{"id":125558,"date":"2009-09-28T18:37:00","date_gmt":"2009-09-28T18:37:00","guid":{"rendered":"http:\/\/weblogs.madrimasd.org\/\/CTSiberoamerica\/archive\/2009\/09\/28\/125558.aspx"},"modified":"2009-09-28T18:37:00","modified_gmt":"2009-09-28T18:37:00","slug":"el-cambio-climatico-y-el-chocolate-del-loro-amparo-viches-y-daniel-gil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2009\/09\/28\/125558","title":{"rendered":"El cambio clim\u00e1tico y el chocolate del loro &#8211; Amparo Viches y Daniel Gil"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"med\"><b><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.oei.es\/divulgacioncientifica\/ideas-3p.jpg\" align=\"right\" height=\"100\" width=\"150\">Este texto ha sido el ganador de la secci\u00f3n Ideas del Concurso Cambio Clim\u00e1tico: Ideas y miradas desde Iberoam\u00e9rica<\/b><strong><br \/>                                                    <\/strong><i>19 de septiembre  de 2009<\/i><strong><br \/>                                                      Daniel Gil y Amparo Vilches (OEI-AECID) <\/strong>Parahacer frente a las dificultades presupuestarias de una familia, resultaobviamente rid\u00edculo pensar en suprimir el chocolate del loro en unalarga lista de gastos elevados; lo que hay que hacer es buscar lasaut\u00e9nticas causas del d\u00e9ficit y no distraerse ni enga\u00f1arse con nader\u00edas.<\/p>\n<p> Por esa raz\u00f3n, muchos ciudadanos y ciudadanas r\u00eden o se indignancuando escuchan o leen las peticiones de que colaboremos en mitigar elcambio clim\u00e1tico con acciones como, por ejemplo, rebajar la temperaturade la calefacci\u00f3n. Es indudable, pensamos, que los problemas dedegradaci\u00f3n del medio o agotamiento de recursos son debidosfundamentalmente a las grandes industrias; lo que cada uno de nosotrospuede hacer al respecto es, comparativamente, insignificante, \u00bfno escierto? Y a\u00f1adimos: \u00a1el chocolate del loro!<\/p>\n<p> \u00bfEs  as\u00ed realmente? Intentaremos mostrar, muy al contrario, que nuestras acciones  son determinantes y que <em>nada es posible  sin la participaci\u00f3n ciudadana<\/em>. <\/p>\n<p><\/div>\n<p><!--more--><\/p>\n<p> Resulta f\u00e1cil constatar, para empezar, con c\u00e1lculos bien sencillos,que, si bien las peque\u00f1as reducciones de consumo energ\u00e9tico de cadacual logradas, por poner un ejemplo, con la sustituci\u00f3n de bombillasincandescentes por otras de bajo consumo, suponen un ahorro per c\u00e1pitapeque\u00f1o, al multiplicarlo por los millones de personas que en el mundopueden realizar dicho ahorro, \u00e9ste llega a representar cantidadesingentes de energ\u00eda, con su consiguiente reducci\u00f3n de la contaminaci\u00f3nambiental. Hay que insistir, por tanto, en que no es cierto quenuestras acciones sean insignificantes e irrelevantes. Pero ello exigecomprender que una pregunta como \u201c\u00bfQu\u00e9 puedo hacer yo para evitar elcambio clim\u00e1tico?\u201d debe formularse de otra manera: \u201c<em>\u00bfQu\u00e9 puedo  hacer yo, junto a los dem\u00e1s, para contribuir a evitar el cambio clim\u00e1tico?<\/em>\u201d(o, m\u00e1s en general, para hacer frente&nbsp; al conjunto de problemasestrechamente vinculados que caracterizan la actual situaci\u00f3n deemergencia planetaria).<\/p>\n<p> Es preciso insistir,por otra parte, en que las acciones en las que podemos implicarnos notienen por qu\u00e9 limitarse al \u00e1mbito \u201cprivado\u201d: han de extenderse alcampo profesional y al socio-pol\u00edtico, lo cual, a su vez, exige rompercon el descr\u00e9dito de \u201clo pol\u00edtico\u201d, actitud que promueven quienesdesean hacer <em>su<\/em> pol\u00edtica sin intervenci\u00f3n ni control de laciudadan\u00eda. Resulta muy esclarecedor, a este respecto, referirse alpapel de la ciudadan\u00eda en la resoluci\u00f3n de un problema tan grave comoel planteado por el uso del DDT y otros COP (contaminantes org\u00e1nicospermanentes).<\/p>\n<p> El envenenamiento del planetapor los productos qu\u00edmicos de s\u00edntesis, y en particular por el DDT, fuedenunciado a finales de los a\u00f1os 50 por Rachel Carson (1980) en sulibro <em>Primavera silenciosa<\/em> (t\u00edtulo que hace referencia a ladesaparici\u00f3n de los p\u00e1jaros) en el que daba abundantes y contrastadaspruebas de los efectos nocivos del DDT&#8230; lo que no impidi\u00f3 que fueraviolentamente criticada y sufriera un acoso muy duro por parte de laindustria qu\u00edmica, los pol\u00edticos <em>e incluso  cient\u00edficos<\/em>, quenegaron valor a sus pruebas y le acusaron de estar contra un progresoque permit\u00eda dar de comer a una poblaci\u00f3n creciente y salvar as\u00ed muchasvidas humanas. Sin embargo, apenas 10 a\u00f1os m\u00e1s tarde se reconoci\u00f3 queel DDT era realmente un peligroso veneno y se prohibi\u00f3 su utilizaci\u00f3nen el mundo rico, aunque, desgraciadamente, se sigui\u00f3 utilizandodurante bastante tiempo en los pa\u00edses en desarrollo.<\/p>\n<p> Lo que nos interesa destacar aqu\u00ed es  que la batalla contra el DDT fue dada por cient\u00edficos como Rachel Carson <em>en confluencia con grupos ciudadanos<\/em>que fueron sensibles a sus llamadas de atenci\u00f3n y argumentos. De hechoRachel Carson es hoy recordada como \u201cmadre del movimiento ecologista\u201d,por la enorme influencia que tuvo su libro en el surgimiento de gruposactivistas que reivindicaban la necesidad de la protecci\u00f3n del medioambiente. Sin la acci\u00f3n de estos grupos de ciudadanos y ciudadanas concapacidad para comprender los argumentos de Carson <em>y<\/em> <em>con la voluntad de intervenir pol\u00edticamente<\/em>,la prohibici\u00f3n se hubiera producido mucho m\u00e1s tarde, con efectos a\u00fanm\u00e1s devastadores. Conviene llamar la atenci\u00f3n sobre la influencia deestos \u201cactivistas ilustrados\u201d y su indudable participaci\u00f3n en la tomade decisiones, al hacer suyos los argumentos de la comunidad cient\u00edficay exigir controles rigurosos de los efectos del DDT, que acabaronconvenciendo a los responsable pol\u00edticos y a los legisladores,obligando a su prohibici\u00f3n. <\/p>\n<p> Podemosmencionar muchos otros ejemplos similares, como, entre otros, el queplante\u00f3 el uso de los \u00abfreones\u00bb (compuestos fluorclorocarbonados),destructores de la capa de ozono: su prohibici\u00f3n fue el fruto de lasinvestigaciones de cient\u00edficos como Molina, Rowland o Crutzen, quefueron acusados de catastrofistas pero acabaron recibiendo el PremioNobel, y de la acci\u00f3n ciudadana, que actu\u00f3 como amplificadora de esasinvestigaciones hasta lograr la atenci\u00f3n de los responsables pol\u00edticos.Una situaci\u00f3n muy similar es la que se da hoy frente al problema delincremento del efecto invernadero, que amenaza con un cambio clim\u00e1ticoglobal de consecuencias devastadoras. La acci\u00f3n ciudadana resultaimprescindible para forzar la adopci\u00f3n de las medidas que la comunidadcient\u00edfica ha fundamentado.<\/p>\n<p> En definitiva, loque cada ciudadano o ciudadana puede hacer, o dejar de hacer, junto alos dem\u00e1s, no es \u201cel chocolate del loro\u201d, sino un requisitoimprescindible para que problemas como el cambio clim\u00e1tico encuentrensoluci\u00f3n. <\/p>\n<p> Resulta fundamental, pues, reflexionar colectivamente <em>y adoptar compromisos realistas<\/em>acerca de lo mucho que cada cual puede hacer, junto a otros, en losdistintos \u00e1mbitos: consumo, actividad profesional y acci\u00f3n ciudadana: <\/p>\n<ul>\n<li><em>Reducir el uso  de recursos<\/em>(el consumo de agua en la higiene, riego, piscinas\u2026; la energ\u00eda eniluminaci\u00f3n, calefacci\u00f3n, refrigeraci\u00f3n, transporte; el uso de papel\u2026).Practicar, en suma, un consumo responsable.                    <\/li>\n<li><em>Reutilizar todo los que se pueda<\/em>(el papel, imprimiendo, por ejemplo, por doble cara; el agua,recogiendo la de lavar las frutas y verduras para regar las plantas\u2026)no aceptando objetos de usar y tirar como envoltorios y bolsas depl\u00e1stico.                    <\/li>\n<li><em>Reciclar<\/em>,separando los residuos para su recogida selectiva y llevando a \u201cpuntoslimpios\u201d lo que no puede ir a los dep\u00f3sitos ordinarios.                    <\/li>\n<li><em>Utilizar<\/em> <em>tecnolog\u00edas respetuosas con el medio y las personas:<\/em>elegir electrodom\u00e9sticos eficientes, de bajo consumo y pocacontaminaci\u00f3n; usar pilas recargables; optar por las energ\u00edasrenovables\u2026                    <\/li>\n<li><em>Participar en acciones pol\u00edticas para la sostenibilidad:<\/em>Respetar y hacer respetar la legislaci\u00f3n de protecci\u00f3n del medio y&nbsp; dedefensa de la biodiversidad; oponerse a las pol\u00edticas de crecimientocontinuado, fruto de intereses a corto plazo e incompatibles con lasostenibilidad; promover el comercio justo, rechazando productos frutode pr\u00e1cticas depredadoras; trabajar para que gobiernos y partidospol\u00edticos asuman la defensa de la sostenibilidad\u2026<\/li>\n<\/ul>\n<p> No lo olvidemos: mitigar el cambio  clim\u00e1tico y sentar las bases de un futuro sostenible est\u00e1 en nuestras manos.<\/p>\n<p><b><a href=\"http:\/\/www.oei.es\/divulgacioncientifica\/index.php\">Proyecto Iberoamericano de Divulgaci\u00f3n y Cultura Cient\u00edfica.<\/a><\/b><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este texto ha sido el ganador de la secci\u00f3n Ideas del Concurso Cambio Clim\u00e1tico: Ideas y miradas desde Iberoam\u00e9rica 19 de septiembre de 2009 Daniel Gil y Amparo Vilches (OEI-AECID) Parahacer frente a las dificultades presupuestarias de una familia, resultaobviamente rid\u00edculo pensar en suprimir el chocolate del loro en unalarga lista de gastos elevados; lo que hay que hacer es buscar lasaut\u00e9nticas causas del d\u00e9ficit y no distraerse ni enga\u00f1arse con nader\u00edas. Por esa raz\u00f3n, muchos ciudadanos y ciudadanas r\u00eden o se indignancuando escuchan o leen las peticiones de que colaboremos en mitigar elcambio clim\u00e1tico con acciones como, por ejemplo,\u2026<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[1],"tags":[],"blocksy_meta":{"styles_descriptor":{"styles":{"desktop":"","tablet":"","mobile":""},"google_fonts":[],"version":4}},"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/125558"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=125558"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/125558\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=125558"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=125558"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=125558"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}