravedad

ese inmenso deseo de volver.

(De Olímpicas. El Gaviero Ediciones. 2005)

 

Juan Antonio González Iglesias, (Salamanca, 1964)


Mecánica Cuántica

El poemario El tamaño del universo, con el que su autora, Ángela Vallvey obtuvo el Premio Jaen de Poesía de 1998, supuso una pequeña revolución en el panorama poético español por cuanto era un libro totalmente inmerso en descripciones, atmósferas y protagonistas científicos. Uno de sus poemas es Mecánica cuántica, poema de amor en el que están presentes la indeterminación, el papel del observador y las propiedades casi mágicas de los espacios diminutos.

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MECÁNICA CUÁNTICA

 

Cuando llegamos a los últimos átomos, sólo puede usarse el lenguaje como en poesía

Niels Bohr

 

En este reino, amor mío, las cosas son de otra manera.

Por tu espalda la eternidad se dibuja sin esfuerzo

es un harapo de vida pensativa.

Este es un lugar tan diminuto

que nadie sospecha la verdad que encierra  dentro de su nombre.

Cuando llegues, recuerda: es necesario que lo observes,

aunque al hacerlo con tu mirada lo destruyas.

Ay, dulce amor mío,

incluso bajo el gobierno de lo incierto y la sorpresa,

¡qué difícil me resulta pronunciar tu nombre

cuando hace tanto que lo he olvidado! Y es que aquí

hasta somos capaces de agonizar como la sal,

desprovistos de jugo

pero trenzados a una lágrima.

Aquí tiene sentido el polvo de la luna

y las ostras que filtran en su concha

quarks extraviados vagando en el océano.

Si te asomas aquí

sabrás que tu pecho es grande como una galaxia,

que tú mismo no eres

más que un enorme espacio vacío.

Nos está permitido

beber una pinta de cerveza o nada,

aunque existe una ley que nos prohíbe

beber y no beber.

Las balas rebotan contra tu pañuelo

de seda, y el viejo pasa sus días incontables

jugando a los dados.

                                          Si tú te hallas en él,

yo puedo amar un mundo como éste.

 

 

(De El tamaño del universo, 1998)

 

Ángela Vallvey, (San Lorenzo de Calatrava, Ciudad Real, 1964)

 

Cambio de siglo. Antología de poesía española (1990 -2007)


Actualidad agropecuaria

El campo soriano constituye frecuentemente el marco de la poesía de Fermín Herrero, (Ausejo de la Sierra – Soria, 1963). Un marco lírico y arrebatado y, muchas veces también, levemente irónico. El poema Actualidad agropecuaria es sumamente didáctico, y nos ilustra en esta Europa del siglo XXI sobre teoría y estructura económica y sobre tecnología: los países y las ventajas competitivas de su especialización y los factores de producción (capital y trabajo).

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Actualidad agropecuaria

 

Las sensaciones de esta temporada son las abonadoras

pendulares Kverneland, los chissel con rodillo

y los esquiladores eslovacos que pelan

sin trabar un hatajo grande al día como

si hipnotizasen al ganado. Apenas

hablan cuatro palabras de español, pero

dan buena cuenta del almuerzo y son

agradecidos, además de baratos. Recogen

ellos mismos la lana en vellones. El que organiza

las cuadrillas –y fijo los explota – aclara

al ajustar que están hechos a todo, que se conforman

con cualquier sobra de matanza. Se atiborran

de torreznos y güeñas y ya no levantan cabeza

hasta que dan de mano. Del norte llegan

al mismo tiempo la necesidad

y la tecnología punta. Europa:

las dos velocidades.

 

De El tiempo de los usureros, (Madrid, Hiperión 2003)

 

Fermín Herrero. (Ausejo de la Sierra, Soria; 1963)

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