Poesías



Poesía y ciencia: Cerca de las estrellas, de Alfonso Sainz

Hoy recuperamos una letra del mítico grupo Los Pekenikes gestada en los meses de preparación del vuelo del Apolo XI

A veces en las canciones populares, sea o no con intencionalidad manifiesta, la ciencia y la tecnología son relevantes. Es el caso de Cerca de las estrellas del mítico grupo de rock Los Pekenikes. Apareció como disco sencillo en 1968 y fue recopilada en el siguiente  álbum del grupo, Alarma. Letra y música son Alfonso Sainz, uno de los principales componentes del grupo. Pensemos que se gestó y compuso en los meses cruciales de preparación del vuelo del Apolo XI que puso al hombre en la luna en julio de 1969. Es un imaginar sencillo e ingenuo de lo que se podría sentir al llegar a las estrellas. Ayudan la voz del batería Felix Arribas y los arreglos de Waldo de los Ríos y Rafael Trabucchelli pero hay que reconocer que los versos,  que nos sitúan lejos del sol, dónde el tiempo no pasará y sólo brille la luz de las tinieblas, son memorables.

 

Ver más en el blog La alegría de las musas 2.

 

Cerca de las estrellas

 

Buscaré otro mundo lejos del sol en las estrellas

Un lugar donde sólo brille la luz de las tinieblas

Viviré donde el tiempo no pasará en las estrellas

Buscaré otro mundo lejos del sol en las estrellas

 

Alfonso Sainz. (Alicante, 1943 – Viera, Florida - USA, 2014)


Hombre con quitasol, de Óscar Hahn

Cuando se cumplen 75 años del lanzamiento de la primera bomba atómica, recuperamos este poema del chileno Óscar Hahn dedicado al macábro acontecimiento

El mundo no ha olvidado que en este 2020 se han cumplido 75 años de los dos ataques nucleares habidos en la historia. El lunes​ 6 de agosto de 1945, la primera bomba atómica a la que se llamó Little Boy, fue lanzada sobre Hiroshima; seguida por la denominada Fat Man,  arrojada el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki. Entre 105 000 y 120 000 personas murieron y 130 000 resultaron heridas. Oscar Hahn, compuso y publicó en 2002 este Hombre con quitasol. “Ese hombre con un quitasol / petrificado en una calle de Hiroshima / ¿de qué quería protegerse?”. Firme paso en la asunción normalizada del mal; a partir de ese momento, nada volvió a ser igual y se abrió la veda para atacar directamente a inocentes en guerra. De la maldad del hombre, del terror; digo que habría que protegerse.

 

Hombre con quitasol

 

Ese hombre con un quitasol

petrificado en una calle de Hiroshima

 

¿de qué quería protegerse?

¿Del resplandor de los mil soles

o de la lluvia radiactiva que caía sobre su cabeza?

 

Ahora no es más que un puñado de polvo

en el museo de Hiroshima

 

sólo leyenda en la memoria del mundo

 

Y nosotros

somos aún menos que eso:

estatuas de ceniza en las calles de Hiroshima

 

Sin quitasol

sin leyenda

sin Hiroshima

 

De Apariciones profanas, (2002).

 

Oscar Hahn Garcés (Iquique-Chile, 1938)


Poesía y ciencia: Tres poemas botánicos, de Emily Dickinson

La publicación de una antología bilingüe de la poesía botánica de Dickinson junto con ilustraciones procedentes de su propio herbario, constituye uno de los grandes acontecimientos de poesía científica del año

Emily Dickinson, empezó a interesarse por la botánica en la escuela Mount Holyoke, de South Hadley, Massachusetts, donde se animaba a todas las niñas a recoger, estudiar y coleccionar flores y plantas locales para realizar un herbario. Dickinson recogió unas  400 flores de la región componiendo un herbario de gran sensibilidad, que acompañaba cada planta con una etiqueta con su nombre. Ese herbario realizado entre 1939 y 1846 se ha conservado en la universidad de Harvard hasta nuestros días.

En 2006 se editó el Herbario de Emily Dickinson  en facsímil y, hace unos cinco  años, fue digitalizado; siendo, desde ese momento, accesible a todo el público. Finalmente, este 2020 la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker  ha publicado en nuestro país una antología bilingüe de la poesía botánica de Emily Dickinson junto con ilustraciones procedentes del Herbario. Lo que  constituye, sin duda, uno de los mayores acontecimientos de  poesía científica en 2020. Nos parece un broche final magnífico para esta temporada de poesía y ciencia, y, para ello, hemos seleccionado tres poemas: los numerados 1098, 1650 y 1779.

Ver más en el blog La alegría de las musas 2.

 

Tres poemas botánicos

 

1098

Las hojas, como las mujeres, intercambian

astutas confidencias;

unos  cuantos saludos, y unas cuantas

portentosas conclusiones,

 

en ambos casos las partes

disfrutan del secreto --

compacto e inviolable

a la visibilidad.

 

1650

El pedigrí de la miel

no le importa a la abeja;

en cualquier momento, un trébol, para ella,

es aristocracia.

 

1779

Para hacer una pradera es necesario un trébol y una abeja --

un trébol y una abeja.

Y un ensueño.

Bastará con el ensueño,

si abejas hay pocas.

 

Emily Dickinson. (Amherst - Massachusetts, 1830 – 1886)

 

(Traducción Eva Gallud)


Poesía y ciencia: Tempus ex machina, de Andrés Neuman

Hoy nos acercamos a tres momentos en la historia de los relojes de la mano de este poeta y narrador argentino afincado en España

No recuerdo que en poesía y ciencia, a lo largo de sus casi 18 años de andadura,  se haya incluido ningún poema específicamente dedicado a los relojes. De remediarlo es tiempo, teniendo a mano este gran poema, ‘Tempus ex machina’ del que presentamos unos fragmentos que recogen tres momentos en la historia de los relojes: sus inicios con la clepsidra a lo que sigue el reloj de péndulo – te amamos Galileo - y la actualidad con el cuarzo o la energía atómica del Cesio. El poema es de voz y lenguaje muy actuales y sumamente elegante. Como toda la poesía de su autor, el poeta argentino Andrés Neuman que  - suerte que tenemos – habita entre nosotros en España.

Más información en el blog ‘La Alegría de las musas 2’.

 

Tempus ex machina. (Fragmento)

 

En el compás del mundo siempre ha habido

un reloj conmoviéndose.

 

La clepsidra, el hallazgo fundador

donde un cuerpo paciente pierde líquido

resume el espectáculo

del ciclo de la vida

misterioso, evidente como es:

quiere partir el tiempo gota a gota.

Su caudal desemboca en el desierto

donde alguien creyó entender la arena.

Dos botellas hermanas con un cuello a punto de asfixiarse:

así es como el instante le perdona

la vida a su garganta y a la nuestra.

(….)

En la nueva vigilia se alzó el péndulo

con su cebo insistente

para pescar el tiempo mientras flota.

El vaivén vive atento a su tarea,

disminuye su arco, disminuye

pero no lo que tarda en trasladarse

de un extremo hasta el otro del camino.

Te amamos, Galileo.

(...)

Los ingenios actuales (¿actual que pase el tiempo?)

desearían fundirse con su objeto inasible,

aspiran a la indivisibilidad.

Han conocido el cuarzo

que regula su vena diminuta

o la energía atómica del cesio

seducido por leves magnetismos.

Digitales, sin cuerpo, transparentes.

Hojas del huracán.

Con pantallas de agua. Iluminados.

Así son los relojes de mi tiempo.

Con pilas que alimentan como un grano de arroz.

Y con el mismo amor, el mismo pulso,

eternos como nunca lo seremos.

 

Andrés Neuman Galán. (Buenos Aires, 1977)


Poesía y ciencia: ‘Esperando tu email’ de Oscar Hahn

Hoy nos acercamos a la poesía del chileno Óscar Hahn, al que la crítica especializada ha reconocido una calidad y originalidad indiscutibles en el contexto poético hispanoamericano

Por los poemas centrados en temas científicos y tecnológicos también pasa el tiempo. De forma que, en unos pocos años, pueden adquirir  una pátina casi nostálgica. Nos sentíamos tan modernos con el invento del correo electrónico, (email), por su frescura y su inmediatez. Nos imaginábamos su reinado por los siglos de los siglos; ¡y no!  El email sigue estando ahí; pero lo han pasado por la izquierda la apisonadora del WhatsApp y de las redes sociales.  ‘Esperando tu email’ sigue conservando su encanto y la gran calidad que acredita su autor, el gran poeta chileno Oscar Hahn.

Más información en el blog La alegría de las musas 2.

 

Esperando tu email

 

Abrir mi correo

en el computador

esperando encontrar

un email tuyo

y no encontrarlo

abrirlo cada día

cada hora

cada minuto

y no encontrarlo

y tener miedo

de mirar mi correo

y pasar los ojos

por cada mensaje

buscando el tuyo

y no encontrarlo

y estar a punto

de romper la pantalla

de un puñetazo

y no encontrarlo

pero abrirlo de nuevo

y de repente

ver tu nombre

y leer el texto

aguantando apenas

la respiración

y llegar temblando

a la última línea

a la última palabra

y no querer respirar

nunca más en la vida

y querer caer muerto

encima del teclado.

 

Oscar Hahn Garcés (Iquique-Chile, 1938)


Soy un punto, de Jesús Aguado

El poema representa ese “momento pesadilla” en el que puede llegar a tornarse, en ocasiones, la serena geometría euclídea

El poema ‘Soy un punto’ de Jesús Aguado, representa ese “momento pesadilla” en el que puede llegar a tornarse, en ocasiones, la serena geometría euclídea. En esos momentos, un punto puede verse perseguido por jaurías de radios – azuzados por compases locos - que lo acosan porque se escapa del centro: “un punto fugitivo que echa brotes / montes ombligos ojos despreciando”, nos indica el poema que, para colmo, es un soneto descolocado en el que los tercetos van por delante. Una auténtica pesadilla.

Más información en el blog La alegría de las musas 2.

 

Soy un punto

soy un punto que escapa de su centro

las jaurías de radios me persiguen

compases que están locos les azuzan

 

están fuera de mi pero están dentro

con ondas con elípticas me siguen

trazan rayas y números que cruzan

 

que cortan el espacio dibujando

en medio de la nada unos barrotes

soy reo condenado a mil azotes

amarrado en un círculo colgando

 

marioneta del tiempo contrabando

de hilos manos deseos monigotes

un punto fugitivo que echa brotes

montes ombligos ojos despreciando

 

Jesús Aguado. (Madrid, 1961)


La Cafetera Express y el Infiernillo Eléctrico de Juan José Velo Nieto

A pesar de su importancia en el pasado, en la actualidad la fábula ha quedado prácticamente relegada a las publicaciones infantiles

En el siglo XX se ha producido la desaparición, dentro del panorama poético, de la fábula y los fabulistas; manteniéndose residualmente el género por cultivadores ocasionales en publicaciones infantiles, siempre bien aceptadas por sus receptores. Ha habido, sin embargo, intentos de modernizar el mundo de las fábulas clásicas mediante la transformación de sus personajes tradicionales -animales y plantas que hablan, por ejemplo -  en máquinas que aleccionan al hombre. Es el caso del poema La Cafetera Express y el Infiernillo Eléctrico de Juan José Velo Nieto que traemos a poesía y ciencia.

Más información en el blog La Alegría de las Musas 2

 

La Cafetera Express y el Infiernillo Eléctrico

 

La cafetera Express vaporizaba

y al infiernillo eléctrico exhalaba

sus planes venideros

de cambiarse en veloz locomotora

y pilotar los trenes de viajeros

a noventa kilómetros por hora,

para así convertir su inercia estática

en máquina energética y dinámica.

 

“¡Modérate el frenillo!,”

- respiró incandescente el infiernillo -;

“pues juzgo con franqueza

que el café se te ha subido a la cabeza.

¿Es que el llamarte “Express” que da derecho

a desdeñar las portas de tu pecho?…

¿Qué te parecería que yo,

por ser eléctrico artilugio,

quisiera transformarme en un tranvía

para buscar a mi tensión refugio?…”

 

El buen nombre se hereda,

pero no las virtudes que amoneda;

por eso yerra el hombre

que imagina triunfar con sólo un nombre

 

Juan José Velo Nieto.


Versos de la Madraza de Granada

Sirvan estos versos para valorar la riqueza de nuestra historia, resultante de la variedad de culturas que vivieron con nosotros a lo largo de más de veinte siglos

En árabe mádrasa o madraza significa escuela, aplicándose a todo tipo de instituciones: públicas o privadas, musulmanas o seculares, etc. Sin embargo, madraza en español refiere a una universidad o escuela de posgrado islámica donde se podían estudiar, además de la religión islámica, otras ciencias. Los Versos de la Madraza de Granada se encontraban escritos en una lápida  situada en el interior de la Madraza de Granada, fundada en 1349, durante el reinado del monarca nazarí, Yusuf I, (1333-1353). En ellos se alaba su creación y se  exhorta el cultivo de la ciencia. Sirvan estos versos, también, para valorar mejor la riqueza de nuestra historia, resultante de la variedad de culturas que vivieron con nosotros a lo largo de más de veinte siglos y que han dado lugar a lo que somos.

Ver más en el blog La alegría de las musas 2.

 

Versos de la Madraza de Granada

¿No es así como han de edificarse las escuelas de la Ciencia

y permanecer indelebles los timbres de nobleza,

buscando la faz de Dios mediante el bien obrar

y cosechando honrosos frutos del árbol de la firmeza?

 

Por mí se enorgullece la majestad real,

Siempre que dos émulos rivalizan entre sí.

Soy más generosa que la lluvia cuando las nubes se ocultan

y mejor adalid que los astros cuando las tinieblas se oscurecen.

 

¡Oh tú, que, anhelante, buscas el rostro de la ciencia;

te verás recompensado de las lides del desierto o del calor de la paz!.

Mi puerta es el meridiano que no has de abandonar,

pues, si en él te mantienes, alcanzarás gran provecho.

 

¡Cuántos meteoros brillan en mi cielo

y cuántos halos circundan la luna llena!

Su resplandor incomparable ilumina el buen camino,

y la limpieza de sus corazones acrecienta el saber.

 

¡Otorgue Dios, por mí, a Yūsuf la mejor recompensa

de los reyes Banū Naṣr, por su religión y su ciencia!

 

Versión de Darío Cabanelas Rodríguez, OFM. (Orense, 1916 – Id., 1992)


‘Ha brotado la parra verde y roja’, de Juan Antonio González Iglesias

Uno de los más grandes poetas españoles actuales nos muestra en este poema cómo la vida vegetal surge en un milímetro abierto en el cemento

Uno no sabe muy bien si es ahora el tiempo exacto en que broten las parras, pero sí que estamos en plena primavera, y todo florece tras el invierno. Y todo esto a pesar de este 2020 que nos ha traído una primavera nefasta de coronavirus y confinaciones, que nos recuerda - en abstracto – las palabras de T. S. Eliott: “Abril es el mes más cruel…” Pero también nos trae este luminoso soneto de uno de los más grandes poetas españoles actuales, Juan Antonio González Iglesias que en ‘Ha brotado la parra verde y roja’ nos muestra cómo la vida vegetal surge en un milímetro abierto en el cemento, que nadie ni nada podrá detener su crecimiento.  Y la parra pintará para el deleite de todos nosotros “verdaderas hojas de acanto por la arquitectura”. ¡Viva la botánica!

Más información en el blog La alegría de las musas 2

 

Ha brotado la parra verde y roja

Ha brotado la parra, verde y roja,

del milímetro abierto en el cemento.

Ya nada detendrá su crecimiento.

Ya va plantando donde se le antoja

 

nuevo estandarte cada nueva hoja,

trémulo bajo el sol, feliz si lento.

Bajo la lluvia todo es un momento

de diminuto bosque que se moja.

 

Ya se imponen sus frondas imprevistas

sobre la geometría en las afueras

de París. En la plaza gris y dura

 

dibuja arterias sobre las aristas

del hormigón, y pinta verdaderas

hojas de acanto por la arquitectura.

 

De Confiado. Editorial Visor. 2015.

 

Juan Antonio González Iglesias. (Salamanca, 1964)​

 

 


Poesía y ciencia: El buen camión, de Ramón de Basterra

Hoy nos acercamos a la figura de quien fue, según Eugenio d´Ors, el mejor poeta de su tiempo, además de brillante ensayista, articulista y diplomático

De 1920 a 1930 se produjo una inusitada explosión de nuevos productos, surgidos del desarrollo tecnológico e industrial de la época, que  aparecieron en tropel en las sociedades desarrolladas occidentales. El rey, sin duda, entre todos ellos, fue el automóvil. Muy pronto la literatura incluyó en su seno al automóvil en prosas o ensayos, (de los que constituyen  magníficos ejemplos los escritos de Gabriel Miró, Miguel de Unamuno o Gerardo Diego); y, desde luego, en poemas de los que, también se produjo una formidable eclosión. En España poetas como, entre otros,  Pedro Salinas (Navacerrada, abril); Xavier Bóveda (Un automóvil pasa); Rogelio Buendía (Ford);  o Ramón de Basterra que en sus Nuevas Fábulas incluyó el poema El buen camión que presentamos hoy en poesía y ciencia.

 

 

EL BUEN CAMIÓN

 

El cielo único de la civilización en alto.

el suelo único del asfalto en bajo.

Entre ellos un camión devoraba espacio.

Disparaba sus tubos, batería sin balas.

 

Trasponiendo un ribazo encontró un pueblo en fiesta.

 

Sobre el cielo del pueblo motoreaban cohetes.

 

El camión se detuvo. Sus hombres vacilaban.

Tentación. ¿Mezclarían sus pies al regocijo?

 

Elevó el radiador su voz de vapor de agua:

- “Vámonos. Yo resueno mejor que un pueblo en feria.

Vuestra verbena de cohetes,

os la sueno yo en marcha".

 

Rechaza la alegría que brindan las orillas.

Del medio de la ruta de la obra sale el gozo.

 

Ramón de Basterra, (Bilbao, 1888 –Madrid, 1928).

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