{"id":131535,"date":"2010-03-11T23:45:10","date_gmt":"2010-03-11T22:45:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/?p=131535"},"modified":"2010-03-11T23:45:42","modified_gmt":"2010-03-11T22:45:42","slug":"el-canal-de-panama-iv-la-tecnologia-al-servicio-de-la-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.madrimasd.org\/blogs\/CTSiberoamerica\/2010\/03\/11\/131535","title":{"rendered":"El Canal de Panam\u00e1 IV: La tecnolog\u00eda al servicio de la pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos\u00e9 A. L\u00f3pez  Cerezo (OEI-AECID) <\/strong>El Canal de Panam\u00e1, que el \u00faltimo d\u00eda de 2009 cumple diez a\u00f1os bajo administraci\u00f3n paname\u00f1a, es uno de los mayores logros de la ingenier\u00eda del mundo moderno. Ingenier\u00eda f\u00edsica y tambi\u00e9n ingenier\u00eda social. Es la gran obra que comenz\u00f3 a dar forma al mundo moderno, una urbe global gracias al desarrollo tecnol\u00f3gico. Y tambi\u00e9n es la gran obra que asent\u00f3 la geograf\u00eda pol\u00edtica del Nuevo Mundo, tal y como hoy podemos reconocerla.<\/p>\n<p>La <em>Compagnie  Universelle du Canal Interoc\u00e9anique de Panama<\/em> intent\u00f3 construirlo entre 1879 y 1900. Los franceses, liderados por el Vizconde Ferdinand de Lesseps, acababan de construir otro Canal, el de Suez. Sin embargo fracasaron en Panam\u00e1. Un elemento central para explicar el fracaso de la compa\u00f1\u00eda francesa es la falta de previsi\u00f3n y de organizaci\u00f3n, asociada a una visi\u00f3n t\u00e9cnica y reductiva del problema como una cuesti\u00f3n de excavar una zanja lo suficientemente larga y profunda. Aunque consiguieron reunir un capital inicial de 300 millones de francos (60 millones de d\u00f3lares) procedente de un consorcio bancario franc\u00e9s, contar con excelentes ingenieros, y reunir en la zona una fuerza de trabajo de hasta 19.000 hombres, menospreciaron la amenaza de las enfermedades tropicales, subestimaron la inversi\u00f3n necesaria y, adem\u00e1s, dividieron al trabajo en m\u00faltiples subcontratas mal coordinadas entre s\u00ed. El resultado fue un gran n\u00famero de muertes, un alto coste y baja eficiencia. Entender adecuadamente la din\u00e1mica temporal de la tecnolog\u00eda, y dar cuenta de sus \u00e9xitos o fracasos, requiere tener en cuenta sus aspectos pol\u00edticos, culturales o econ\u00f3micos.<!--more--><\/p>\n<p>La <em>Compagnie  Universelle<\/em> acab\u00f3 declarando oficialmente la bancarrota en febrero de 1889, despu\u00e9s de gastar 1.435.000.000 francos y excavar algo m\u00e1s de 53 millones de metros c\u00fabicos. En uno de los mayores fiascos financieros del siglo XIX, 800.000 accionistas, en su mayor\u00eda de clase media y trabajadora, perdieron hasta el \u00faltimo franco de su inversi\u00f3n. En 1894 se fund\u00f3 una nueva compa\u00f1\u00eda francesa del Canal, la <em>Compagnie Nouvelle du Canal de Panama<\/em>, con un capital muy modesto y que sigui\u00f3 excavando a peque\u00f1a escala con el \u00fanico prop\u00f3sito de no perder la concesi\u00f3n del gobierno colombiano (al que entonces pertenec\u00eda el Istmo), pues estaba claro que no estaban en situaci\u00f3n de culminar la obra.<\/p>\n<p>En 1903, EE.UU. firm\u00f3 un acuerdo con Panam\u00e1 para la construcci\u00f3n del Canal interoce\u00e1nico, al a\u00f1o siguiente compraron los derechos a la Compa\u00f1\u00eda francesa del Canal y comenz\u00f3 el intento norteamericano. Lo culminaron en 10 a\u00f1os, entre 1904 y 1914, despu\u00e9s de superar extraordinarios problemas de ingenier\u00eda f\u00edsica y sociopol\u00edtica. Al contrario que los franceses, los norteamericanos acometieron la empresa con un enfoque sist\u00e9mico, como un problema de transporte m\u00e1s que de mera excavaci\u00f3n, y como un problema de organizaci\u00f3n que requer\u00eda de un esp\u00edritu militar. Para ellos, construir un Canal era tambi\u00e9n construir un ej\u00e9rcito de hombres, una red de transportes, una conspiraci\u00f3n pol\u00edtica y hasta un nuevo pa\u00eds.<\/p>\n<p>El enfoque amplio y sist\u00e9mico del intento norteamericano se expresa particularmente en la importancia que otorgaron a la cuesti\u00f3n de la organizaci\u00f3n. Los norteamericanos impusieron al proyecto un modelo de organizaci\u00f3n cuasimilitar. Despu\u00e9s de un a\u00f1o de hacer responsable del gobierno del proyecto a un ingeniero civil que enfocaba el proyecto de un modo t\u00e9cnico (John Wallace), en 1905 pusieron las riendas del mismo en manos de un ingeniero con talante en\u00e9rgico y autoritario (John F. Stevens), poco tiempo despu\u00e9s (en 1907) sustituido por el que ser\u00eda responsable del grueso de la construcci\u00f3n y la finalizaci\u00f3n del Canal: el coronel George W. Goethals.<\/p>\n<p>Ya Stevens, procedente de la empresa privada de construcci\u00f3n de ferrocarriles, promovi\u00f3 una estructura jer\u00e1rquica y la concentraci\u00f3n de la autoridad; una iniciativa que mantuvo y perfeccion\u00f3 Goethals bajo los auspicios de Theodore Roosevelt. Goethals, militar profesional del cuerpo de ingenieros, se constituy\u00f3 en \u00abzar de la Zona\u00bb, concentr\u00f3 los poderes ejecutivo y judicial, y replante\u00f3 abiertamente el asunto del Canal como una instalaci\u00f3n militar.<\/p>\n<p>Goethals era partidario de la \u00abgesti\u00f3n cient\u00edfica\u00bb y se le atribu\u00eda austeridad prusiana y un despotismo benevolente. Con \u00e9l se consolid\u00f3 una amplia infraestructura de servicios y un r\u00edgido sistema de castas entre los trabajadores del Canal: los americanos blancos, los europeos (especialmente espa\u00f1oles e italianos) y los negros y mestizos (especialmente de Barbados y Jamaica). Estos colectivos estaban sujetos a una r\u00edgida jerarqu\u00eda de salarios, atenci\u00f3n m\u00e9dica, alimentos, vacaciones y hasta servicio de lavander\u00eda. En el momento \u00e1lgido de la construcci\u00f3n, se emple\u00f3 una mano de obra de 42.000 hombres. De ellos, 5.600 norteamericanos blancos (llamados los \u00abempleados de oro\u00bb porque se les pagaba en d\u00f3lares americanos de oro), 4.200 europeos (\u00abempleados de plata\u00bb pues se les pagaba en plata paname\u00f1a), y 33.500 afroantillanos.<\/p>\n<p>Desde Stevens tuvo que recurrirse b\u00e1sicamente a trabajadores de Barbados para completar la mano de obra sin cualificaci\u00f3n, lleg\u00e1ndose a reclutar a casi 20 mil, lo que significaban aproximadamente el 40% de la poblaci\u00f3n de hombres adultos de Barbados, es decir, pr\u00e1cticamente todo adulto en condiciones acab\u00f3 trabajando en Panam\u00e1 en esos a\u00f1os. No obstante, el descontento de Stevens con la capacidad de trabajo de los afroantillanos, que ten\u00edan fama de indolentes e improductivos, le llev\u00f3 a reclutar a varios centenares de trabajadores espa\u00f1oles sin cualificar, procedentes fundamentalmente del norte del pa\u00eds. Su \u00abcapacidad de trabajar tres veces m\u00e1s duro\u00bb le convenci\u00f3 para a importar casi 8 mil espa\u00f1oles m\u00e1s y pagarles el doble que a los negros caribe\u00f1os. M\u00e1s tarde, Stevens tendr\u00eda oportunidad de corregir su opini\u00f3n sobre los afroantillanos, pues su lasitud, como apunt\u00f3 el propio Stevens, era m\u00e1s bien el producto de su dieta tradicional baja en prote\u00ednas y de su falta de experiencia con herramientas y maquinaria pesada.<\/p>\n<p>Los norteamericanos, al igual que los franceses, renunciaron desde el principio a reclutar poblaci\u00f3n paname\u00f1a como mano de obra. Se dec\u00eda que eran perezosos e indolentes, aunque en realidad se trataba de una poblaci\u00f3n escasa y muy dispersa como para recurrir a ella.<\/p>\n<p>La presencia de tantos empleados, que junto a sus familias elevaban la cifra de personas en la zona del Canal hasta 65.000, hizo necesaria la creaci\u00f3n de un peque\u00f1o estado con sus tribunales, oficinas de correos, polic\u00eda, bomberos, escuelas, panader\u00edas, etc. El puritano orden social de la zona bajo administraci\u00f3n norteamericana indujo el florecimiento del juego, la prostituci\u00f3n y los bares en las ciudades paname\u00f1as colindantes. Si bien, para ser justos, ese florecimiento comenz\u00f3 con la presencia francesa en la zona. Como afirma David McCullough (<em>The Path between the Seas<\/em>, 1977), las tres industrias m\u00e1s florecientes de la \u00e9poca francesa eran las casas de juego, los burdeles y las f\u00e1bricas de ata\u00fades.<\/p>\n<p>Pero los norteamericanos fueron capaces construir ese mini-estado porque previamente, a diferencia de los franceses, hab\u00eda preparado cuidadosamente el terreno en el \u00e1mbito pol\u00edtico. Contemplaron primero la posibilidad de construir el Canal en Nicaragua; m\u00e1s tarde, con la excusa del alto alquiler pretendido por Colombia, promovieron la secesi\u00f3n de Panam\u00e1.<\/p>\n<p>La malla de actores era como sigue. En primer lugar estaban los franceses: ansiosos por vender la zanja, con una maquinaria cada vez m\u00e1s ruinosa y una concesi\u00f3n que les costaba mantener pues requer\u00eda no interrumpir las obras. En segundo lugar, el gobierno de Colombia, que quer\u00eda, como es leg\u00edtimo, asegurarse los mayores ingresos posibles por el cambio de manos de la concesi\u00f3n. Y, por \u00faltimo tenemos a los norteamericanos, quienes, desde el pronunciamiento al respecto del Presidente Ulyssess S. Grant en 1876, consideraban m\u00e1s bien la opci\u00f3n de Nicaragua para un futuro Canal (aprovechando la gran extensi\u00f3n del lago Nicaragua y la poca altitud). Sin embargo, en un giro de la situaci\u00f3n, en 1902, Roosevelt se decant\u00f3 por Panam\u00e1 y el Congreso aprob\u00f3 una ley concediendo 135 millones de d\u00f3lares para la adquisici\u00f3n de la concesi\u00f3n francesa y la continuaci\u00f3n del proyecto en Panam\u00e1.<\/p>\n<p>De hecho, la opci\u00f3n paname\u00f1a, y las condiciones norteamericanas para asumir el proyecto, fueron en buena medida promovidas por los mismos \u00abfranceses\u00bb mediante el lobby de Washington. Este lobby fue conducido por Philippe Bunau-Varilla, un antiguo ingeniero-jefe del proyecto franc\u00e9s y propietario de un importante paquete de acciones de la <em>Compagnie Nouvelle. <\/em>Los franceses, como es l\u00f3gico, aceptaron de inmediato las condiciones norteamericanas (40 millones de d\u00f3lares), que ellos mismos hab\u00edan inspirado. Sin embargo, el gobierno colombiano rechaz\u00f3 la oferta norteamericana de un pago inicial de 10 millones de d\u00f3lares combinado con una renta anual de 250.000 d\u00f3lares (por una franja de 6 millas de ancho a lo largo del Istmo). Era una cifra sencillamente rid\u00edcula pues era la misma renta que pagaba el <em>Panama Railroad<\/em>.<\/p>\n<p>El trabajo de ese lobby, y la avaricia de las personas que lo promovieron, fue en gran medida responsable del curso de las negociaciones con Colombia, arrogantes e insultantes por parte del Departamento de Estado norteamericano. Una vez rotas esas negociaciones (por parte de EE.UU.), Roosevelt promovi\u00f3 la secesi\u00f3n de Panam\u00e1 en vez de reanimar el proyecto de Nicaragua. Se garantizaban as\u00ed por el mismo precio unas ventajas mucho mejores: la cesi\u00f3n de la soberan\u00eda sobre la franja del Canal, que adem\u00e1s pas\u00f3 de seis a diez millas.<\/p>\n<p>La administraci\u00f3n Roosevelt anim\u00f3 la \u00abrevoluci\u00f3n\u00bb estimulando las ambiciones de los pol\u00edticos locales, haciendo posible el soborno de las tropas colombianas acuarteladas en Panam\u00e1, estacionando buques de guerra cerca del Istmo y desembarcando tropas norteamericanas \u00abpara proteger vidas y propiedades en caso de des\u00f3rdenes\u00bb. La Rep\u00fablica de Panam\u00e1 se autoproclam\u00f3 como naci\u00f3n el 4 de noviembre de 1903, fue inmediatamente reconocida por EE.UU., y firm\u00f3 la cesi\u00f3n del Canal s\u00f3lo dos semanas despu\u00e9s. Manuel Amador fue el primer presidente de la nueva Rep\u00fablica, y el \u201cserpenteante\u201d Bunau-Varilla, mediante estratagemas, su primer embajador en Washington y responsable del documento del Tratado.<\/p>\n<p>Estados Unidos daba un paso de gigante hacia su supremac\u00eda en el mar, hacia lo que Roosevelt llam\u00f3 \u00abel destino global de los Estados Unidos de Am\u00e9rica\u00bb. Se hab\u00edan excavado 177 millones de metros c\u00fabicos, utilizado 27 millones de kilos de dinamita, gastado 352 millones de d\u00f3lares (de la \u00e9poca), pero tambi\u00e9n se hab\u00edan tendido v\u00edas f\u00e9rreas, luchado contra las enfermedades, convencido a ciudadanos y reclutado a pol\u00edticos, y se hab\u00eda creado un peque\u00f1o estado en el seno de un nuevo pa\u00eds. Roosevelt no vivi\u00f3 para ver el Canal terminado, pero s\u00ed lo suficiente para poner en marcha la expansi\u00f3n de EE.UU. y demostrar la utilidad de la tecnolog\u00eda en la globalizaci\u00f3n norteamericana.<\/p>\n<p>Devuelto a Panam\u00e1 por EE.UU. en el \u00faltimo d\u00eda de 1999, en virtud de los acuerdos Torrijos-Carter de 1977, los paname\u00f1os celebraron la noche de San Silvestre ascendiendo por el cerro que conduce al soberbio edificio de la Administraci\u00f3n del Canal, s\u00edmbolo de la dominaci\u00f3n extranjera durante d\u00e9cadas. El Canal es un gran logro de la tecnolog\u00eda, que manifiesta la relevancia de sus dimensiones sociales y organizativas, aunque tambi\u00e9n tiene una clara lectura pol\u00edtica \u2013 la de la reafirmaci\u00f3n de la hegemon\u00eda del norte sobre el sur. \u00ab\u00a1Querido Cerro Anc\u00f3n, hoy nuevamente eres nuestro!\u00bb, dijo pese a todo la presidenta de Panam\u00e1, Mireya Moscoso, en la ceremonia del 31 de diciembre de 1999.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 A. L\u00f3pez Cerezo (OEI-AECID) El Canal de Panam\u00e1, que el \u00faltimo d\u00eda de 2009 cumple diez a\u00f1os bajo administraci\u00f3n paname\u00f1a, es uno de los mayores logros de la ingenier\u00eda del mundo moderno. Ingenier\u00eda f\u00edsica y tambi\u00e9n ingenier\u00eda social. Es la gran obra que comenz\u00f3 a dar forma al mundo moderno, una urbe global gracias al desarrollo tecnol\u00f3gico. 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