{"id":124006,"date":"2009-08-31T18:25:00","date_gmt":"2009-08-31T18:25:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/CTSiberoamerica\/archive\/2009\/08\/31\/124006.aspx"},"modified":"2009-08-31T18:25:00","modified_gmt":"2009-08-31T18:25:00","slug":"%c2%bfuna-ola-de-ludismo-en-america-latina-debate-de-la-revista-cts","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2009\/08\/31\/124006","title":{"rendered":"\u00bfUna ola de ludismo en Am\u00e9rica Latina? &#8211;  Debate de la Revista CTS"},"content":{"rendered":"<p><strong><strong>Por Ana Mar\u00eda Vara, PhD. Centro de Estudios de Historia de la Ciencia Jos\u00e9 Babini (UNSAM)<\/strong><\/strong><\/p>\n<p>O<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.oei.es\/arton2\/f\/arton555-d2edb.jpg\" align=\"right\">posici\u00f3n a los transg\u00e9nicos, a los biocombustiles, a la producci\u00f3nde pasta de papel, a la tecnolog\u00eda nuclear, a los tendidos el\u00e9ctricos,a los gasoductos, a la miner\u00eda\u2026 Am\u00e9rica Latina estalla en conflictos devariable intensidad y alcance, que tienen como blanco emprendimientoscient\u00edfico-tecnol\u00f3gicos de magnitud que involucran grandes inversionesy movilizan un amplio espectro de expertises. \u00bfEstamos ante una ola deludismo en la regi\u00f3n? Corresponde hacer algunas aclaraciones sobre lanoci\u00f3n de \u201cludismo\u201d, t\u00e9rmino que se ha convertido en un calificativoque ridiculiza a quienes se oponen a las nuevas tecnolog\u00edas y augura suderrota inevitable, apoy\u00e1ndose en una argumentaci\u00f3n impl\u00edcita quesupone que las mismas est\u00e1n vinculadas al \u201cprogreso\u201d y sonintr\u00ednsecamente racionales, buenas e imparables. Sin embargo, nisiquiera en relaci\u00f3n con el movimiento donde se origina el nombre puedehablarse de un rechazo a la novedad por s\u00ed misma, sino a su impactoradical en el mercado laboral, a los medios de vida de sectoresorganizados, que tomaron conciencia y fueron capaces de responder. Esemovimiento mostr\u00f3 que la incorporaci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas puedecontestarse, que las trayectorias no son lineales y obligatorias, quela regulaci\u00f3n puede moderar su impacto\u2014aunque no haya terminado as\u00edpara los seguidores de King Ludd (Randall, 1995).<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Elsiglo XX deja en evidencia que otros resultados pueden alcanzarse. Lanoci\u00f3n de \u201ccontroversia tecnol\u00f3gica\u201d fue introducida en los tempranossetenta\u2014es decir, los inicios del ambientalismo\u2014para dar cuenta deprocesos sociales en que actores no expertos cuestionaron y afectaroncon sus acciones p\u00fablicas la decisi\u00f3n de actores expertos en relaci\u00f3ncon la construcci\u00f3n de instalaciones, la incorporaci\u00f3n de tecnolog\u00edasque implican riesgos de salud o ambientales, la aplicaci\u00f3n denormativas t\u00e9cnicas que suponen avanzar sobre valores tradicionales osobre la libertad de elecci\u00f3n de los ciudadanos. En estos casos,t\u00edpicamente, hay actores que promueven el proyecto y actores que loadministran, y la controversia se suscita debido a las diferentesperspectivas sobre el problema. Mientras que quienes desarrollan unproyecto persiguen un objetivo espec\u00edfico y \u201ctrabajan en t\u00e9rminos de unc\u00e1lculo de eficiencia que s\u00f3lo incorpora costos que pueden sercuantificados\u201d, quienes pueden ver alteradas sus vidas definen loscostos \u201cde manera que incluyan los impactos sociales y ambientales\u201d(Nelkin, 1974: 3).<\/p>\n<p>Son en realidad pocos loscasos en que el conocimiento experto estuvo s\u00f3lo del lado de lospromotores: un ejemplo temprano es el rechazo a la instalaci\u00f3n de unacentral nuclear sobre el lago Cayuga, en el estado de Nueva York, en elque cient\u00edficos de Cornell encabezaron la oposici\u00f3n (Nelkin, 1971).Para comprender la complejidad de estos fen\u00f3menos puede ser reveladorconsiderar el caso de una de las tecnolog\u00edas m\u00e1s resistidas en Am\u00e9ricaLatina, tanto por lo sostenido en el tiempo como por la amplitud ycoordinaci\u00f3n de la oposici\u00f3n: los cultivos transg\u00e9nicos. Hemosanalizado algunos aspectos que est\u00e1n en la base de la oposici\u00f3n a estatecnolog\u00eda en el mundo: la alta percepci\u00f3n de riesgo vinculada con lospoderes del ADN, en el marco de la \u201csociedad del riesgo\u201d que describeUlrich Beck; la desigual distribuci\u00f3n de riesgos y beneficios entreconsumidores y productores en los transg\u00e9nicos de primera generaci\u00f3n;el desarrollo de esta tecnolog\u00eda por transnacionales, en tiempos en quese promueve y defiende con pasi\u00f3n el patentamiento de los desarrolloscient\u00edfico-tecnol\u00f3gicos incluso cuando se originan en el sistemaacad\u00e9mico (Vara 2003).<\/p>\n<p>Estos elementos est\u00e1npresentes en las controversias nacionales en la regi\u00f3n, y se agreganotros: el enfrentamiento entre peque\u00f1os y grandes productores, con elantecedente de los latifundios y las siempre pendientes reformasagrarias; el avance sobre tierras de ocupaci\u00f3n consuetudinaria,terrenos fiscales y a\u00fan reservas naturales; la persistencia deestructuras socio-econ\u00f3mico-pol\u00edticas cuasi feudales; la debilidad delos gobiernos perif\u00e9ricos frente a las transnacionales; la precariedadde los sistemas cient\u00edficos locales, poco preparados para lidiar concuestiones de propiedad intelectual; las inequidades del comerciointernacional, en particular los subsidios agr\u00edcolas de los pa\u00edsescentrales (Vara, 2005).<\/p>\n<p>Todo esto, en el contextode una creciente demanda de commodities agr\u00edcolas, tanto por el aumentodel consumo por parte de pa\u00edses en crecimiento\u2014notablemente, China eIndia\u2014como por la promoci\u00f3n de los biocombustibles en los pa\u00edsescentrales, entre otras causas. Panorama que aumenta las presiones paraincrementar la producci\u00f3n en busca de crecientes ganancias, exacerbandolas tensiones vinculadas a estas din\u00e1micas.<\/p>\n<p>Dehecho, una de las ra\u00edces del persistente enfrentamiento entre sectoresrurales y el gobierno argentino puede atribuirse a la disputa por larenta extraordinaria originada en la tormenta perfecta que hizo que sedispararan los precios de los alimentos a comienzos de 2008 (Barsky yD\u00e1vila, 2008: 115-131). Como consecuencia, la sojatransg\u00e9nica\u2014metonimia de las transformaciones vinculadas con estatecnolog\u00eda\u2014est\u00e1 en el centro de un proceso de estigmatizaci\u00f3n. Secomprende, entonces, que la oposici\u00f3n a los transg\u00e9nicos tiene materiaprima con qu\u00e9 constituirse. La \u201cconstrucci\u00f3n de la amenaza\u201d y larespuesta a la misma, sin embargo, es un proceso social que requieretambi\u00e9n de los \u201crecursos\u201d, los \u201cmarcos interpretativos\u201d y las\u201coportunidades pol\u00edticas\u201d, entre otros, seg\u00fan prev\u00e9n las teor\u00edas sobrepol\u00edtica contenciosa y movimientos sociales (McAdam, et al 2007).<\/p>\n<p>Ciertamente,puede decirse que Am\u00e9rica Latina est\u00e1 pasando por un ciclo de protestapost-noventa del que participan, de distintos modos, incluso variosgobiernos nacionales de la regi\u00f3n, que se presentan como de centroizquierda y hasta asumen la reivindicaci\u00f3n de sectores tradicionalmentepostergados, como los pueblos originarios, como es el caso de EvoMorales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador (Saint-Up\u00e9ry, 2008).<\/p>\n<p>Otroaspecto caracter\u00edstico es la circulaci\u00f3n en la regi\u00f3n de un marcointerpretativo de larga data, que vincula la explotaci\u00f3n de losrecursos naturales con la explotaci\u00f3n de poblaciones vulnerables, porparte de actores extranjeros aliados con socios locales, que hemos dadoen llamar contra-discurso neocolonial de los recursos naturales. Setrata de un \u201cmaster frame\u201d fuertemente anti-imperialista, que reaparecede manera insistente vinculado a movimientos de protesta e insurgencia,y que dialoga con los discursos ambientalistas (Vara, 2009).<\/p>\n<p>Estosson algunos de los elementos regionales que permiten comprender lasincron\u00eda de fen\u00f3menos que tienen una fuerte ra\u00edz local, pero quesurgen como respuesta a pulsos globales. La creciente demanda derecursos naturales no se limita a los alimentos, ni a los commoditiesagr\u00edcolas, entre los que cabe incluir insumos industriales como lamadera\u2014clave en la producci\u00f3n de papel (Vara, 2007). Este aspecto puedeampliarse a los minerales, en sus m\u00faltiples usos. Particularmenteinteresantes son los vinculados a la reconversi\u00f3n tecnol\u00f3gica impulsadapor la b\u00fasqueda de nuevas tecnolog\u00edas energ\u00e9ticas que sustituyan a loscombustibles f\u00f3siles, porque est\u00e1 asociada al ambientalismo, dejando enevidencia que, en esto tambi\u00e9n, el eje Norte-Sur marca diferencias.Comentaremos dos \u00faltimos ejemplos para cerrar esta pieza. Los planes dereapertura de minas de uranio en la Argentina han suscitado lainmediata reacci\u00f3n de comunidades de Mendoza y Chubut, en tiempos de unregreso global a la tecnolog\u00eda nuclear. Todav\u00eda m\u00e1s reveladora es ladiscusi\u00f3n p\u00fablica que se est\u00e1 dando en Bolivia en torno a laexplotaci\u00f3n del litio, un mineral imprescindible para las bater\u00edasrecargables\u2014de las notebooks al mill\u00f3n de autos el\u00e9ctricos que BarackObama quiere en circulaci\u00f3n para 2015 en Estados Unidos. En consonanciacon la nacionalizaci\u00f3n de los hidrocarburos, el gobierno bolivianopromueve que el litio sea explotado por empresas locales. Es unadecisi\u00f3n de impacto, dado que ese pa\u00eds tiene, seg\u00fan el GeologicalSurvey norteamericano, la mitad de las reservas mundiales. \u201cEl anteriormodo imperialista de explotaci\u00f3n de nuestros recursos no se repetir\u00e1nunca m\u00e1s en Bolivia\u201d, declar\u00f3 un funcionario de la agencia estatalComibol al New York Times\u2014que puso la nota en tapa\u2014a comienzos de estea\u00f1o (Romero, 2008).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, como en lahistoria de los ludistas originales, en los recientes casos deresistencia a las tecnolog\u00edas en Am\u00e9rica Latina hay mucha m\u00e1s pol\u00edticade la que quiere admitirse. En ese marco, las inequidades derivadas desituaci\u00f3n perif\u00e9rica de la regi\u00f3n, que se repiten a veces al interiorde la misma y hasta al interior de los pa\u00edses, es una cuesti\u00f3n clavepara comprenderlos.<\/p>\n<p><em><a href=\"http:\/\/www.revistacts.net\/index.php?option=com_content&amp;view=article&amp;id=265:iuna-ola-de-ludismo-en-america-latina&amp;catid=19:debates&amp;Itemid=38\"><b>Losinvitamos a sumar sus opiniones a este debate. \u00bfCree que hay en laregi\u00f3n resistencia a ciertas tecnolog\u00edas en particular? \u00bfQu\u00e9 casos leparecen reveladores? \u00bfQu\u00e9 papel deben jugar los gobiernos nacionales,provinciales y municipales en estas controversias? \u00bfLos cient\u00edficos delsistema p\u00fablico? \u00bfLa sociedad civil? \u00bfCu\u00e1l es la situaci\u00f3n de lasminor\u00edas \u00e9tnicas frente a estas problem\u00e1ticas? <\/b><\/a><\/em><\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong>              <\/p>\n<p>              Barsky, Osvaldo y Mabel D\u00e1vila (2008). <em>La rebeli\u00f3n del campo.<\/em> <em>Historia del conflicto agrario argentino.<\/em> Buenos Aires, Editorial Sudamericana.<br \/>McAdam, Doug, Sydney Tarrow y Charles Tilly (2007). \u201cComparativeperspectives on contentious politics\u201d, en Mark Lichbach y AlanZuckerman (eds.), <em>Comparative Politics: Rationality, Culture, and Structure: Advancing Theory in Comparative Politics. <\/em>Cambridge, Cambridge University Press.<br \/>Nelkin, Dorothy (1971). <em>Nuclear Power and its Critics. The Cayuga Lake Controversy<\/em>. Ithaca, Cornell University Press.<br \/>Nelkin, Dorothy (1974). <em>Jetport: the Boston Airport Controversy.<\/em> New Brunswick, NJ, Transaction Books.<br \/>Randall, Adrian (1995). \u201cReinterpreting \u2018Luddism\u2019: resistance to newtechnology in the British Industrial Revolution\u201d, en Martin Bauer (ed),<em>Resistance to New Technology. Nuclear Power, Information Technology and Biotechnology<\/em>. Cambridge, Cambridge University Press, pp. 57-80.<br \/>                Romero, Sim\u00f3n (2009). \u201cIn Bolivia, untapped bounty meets nationalism\u201d, <em>The New York Times<\/em>, 3 de febrero. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.nytimes.com\/2009\/02\/03\/world\/americas\/03lithium.html\" target=\"56\">http:\/\/www.nytimes.com\/2009\/02\/03\/world\/americas\/03lithium.html<\/a>.<br \/>                Saint-Up\u00e9ry, Marc (2008). <em>El sue\u00f1o de Bolivar. El desaf\u00edo de las izquierdas sudamericanas<\/em>. Barcelona, Paid\u00f3s.<br \/>Vara, Ana Mar\u00eda (2003). \u201cTransg\u00e9nicos: elementos para entender unapol\u00e9mica\u201d, a\u00f1o 2, n\u00b0 3, diciembre. Disponible en: <a href=\"http:\/\/www.quimicaviva.qb.fcen.uba.ar\/qviva\/qviva23.html\" target=\"8\">http:\/\/www.quimicaviva.qb.fcen.uba.ar\/qviva\/qviva23.html.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ana Mar\u00eda Vara, PhD. Centro de Estudios de Historia de la Ciencia Jos\u00e9 Babini (UNSAM) Oposici\u00f3n a los transg\u00e9nicos, a los biocombustiles, a la producci\u00f3nde pasta de papel, a la tecnolog\u00eda nuclear, a los tendidos el\u00e9ctricos,a los gasoductos, a la miner\u00eda\u2026 Am\u00e9rica Latina estalla en conflictos devariable intensidad y alcance, que tienen como blanco emprendimientoscient\u00edfico-tecnol\u00f3gicos de magnitud que involucran grandes inversionesy movilizan un amplio espectro de expertises. \u00bfEstamos ante una ola deludismo en la regi\u00f3n? Corresponde hacer algunas aclaraciones sobre lanoci\u00f3n de \u201cludismo\u201d, t\u00e9rmino que se ha convertido en un calificativoque ridiculiza a quienes se oponen a las nuevas\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/124006"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=124006"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/124006\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=124006"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=124006"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=124006"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}