{"id":119772,"date":"2009-06-08T06:07:00","date_gmt":"2009-06-08T06:07:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/CTSiberoamerica\/archive\/2009\/06\/08\/119772.aspx"},"modified":"2009-06-08T06:07:00","modified_gmt":"2009-06-08T06:07:00","slug":"%c2%bfes-el-riesgo-el-precio-del-progreso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2009\/06\/08\/119772","title":{"rendered":"\u00bfEs el riesgo el precio del progreso?"},"content":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 A. L\u00f3pez Cerezo.<br \/>Aporte al debate del Proyecto Metas Educativas 2021 sobre el Espacio Iberoamericano del Conocimiento<\/p>\n<p>Si hay alg\u00fan tema en nuestro tiempo cuya importancia sea dif\u00edcil deexagerar, el riesgo es ese tema. El mal de las vacas locas, lacontaminaci\u00f3n urbana y medioambiental, los efectos de la telefon\u00edacelular o del tabaquismo pasivo son algunas manifestaciones recientesde una problem\u00e1tica central para comprender la din\u00e1mica socialcontempor\u00e1nea. Es otra forma de mirar al mundo actual profundamentetransformado por el conocimiento cient\u00edfico y la innovaci\u00f3ntecnol\u00f3gica: es la mirada a las amenazas generadas por esatransformaci\u00f3n y puestas de manifiesto por ese conocimiento. Es el ladooscuro de la sociedad del conocimiento.<\/p>\n<p>Como es conocido, la frase \u201c<b>sociedad del riesgo<\/b>\u201d fue introducida en1986 por un soci\u00f3logo alem\u00e1n, Ulrick Beck, en un libro del mismo t\u00edtuloque ha sido traducido al espa\u00f1ol. Con esa frase, Beck hac\u00eda referenciaa lo que entiende como nueva condici\u00f3n definitoria de la modernidad: lapresencia constante de amenazas para la salud y la naturaleza. Para eseautor, si la distribuci\u00f3n de la riqueza, la distribuci\u00f3n de bienes, erael eje de estructuraci\u00f3n social en la sociedad del pasado, hoy ese ejetiende a ser la distribuci\u00f3n de riesgos, la distribuci\u00f3n de males.<\/p>\n<p><!--more-->Sin embargo, no se trata s\u00f3lo de que hoy tengamos de vivir con m\u00e1s omayores peligros que en el pasado. La peligrosidad actual es de uncar\u00e1cter muy distinto. Suelen indicarse tres notas definitorias. Enprimer lugar, hoy tenemos que hacer frente a amenazas de naturalezacatastr\u00f3fica, que pueden afectar a buena parte de la humanidad. Sonamenazas que, a diferencia de los males de pasado, ya no respetan lasfronteras entre clases sociales, entre pa\u00edses o entre generaciones.Algunos ejemplos son las cat\u00e1strofes nucleares, el deterioro de la capade ozono, los derramamientos de petr\u00f3leo o los priones del mal de lasvacas locas. En segundo lugar, el riesgo hoy se encuentra en el centrode la vida cotidiana a nivel individual. Ante la diversidad de cursosde acci\u00f3n que abre el actual desarrollo cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico, lastradiciones vinculantes del pasado han perdido hoy la fuerza pararegular la conducta individual, y tenemos que hacer frenteconstantemente a decisiones arriesgadas en nuestras vidas. Por ejemploal decidirnos en el supermercado por un tipo de carne, exponernos a unat\u00e9cnica m\u00e9dica o encender un cigarrillo light. Y, en tercer lugar, lasamenazas actuales ya no se conceptualizan como peligros, es decir, comoda\u00f1os inevitables. Pr\u00e1cticamente todos los males que hoy nos amenazanson entendidos como riesgos, es decir, como da\u00f1os que resultan de laacci\u00f3n o de la omisi\u00f3n de la acci\u00f3n de alg\u00fan ser humano. En el pasado,y quiz\u00e1 todav\u00eda en algunas culturas fuertemente ancladas en latradici\u00f3n o en los m\u00e1rgenes remotos de la industrializaci\u00f3n, los malesse atribu\u00edan al destino, a la naturaleza o a alguna voluntadsobrenatural. Hoy son motivo habitual de atribuci\u00f3n de responsabilidada alg\u00fan actor social.                        <\/p>\n<p> Estos tresrasgos hacen de nuestra sociedad una sociedad del riesgo. El papel dela ciencia y la tecnolog\u00eda en este estado de cosas es central, pues lamayor\u00eda de los riesgos que hoy nos asolan son de origen tecnol\u00f3gico.Ir\u00f3nicamente es la ciencia la que pone normalmente al descubierto estosmismos riesgos.<\/p>\n<p> Puede as\u00ed comprenderseque los males actuales sean objeto frecuente de imputaci\u00f3n deresponsabilidad. Esto ha hecho del riesgo un bander\u00edn de enganche parala movilizaci\u00f3n social en la sociedad actual. Pensemos, por ejemplo, enel movimiento antinuclear, como caso pionero. Frente a esto, undiscurso habitual para hacer frente a esa atribuci\u00f3n de responsabilidades el que presenta el riesgo como el precio de la modernidad, como eltributo inevitable a pagar por el progreso. Ya no se habla de lanaturaleza, del destino o de los dioses como origen de las amenazas.Pero se intenta eludir la responsabilidad pol\u00edtica o legal atribuyendolos riesgos a una nueva entidad metaf\u00edsica: la inevitable modernizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Obviamente, lo que est\u00e1 detr\u00e1s de esa entelequia es el viejo mito de lam\u00e1quina, en expresi\u00f3n de Lewis Mumford, es decir, la creencia de que latecnolog\u00eda (que de hecho tenemos) es tanto inevitable como benefactoraen \u00faltima instancia. Sin embargo, aunque hoy no podemos prescindir engeneral de la tecnolog\u00eda en un mundo superpoblado, s\u00ed tenemos la opci\u00f3nde elegir entre diversas tecnolog\u00edas para la satisfacci\u00f3n de lasdistintas necesidades humanas, cada una con diversos tipos de impactosy distintas posibilidades de intervenci\u00f3n correctiva por parte de losagentes sociales. Es por tanto incorrecto y peligroso decir que elriesgo es el precio a pagar por el progreso. Pues, si bien el riesgo eshoy en gran medida inevitable, dado que intentar eliminar riesgos enuna parte del sistema habitualmente genera o aumenta otros riesgos enotra parte del sistema (del mismo tipo o no, para la misma poblaci\u00f3n ono), lo que realmente est\u00e1 en cuesti\u00f3n es el tipo de riesgos generados(voluntarios o no, catastr\u00f3ficos o no, compensables o no, \u2026) y losgrupos que se benefician o resultan afectados por esos riesgos, esdecir, el car\u00e1cter y la distribuci\u00f3n del riesgo. Presentar el riesgocomo el precio del progreso es ocultar esta important\u00edsima dimensi\u00f3ndel riesgo en el mundo actual, e intentar eludir el conflicto social yla atribuci\u00f3n de responsabilidad.<\/p>\n<p> Elriesgo, la sociedad del riesgo, es el precio de la sociedad delconocimiento, de la b\u00fasqueda del mismo poder que conden\u00f3 a Ad\u00e1n, Faustoo el Dr. Frankenstein. Pero los riesgos que hoy nos acompa\u00f1an no soninevitables: los riesgos no son el precio del progreso pues son muchoslos futuros posibles para la evoluci\u00f3n del conocimiento y eldesconocimiento.<\/p>\n<p>La particular sociedaddel conocimiento vaticinada por algunos analistas sociales,paralelamente a su contraparte la sociedad del riesgo, no es un destinoinevitable en la modernizaci\u00f3n de nuestros pa\u00edses, de modo que tengamosque descubrir sus tendencias evolutivas para adaptar las realidadeslocales o regionales. No es una ola inescapable ante la cual s\u00f3loproceda estar prevenidos, un imperativo al que tengamos que adaptarnuestros valores y costumbres. Nosotros somos, o deber\u00edamos serlo, lossujetos activos de esa sociedad. Las nuevas tecnolog\u00edas emergentes, ylos modos de regulaci\u00f3n pol\u00edtica de las mismas, presentan un margen deflexibilidad que justifica hablar de un futuro abierto. Decir que elriesgo nuclear o de la liberaci\u00f3n ambiental de OMGs es el precio de lamodernizaci\u00f3n, como decir que la meritocracia o la patente del genomahumano es el coste de una inevitable sociedad del conocimiento, eshacer una simplificaci\u00f3n abusiva y peligrosa.<\/p>\n<p>Podemos,en principio, construir muchas sociedades del conocimiento y delriesgo, algunas m\u00e1s justas socialmente y otras menos, con impactos deuno u otro tipo sobre las condiciones vida, con efectos m\u00e1s o menosseveros sobre el entorno natural. Recobrar el protagonismo en elmodelado tecnol\u00f3gico de nuestro futuro requiere promover la <b>cultura                                                        cient\u00edfica<\/b> y crear  los medios que faciliten y estimulen la participaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n<p class=\"noticia\" align=\"left\"><a href=\"http:\/\/www.metas2021.org\/spip.php?article7\"><b>Acceder                           y participar en el foro<\/b><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jos\u00e9 A. L\u00f3pez Cerezo.Aporte al debate del Proyecto Metas Educativas 2021 sobre el Espacio Iberoamericano del Conocimiento Si hay alg\u00fan tema en nuestro tiempo cuya importancia sea dif\u00edcil deexagerar, el riesgo es ese tema. El mal de las vacas locas, lacontaminaci\u00f3n urbana y medioambiental, los efectos de la telefon\u00edacelular o del tabaquismo pasivo son algunas manifestaciones recientesde una problem\u00e1tica central para comprender la din\u00e1mica socialcontempor\u00e1nea. Es otra forma de mirar al mundo actual profundamentetransformado por el conocimiento cient\u00edfico y la innovaci\u00f3ntecnol\u00f3gica: es la mirada a las amenazas generadas por esatransformaci\u00f3n y puestas de manifiesto por ese conocimiento. Es el\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119772"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=119772"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/119772\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=119772"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=119772"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=119772"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}