{"id":120266,"date":"2009-06-16T04:54:00","date_gmt":"2009-06-16T04:54:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/CTSiberoamerica\/archive\/2009\/06\/16\/120266.aspx"},"modified":"2009-06-16T04:54:00","modified_gmt":"2009-06-16T04:54:00","slug":"debate-metas-educaticvas-2021-riesgos-del-desarrollo-y-del-subdesarrollo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2009\/06\/16\/120266","title":{"rendered":"Debate Metas Educaticvas 2021 &#8211; Riesgos del desarrollo y del subdesarrollo"},"content":{"rendered":"<p><b>Jos\u00e9 A. L\u00f3pez Cerezo, Universidad                           de Oviedo<\/b><\/p>\n<p>No es ninguna sorpresa indicar la gran actualidad del                           tema del riesgo, en el marco de la actual sociedad del                           conocimiento. La frase \u00absociedad del riesgo\u00bb                           fue introducida en 1986 por un soci\u00f3logo alem\u00e1n,                           Ulrick Beck. Con esta frase Beck hac\u00eda referencia                           a la centralidad que ha adquirido el riesgo en nuestra                           sociedad post-industrial, como consecuencia del gran                           impacto de la ciencia y la tecnolog\u00eda en el desarrollo                           industrial del mundo moderno. Se trata del reverso de                           la conocida, en la mirada optimista, como sociedad del                           conocimiento. Habitar una sociedad del riesgo no significa                           simplemente tener que afrontar m\u00e1s o mayores                           peligros que en el pasado, sino hacer frente a una peligrosidad                           cualitativamente distinta. Muchos de los da\u00f1os                           que en el pasado se atribu\u00edan a la naturaleza,                           al destino o a voluntades sobrenaturales, y eran vistos                           as\u00ed como peligros inevitables, hoy son habitualmente                           imputados a acciones y decisiones humanas, y, por tanto,                           se les otorga la forma de riesgos.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>De este modo, hablar de riesgos no s\u00f3lo es hablar                           de da\u00f1os potenciales para la salud sino tambi\u00e9n                           imputar responsabilidad a alg\u00fan agente social                           por acci\u00f3n o por omisi\u00f3n de la acci\u00f3n.                           Juzgar, adem\u00e1s, que un riesgo es inaceptable                           no es estimar que su ocurrencia es demasiado probable                           (la dimensi\u00f3n principal del llamado \u00abriesgo                           objetivo\u00bb), aunque esto sea tenido en cuenta, sino                           sobre todo considerar que la exposici\u00f3n es involuntaria,                           que sus potenciales consecuencias son inasumibles, que                           est\u00e1 injustamente distribuido, que no es adecuadamente                           compensado, etc<\/p>\n<p>En este sentido, dentro de la aproximaci\u00f3n psicol\u00f3gica                           en el estudio cient\u00edfico del riesgo, y frente                           al reduccionismo t\u00e9cnico que lo equipara a probabilidad                           de fatalidad, se enfatiza el car\u00e1cter multidimensional                           del riesgo cuando se tiene en cuenta la cuesti\u00f3n                           de su aceptabilidad. Un autor como Paul Slovic habla                           incluso de \u00abla personalidad del peligro\u00bb:                           una cualidad subjetiva que est\u00e1 a la base del                           juicio popular sobre da\u00f1os potenciales y depende                           de variables como el potencial catastr\u00f3fico,                           la familiaridad, la capacidad de control, la equidad,                           la confianza en la administraci\u00f3n o los gestores                           de la fuente del riesgo, la amenaza a generaciones futuras                           o la voluntariedad de la exposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta es la raz\u00f3n que explica la gran visibilidad                           del riesgo en el mundo desarrollado: la aparente paradoja                           de que a mayor nivel de vida, mayor atenci\u00f3n                           sanitaria y mayor longevidad en una sociedad, un mayor                           n\u00famero de riesgos alcanzan visibilidad p\u00fablica                           y causan alarma entre la poblaci\u00f3n. La cuesti\u00f3n                           clave es que cuanto mayor es el conocimiento y los medios                           t\u00e9cnicos disponibles, tantos m\u00e1s da\u00f1os                           potenciales son identificados como riesgos y m\u00e1s                           graves son las atribuciones de responsabilidad por acci\u00f3n                           o por inacci\u00f3n. Por ello, hablar de alarmismos                           y psicosis injustificadas &#8211; una frecuente reacci\u00f3n                           institucional desde las primeras protestas p\u00fablicas                           contra la energ\u00eda nuclear hasta el actual debate                           sobre organismos transg\u00e9nicos, es cometer el                           error de asimilar los riesgos a peligros inevitables.                           Es como confundir la escasez con la desnutrici\u00f3n.                           La escasez, al igual que el riesgo, es un concepto comparativo                           que requiere una definici\u00f3n contextual: depende                           de la distancia y de la significatividad atribuida a                           esa distancia. La omnipresencia del riesgo en sociedades                           democr\u00e1ticas afluentes, con un alto desarrollo                           cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico y una creciente                           movilizaci\u00f3n ciudadana, es precisamente lo que                           cabe esperar de la personalizaci\u00f3n del peligro                           que supone el riesgo.<\/p>\n<p>Con todo, el riesgo, al igual que otros fen\u00f3menos                           sociales, necesita ser contextualizado. El riesgo de                           los carros en ciudad de M\u00e9xico, adem\u00e1s                           de los accidentes, es la tremenda poluci\u00f3n que                           generan, es el riesgo de lo que llaman \u00abcontingencia                           ambiental\u00bb. El riesgo espec\u00edfico para la                           salud de los carros de Medell\u00edn o Bogot\u00e1                           es que pueden explotar; es el riego de los carros-bomba.                           An\u00e1logamente, el riesgo en Espa\u00f1a de una                           central nuclear es la amenaza de accidente o liberaci\u00f3n                           ambiental de radiaci\u00f3n; el riesgo en Cuba de                           la \u00fanica central nuclear que comenzaron a construir,                           la central de Jaragua en la bah\u00eda de Cienfuegos,                           es que no llegara a terminarse y tener que seguir con                           los cortes de corriente el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>La conocida feminista y cr\u00edtica social Hilary                           Rose dec\u00eda del enfoque de Beck que quiz\u00e1s                           era apropiado para una sociedad afluente como la alemana,                           pero que no encajaba bien en las sociedades necesitadas                           que cubren la mayor parte del planeta. \u00bfEs el                           riesgo un fen\u00f3meno espec\u00edfico del mundo                           desarrollado; una preocupaci\u00f3n fuera de lugar                           para los pa\u00edses en desarrollo? Creo que la respuesta                           es no. En primer lugar el riesgo hoy tiene un gran potencial                           catastr\u00f3fico, se concreta con frecuencia en amenazas                           que no se detienen ante fronteras nacionales o clases                           sociales. La explosi\u00f3n de Chern\u00f3bil afect\u00f3                           a la pobre poblaci\u00f3n ucraniana y de las anexas                           rep\u00fablicas b\u00e1lticas, pero tambi\u00e9n                           a los acomodados finlandeses y suecos. Lo mismo sucede                           con el deterioro de la capa de ozono y tantas otras                           amenazas actuales. Pero tambi\u00e9n ocurre que los                           riesgos no globales o transnacionales, como la destrucci\u00f3n                           de ecosistemas espec\u00edficos o los perjuicios para                           la salud de ciertas poblaciones o categor\u00edas                           de obreros por actividades industriales, son riesgos                           locales que resultan con frecuencia de una desigual                           distribuci\u00f3n internacional y social de las fuentes                           del peligro. Los barrios marginales, con m\u00e1s                           paro y menos ingresos, son los que suelen dar mejor                           acogida a nuevas industrias contaminantes que no ser\u00edan                           aceptadas en otros entornos menos necesitados. Los pa\u00edses                           m\u00e1s pobres son los que asumen el deterioro de                           la p\u00e9rdida de su masa forestal aut\u00f3ctona                           y la repoblaci\u00f3n con especies ex\u00f3ticas                           que producen un deterioro del entorno. Son los mismos                           pa\u00edses que despu\u00e9s probablemente producir\u00e1n                           la pasta de papel a trav\u00e9s de la contaminante                           industria celul\u00f3sica. Finalmente, son otros pa\u00edses                           m\u00e1s ricos los que acogen a la limpia empresa                           manufacturera que produce el libro de calidad y a la                           sede de la editorial multinacional que lo distribuye.                           El riesgo es ciertamente un fen\u00f3meno global que                           no es independiente de la distribuci\u00f3n de la                           riqueza y el poder, un fen\u00f3meno que reclama una                           mirada cr\u00edtica desde el Sur.<\/p>\n<p class=\"noticia\" align=\"left\"><a href=\"http:\/\/www.metas2021.org\/spip.php?article7\"><b>Acceder                           y participar en el foro<\/b><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 A. L\u00f3pez Cerezo, Universidad de Oviedo No es ninguna sorpresa indicar la gran actualidad del tema del riesgo, en el marco de la actual sociedad del conocimiento. La frase \u00absociedad del riesgo\u00bb fue introducida en 1986 por un soci\u00f3logo alem\u00e1n, Ulrick Beck. Con esta frase Beck hac\u00eda referencia a la centralidad que ha adquirido el riesgo en nuestra sociedad post-industrial, como consecuencia del gran impacto de la ciencia y la tecnolog\u00eda en el desarrollo industrial del mundo moderno. Se trata del reverso de la conocida, en la mirada optimista, como sociedad del conocimiento. Habitar una sociedad del riesgo no\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/120266"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=120266"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/120266\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=120266"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=120266"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=120266"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}