Poesías


 Miguel  de Unamuno (hacia 1904- 1905) / Ramón Casas (MNAC)

Miguel de Unamuno (hacia 1904- 1905) / Ramón Casas (MNAC)


La luna al telescopio

José María de Cossío indicaba que toda la obra de Miguel de Unamuno debería ser interpretada en clave poética. Siendo así, además Unamuno escribió poesía toda su vida dejando una vasta, variada y muy interesante obra poética. Dentro de ella, curiosamente, hay bastantes poemas en que aparece la astronomía. Como en La luna al telescopio, en el que en la luna sin vida -como un vaciado de yeso- el poeta vislumbra el porvenir de nuestro planeta.

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                               La luna al telescopio

¿Ves la luna al telescopio?
Es un vaciado de yeso,
¡pobre Tierra!, ves tu propio
porvenir, que no es más que eso.

Mascarilla del pasado,
tumba que fué desde nido,
¡ay celeste vaciado,
cielo, vacío perdido!

¡Ay luna, luna lunera,
máscara de compasión
tú la íntima compañera
de nuestra revolución
en torno al sol y su lumbre
que nos velan la verdad,
vacío de pesadumbre,
espejo de eternidad!.

Miguel de Unamuno
(Bilbao, 1864 - Salamanca, 1936)

Apéndice

Gottfried Benn irrumpió en el panorama literario alemán en 1912 como un bisturí rasgando fieramente tejidos y órganos. No en vano era médico militar y el poemario se titulaba Morgue y otro poemas. Un paseo nada lírico y sí expresionista y, también, tremendista y objetivo. En él se encuentra este Apéndice que es de lo más suave del libro. Que ilustra cómo hasta las operaciones aparentemente más sencillas pueden tener complicaciones. Y más a principios del siglo XX; en los inicios de la cirugía moderna.

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                               Apéndice

Todo está limpio y listo para el corte.
Humean los bisturíes. El vientre está pintado.
Bajo blancos paños, algo que gime.

Señor catedrático, cuando usted guste".

El primer corte. Como quien corta pan.
"¡Pinzas!". Brota algo rojo.
Más hondo. Los músculos: húmedos, brillantes, frescos.
¿Hay un ramo de rosas en la mesa?

¿Es pus lo que salta?
¿Habrán rasguñado el intestino?
"Doctor, si está usted de pie contra la luz
no hay dios que vea el diafragma.
Anestesia, no puedo operar,
este hombre se va a paseo con su panza".

Silencio lúgubre, húmedo. En el vacío
tintinean unas pinzas caídas al suelo.
Y la enfermera de mente angelical
ofrece tapones de algodón estéril.

"¡No puedo encontrar nada en esta porquería!"
"La sangre se oscurece. ¿Fuera la mascarilla!"
"¡Pero por Dios, amigo mío,
fíjese usted en lo que hace!"
Todo revuelto. Por fin: ¡lo tengo!
"¡Cauterio, enfermera!". Un siseo.

Esta vez tuviste suerte, hijo mío.
La cosa estaba a punto de perforarse.
"¿Ves esa pequeña mancha verde?-
Tres horas más y el estómago hubiese estado lleno de porquería".

Estómago suturado. Piel suturada. "¡Vendaje! Señores".
"Que tengan un buen día, señores". La sala queda vacía.
Furiosa la Muerte castañetea y rechinan sus mejillas
mientras furtiva se escabulle hacia el pabellón de los cancerosos.

De Morgue y otros poemas. 1912
Gottfried Benn

(Mansfeld, 1898 – Berlín, 1956)
 Recreación de una Pikaia. / Apokryltaros (WIKIPEDIA)

Recreación de una Pikaia. / Apokryltaros (WIKIPEDIA)


Explosión de vida del Cámbrico

Susana Barragués ha dado a la luz este 2017 La perla de la poesía; un poemario insólito en que la ciencia ocupa un lugar central. En él, criaturas diversas, del presente y del pasado, hablan en primera persona en presente y, también a veces, elucubrando poéticamente acerca de su futuro, evolución y de su papel en la tierra. La precisión del lenguaje descriptivo y la novedad de alguno de los animales nos llevan a una poesía didáctica que retoma las mejores prácticas en ese género que fue tan habitual en el siglo XIX y en los inicios del XX. En el poema Explosión de vida en el Cámbrico, la Pikaia, uno de los fósiles aparecidos en Burgess Shale, que es considerado el primer cefalocordado, se da cuenta de su propio ser y características. Es un fascinante viaje desde el Cámbrico al siglo XXI en 40 versos.

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                               Explosión de vida del Cámbrico

Soy la Pikaia, la primera cefalocordada, la notocorda.
La del novísimo vestido de vértebras: escalera de teclas.
Últimamente habito en un cuerpo soñado por otro, no por mí.
Me sucede que vivo y busco a mi enemigo. Busco a Dios.
El mundo tiene frutos de significado, pero yo no consto.
Estoy exhausta y he surgido en esta suerte de tubo cuyo inicio es la frente.
Soy la que empieza el érase. Conmigo nace la cabeza.
Mía es la primera médula espinal.
En este estupor vivo yo ahora: he tomado conciencia de que soy
y lo que estaba haciendo en ese instante
era retozar en corrientes saladas y calientes con flujo de hélice.
A mi alrededor se mecen cientos de criaturas, cada cual con su corona de principio.
Todos hemos explotado de forma repentina. Estamos en la Gran Eclosión.
Porque en el inicio de hoy, todos los monstruos se abren.
Existe el trilobites, el gusano y el alga calcárea:
los inocentes han tomado nueva forma en la nueva era del mundo.
Yo derivo en este ser, a medias entre la posibilidad e incertidumbre.
De mí saldrán los labios que buscarán besos.
Las patas que darán saltos.
Los cuerpos que se ceñirán al agua.
Las manos que tocarán otras manos.
Las bocas que buscarán frutos.
La transparencia del lenguaje será la espada que corte mi cabeza en dos mitades.
Una sensación hermosa ha sido robada,
la de salirse del continuo creacional para entender que se es único.
Hay que salir de la mente para poder entenderlo y al volver,
como se vuelve de un paseo donde la muerte ha dejado su paz, comprender.
¿De qué hablo? De la gran diversificación,
de que todo se haya creado, sin que ni siquiera yo me salvara de nacer.
En mi individualidad, ahora sólo deseo acercarme a lo demás.
Soy la única que sabe que estamos separados, que se es por fuera de los otros.
Doy nacimiento al amor, fruto de la experiencia palpitante de entender
los propios límites que sitúan al Uno en Su Cuerpo. Nadie antes de mí amó.
Lo que llamarán pasión es sólo el fulgor de un cordal vertebrado.
Estoy sola por dentro de mi cabeza, por eso sé que soy yo.
En el vacío grito: ¿Cuánto estoy?
Nada me responde. En el barrizal ciego del mundo creado
hay una perla que refulge sobre el lodo.
En su superficie brillante he visto por primera vez mi rostro.
Comprendo que amarme sólo a mí misma no satisface.

De La perla de la poesía. Ediciones el que no duerme. 2017
Susana Barragués
(Bilbao, 1979)
 Corrales y  Molezún en 1968. / Wikipedia

Corrales y Molezún en 1968. / Wikipedia


La arquitectura de Corrales

En 1965 Gabino Alejandro Carriedo fundó la revista de arquitectura, diseño y arte El Inmueble que se transformaría, dos años más tarde, en la revista Nueva Forma, mítica revista de arquitectura de los años setenta. Esta afición y dedicación profesional le hizo interesarse por la obra de arquitectos, escultores y pintores contemporáneos, lo que, en 1973, plasmó en el libro Los lados del cubo, cuyos poemas suponen una indagación en la obra de esos artistas y a la vez albergan la particular visión del mundo del poeta. Muestra de ello es el poema La arquitectura de Corrales que nos lleva a los principales fundamentos de la arquitectura: geometría, color y funcionalidad.

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                               La arquitectura de Corrales

1. Si por la línea no lo fuera
lo sería por el ángulo.
Si por el ángulo no,
por el triángulo cuadrado.
Si por el cuadrado no,
sería por el rectángulo.
Si no fuera por la línea
que se fractura no habría
triángulo-ángulo-rectángulo.
Y si todo esto no fuera
plano, volumen, espacio,
¿cómo engordar en el cubo,
lo lírico-matemático?

2. El gran paralelepípedo
se despliega hacia lo blanco
por el ocre del naranja
del ladrillo o el veteado
de la madera y el gris
del verde hormigón armado,
cromatismo que hacia arriba
-lo mismo que antes la línea,
va desde el negro de abajo.
La fórmula coherente
o algo incoherente acaso
de Mondrian, Van Doesburg, Mies
reinventa lo carismático.

3. Si por la línea no lo fuera lo sería por el marco,
lienzo de cuadro en el paisaje
que entre los árboles miramos
si no es por su lado humano.
Si no fuera por la línea
que se fractura no habría
puerta, ventana, tejado,
luz cenital que se aventa,
coloquio, aire circulando
como circula un hombre muerto
a través de los obstáculos

Gabino Alejandro Carriedo
(Palencia, 1923 – San Sebastián de los Reyes, 1981)
 Portada de la publicación Horla City y otros, de Fabián Casas.

Portada de la publicación Horla City y otros, de Fabián Casas.


Esperando que la aspirina

AUTOR  | Fabián Casas (Buenos Aires, 1965)

Una modesta aspirina constituye el motor impulsor del poema, actuando como catalizador de la reflexión y el desarrollo poético posterior que nos lleva a en uno de esos momentos insondables (e indeseados) en que uno 'piensa en su vida' y se descubre indefenso y perplejo ante el tiempo que va pasando y sus efectos. Así que comenzamos este nuevo curso de poesía y ciencia; con Esperando que la aspirina del destacado poeta argentino Fabián Casas, cuya obra poética es sorprendente y áspera, inteligente y viva. Toda ella de un muy alto nivel.

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                               Esperando que la aspirina

Esperando que la aspirina empiece a trabajar,
que acomode los cuartos, que revuelva el café
y que traiga a mi madre, fresca
a esta tarde de agosto
hojeo revistas estúpidas, escucho discos viejos
me pregunto en qué momento
los dinosaurios sintieron
que algo andaba mal.

Fabián Casas
Buenos Aires, 1965
 William Herschell

William Herschell


William Herschell

AUTOR  | Luis Hernández Camarero (Lima, 1941 - Buenos Aires, 1977)

La poesía de Luis Hernández irrumpió como un vendaval en el panorama literario peruano de los años sesenta. Médico de profesión y poeta siempre, dejó una obra sugerente y atrevida; entre naif y culta; a veces, coloquial y siempre iluminada y misteriosa que puede resultar adictiva. Tras tres libros dejó de publicar poesía formalmente y se dedicó, a partir de 1970, a componer insólitos cuadernos con poemas y dibujos con rotuladores de colores que regalaba a amigos, básicamente, pero, también, a quien le parecía. En el rescate y edición de esos cuadernos se está todavía. En algunos de sus poemas aparecen- a su manera - temas o personajes científicos de los que es ejemplo el poema dedicado al astrónomo William Herschell.

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                               William Herschell

Sir William Herschell
dijo: el universo
es como un ladrillo
visto de canto
todo podía esperarse
de quien había
descubierto
las estrellas
dobles
en un universo
preeinsteniano
cerveza helada
viendo el mar
azul profundo
y la paz
de los bares

('Urano')

Luis Hernández Camarero
Lima, 1941 – Buenos Aires, 1977
 Paisaje de arrabal

Paisaje de arrabal


Paisaje de arrabal

AUTOR  | Lucía Sánchez Saornil (Madrid, 1895 - Valencia, 1970)

Como la de muchas poetas de la generación del 27, la biografía de Lucía Sánchez Saornil está llena de entusiasmo y esfuerzo, y del hachazo de nuestra guerra civil. De familia humilde, tuvo una formación autodidacta. Fue obrera (en Telefónica) y notable militante anarquista. Al final de la guerra civil se exilió a Francia. Pronto volvió a España donde vivió en clandestinidad hasta 1954. Fue también poeta, participando en los inicios del movimiento ultraísta. Quizás por ello, en alguno de sus poemas aparece el mundo tecnológico que la rodeaba. En Paisaje de arrabal hay potentes imágenes de los nuevos caminos: las carreteras; y de los automóviles que, con sus faros, “levantan los paisajes que duermen”.

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                               Anochecer de domingo

¿Quién aprisionó el paisaje
entre rieles de cemento?
Bocas hediondas ametrallan la noche.
Los hombres que tornan del domingo
con mujeres marchitas colgadas de los brazos
y un paisaje giróvago
en la cabeza
vendrán soñando en un salto prodigioso
para que el río acune su sueño.

Un grito mecánico entra en el puente.
De pronto alguien
ha volcado sobre nosotros su mirada
desde la curva de la carretera.
Pasó.
Sus ojos van levantando los paisajes que duermen.
Ahora la luna ha caído a mis pies.

Lucía Sánchez Saornil
Madrid, 1895 – Valencia, 1970
 Oda a Felipe Ruiz II

Oda a Felipe Ruiz II


Oda a Felipe Ruiz II

AUTOR  | Fray Luis de León, (1527-1591)

A mediados del siglo XVI, un hombre de Dios, agustino, se preguntaba el porqué de una serie de fenómenos naturales cuya bases científicas no serían desveladas hasta mucho tiempo después. La maravilla del poema es su orden y claridad en la exposición, la precisión en la descripción de los fenómenos, la serenidad que transmite y la magnífica adecuación de texto y estructura métrica del poema, con esas liras espléndidas; posiblemente las mejor escritas en castellano en todos los tiempos. Es la segunda Oda a Felipe Ruiz de Fray Luis de León que hoy, casi 15 años después de subir su texto a poesía y ciencia, recordamos.

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     ¿ Cuándo será que pueda
libre desta prisión volar al cielo,
Filipe, y en la rueda
que huye más del suelo
contemplar la verdad pura sin duelo?
     Allí, a mi vida junto,
en luz resplandeciente convertido,
veré distinto y junto
lo que es y lo que ha sido,
y su principio propio y ascondido.
     Entonces veré cómo
la soberana mano echó el cimiento
tan a nivel y plomo,
do estable y firme asiento
posee el pesadísimo elemento.
     Veré las inmortales
colunas, do la tierra está fundada;
las lindes y señales
con que a la mar hinchada
la Providencia tiene aprisionada,
por qué tiembla la tierra;
por qué las hondas mares se embravecen;
dó sale a mover guerra
el cierzo, y por qué crecen
las aguas del océano y descrecen;
de dó manan las fuentes;
quién ceba y quién bastece de los ríos
las perpetuas corrientes;
de los helados fríos
veré las causas, y de los estíos;
las soberanas aguas
del aire en la región quién las sostiene;
de los rayos las fraguas;
dó los tesoros tiene
de nieve Dios, y el trueno dónde viene.
     ¿ No ves cuando acontece
turbarse el aire todo en el verano?
El día se enegrece,
sopla el gallego insano
y sube hasta el cielo el polvo vano;
y entre las nubes mueve
su carro Dios ligero y reluciente;
horrible son conmueve,
relumbra fuego ardiente,
treme la tierra, humíllase la gente;
la lluvia baña el techo;
invían largos ríos los collados;
su trabajo deshecho,
los campos anegados
miran los labradores espantados.
     Y de allí levantado,
veré los movimientos celestiales,
ansí el arrebatado,
como los naturales;
las causas de los hados, las señales.
     Quién rige las estrellas veré, y quién las enciende con hermosas
y eficaces centellas;
por qué están las dos Osas
de bañarse en la mar siempre medrosas.
     Veré este fuego eterno,
fuente de vida y luz, dó se mantiene,
y por qué en el ivierno
tan presuroso viene;
quién en las noches largas se detiene.
     Veré sin movimiento,
en la más alta esfera, las moradas
del gozo y del contento,
de oro y luz labradas,
de espíritus dichosos habitadas.

Fray Luis de León
 Metrópoli de Georges Grosz (1916-1917) / Museo Thyssen – Bornesmiza. Madrid.

Metrópoli de Georges Grosz (1916-1917) / Museo Thyssen – Bornesmiza. Madrid.


Paisaje urbano

AUTOR  | Concha Méndez (Madrid, 1898 - México, 1986)

Nos gustan las escritoras y poetas de la generación del 27, esas ilustres desconocidas que no llegaron a figurar en las antologías definitivas. Esas 'sin sombrero', asombro de la sociedad de su época, fueron, a la vez, testigos y protagonistas del gran cambio de su tiempo y sin ellas la historia de las letras contemporáneas no estaría completa. De una de ellas, Concha Méndez, es este Paisaje urbano -quizás el poema en castellano más relevante sobre el vertiginoso desarrollo urbano y tecnológico de los años veinte- que asume la ciudad como espacio privilegiado de la modernidad y como espacio artístico y tecnológico.

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Ya pasea la luna por las azoteas.
En las calles y avenidas los perfiles se agrandan.
En el momento lívido, que hace inclinar las hojas
las farolas encienden su luz de madrugada.

Un cielo barnizado de cemento, sostiene
entre sus anchos dedos escasas luminarias.

Por el asfalto ruedan rehilanderas de acero
con sonoros flautines de voces esmaltadas.
Se estremece un tic-tac de pasos epilépticos.
Se disparan a un tiempo cohetes de miradas.

Se juega a serpentinas a través de las lunas
de los escaparates – cintura cinemática -.
Y se ven, dominando las huestes callejeras,
policías ecuestres de ondulantes capas.
Los vastos rascacielos emanan claridades
de las ruedas Catalina y luces de Bengala,
que saltan a la calle, gozosas de perderse,
entre el rumor continuo de todas las pisadas.

Por las profundas venas, el metropolitano
veloz de puerto en puerto, acompasando escalas,
cruzando del suburbio a la gran avenida
en una eterna noche de sombras estrelladas.
Se ha tendido en lo alto, sobre las azoteas,
la etíope danzarina, dulce y desmelenada.

Concha Méndez. Surtidor: poesías, 1928.
 Cálculo de estructuras

Cálculo de estructuras


Viejos telediarios (1960)

AUTOR  | Joan Margarit (Sanahuja, Lérida. 1938)

Viejos telediarios (1960), de Joan Margarit, es ejemplo de un tipo de poesía en que se produce un tránsito del discurso poético por el discurso, en este caso, tecnológico. El poema trata de la presencia e influencia de los seres queridos muertos en quienes sobreviven. El barco K 'anclado' en un punto 'fijo' del Atlántico, lanzando de modo incierto señales y ayudándonos con la meteorología, es imagen de la idea central del poema de que la presencia de aquellos que ya no están y a quienes (aún) se ama, cuidan de nosotros y debemos estar atentos a encontrar sus voces allí dónde se forman las borrascas.

En los mapas del tiempo
el punto K representaba un buque
meteorológico que estaba anclado
en medio del Atlántico,
allí donde se forman las borrascas.

Aquellos a los que amas y se llevó la muerte
son lejanas presencias.
Cuidan de ti en algún sentido,
y hasta puede que alcances a encender
en tu interior sus restos oscuros y herrumbrosos.
Busca muy lejos dentro de tu mente,
y habla con tus muertos
allí donde se forman las borrascas.
Barco fantasma en el espejo, al alba,
son las luces del K, que tan pronto surgen
como se hunden, detrás del oleaje.

De 'Cálculo de estructuras', 1932, Visor, Madrid, 2008

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